Esta Navidad, dale al vino un lugar protagonista

Entre lo bueno que tienen estas fechas es que son quizás los mejores días del año para regalar vino; para regalar vino o cualquier otro producto que tenga que ver con él, porque hablar de Navidad, es hacerlo de regalos, de días festivos, de celebración y de compañía; la ‘excusa’ perfecta para buscar un buen vino, personalizar con nuestras propias etiquetas la botella de vino que vamos a regalar, buscar ese accesorio de vino tan especial u organizar un paseo por las diferentes bodegas que salpican la ruta del vino de Ribera del Duero. En ocasiones, puedes incluso poner en práctica todas estas ideas y darle al vino un merecido protagonismo, ¿quieres saber más?

Compra vino para situaciones especiales

Para empezar, ¿por qué no buscar esa botella de vino especial con la que sorprender a nuestros comensales o que regalar a los anfitriones? Son muchas las tiendas especializadas en vino que cuentan, en estas fechas, con ofertas muy especiales; también son muchas las bodegas, que como Comenge, te ofrecen la posibilidad de adquirir directamente sus vinos online. Pero como dice la conocida expresión, quizás prefieras ‘matar dos pájaros de un tiro’ y aprovechar el viaje por la ruta del vino de la Ribera del Duero para disfrutar de sus bodegas, de la gastronomía que ellas mismas preparan para sus visitantes y comprar allí mismo, en la propia cuna de esta denominación de origen, ese vino que has probado entre tapa y tapa y que ha terminado por convencerte.

Elegido el vino, hecho el viaje, visitadas las bodegas y con los regalos casi a punto, quizás te falte un toque personal que añadir a esa botella de vino que tienes preparada para alguien especial o para dejar constancia de estas fechas de forma personal e inolvidable. ¿Por qué no personalizar la etiqueta de ese vino que vas a regalar? Puedes hacerlo, son varias las empresas del sector que te ofrecen este servicio, dan tu toque personal y escriben tu mensaje en la etiqueta de tu regalo.

Aun más vino. ¿Por qué no terminar alguna de las cenas de estos días con un postre hecho a base de vino? Comidas copiosas, dulces en abundancia y ese picoteo constante durante la noche… Un helado de vino puede poner el punto final a la cena o a la comida que suele dejarnos más que satisfechos y tras la cual el cuerpo pide algo refrescante. Huevo, azúcar, nata, leche canela y, por supuesto, vino; ese otro vino que te habrás traído de la ruta que acabas de hacer por la Ribera del Duero y que tanto te apetece abrir… ¡Hecho! Todo solucionado. Solo había que darle a nuestro vino el protagonismo que merecía.

Lo más ‘cyber’ del vino

A estas alturas seguro que nadie se sorprende si después de tanta cultura digital, creáramos un término de las mismas características con el que llamar a la venta rebajada y online de uno de nuestros más preciados productos. Algo como black cyber monday – aunque sea en inglés para hacerle el honor a las nuevas tecnologías, bien podría ser una forma de resumir las múltiples ofertas y posibilidades de comprar vino a través de Internet, que llegadas estas fechas acaparan soportes publicitarios de todo tipo a los que es difícil ignorar.

El vino, y con él su producción y todo lo que rodea a su cultura e industria, está inmerso, como lo están la mayoría las industrias presentes en la sociedad, en esta vorágine comercial… sin embargo, hay que decir que contar con la posibilidad de adquirir un buen vino a un mejor precio, no desagrada a nadie y menos, llegadas estas fechas.

Comerciantes, productores, compradores, todos ellos pueden aprovecharse de las múltiples ofertas que llenan desde hace algunos años los calendarios con fechas señaladas y especialmente elegidas para gastarse, y bien, el dinero en un buen producto como el vino. No importa ya de dónde proceden estas iniciativas; si llegaron desde los Estados Unidos con el único fin de deshacerse del stock acumulado durante el año o si lo hicieron como respuesta a una crisis en la que los compradores no estaban dispuestos a renunciar a una buena botella de vino con la que acompañar una cena.

Una vez más la venta online, Internet, el ecommerce, da igual cómo queramos llamarlo, abren puertas a nuevos mercados, a nuevos comercios, a nuevas fechas y a nuevas y magníficas ofertas que necesitan de una excusa que invite al consumidor a descubrir productos, bodegas, rutas del vino,… a acercarse en definitiva, a una industria vitivinícola tan atractiva como importante.

Días como el Black Friday o como el Cyber Monday causan furor entre muchos compradores y entre muchos amantes del vino. La venta de vino a través de Internet se ha multiplicado en los últimos años y lo ha hecho porque la llegada de la ‘era’ digital ha obligado a muchos de los agentes de la industria del vino a tener que profesionalizar aun más, un servicio que responda en cantidad y calidad a las expectativas de sus clientes.

Toda esta cultura digital, todas estas ventas online de vino esconden una estructura comercial, logística, organizacional que les permite responder a la creciente demanda que de por sí Internet se encarga de multiplicar especialmente, al final de cada año.… Y es que, lejos de gastar por gastar, de comprar por comprar, cuando el producto que se va a adquirir durante estos días tan señalados es una o varias buenas botellas de vino, la ventaja está asegurada… eso sí, como en otras ocasiones,… conviene recordar dónde, qué y cómo voy a comprar mi vino black cyber monday.

Cinco consejos para comprar vino online

Internet nos ha acercado información de todo tipo. Gracias a ella podemos saber mucho más de todo aquello que nos interesa y, si lo que nos interesa es comprar el mejor el vino, mejor aún. Internet nos lleva hasta bodegas lejanas y no tan lejanas, nos permite ver y descubrir tesoros de los que, de no ser por ella, seguramente no tendríamos noticia. Sin embargo, la comodidad con la que ahora podemos ver, leer y comprar, puede llevar consigo, algún que otro despiste, algún que otro detalle oculto bajo tanta distracción.

Para que esto no ocurra, procedemos a recordaros cinco puntos importantes a tener en cuenta si vais a comprar vino por Internet, una forma de hacerlo muy cómoda sin tener que ir hasta la tienda o bodega, pero en la que conviene recordar que lo primero es estar seguro de que el web en el que vamos a adquirir nuestro vino cumple con todos los requisitos necesarios como para poder otorgarle nuestra confianza. ¡Ojo con los datos de contacto que aparecen! Es importante comprobar que el web en el que estamos pone a nuestra disposición número de teléfono y dirección, así como la información legal obligatoria de la que debe disponer cualquier empresa. Ante cualquier duda o suspicacia, nada como buscar referencias sobre la misma. Si algo permite Internet es encontrar rápidamente críticas, referencias y comentarios sobre cualquier comercio, pertenezca o no al mundo digital.

En segundo lugar, tan importante como saber que se trata de un comercio que cumple con los requisitos legales requeridos, es conocer bien qué vino queremos comprar y averiguar si es correcta la información, relativa a su gradación, precio, volumen y en definitiva, la cantidad. Este punto es especialmente importante cuando se trata de descuentos en el precio por la compra de volúmenes considerables de vino.
Pero si hay algo que adquiere especial relevancia en materia de compras online, es el sistema de pago y el envío del producto que estamos a punto de adquirir. No debemos tener ninguna duda, ni acerca de la fiabilidad del sistema de pago, ni del precio del envío, del plazo de entrega o presencia de datos de contacto en el caso de tener que reclamar o tener que solicitar una devolución. Internet vuelve a darnos la oportunidad de comprobar fácilmente, la reputación de la tienda online en la que vamos a adquirir nuestro vino y de comprobar si se trata de un comercio serio que cumple con las condiciones anunciadas.

Nuestro penúltimo consejo tiene que ver con asegurarse de que el comercio en el que vamos a comprar el vino que hemos elegido cuenta con existencias suficientes, es decir, que no se ha agotado. En este sentido, puede ocurrir que un pequeño comercio se encuentre con una demanda mayor de la esperada o que no cuente con un sistema actualizado de control de existencias. Este dato es especialmente importante si decidimos realizar la compra online en fechas señaladas en las que suele haber un aumento importante de pedidos.

Por último, y en el caso de que el comercio elegido para comprar vino, responda a tu gusto y a tus necesidades, estudia la posibilidad de registrarte para participar en promociones o descuentos de sus productos. Si algo buscan los comercios, sean del tipo que sean, son clientes fieles a los que poder recompensar su fidelidad. Este tipo de acciones pueden resultar más atractivas en comercios especializados en vino que en otros más generalistas con una oferta llena de todo tipo de productos de consumo.

A escasas semanas de las Navidades, quizás vaya siendo el momento de poner en práctica alguno de estos consejos para que podamos tener a tiempo y en nuestra mesa, esa botella de vino con la que brindar por lo que está por llegar.

Pintar con vino: El vino, en la copa y en el lienzo

Más de un reconocido artista le debe al vino una inspiración que en un determinado momento dio su fruto en forma de canción, composición, obra literaria o cinematográfica. A aquellos a los que les gusta el vino y lo disfrutan, éste suele acompañarlos en momentos importantes. A unos les inspira su sabor, su aroma, la capacidad de evocación de una buena copa de vino; a otros, les inspira también su color y su textura porque han encontrado en él una herramienta perfecta que emplear sobre su lienzo, una herramienta perfecta para el arte de pintar.

Como buenos creadores capaces de ver arte donde aparentemente no lo hay, el vino es utilizado ya por artistas plásticos. Evocar, beber, saborear,… pintar. Su sabor y su aroma para unos, su textura y sus cualidades para reemplazar a otros materiales empleados en pintura, para otros.

Pintar con vino

Pero no todos los vinos poseen las mismas propiedades, como tampoco las tienen los diferentes materiales empleados en los lienzos. Quien haya experimentado el arte de pintar con vino, sabrá como algunos de los artistas que se han dado a conocer por emplearlo en sus obras, que la mezcla de distintas variedades de vino da lugar a nuevas tonalidades y nuevos colores en los que el artista se recrea y con los que es capaz de expandir su imaginación.

La técnica de pintar con vino no es nueva; quizás sea menos conocida, pero es desde hace algunos años protagonista de exposiciones celebradas en diferentes lugares del mundo ; y no hace falta irse muy lejos para descubrir que desde el año 2012, Murcia celebra cada año su correspondiente Encuentro de Pintura al Vino, un evento en el que se dan cita pintores que, con su gusto por esta técnica, han conseguido colocar al sentido de la vista, a la misma altura que al del olfato o el gusto en lo que a vino se refiere.

Tintos, blancos, espumosos, todos tienen su lugar en los lienzos de los artistas que empezaron empleando esta técnica en motivos relacionados con la viticultura y que se ha extendido ya a otros campos, tantos, como la imaginación y el dominio de este arte lo permitan. Las exposiciones de pintura al vino se extienden por diferentes países con tradición vinícola. Solo hay que descubrir la posibilidad de incluir en nuestra próxima ruta del vino, la visita a alguna de ellas. Beber y ver vino al mismo tiempo debe de ser una experiencia extraordinaria.

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El ‘dRon’ del vino

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Comenzamos, a punto de empezar el otoño, hablando de tecnología; de tecnología y de vino, de tecnología punta y de la forma en la que ésta ha revolucionado la viticultura consiguiendo reducir costes sin dejar de perder calidad.

Uno de los últimos avances tecnológicos en la industria del vino ha sido el empleo de drones para vigilar los viñedos. ¿Qué función cumplen? Una de las razones por las que los viticultores emplean drones en el cultivo de sus viñas, es la capacidad de estas pequeñas máquinas para enviar fotografías que pueden ser analizadas posteriormente y que son capaces de proporcionar toda una serie de datos tras cuyo análisis se extrae un resultado completo del estado de evolución y diferentes procesos por los que  pasa la planta.

Los drones se han convertido en una herramienta capaz de suministrar información relativa al estado de la viña, a las necesidades de la misma y su  mantenimiento.  Estas pequeñas máquinas pueden recomendar, una vez extraídos y analizados los datos, el adelanto o retraso de la vendimia, la conveniencia o no de la poda y la existencia o no, de plagas que deben ser exterminadas.

¿Para que sirve el dron en un viñedo?

Cual pájaros, los drones proporcionan análisis exhaustivos de la productividad, de las hierbas que crecen en los viñedos, de la humedad del terreno y de cualquier otro factor que repercuta en el desarrollo de la vid, y con ella, en la calidad del vino.

La capacidad de ofrecer datos increíblemente precisos y tan variados como extensos, ha seducido a quienes han decidido apostar por la tecnología. La confianza depositada en estos ‘pájaros del siglo XXI’, les ha permitido adoptar decisiones acertadas acerca de las prácticas vitivinícolas.

Dicen que el resultado es indiscutible, que la calidad de las cosechas aumenta porque el dron permite optimizar procesos, ahorrar gastos innecesarios y aplicar los ajustes precisos y necesarios en cada momento; que facilita la planificación de todas aquellas actividades por las que pasa cualquier proceso de producción del vino. A todo esto hemos de añadir además, la comodidad que puede ofrecer la tecnología que ha sido creada para ser gestionada y manejada por control remoto…

¿Qué será lo siguiente? ¿Con qué nos sorprenderá la innovadora industria del vino? Todo apunta a que este tipo de tecnología basada en la monitorización desde el cielo, es solo uno de los dones a los que seguirán otros tantos. Tiempo al tiempo… mejores y mayores  ‘drones’ del vino no se harán esperar.

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Vino tinto, vino rosso, vin rouge… o mil maneras de llamar al vino tinto

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Antes de entrar en materia y pasar a exponer algunas de las traducciones a otros idiomas de la palabra ¨vino¨, quizás sería interesante hablar brevemente del origen de esta palabra que da nombre a una bebida que encierra una gran historia, una gran tradición y, sin lugar a dudas, una grandísima pasión en todo el mundo.

Dicen que el origen exacto de la palabra vino es desconocido. Hay aproximaciones según las cuales, ¨vino¨ procede de la palabra latina ¨vinum¨, que a su vez tiene su origen en la palabra griega ¨oinos¨,  posiblemente, madre de nuestra castellana ¨enología¨. Pero para dar con una explicación más fantástica, quizás deberíamos mencionar el hecho de que hay quien prefiere encontrar la relación entre la palabra ¨vino¨ y el término ¨vana¨, que en sánscrito significa ¨amor¨ y que podría estar relacionado con el poder afrodisíaco que antiguamente se le atribuía.

Como se dice vino en otros idiomas

Sea cual sea la historia de cómo y por qué llamamos así a una bebida como la que nos ocupa, es interesante comprobar la similitud entre algunos de los términos empleados en otras lenguas y el empleado en catellano; interesante y útil tal vez para aquellos que vayan a viajar hasta alguno de estos lugares y que no descarten la posibilidad de probar y disfrutar de los vinos del lugar.

Rotwein es la palabra alemana para vino tinto y crno vino, los vocablos bosnios. Los checos lo llaman červené víno y los daneses rødvin. Para pedir un vino en Estonia, bastará con articular los siguientes términos: punane vein, que es parecido al punaviini  que dicen en Finlandia y completamente dierente al húngaro, vörösbor.

Un poquito más cerca, también beben vino tinto y lo hacen pidiendo un red wine en Inglaterra, un vino rosso en Italia o un vin rouge en nuestra vecina Francia. El también vecino Portugal,  nos lo pone más fácil con su vinho tinto, mucho más de lo que lo hacen algunas de las lenguas que se hablan en España.

Quien prefiera empezar por conocer los vinos de nuestro país, puede hacerlo por ejemplo, en euskera -ardo beltza-, en catalán – vi negre- o en gallego, -viño tinto-, porque está claro que allá donde vayamos, siempre habrá un buen vino tinto esperándonos y, sea cual sea nuestra lengua materna, siempre encontraremos su traducción en otro idioma.

La bebida más internacional tiene, como no podía ser de otra manera, mil y una maneras de ser nombrada y mil y un momentos para ser saboreada.

El vino revoluciona el comercio electrónico

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El gusto por el vino pasa por disfrutar no solo de su sabor, de acompañarlo con una buena comida o de amenizar una agradable conversación. Al que le gusta el vino y lo conoce, le suele apasionar todo aquello que ha conseguido hacerlo diferente y único, y disfruta en una bodega o en una tienda especializada; disfruta probándolo, pero también disfruta comprándolo.

Sin embargo, hay algo que agradecerán tanto los entendidos como los menos duchos en el tema, y ese algo tiene que ver con las nuevas tecnologías; una vez más, tiene que ver con Internet y con algunos de sus ineludibles cuando hablamos de comercio electrónico; sirvan de ejemplo Amazon o Alibaba, porque usuarios o no de sus escaparates, prácticamente todos sabemos de qué estamos hablando.

Por sus características, por su encanto, por su capacidad para convertirse en el gran protagonista de una gran industria, estos gigantes parecen haber empezado a tomarse en serio la venta de vino y para ello, empiezan a abrir comercios especializados a los que pueden dirigirse entendidos y menos entendidos en la materia. Sin que esto signifique dejar de acercarnos hasta nuestra bodega preferida o hasta la vinoteca de nuestro barrio que conoce nuestros gustos y se encarga de traernos y de informarnos de las últimas novedades, Internet se presenta como proveedora alternativa ante cualquier imprevisto.

El comercio electrónico y la venta de vino

Que el comercio electrónico crece es evidente, y que para hacerlo no descarta ninguna oportunidad, también. La última oportunidad afecta a la industria del vino y al interés de grandes plataformas chinas y norteamericanas por vender productos españoles y, entre ellos, el vino ocupa de nuevo un lugar destacado.

Ni amantes del vino ni organismos oficiales dedicados a la promoción de productos españoles, pueden pasar por alto la era digital en la que vivimos. Es una realidad de la que todos formamos parte y a la que la industria vinícola debe adaptarse; sin embargo, es también una realidad que ofrece a los consumidores de vino la posibilidad de elegir si utilizarla o no.

Sea cual sea nuestra decisión, queramos o no comprar a través de Internet y queramos hacerlo o no a través de algunas de las plataformas de comercio electrónico de los gigantes de este sector, lo cierto  es que han venido para quedarse y están en pleno desarrollo.

Las conversaciones entre las grandes empresas dedicadas al comercio electrónico dispuestas a vender vino español y sus potenciales proveedores, están en marcha y con ellas, la intención de darse a conocer en todo el mundo sin perder ni un ápice de la calidad y de la buena imagen de la que goza nuestra industria del vino. Seguro que habrá nuevas noticias al respecto en un futuro cercano y seguro que serán, como nuestro vino, ‘buenas’ noticias.

El verano pide hielo. ¿Qué pide el vino?

hielo y vino

En cuestiones gastronómicas hay determinadas combinaciones que parece que no casan. No hace falta ser un experto para saber que algunos alimentos ‘se repelen’… y en cuestiones de vinos, dicen algunos entendidos que pasa algo parecido.

Porque una cosa es una manía personal y otra, que no existan algunos hábitos que el protocolo y los sentidos más finos tiendan a rechazar. ¿Ocurre esto con el hielo y con el vino? Con temperaturas como las que tenemos, ¿es imprescindible echar un cubito de hielo en nuestra copa de vino?

Los termómetros están a punto de explotar. Este calor intenso pide hielo, está claro. Sin embargo y siendo muy tolerantes, si decidimos echar hielo a nuestro vino, que sea a un rosado o a uno blanco. En el caso del vino tinto, mejor probar cualquier otro consejo de los que os ofrecemos a continuación. El hielo no tiene por qué estar en el interior de la copa, bien puede enfriarse ésta de otras maneras.

¿No será mejor enfriar la copa antes que el propio vino?

Si echas hielo en la copa, solo conseguirás aguar el vino y bajar la temperatura de golpe, un paso, que como en casi todo lo que tiene que ver con él, ha de hacerse con paciencia y esmero si queremos no alterar  su sabor.

Lo más importante antes de plantearse enfriar un vino, es saber cuál es su temperatura ideal. Cada vino tiene la suya, como la tienen sus diferentes variedades. Una vez sabido esto, sería conveniente conocer cuál es la temperatura de la botella que nos disponemos a abrir. Para averiguarlo podéis utilizar un termómetro digital creado especialmente para resolver este tipo de dudas. Abierta la botella, toca comprobar la temperatura del vino. Este paso requiere de menor sofisticación porque podéis utilizar el característico termómetro de mercurio de toda la vida.

Alternativas al hielo? Las conoceréis: una cubitera; esta vez sí, con hielo, en la que introducir la botella. Si echas agua y hielo en la cubitera, mejor que mejor. El proceso se llevará a cabo a una velocidad más moderada.

La nevera. Quizás, más fácil aun. Lo único que necesitaremos en este caso es no olvidarnos de meter el vino con la antelación suficiente; una antelación que puede oscilar entre media hora y hora y media, dependiendo del tipo de vino que vayamos a consumir.

El congelador. Un remedio tan rápido como poco recomendable, justificable solo si no hemos sido lo suficientemente previsores o si se nos ha olvidado enfriarlo antes. En cualquier caso, cualquier proceso de enfriamiento, que sea lento, que sea suave, que sea acorde a todo ese proceso tan necesario para la producción de un buen vino en el que las prisas y la falta de paciencia, no tienen cabida… exactamente igual que los cubitos de hielo.

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El vermú vuelve a estar de moda

Fiesta de fotografía creado por Yanalya - Freepik.com

 

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Fiesta de fotografía creado por Yanalya – Freepik

Hace un tiempo en este blog hablamos sobre las bebidas populares y también sobre los vinos aromatizados, que normalmente se beben calientes en el norte de Europa y que se mezclan con algunas especias o miel.

Otra bebida que se ha popularizado en los últimos años, al igual que lo han hecho las cervezas artesanas, es el vermú (vermut o vermouth), particularmente ahora que llega el verano.

Todo el mundo asocia el vermú a un país cercano mediterráneo: Italia. Ya en las antiguas civilizaciones, como Grecia, Egipto o Roma mezclaban el vino con esencias; pero realmente es necesario trasladarse a la Edad Media para situarse en el origen del vermú.

Su aparición, como muchas grandes ideas en la historia de la humanidad, fue por casualidad, y se le asocia al médico y filósofo griego Hipócrates de Cos cuando estaba preparando un reconstituyente medicinal a base de hierbas.  Es por eso que durante la Edad Media las preparaciones a base de vino y mezcladas con hierbas y especias se les llamaba ‘vino hipocrático’.

Sin embargo, la receta moderna del vermú, como hemos comentado anteriormente, se  dio en Turín, al norte de Italia en 1786 y se le atribuye a Antonio Carpano. Este hombre mezcló un vino moscatel, con azúcar, alcohol, caramelo y diversas sustancias aromáticas, principalmente wermut (ajenjo en alemán, de donde se acuñó el término), lo que le da su particular carácter amargo.

Elaboración

La elaboración del vermú tiene como base el vino blanco, en torno a un 80%, ya que el color rojizo se lo da el caramelo, no un vino tinto. Una vez obtenido el vino base, éste se macera con diversas hierbas aromáticas y esencias bien en barricas, como se hacía antiguamente, o en otro tipo de recipientes, como depósitos de acero inoxidable. En la actualidad también han salido a los mercados algunos vermús que tienen como base el vino tinto, aunque no es lo habitual.

Tal y como indica la receta tradicional, el ajenjo no puede faltar en la mezcla de botánicos de cualquier vermú, aunque es posible encontrar de entre 30 a 50 hierbas diferentes en un vermú. Cuanto mejor sea el vino basé, de más calidad será el vermú.

Los vermús se suelen tomar con hielo y un trozo de cáscara de naranja, también es habitual tomarlos con soda y desde luego se trata de una bebida que se emplea muy habitualmente como bases de famosos cócteles tales como el Negroni, el famoso Dry Martini o el Americano.

Los vermús también se están haciendo un hueco en las cartas de los restaurantes y gastrobares. El vermú ya no sólo se sirve con las clásicas patatas fritas, encurtidos o berberechos, sino también con platos tan típicos como los calamares a la romana, pescados o incluso postres.

 

Vino y cosmética

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¡Dicen que algo tiene el vino cuando se le bendice! (en realidad es el agua, pero nosotros lo adaptamos) y así es. Aparte de los múltiples beneficios de su ingestión, siempre con moderación, las uvas se han empleado históricamente como cosméticos naturales, con la finalidad de lucir una piel más sana y saludable.

Los compuestos que contiene la piel de la uva, llamados polifenoles, además de ser responsables del color y la tanicidad de los vinos, también contienen sustancias que ayudan a prevenir el envejecimiento de las células. Un ejemplo es el famoso resveratrol, que ayuda a evitar la muerte de las células y se ha demostrado ser beneficioso para pacientes de algunos tipos de cáncer o para aquellos más propensos a padecerlo.

Estos nutrientes se encuentran principalmente en mayor cantidad en las uvas tintas, sobre todo en las variedades Tempranillo y Cabernet Sauvignon, pero las blancas también tienen compuestos fenólicos.

Aunque los compuestos que se encuentran en la piel de las uvas son lo más populares en cosmética, las grandes casas de belleza que elaboran productos con elementos naturales también utilizan el hollejo, las pepitas e, incluso otras partes de la planta como las hojas o los sarmientos para hacer tratamientos de vinoterapia y elaborar cremas, geles, mascarillas, jabones, etc…

Por ejemplo las pepitas de las uvas resultan un buen exfoliante, además son ricas en ácidos grasos. El hollejo por su parte, es capaz de retener gran cantidad de agua, por lo que su uso se destina sobre todo a tratamientos nutritivos e hidratantes.

Pero las uvas, además de ser potentes antioxidantes, también ayudan al tránsito intestinal, a lograr mayor elasticidad y firmeza de la piel, son una rica fuente de fósforo y potasio, difuminan arrugas, previenen las manchas solares en verano así como enfermedades cardiovasculares; según varios estudios publicados durante años en diversos países del mundo. En resumen, la uva, el mosto, el mosto fermentado y todo lo que procede del fruto, es beneficioso para salud interior y exterior; más razones para consumir vino siempre con moderación.

Mejor uvas ecológicas

Cuanto más sanas sean las uvas con las que se preparan los cosméticos y otros ‘ungüentos’ naturales, mejor será el resultado. El empleo de tratamientos de síntesis química en el viñedo y en la bodega restan capacidad de acción a los compuestos; los herbicidas y otros tratamientos reducen la calidad y presencia de nutrientes beneficiosos para la salud. Por ello, cuanto más natural sea un viñedo, mejores serán los cosméticos derivados del mismo.

Los tratamientos de vinoterapia son tan antiguos como la primera vendimia, aunque no tan sofisticados como los que se ofrecen hoy en día en Spa y centros de belleza (ni se conocían como tal).  En realidad, los inicios de la vinoterapia como tal hay que situarlos en Francia, en la región de Graves, muy cerca de Burdeos, de la mano de Matilde Cathiard y Bertrand Thomas; pero en seguida la técnica se expandió a otros países del mundo. En España su origen se sitúa en Haro, La Rioja.