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Octubre, el mes del Salón de los Mejores Vinos de este año

¿Dónde puedo encontrar buena parte de los mejores vinos españoles? ¿Hay algún evento que los reúna a todos sin tener que recorrer largas distancias entre una región y otra?

Las respuestas a estas y otras preguntas que posiblemente estés formulándote, son afirmativas porque el evento que se encargará de reunir a todos estos vinos que quieren presentarse este año como los mejores de nuestro país, será el Salón de los Mejores Vinos de España, que celebrará su decimoctava edición los días 23 y 24 de octubre de 2017 en Madrid.

Muchos de los mejores vinos españoles se darán cita en el Pabellón 2 de IFEMA, donde está prevista la asistencia de profesionales del sector y amantes del vino a un evento en el que descubrir cuáles son los vinos que se producen en cada rincón de nuestro país, un escaparate inmejorable para descubrir hacia dónde se dirigen la nuevas tendencias tanto en la elaboración como en la presentación de las diferentes marcas, en el afán de encandilar al consumidor tanto nacional como de los mercados exteriores.

Entre las curiosidades que el mencionado salón tiene preparadas para sus asistentes, se encuentran los vinos ecológicos, etiqueta y forma de producir que no se le ha escapado a nuestra industria vinícola por la que sienten gran curiosidad buena parte de los aficionados al vino y profesionales del sector y entre los que presentaremos en primicia nuestro Comenge Crianza (92 puntos), nuestro primer vino con Certificación Ecológica que entre de lleno en el grupo de los “Vinos Excelentes”. Biberius Roble 2016 también se ha ganado un hueco en esta misma categoría, merced a los 90 puntos que el comité de cata de la Guia Peñin ha otorgado a nuestra añada 2016.

Junto a él, tres de nuestros vinos han sido catalogados en la categoría de “Vinos Únicos”: Familia Comenge Reserva (93 puntos), Don Miguel Comenge Reserva (93 puntos) y Jacobus Reserva (94 puntos).

Durante esta edición que espera la visita de más de 200 bodegas y de más de 4000 personas, se presentará también la Guía Peñín 2018, una guía de vinos de prestigio internacional cuyo objetivo es dar a conocer nuestros mejores vinos por todo el mundo.

Eventos de estas características son interesantes para los profesionales del sector y para los aficionados a todo lo que tenga relación con el vino y su industria; sin embargo, quienes deseen empezar a acercarse a este mundo, a su industria, a su cultura y a las bodegas y viñedos de las que salen nuestros vinos, pueden empezar por aquí. Nada como vivir en primera persona la presentación de una guía que nos proporcionará información valiosa, o acercarse hasta algunas de las bodegas allí presentes para charlar con sus representantes mientras disfrutamos de alguno de los vinos que se han destacado a lo largo de este año 2017.

Muchas novedades, tendencias, productos y futuros productos, dispuestos a triunfar dentro y fuera de España; juntos a escasos metros de distancia… todos allí para nosotros… en algunas semanas nos estarán esperando.

Vino y filatelia, una relación con denominación de origen

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Cuando el vino forma parte de la cultura y tradiciones de un país, pocos espacios hay en los que no se mencione. En el cine, en la pintura, en la literatura y en la música,… en la filatelia. El vino crea historia; sus viñedos, paisajes; sus gentes, tradición. Al final, todo ello consigue dar con una denominación de origen que consigue triunfar dentro y fuera de donde se ha producido y estar presente en mesas de restaurantes o acompañando a tapas exquisitas… Y cuando esto ocurre, el vino, que se deja querer, aparece también en colecciones de sellos, y lo hace bajo diferentes denominaciones de origen que han sido plasmadas en una serie filatélica emitida hace años por la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos.

Denominación de origen con sello propio

Una de las primeras denominaciones de origen que contó con sello propio fue, en el año 2002, la gallega Rías Baixas, una de las cinco denominaciones de origen de esta comunidad autónoma que, como no podía ser de otra manera, muestra en su sello la reproducción de un racimo de uvas de la variedad Albariño y de su logotipo.

Al mismo tiempo, ese mismo año, la denominación de origen de La Rioja, dejaba huella mediante la reproducción en otro sello, de un nuevo racimo de uvas de otra variedad: Tempranillo, una variedad de uva bien conocida por ser empleada en la producción de vino tinto con cuerpo.

De Norte a Sur, la denominación de origen Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, natural de la localidad del mismo nombre y que se encuentra en la provincia de Cádiz, fue la tercera que contó con un sello en el que aparece de nuevo, un racimo de uvas de la variedad Palomino acompañada por una copa de vino y el logo que la representa.

Hasta el año 2004, fueron todavía algunas, las denominaciones de origen españolas que quedarían inmortalizadas en un sello. Concretamente varios sellos emitidos en el año 2003 recorrieron varias denominaciones de origen de la geografía española. La andaluza Montilla-Moriles, la archiconocida castellano-manchega, Valdepeñas; la denominación de origen Bierzo correspondiente a la provincia de León y la catalana Penedés, con una representación alegórica del vino junto a su logotipo.

El año 2004 puso fin a una colección de sellos creados en reconocimiento a nuestra industria vinícola. Los sellos de la denominación gallega Ribeiro y de la andaluza de Málaga, fueron los últimos en aparecer durante el mencionado año 2004.

Los últimos sellos gastronómicos emitidos por Correos han visto la luz hace escasos días. En esta ocasión lo han hecho en reconocimiento a la denominación de origen murciana, Jumilla.

Con este tipo de acciones, no solo se da a conocer la producción vinícola de una región en concreto, sino que los productores de este vino que ha sido reconocido por su calidad, se comprometen a seguir manteniéndola y, por lo tanto, a responder al protocolo de producción necesario para que así sea. Calidad y reconocimiento de un vino español dispuesto a recorrer el mundo gracias a un sello.

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La Ribeira Sacra o el paraíso del vino

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Visitar Galicia es siempre un placer. Sus gentes, su paisaje, sus vinos… sus viñedos y… su Ribeira Sacra. La viticultura de la Ribeira Sacra es uno de los principales atractivos de esta región. Por el territorio ubicado entre el sur de Lugo y el norte de la provincia de Orense, los ríos Sil y Miño bañan valles y montañas que hacen de ella uno de los pocos lugares de Europa en los que la producción del vino exige un esfuerzo casi sobre humano.

Paisajes maravillosos impiden el acceso y obligan a los agricultores a recoger y a transportar la uva sin ayuda de la tecnología. Las dificultades que impone el entorno convierten a sus agricultores en héroes y a su paisaje tan natural como salvaje y apenas tocado por la mano del hombre, en una de las ofertas turísticas más interesantes y placenteras; se sea o no, amante del vino y se sienta o no, curiosidad por esta industria.

El hecho de que el trabajo deba realizarse a mano y de que las pendientes en las que crecen las vides sean extremadamente inclinadas, se traduce cada año en imágenes sorprendentes de agricultores cargados con decenas de kilos de uva; imágenes cuyo resultado se traduce después en uno de los vinos más apreciados de España.

Qué hacer en la Ribeira Sacra

La región de la Ribeira Sacra, cuya denominación de origen cuenta con diferentes variedades y con cerca de un centenar de bodegas, es sin duda conocida por sus vinos. Sin embargo , y aunque éste sea el reclamo principal nacional e internacionalmente, también parece estar hecha para ser visitada y disfrutada gracias a su clima y a una orografía perfecta para la práctica de varios deportes.

Las rutas del vino que se encuentran en esta zona vienen a enriquecer toda una oferta turística protagonizada por los ríos Sil y Miño y los valles y montañas que habitan entre las provincias de Orense y Lugo. Robles, abedules y castaños, entre otros, conviven con bancales de viñedos dignos de ser visitados, bien para acercarse hasta alguna de las bodegas de esta denominación de origen, bien para contemplar el paisaje.

Este año la vendimia en la Ribeira Sacra ha comenzado pronto, pero dicen que a pesar de ello será larga. El pasado mes de agosto las bodegas de la zona empezaron con la faena. El cambio climático y la sequía han adelantado el proceso y con él, la llegada de los primeros racimos de uvas. La cosecha de este año llega pronto y pronto veremos los resultados de tan magnífico lugar.

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Vino Naranja y Vino Gris

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En el mundo del vino existen multitud de acepciones para referirse a distintos tipos de vinos, según las uvas de las que provienen, la forma en la que están elaborados, su color o la zona de la que proceden.

En los últimos tiempos los llamados ‘vinos naranjas’ se han subido a la palestra, sobre todo con la aparición de marcas de vino naturales y el deseo por recuperar elaboraciones y recipientes ancestrales para la elaboración de vino, sobre todo por parte de pequeños productores.

Vino Naranja de la D.O. Condado de Huelva

Con respecto a los vinos naranjas a los que queremos hacer referencia en este post, no hay que confundirlos con el Vino Naranja del Condado de Huelva, un tipo de vino que se hace desde hace más de dos siglos en la Denominación de Origen Condado de Huelva.

En ese caso, se trata de un vino aromatizado con cáscaras de naranja amarga. La elaboración típica es primero macerar las cáscaras de naranja en alcohol vínico y después añadirlo a un vino o mosto acogido a la Denominación de Origen. A continuación se envejece en botas bajo el sistema de criaderas y soleras. Es por todo ello que el vino adquiere ese color tan característico.

Vinos naturales

Los ‘otros’ vinos naranjas también se refieren a una elaboración muy antigua, donde no se empleaban productos químicos y la fermentación y crianza de los vinos se llevaba a cabo en recipientes asimismo naturales, como las tinajas de barro, barriles de madera o depósitos de hormigón (sin revestir). En la actualidad, además de todos esos tipos de depósitos, también se emplea el acero inoxidable.

Mientras que en las elaboraciones tradicionales de vino blanco la fermentación alcohólica se lleva a cabo únicamente con el mosto de la uva (sin piel); en los vinos naranja se apuesta por una elaboración similar a un tinto, el hollejo está en todo momento en contacto con el mosto.

En las piel de las uvas se encuentran los polifenoles, responsables del color y aromas de los vinos, por ello, cuando el hollejo está en contacto con el mosto, éste adquiere un color más subido (más naranja) que en las elaboraciones tradicionales.

En los vinos naranjas, por otro lado, se suele apostar por una maceración con las pieles después de la fermentación alcohólica, lo que le confiere aún más color al vino.

Las mayores diferencias con los vinos blancos de elaboración tradicional se encuentran en el color, pero también en su estructura. Sin embargo, suelen presentar menor acidez.

Blanc de Noir

Si en el caso de los vinos naranjas se busca más color, en el caso de los vinos grises es justamente todo lo contrario, y además se elaboran con uvas tintas.

Seguro que en muchas ocasiones habéis encontrado vinos espumosos que en la etiqueta recogen el término ‘blanc de noir’. Esto quiere decir, simplemente, que es un vino blanco elaborado con uvas tintas. Es decir, sólo se utiliza la pulpa de las uvas para elaborar dicho vino, no el hollejo donde, como hemos comentado, se encuentran las sustancias responsables del color.

El Vino Gris tradicionalmente se ha elaborado con la uva Pinot Noir, por tener una coloración muy baja, pero en los últimos tiempos y sobre todo con la moda de consumo de los vinos rosados ‘piel de cebolla’, es fácil encontrar vinos grises de diversas variedades.

 

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Fiesta de la vendimia: el mes del vino y de la vendimia

Ribera-vendimia

Llega septiembre y con él lo hace para la mayoría, el final del descanso estival. Comienza la rutina y el que ha disfrutado de una copa de vino frente al mar o a la montaña, vuelve a retomar su copita de vino casera, del aperitivo del fin de semana o de su restaurante habitual. Sin embargo, y aunque con septiembre llega de nuevo la rutina, lo hace también la vendimia, lo que significa que el noveno mes del año es el ideal para recorrer parte de la geografía española en busca de tan noble tradición.

Septiembre es para quienes prefieren reservarse sus días de vacaciones en estas fechas, el mes del enoturismo, uno de los mejores momentos en los que visitar las bodegas más importantes de nuestra denominación de origen preferida o en el que acercarse para vivir en persona la tradicional fiesta de la vendimia de localidades como Rueda, en Valladolid, San Mateo en La Rioja o la localidad de El Ciego, en Álava. Estas son sólo algunas de las que abren sus puertas a todo aquel que quiera ser testigo de toda una experiencia; una auténtica  fiesta a la que acompañan la gastronomía de la zona, las costumbres y el carácter de unos habitantes que han encontrado en el vino su gran industria.

Primera gran fiesta de la vendimia de Ribera del Duero en Aranda de Duero

Se prepara la primera Fiesta de la vendimia de Ribera del Duero que se celebrará el 23 de septiembre en Aranda de Duero.  El vino de Ribera del Duero quiere celebrar sus señas de identidad con una fiesta del vino con actividades culturales y musicales (cuenta con la presencia de el grupo Tequila, Malidta Nerea y Los Celtas Cortos) por toda la ciudad, concursos gastronómicos y más.

La comunidad autónoma de La Rioja también celebra por todo lo alto, el 21 de septiembre, la fiesta del vino. Ese día está plagado de degustaciones, celebraciones y programas de fiestas en buena parte de sus pueblos. No hay más que viajar hasta allí para disfrutar del ambiente que el vino crea a su alrededor. Las primeras uvas del mes están ya a punto para ser pisadas y convertidas en vino.

Además de la fiesta de la vendimia en Aranda de Duero, la denominación de origen Ribera de Duero, celebra también en estas fechas la fiesta de la vendimia en otros lugares. Localidades de Castilla y León, especialmente, Ávila, Segovia, Burgos y Valladolid, esperan hasta comienzos del mes de octubre para organizar un sinfín de actividades en torno a la uva y a la bebida que alegra después, cada una de nuestras comidas y cenas. Decenas de bodegas se reúnen para organizar visitas, exposiciones, degustaciones y todo tipo de actividades artesanales que pueden disfrutar quienes se desplacen hasta allí después, por qué no, de haber pasado por otras de las regiones que presumen de denominación de origen y que celebran la fiesta de la vendimia algunas semanas antes, durante el mes de septiembre.

Y quien tenga tanto tiempo como ganas, puede continuar con la ruta por otras partes de la geografía española que, como ya hemos dicho, aprovecha de Norte a Sur, para conmemorar y dar a conocer su industria del vino. El País Vasco, Cataluña o Andalucía son otras de las regiones que cuentan con una gran oferta enoturística durante estas fechas; unas fechas en las que el vino se convierte en el nexo de unión de comunidades muy diferentes en las que todas ellas brillan por su gran variedad de productos vinícolas.

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Vino tinto, vino rosso, vin rouge… o mil maneras de llamar al vino tinto

nombrevino

Antes de entrar en materia y pasar a exponer algunas de las traducciones a otros idiomas de la palabra ¨vino¨, quizás sería interesante hablar brevemente del origen de esta palabra que da nombre a una bebida que encierra una gran historia, una gran tradición y, sin lugar a dudas, una grandísima pasión en todo el mundo.

Dicen que el origen exacto de la palabra vino es desconocido. Hay aproximaciones según las cuales, ¨vino¨ procede de la palabra latina ¨vinum¨, que a su vez tiene su origen en la palabra griega ¨oinos¨,  posiblemente, madre de nuestra castellana ¨enología¨. Pero para dar con una explicación más fantástica, quizás deberíamos mencionar el hecho de que hay quien prefiere encontrar la relación entre la palabra ¨vino¨ y el término ¨vana¨, que en sánscrito significa ¨amor¨ y que podría estar relacionado con el poder afrodisíaco que antiguamente se le atribuía.

Como se dice vino en otros idiomas

Sea cual sea la historia de cómo y por qué llamamos así a una bebida como la que nos ocupa, es interesante comprobar la similitud entre algunos de los términos empleados en otras lenguas y el empleado en catellano; interesante y útil tal vez para aquellos que vayan a viajar hasta alguno de estos lugares y que no descarten la posibilidad de probar y disfrutar de los vinos del lugar.

Rotwein es la palabra alemana para vino tinto y crno vino, los vocablos bosnios. Los checos lo llaman červené víno y los daneses rødvin. Para pedir un vino en Estonia, bastará con articular los siguientes términos: punane vein, que es parecido al punaviini  que dicen en Finlandia y completamente dierente al húngaro, vörösbor.

Un poquito más cerca, también beben vino tinto y lo hacen pidiendo un red wine en Inglaterra, un vino rosso en Italia o un vin rouge en nuestra vecina Francia. El también vecino Portugal,  nos lo pone más fácil con su vinho tinto, mucho más de lo que lo hacen algunas de las lenguas que se hablan en España.

Quien prefiera empezar por conocer los vinos de nuestro país, puede hacerlo por ejemplo, en euskera -ardo beltza-, en catalán – vi negre- o en gallego, -viño tinto-, porque está claro que allá donde vayamos, siempre habrá un buen vino tinto esperándonos y, sea cual sea nuestra lengua materna, siempre encontraremos su traducción en otro idioma.

La bebida más internacional tiene, como no podía ser de otra manera, mil y una maneras de ser nombrada y mil y un momentos para ser saboreada.

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El vino, Kioto, el planeta Tierra y el cambio climático

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Inevitable pensar continuamente en el cambio climático, en el futuro del planeta y en qué será de sus habitantes, sean de la especie que sean. Inevitable plantearse todo esto cuando estamos pasando por un verano de locos en el que las noticias no se cansan de informarnos de desastres naturales y con ellos, de las consecuencias para muchas de las especies afectadas, entre ellas, la vid y con la vid, como no podía ser de otra manera, el vino.

¿Qué pasará con él? ¿Qué pasará con los viñedos, la industria del vino y todas sus asociadas? ¿No han conseguido las diferentes medidas y consensos internacionales frenar en algo este cambio climático que se hace cada día más evidente? Parece que no. Es más, aunque mucho se habló a finales de los años 90 de El protocolo de Kioto, acuerdo internacional que no entró en vigor hasta el año 2005 y que nació con el objetivo de reducir la emisión de una serie de gases contaminantes causantes del efecto invernadero, ha ido pasando el tiempo y no ha sido hasta ahora cuando se ha vuelto a hablar de su importancia como consecuencia de la llegada al poder de Donald Trump y con él, del inminente abandono de este país del citado acuerdo internacional.

Compromiso para luchar contra el cambio climático

En cualquier caso, el resto de los países parecen mantener el firme compromiso que adquirieron hace años y si hay algo de lo que no cabe duda, es de que el cambio climático se mantiene como la principal amenaza para la conservación del planeta y por supuesto para la viticultura. La vid es una de las especies de plantas más sensibles a los cambios de temperatura. Venimos comprobándolo desde hace años. En nuestro país las fechas de la vendimia se desplazan en el calendario como consecuencia del aumento de la temperatura, lo que ha obligado a los viticultores a modificar el cultivo de los viñedos para poder retrasar la maduración de una uva que después, dará lugar al vino que consumimos y que exportamos.

Pero las consecuencias del calentamiento global apuntan alto. No han terminado. Son ya muchos los expertos que han dado la voz de alarma y que han avisado de las terribles consecuencias que el más que posible aumento de cuatro grados de las temperaturas pueden suponer para viñedos e industria vinícola en general. Este problema debería ser combatido por todos aunque algunos se empeñen en ignorarlo y, aunque las medidas se nos hacen siempre insuficientes, el hecho de que España se haya comprometido a reducir sus emisiones en un 10% con respecto a las emitidas en 2005, podría ser  síntoma de que está dispuesta a cuidar del planeta Tierra; de un planeta que todavía es capaz de proporcionarle uno de los mejores vinos del mundo.

De momento, los agentes más realistas de la industria del vino, hablan ya de la necesidad de cambios y de adaptación. La temperatura obligará a los viñedos a desplazarse más hacia el Norte, hacia temperaturas más frescas y con este desplazamiento, muy pronto oiremos hablar también de cambios en las denominaciones de origen del vino. Se avecinan cambios, muchos de ellos ya han llegado, pero ¿seremos capaces de conservar lo que nos queda y no de arrasar con el planeta, el vino, el Protocolo de Kioto, las especies animales y vegetales, antes de que sea demasiado tarde?

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El vermú vuelve a estar de moda

Fiesta de fotografía creado por Yanalya - Freepik.com

 

<a href="http://www.freepik.es/fotos-vectores-gratis/fiesta">Fiesta de fotografía creado por Yanalya - Freepik.com</a>

Fiesta de fotografía creado por Yanalya – Freepik

Hace un tiempo en este blog hablamos sobre las bebidas populares y también sobre los vinos aromatizados, que normalmente se beben calientes en el norte de Europa y que se mezclan con algunas especias o miel.

Otra bebida que se ha popularizado en los últimos años, al igual que lo han hecho las cervezas artesanas, es el vermú (vermut o vermouth), particularmente ahora que llega el verano.

Todo el mundo asocia el vermú a un país cercano mediterráneo: Italia. Ya en las antiguas civilizaciones, como Grecia, Egipto o Roma mezclaban el vino con esencias; pero realmente es necesario trasladarse a la Edad Media para situarse en el origen del vermú.

Su aparición, como muchas grandes ideas en la historia de la humanidad, fue por casualidad, y se le asocia al médico y filósofo griego Hipócrates de Cos cuando estaba preparando un reconstituyente medicinal a base de hierbas.  Es por eso que durante la Edad Media las preparaciones a base de vino y mezcladas con hierbas y especias se les llamaba ‘vino hipocrático’.

Sin embargo, la receta moderna del vermú, como hemos comentado anteriormente, se  dio en Turín, al norte de Italia en 1786 y se le atribuye a Antonio Carpano. Este hombre mezcló un vino moscatel, con azúcar, alcohol, caramelo y diversas sustancias aromáticas, principalmente wermut (ajenjo en alemán, de donde se acuñó el término), lo que le da su particular carácter amargo.

Elaboración

La elaboración del vermú tiene como base el vino blanco, en torno a un 80%, ya que el color rojizo se lo da el caramelo, no un vino tinto. Una vez obtenido el vino base, éste se macera con diversas hierbas aromáticas y esencias bien en barricas, como se hacía antiguamente, o en otro tipo de recipientes, como depósitos de acero inoxidable. En la actualidad también han salido a los mercados algunos vermús que tienen como base el vino tinto, aunque no es lo habitual.

Tal y como indica la receta tradicional, el ajenjo no puede faltar en la mezcla de botánicos de cualquier vermú, aunque es posible encontrar de entre 30 a 50 hierbas diferentes en un vermú. Cuanto mejor sea el vino basé, de más calidad será el vermú.

Los vermús se suelen tomar con hielo y un trozo de cáscara de naranja, también es habitual tomarlos con soda y desde luego se trata de una bebida que se emplea muy habitualmente como bases de famosos cócteles tales como el Negroni, el famoso Dry Martini o el Americano.

Los vermús también se están haciendo un hueco en las cartas de los restaurantes y gastrobares. El vermú ya no sólo se sirve con las clásicas patatas fritas, encurtidos o berberechos, sino también con platos tan típicos como los calamares a la romana, pescados o incluso postres.

 

¿Cuantos museos del vino conoces?

castillo

Hoy sugeriremos algo para este verano; para este verano porque la duración de las vacaciones estivales nos permite acercarnos hasta varios lugares y hacerlo tranquilamente, sin prisas. Hoy hemos pensado en la musas, y al hacerlo, en los lugares que a ellas les consagraron; y una vez más, hemos pensado en vino con un resultado que, como no podía ser de otra manera, ha llegado en forma de museo del vino, de los tantos museos del vino que salpican nuestro país… y que no son pocos.

Cada denominación de origen tiene su propio museo, su historia, sus curiosidades, su arte, su gastronomía y sus rutas. Una visita al Museo Provincial del Vino de Valladolid, puede ser una buena manera de empezar. Merece la pena acercarse hasta Peñafiel, una población presidida por un precioso castillo. En el se alberga el citado museo, que muestra con encanto la extensa tradición vitícola de una provincia en la que conviven nada menos que cinco Denominaciones de Origen: Ribera del Duero, Rueda, Cigales, Toro y Tierra de León. Desde sus almenas se divisa a lo lejos nuestra bodega y sin duda es el momento de acercarte hasta Curiel de Duero para venir a conocernos.

En Valdepeñas, Ciudad Real, las bodegas de Leocadio Morales, albergan el museo del vino manchego por excelencia y, si nos dirigimos hacia el norte, ya en La Rioja, nos espera en el pueblo de Briones y un museo del vino que no deberíamos perdernos: el Museo Vivanco de la Cultura del Vino, tal vez uno de los más completos del mundo.

Si continuamos por esta comunidad autónoma, en Laguardia, localidad de La Rioja Alavesa, el Museo del Vino Villa Lucía nos invita a una experiencia única en la que combinar degustación, cultura e historia.

Museos del vino por España

Sin embargo, el vino y sus museos, el vino y sus lugares de culto, se encuentran bien repartidos por toda la geografía. ¿Quién prefiere empezar por Galicia? O quizás, ¿por Cataluña? No hay problema. En la primera de estas comunidades autónomas, concretamente en Monforte de Lemos, provincia de Lugo, estará esperándonos el Centro del Vino de la Ribeira Sacra. En un lugar así, el vino suele venir acompañado de otras actividades destinadas al ocio y a la salud.

En Villafranca del Penedés nos encontraremos con el Museo del Las Culturas del Vino de Cataluña; Vinseum acoge igualmente otra serie de actividades culturales y literarias que harán todavía más placentera la visita a esta localidad y la degustación de sus vinos y de su gastronomía.

Málaga, San Lúcar de Barrameda, Huesca o Cambados en Pontevedra, son otras localidades que, si el tiempo lo permite, podríamos incluir en nuestra ruta. El espacio, sin embargo, a nosotros no nos lo permite. Hemos dado breves pinceladas, ideas de hacia dónde ir y por dónde empezar.

Todo es ponerse porque, aun hay mucho más…

Mi momento, mi copa de vino

vinopicnic

Te gusta el vino. Lo disfrutas, lo bebes con moderación y lo haces para acompañar esos minutos a los que muchos llamamos ‘nuestro momento del día’. Sabemos que el consumo de vino es sano, una copa de vino al día, es un hábito saludable.

Dicho esto, es fácil pensar que cualquiera que sea el rato escogido para relajarse y disfrutar de un vino, libro en mano o cena tranquila, es, sin duda, un buen momento. Sin embargo, ¿qué hora del día es aquella en la que el vino resulta especialmente beneficioso para nuestro cuerpo? ¿Hay alguna hora especialmente indicada para servirse esa copita que además del disfrute sensorial y emocional, añada un beneficio notable para nuestro organismo? Es difícil saberlo. Es difícil aislar lo emocionalmente saludable y beneficioso, del resto, porque como sabemos, la razón y la emoción suelen necesitarse la una a la otra para que reine el equilibrio.

Así, para los profesionales del sector, encargados de las catas y de analizar los vinos desde los sentidos, la mañana es ‘su momento’; la no interferencia de otros factores, el comienzo del día no deja espacio a la ‘contaminación’ de otras sensaciones o problemas. Esto lo saben bien los profesionales.

Tu momento para disfrutar del vino

Sin embargo, muy distinto es el caso de quienes vivimos el vino de otra manera, de quienes disfrutamos precisamente, de los conocimientos de aquellos que ya lo han analizado y nos lo sirven en bandeja para que podamos disfrutar de ‘nuestro momento’. Hay quienes esperan con ganas el final del día para olvidarse de las preocupaciones y del estrés de la jornada laboral y se preparan el aperitivo vespertino de antes de la cena con auténtico placer.

Los hay que se reservan para ocasiones especiales con amigos o en buena compañía… hay tantos enamorados del vino como ‘momentos’. Ahora bien, si entramos en recomendaciones médicas, en consejos saludables y en cuidados personales, nos encontramos con que la noche es, posiblemente y desde todos los puntos de vista, la mejor franja horaria para prepararnos tan esperada copa.

Algunos dicen que el vino ayuda a perder peso. Está claro que si sustituimos algunos de los caprichos, dulces y aperitivos nocturnos por una copa de vino, nuestra salud y nuestros kilos de más -en el caso de que existan-, nos lo agradecerán. De la misma forma, una copita de vino en lugar de un postre a base de dulce, después de la cena o de la comida, también parece ser un hábito saludable.

Según la publicación online worldlifestyle, varios científicos de la reconocida Universidad de Harvard, afirman que una copa de vino después de la comida y otra después de la cena, reducen considerablemente las probabilidades de ganar demasiado peso. No seremos los primeros en afirmar que entre las múltiples bondades del consumo moderado de vino, se encuentra la de quemar grasas.

Conclusión: si conseguimos hacer coincidir ‘nuestro momento del día’ con ese otro en el que nuestro cuerpo nos lo agradezca especialmente, tanto mejor. Doble momento, doble agradecimiento, doble equilibrio.