Vendimia 2017 en Bodegas Comenge, un año perfecto para largas crianzas

La recogida de la uva en Bodegas Comenge llegó a su fin el viernes 13 de octubre, con una producción total que ronda los 170.000 kilos de uva, siendo la última bodega de la Denominación de Origen Ribera del Duero en meter uva en el lagar.

La vendimia 2017 ha sido una de las más adelantadas de la historia -comenzó el 14 de septiembre con la uva Tempranillo-, y también una de las más escalonadas.

Debido a las fuertes heladas sufridas a finales de abril y principios de mayo, la maduración de los racimos no ha sido tan homogénea como otros años y se puede decir que prácticamente ha habido tres vendimias: una del 14 al 18 de septiembre, en la que recogimos las uvas de los viñedos exentos de daños por la helada, otra del 25 al 28 para las parcelas de Tempranillo que presentaban una mayor heterogeneidad en la maduración y una última el día 13 de octubre, en la que se ha vendimiado la variedad Cabernet Sauvingon, siempre la más tardía.

Dado que la variedad Cabernet Sauvignon tiene un ciclo de maduración extremadamente largo, las características climáticas de la presente añada – seca y con un verano extenso que se ha prolongado hasta bien entrado el otoño– le han permitido alcanzar una maduración fenólica excepcional, estando posiblemente ante la añada con mejor calidad para Cabernet sauvignon en toda la historia de la D.O. Ribera de Duero, según explica Rafael Cuerda.

Poca uva, pero de gran calidad

Las inclemencias meteorológicas registradas a lo lago del ciclo vegetativo no han afectado a toda la Ribera del Duero por igual, como tampoco a todas las parcelas de Bodegas Comenge. En algunas zonas se han registrado pérdidas del 89% de la cosecha y en otras apenas nada, quedando la media de reducción con respecto a la media de años anteriores  en el nada despreciable 43%.

Por suerte, la viña de donde procede la uva para elaborar el vino Don Miguel Comenge –el Pago de las Hontanillas-, se ha salvado del daño del hielo y del granizo. También ha tenido relativa suerte los viñedos ubicados en Pesquera de Duero. Ha sido el viñedo que rodea a la bodega el más afectado por el hielo y por la severísima sequía que nos ha acompañado durante todo el ciclo vegetativo de la vid.

En general, la cosecha 2017 se caracteriza por los bajos rendimientos por hectárea en todos los  viñedos, algunos de ellos por debajo de los 1.000 kg/Ha, pero en contraposición por la excelente calidad de la misma. Racimos perfectamente sanos, de bayas pequeñas, con buena maduración y mucha concentración de aromas y color, perfectas para elaborar vinos de largas crianzas.

¿Cómo se serán los vinos de la añada 2017?

Según los parámetros analíticos de los mostos y ahora de los vinos recién fermentados, así como las primeras percepciones en cata, la cosecha 2017 se muestra potente, concentrada, muy expresiva, con unos taninos firmes que necesitarán tiempo y una buena crianza en barrica para alcanzar toda la finura y elegancia de la que es capaz la variedad Tempranillo.

Como en toda añada seca, la acidez de los mostos es más bajo y el pH más alto de lo deseable. En este sentido la decisión del momento óptimo de vendimia ha sido fundamental para no perder el deseado equilibrio de los distintos parámetros de maduración. Un año para “hilar fino”.

Con el objetivo de mantener la línea de los vinos de Bodegas Comenge, caracterizados por su frescor y predominio de los aromas primarios, se han realizado las primeras fermentaciones con levaduras “no saccharomyces”  seleccionadas en nuestro viñedo, capaces de transformar parte de los azúcares de la uva en ácido láctico. Esta estrategia nos permite mejorar de forma natural la acidez del vino y a la vez moderar su grado alcohólico.

También se ha apostado por practicar maceraciones pre-fermentativas en frío (por debajo de los 10ºC) y realizar delicados remontados, con el fin de evitar la excesiva extracción de compuestos polifenólicos.

En resumen, las primeras percepciones en cata revelan “vinos frescos, muy aromáticos, potentes, con mucho color y boca estructurada, que van a tener que pasar en barrica más tiempo de lo habitual, sobre todo los jóvenes como Biberius, que probablemente necesite alrededor de ocho meses de crianza en barrica”, tal y como explica el enólogo Rafael Cuerda.

Una añada tan especial como interesante, donde será fundamental el buen hacer de los expertos en las bodegas.

¿Por qué tener un ‘hotel de insectos’?

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No, no nos hemos vuelto locos. Los ‘hoteles de insectos’ son unas instalaciones que se construyen en cultivos ecológicos, como huertas o viñedo, con el fin de incentivar la población de los mismos.

Pero, ¿por qué siempre hablamos de la importancia de la labor de los insectos en los cultivos ecológicos? La respuesta es muy sencilla, cada insecto tiene su cometido. Unos se encargan de ‘mantener a raya’ ciertas plagas y otros de la polinización. Cada ser vivo existente en el ecosistema tiene una función vital que desempeñar para el correcto equilibrio del mismo.

Los también llamados ‘reservorios de fauna útil’ o ‘jardines de polinización’ se pueden construir de manera muy sencilla, siempre con materiales naturales, que ayudarán a que los animalillos aniden en ellos y los hagamos sentir como en casa.

¿Cómo construir un hotel de insectos?

La primera recomendación para montar un hotel de insectos es buscar una correcta orientación, que la ‘casa’ esté soleada, es decir, hacia el sur o suroeste. El lugar idóneo en el que colocarlo, y para que realmente sea útil, es protegido del viento, sobre un suelo de hierba o flores y a unos 20 o 30 centímetros del suelo para evitar inconvenientes como la lluvia. A nadie le gusta que se inunde su hogar, ¿verdad?

El siguiente paso es construir un pequeño edificio, con distintas estancias o apartados, en los que después se introducirán los materiales que servirán de cobijo de los insectos. Si el bricolaje no es lo tuyo, no lo te preocupes, en multitud de grandes almacenes especializados venden estructuras de madera. Simplemente es necesario tener en cuenta que la madera debe ser resistente para resistir el peso de ‘la comunidad’, para el tejado es mejor otro material, como la pizarra.

Después, llega el momento de rellenar los huecos de la estructura. Como hemos comentado, con materiales naturales como troncos de mayor y menor tamaño, corcho, tableros de madera, bambú e incluso ladrillos. Es importante hacer pequeños agujeros con una broca en superficies como el corcho para que los insectos encuentren un lugar para vivir.

También se puede decorar el reservorio con plantas aromáticas, paja o arcilla, simulando el adobe.

¿Cómo atraer a los insectos?

Construir un hotel de insectos en medio de la nada no tiene mucho sentido, debe estar rodeado de flora que sirva de alimento para nuestros inquilinos. La población de los mismos tampoco se verá implementada exponencialmente de un día para otro, sino que se necesitan años para que funcione con efectividad.

Simplemente, con el hecho de cobijar a los insectos que habitualmente habitan en el entorno, su población podría ascender fácilmente un 20%.

Si quieres multiplicar la biodiversidad del cultivo otra posibilidad es instalar una casita para pájaros, pueden estar dispuestos en árboles aledaños a la explotación o el medio de la misma. Las casitas para pájaros sirven para mantener cerca a la fauna encargada de acabar igualmente con ciertas plagas en cultivos como el viñedo y no sólo de insectos, sino también por ejemplo de topillos.

En Bodegas Comenge hemos organizado diversos talleres para construir casitas para pájaros entre toda la familia, mientras que nuestros viñedos son una gran mansión para los insectos, repletos de escondites y flora interesante para ellos.

Agrobiomasa, utilizar los restos de poda para generar energía

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Se considera que en España cada año se generan entre ocho y diez millones de toneladas de residuos de podas y arranques agrícolas, lo que supone un gran potencial para la generación de energía biomasa mediante la quema de estos restos.

La biomasa es una energía renovable cuyo mayor interés reside en que la materia puede venir de cualquier procedencia. Por un lado, se encuentra la biomasa natural, es decir, la que se produce en el ecosistema; y por otro, la biomasa residual, que contempla residuos forestales, agrícolas (podas, de industrias forestales (como fábricas de papel), residuos de industrias agrícolas (como orujos, cáscaras…) y residuos biodegradables (purines o estiércoles). También es posible obtener biomasa de cultivos energéticos y de excedentes agrícolas.

Sarmientos usados para cocinar

Cada año, después de la poda de invierno, bodegas y viticultores deben pedir permiso a la Junta de Castilla y León para quemar los restos. Le leña es asimismo usada, sobre todo en las provincias de Valladolid y Segovia, para cocinar el clásico lechazo o los pinchos de lechazo al estilo de Traspinedo; pero la cantidad de residuos que se generan es muy alta.

Existen empresas que ofrecen la posibilidad de cortar y empacar los sarmientos, para luego comercializarlos, pero esto también supone un coste que muchos no están dispuestos a asumir. Hace décadas se utilizaban como combustible doméstico, una práctica cada vez menos común.

Las hojas o bayas, en el caso del cultivo de la vid, una vez terminada la vendimia, se incorporan al suelo y contribuyen a la mejora orgánica del mismo, aumentado sus nutrientes de forma natural.

La poda de la vid, importante fuente de energía

Tanto durante la poda en verde de la vid, que se realiza normalmente a finales de primavera o a principios de verano, cuando ya ha pasado el riesgo de heladas tardías; tanto como en la poda de invierno, se genera una gran cantidad de residuos vegetales que podrían resultar una gran fuente de energía renovable.

Cada vez son más cooperativas agrícolas que apuestan por este tipo de negocio, si bien, es cierto que no sólo trabajan con la leña de un tipo de poda; sino que aprovechan los recursos naturales que ofrece cada estación.

Junto a los restos de vid, también se aprovechan sobre todo los restos de la poda de los olivos, principalmente en Andalucía, Castilla La Mancha y Extremadura. El coste de recoger los residuos leñosos depende en parte del marco de plantación de las explotaciones y de la orografía del terrero, pero con el paso de los años la tecnología también ayuda.

Para hacerse una idea de lo ventajoso de aprovechar los restos de poda para generar energía biomasa, es necesario tener en cuenta que, por ejemplo, en una plantación de olivos en la que la producción es de unos 3.000 kg por Ha., los residuos ascienden a unos 1.500 Kg/Ha. El poder calórico de la leña del olivo está en torno a 4.800 Kcal/Kg, según un informe de la Agencia Extremeña de Energía.

 

Vendimia de noche, vino de día

vendimia noche

De la vendimia en la Ribeira Sacra a la recogida de la uva en el Sur de España, concretamente en la zona de Jerez de la Frontera. Una, por su geografía que obliga a hacerla si ningún tipo de maquinaria; la otra, por el momento del día en el que se practica,… la noche. Y es que la práctica de la vendimia nocturna es ya habitual en buena parte de esta región andaluza.  Actualmente la vendimia nocturna con máquina vendimiadora es también una práctica habitual en todas las zonas productoras de vinos blancos: Cataluña, Somontano, Rueda, Mancha, Valencia, Extremadura y por supuesto Jerez. Algunos vinos de Jerez son lo que son, gracias, en buena parte, a las intempestivas horas en las que muchos de los vendimiadores se ponen manos a la obra.

¿Porqué la vendimia nocturna?

La razón no sorprenderá a nadie si recordamos las temperaturas que reinan en esta parte del país. Debe de ser precisamente  por eso por lo que alguien pensó que su vino podría ser aun mejor introduciendo varios cambios en los horarios de vendimia, concretamente, en la hora de recogida de la uva. Desde entonces, son muchos los que en aquel lugar se sumergen entre viñedos bien pasada la media noche con el fin de disfrutar del frescor de la madrugada. Así, vendimiadores, uvas y vino, han terminado por vivir el resultado de esas horas en las que el calor intenso aun no ha aparecido.

El beneficio de esta medida se traduce en la comodidad de quienes recogen la uva, pero se traduce también, en la calidad de la misma y en el estado en el que ésta llega preparada para hacer frente a los siguientes procesos por los que ha de pasar hasta terminar convertida en un vino de Jerez con de origen Jerez-Xerry.

Parece que este tipo de vendimia encarece el precio, parece poco accesible para los pequeños viticultores y hay quien piensa que mientras la maquinaria necesaria para llevarla a cabo no esté al alcance de todos, difícilmente podrá extenderse más el método al que nos referimos hoy. De momento, quien sí  lo hace y quien lleva ya tiempo con él y lo conoce de cerca, aprecia la calidad de sus uvas y de su vino, nota la diferencia entre la vendimia diurna y la nocturna y, sobre todo, destaca la dificultad para volver a la tradicional práctica de la recolección de la uva durante las horas de sol, después de haber pasado por tan noctámbula experiencia.

Los medios técnicos necesarios no están aun al alcance de todos, las linternas no son suficientes y es esto lo que de momento, hace que la vendimia nocturna sea cosa de algunos y no de todos. Será el tiempo el que diga si será más accesible y con él,  serán los paladares los que juzguen si la inversión merecía la pena.

Cómo combatir el cambio climático en el viñedo

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La vendimia 2017 en España será recordada como una de las más adelantas de la historia, pero también una añada en la que las inclemencias meteorológicas han hecho mella en gran parte de los viñedos, sobre todo en Castilla y León.

A los problemas de sequía, que está siendo acuciante, se han unido las heladas primaverales registradas a finales de abril y primeros de mayo. Debido a las cuales aquellos viñedos en los que la floración venía adelantada el daño fue mucho mayor, mientras que otros ubicados en zonas de mayor altitud o más frías no tuvieron tantos problemas.

El verano tampoco ha estado exento de vicisitudes. La época estival ha estado marcada por las tormentas fuertes aisladas, que en diversas zonas y ocasiones han ido acompañadas de granizo (con piedras del tamaño de una castaña) y por el viento.

Las cosechas son cíclicas y estar a merced del campo conlleva una serie de circunstancias con las que no queda más remedio que convivir; pero es evidente que algo está cambiado. El clima está cambiando.

Los inviernos tienden a ser cada vez menos fríos, los otoños más cálidos, las primaveras más secas y los veranos más calurosos. Otro indicador del Cambio Climático en viticultura es que durante las semanas previas a la vendimia la oscilación térmica entre el día y la noche es menor y las mínimas ya no bajan tanto, algo imprescindible para conseguir acidez en los vinos y fijar color, así como para la elaboración de vinos de guarda.

Viñedos a mayor altitud

Pero, ¿qué podemos hacer frente a estas circunstancias? En algunas zonas como Cataluña se están plantado poco a poco viñas a mayor altitud y hacia orientaciones más frías (norte y oeste), una solución que no se puede aplicar a todo el territorio nacional y cuyos efectos se verán a largo plazo.

Un ejemplo es Andalucía, dónde la superficie de viñedo se encuentra en disminución; así como el despegue de otras zonas como la Sierra de Gredos; o el desarrollo de áreas como Asturias (Cangas del Narcea), donde ya se producen vinos de notable calidad.

En otras áreas vitícolas se está comenzando a abrir el debate sobre la inclusión de nuevas variedades de uva que aporten frescor y acidez a las ya existentes, aunque recordemos que, por otro lado, en la actualidad el sector está haciendo una firme apuesta por la recuperación de variedades autóctonas.

¿Regar o no regar el viñedo?

Aparte de todos estos esfuerzos vitivinícolas, el hándicap de la falta de agua sigue siendo una de las mayores controversias. ¿Regar o no regar? La vid es una planta de secano, que madura y expresa todo su potencial con un cierto estrés hídrico, pero in-extremis es posible que incluso se produzcan paradas vegetativas. La decisión de irrigar no sólo está basada en la falta de agua (tengamos en cuenta que ahora mismo embalses como el de Barrios de Luna, en León, está a menos del 7% de su capacidad), sino que también se basa en las posibilidades económicas de los viticultores.

En este sentido sí que existen mecanismos que ayudan a mantener los recursos hídricos del suelo. Uno de ellos es el llevado a cabo en Bodegas Comenge, donde apostamos por permitir el desarrollo de una cubierta vegetal natural, que además es beneficiosa para incentivar la biodiversidad en el viñedo, importante para la prevención de plagas.

En zonas más áridas, la cubierta vegetal se está sustituyendo por una cobertura del suelo con mulching de paja, que requiere menos agua y mejora la presencia de materia orgánica en el suelo, así como la contención del líquido elemento.

Otras de las medidas que ya estamos aplicando en Bodegas Comenge es el aislamiento de levaduras propias, aquellas que se encuentran en nuestras parcelas, que metabolizan una menor cantidad de alcohol y ofrecen una mejor acidez. Una paso por delante que nos ayudará a combatir años como el que estamos viviendo, un proyecto de investigación del que os hablaremos más adelante.

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El ‘dRon’ del vino

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Comenzamos, a punto de empezar el otoño, hablando de tecnología; de tecnología y de vino, de tecnología punta y de la forma en la que ésta ha revolucionado la viticultura consiguiendo reducir costes sin dejar de perder calidad.

Uno de los últimos avances tecnológicos en la industria del vino ha sido el empleo de drones para vigilar los viñedos. ¿Qué función cumplen? Una de las razones por las que los viticultores emplean drones en el cultivo de sus viñas, es la capacidad de estas pequeñas máquinas para enviar fotografías que pueden ser analizadas posteriormente y que son capaces de proporcionar toda una serie de datos tras cuyo análisis se extrae un resultado completo del estado de evolución y diferentes procesos por los que  pasa la planta.

Los drones se han convertido en una herramienta capaz de suministrar información relativa al estado de la viña, a las necesidades de la misma y su  mantenimiento.  Estas pequeñas máquinas pueden recomendar, una vez extraídos y analizados los datos, el adelanto o retraso de la vendimia, la conveniencia o no de la poda y la existencia o no, de plagas que deben ser exterminadas.

¿Para que sirve el dron en un viñedo?

Cual pájaros, los drones proporcionan análisis exhaustivos de la productividad, de las hierbas que crecen en los viñedos, de la humedad del terreno y de cualquier otro factor que repercuta en el desarrollo de la vid, y con ella, en la calidad del vino.

La capacidad de ofrecer datos increíblemente precisos y tan variados como extensos, ha seducido a quienes han decidido apostar por la tecnología. La confianza depositada en estos ‘pájaros del siglo XXI’, les ha permitido adoptar decisiones acertadas acerca de las prácticas vitivinícolas.

Dicen que el resultado es indiscutible, que la calidad de las cosechas aumenta porque el dron permite optimizar procesos, ahorrar gastos innecesarios y aplicar los ajustes precisos y necesarios en cada momento; que facilita la planificación de todas aquellas actividades por las que pasa cualquier proceso de producción del vino. A todo esto hemos de añadir además, la comodidad que puede ofrecer la tecnología que ha sido creada para ser gestionada y manejada por control remoto…

¿Qué será lo siguiente? ¿Con qué nos sorprenderá la innovadora industria del vino? Todo apunta a que este tipo de tecnología basada en la monitorización desde el cielo, es solo uno de los dones a los que seguirán otros tantos. Tiempo al tiempo… mejores y mayores  ‘drones’ del vino no se harán esperar.

Bodegas y viñedos sostenibles

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En numerosas ocasiones hemos tratado en este blog algunos aspectos sobre viticultura que no sólo sirven para elaborar vinos fieles a la personalidad de un territorio, con un total respeto por el medio ambiente, sino que también suponen una forma de mantener y apostar la sostenibilidad ambiental.

Prácticas que conllevan años de investigación, de observación del medio que nos rodea, de saber cómo funciona el ecosistema de los viñedos de Bodegas Comenge, con el fin de trasladar el paisaje a una copa de vino. Pero trasladarlo en armonía con el entorno, aprendiendo e incentivando los procesos naturales con el fin de cuidar y respetar el patrimonio vivo.

Viticultura respetuosa

Todos esas prácticas culturales y procesos no tendrían sentido si en la bodega, durante la elaboración del vino, no se siguiese la misma filosofía. Muchos son los que se suben al carro de la sosteniblidad, en muchos casos con la construcción de grandes bodegas o edificios que aúnan las últimas tecnologías.

Sin embargo, la sostenibilidad no sólo se refiere a la instalación de elementos como placas solares, el concepto va mucho más allá. Como ya hemos descrito con anterioridad, la reducción de uso de tratamientos de síntesis química o el empleo de abonos naturales son otras prácticas importantes.

Una de las zonas pioneras en investigación en este campo en España es la Denominación de Origen Priorat, que junto a la D.O. Montsant, han trazado un proyecto denominado LIFE PRIORAT+MONTSANT que comenzó en 2016 y finalizará en 2020. Con una inversión de 1,53 millones de euros suman esfuerzos para invertir en la investigación de métodos que puedan reducir la llamada ‘huella ambiental del producto’.

La iniciativa incluye desde establecer una serie de líneas a seguir para la obtención sostenible de la materia prima (la uva), hasta reducir el impacto de procesos de elaboración en bodega (desde la reducción del consumo energético, hasta el reciclado de los materiales), pasando por el uso de materia seca (botellas, etiquetas, cajas) que reduzca la huella de carbono, para terminar con el impulso del enoturismo ecológico.

Eficiencia energética en la elaboración de vino

En Europa también existió un proyecto similar, que concluyó en 2014, denominado EcoWinery, a través del cual se organizaron una serie de simposios y jornadas de sensibilización sobre distintos aspectos atribuidos a la producción sostenible de vino.

Le eficiencia en el uso de los recursos, como el agua o la energía; la importancia de apostar por el empleo de energías renovables; el ecodiseño o cómo esbozar arquitectónicamente una bodega y su entorno, etc… Son algunos de los asuntos que se trataron. Los resultados de dicho proyecto aún pueden ser consultados por profesionales del sector en la web habilitada para ello.

Es evidente que todo ello debe ir acompasado por una viabilidad económica, ya que la maquinaria más eficiente energéticamente suele tener un mayor coste. Sin embargo, la vid tarda años en desarrollarse y el viticultor tarda muchos más en aprender de ella. El cultivo de la vid y la elaboración de vino es un estilo de vida, un proyecto a largo plazo, una joya de la que disfrutarán generaciones venideras. Pero, ¿cómo van a disfrutarlo si se destruyen los recursos naturales?

Infusiones de plantas para la vid

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Los remedios elaborados con plantas naturales se emplean desde las civilizaciones más antiguas. Los distintos preparados eran usados tanto para aliviar molestias internas, como daños externos, y aún forman parte fundamental de la cultura de muchos pueblos.

La cultura biodinámica, también apuesta por la utilización de preparados de plantas y otros compuestos naturales para fortalecer los cultivos y prevenir plagas, carencias o enfermedades, que además son aplicados en distintos momentos según las fases lunares y el calendario que en su día diseñó María Thun y del cual ya os hemos hablado en un post anterior.

Los tratamientos naturales no son milagrosos (los sistémicos tampoco) y deben ser preparados y utilizados con anterioridad a que una plaga haya atacado ya el viñedo; cuando una enfermedad está muy extendida, es muy complicado erradicarla sin usar productos de síntesis química.

Es aquí donde entran en juego la capacidad de observación y el conocimiento del medio por parte del viticultor. Si no sabe adelantarse, si no prevé, está perdido.

Existen numerosos mecanismos o prácticas que ayudan precisamente a detectar ciertas plagas. ¿A quién no le ha llamado la atención los rosales plantados junto a un viñedo? La razón de que estén ahí no es decorativa o, mejor dicho, no se es sólo decorativa, sino que sirven para detectar el ataque de los hongos, por presentar una mayor sensibilidad a éstos; o la presencia de insectos que puedan constituir una futura plaga, ya que normalmente comienzan su desarrollo en las plantas que mejor huelen y presentan un color más llamativo.

Remedio contra el oídio

Esta enfermedad es endémica en la Denominación de Origen Ribera del Duero, aparece con frecuencia en la mayoría de las zonas vinícolas de Castilla y León y, en general, en casi toda España. Una forma de prevenir el oídio es tratar con suero de leche mezclado con agua. El suero de leche contiene un compuesto, llamado caseína, que es útil para evitar la enfermedad.

Además, en muchas áreas, como es el caso de nuestra región, hay una población importante de ganado ovino y, por consiguiente, quesos. Las queserías desechan el suero de leche, así que esta manera además ayudaremos a nuestros vecinos.

Cómo combatir el mildiu

¿Sabías que la manzanilla no es sólo buena para el ser humano sino también para la vid? Una infusión de esta planta ayuda a protegerla contra el mildiu, otra enfermedad bastante extendida.

¿Para qué sirve la cola de caballo?

Debido a su alto contenido en sílice, también es un eficaz fungicida que evita la aparición de hongos y, por lo tanto, es adecuado para ‘mantener a raya’ al oídio, al mildiu e, incluso, a la botrytis. En la primera fase de aparición de las enfermedades descritas anteriormente, la cola de caballo también actúa como curativo, aunque es más recomendable adelantarse a las circunstancias.

Infusión de ortigas

Esta planta que tanto nos molesta cuando roza nuestra piel, que produce rojez y picor, es una inyección de energía para la vid. Refuerza el vigor de las plantas, para que crezcan fuertes y sanas, y normalmente se emplea entre la brotación y la floración. También ayuda a prevenir hongos y plagas.

En definitiva, aunque los tratamientos naturales en el viñedo requieren más trabajo y mano de obra, resultan también eficaces para la prevención de plagas. Se trata de fijarse en cómo se trabaja antes en el campo y aplicarlo a nuestros días, donde además contamos con una ventaja fundamental: la investigación y el conocimiento.

Tecnología precisa, vino competitivo

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Hoy en día es casi imposible pensar en algún sector de actividad, en alguna profesión o en algún producto en los que no intervenga la tecnología. Nos cuesta imaginarnos la vida que llevamos sin alguna de las facilidades que nos ‘regala’ tan a menudo, cualquiera de las herramientas tecnológicas presentes en nuestra vida.

Sin importar a qué nos dediquemos, la tecnología está presente en cada uno de los pasos que damos. Al sector vinícola le pasa exactamente lo mismo; al sector vinícola y a cualquiera de los profesionales que intervengan en su proceso de producción, desde el principio y hasta el final de dicho proceso.

Uno de los últimos conceptos al que empezamos a acostumbrarnos es el de viticultura de precisión, algo que a grandes rasgos,  es fácilmente entendido pero que, sin embargo, encierra una complejidad que termina traduciéndose en recursos tecnológicos específicos pensados para optimizar el proceso de producción mediante una reducción de costes siempre con el objetivo de mejorar la calidad del producto y de hacer de él algo único.

No es de extrañar que una industria como la del vino, que no sólo ha de luchar contra el cambio climático, sino contra una creciente competencia, no escatime en investigar todo lo necesario para mejorar las condiciones de sus cosechas y la calidad de sus vinos.

Viticultura de precisión

La tecnología se pone a disposición de toda una industria para responder, mediante la denominada viticultura de precisión, a un reto que consiste en adaptar las técnicas de producción a las necesidades planteadas por cada viñedo.  Estamos hablando de un sistema de producción individualizado, organizado, basado en la eficacia; una eficacia que solamente será real si el resultado final es una uva de calidad conseguida con el menor impacto medioambiental y a un coste reducido.

¿Cómo es posible combinar cada uno de estos factores? Los últimos avances tecnológicos tienen la respuesta. Diferentes aplicaciones para teléfonos inteligentes con los que controlar la cosecha de forma remota, drones y GPS, comparten espacio con las técnicas más tradicionales. La posibilidad de conocer el grado de fertilidad de la tierra, su capacidad de rendimiento y las necesidades potenciales que la tierra puede presentar, es ya una realidad destinada a ahorrar tiempo y con él, a destinar los recursos económicos de los que se dispone donde realmente sean necesarios.

Dicho esto, poder ejecutar un plan de estas características, pasa por el compromiso de todos los agentes implicados en la industria del vino. La cooperación de bodegas, Consejos Reguladores y diferentes organizaciones del sector vinícola es fundamental para poder conseguir los resultados deseados; esos resultados que se traduzcan, tal y como se ha comentado con anterioridad, en un vino competitivo y especial; un vino que sea único en cada viñedo. La viticultura de precisión se apoya en la tecnología, depende de ella, pero tan indispensable es disponer de los recursos necesarios para poder investigar en este terreno, como la viabilidad de un trabajo en equipo de todos y cada uno de los agentes inmersos en este sector.

Nuevas de zonas de producción de vino y el cambio climático

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El cambio climático es una realidad. Y numerosos expertos afirman que el cultivo de la vid es uno de los sectores más significativos que demuestran que las cosas están cambiando.

Seguro que muchos de vosotros habéis escuchado alguna vez “ya no hace el frío que hacía antes” y sin duda una frase recurrente en los informativos de los medios de comunicación es que “es el verano más caluroso de las últimas décadas” o “es el invierno más seco de los últimos no sé cuántos años”.

Aunque es cierto que la climatología es cíclica, no hay que perder de vista que la temperatura del Planeta ha subido en los últimos años y que el hielo glaciar ya es menos hielo.

¿Dónde se podrá plantar viña?

Además de las consecuencias atmosféricas y medioambientales, el calentamiento global también está provocando que haya vida donde antes era impensable, que el calor en el trópico sea más sofocante que nunca y que muchos cultivos (no sólo el viñedo) se desarrollen perfectamente donde antes era una locura.

La subida de la temperatura terrestre está provocando el desarrollo de nuevas zonas de producción de vino, la mejora de otras existentes y algunos problemas en áreas tradicionalmente de calidad.

Un ejemplo muy claro en España es lo que está sucediendo en algunas zonas vitícolas de Galicia. Históricamente los vinos gallegos no gozaban de gran fama debido a la dificultad de alcanzar una buena maduración de las uvas, lo que no favorecía largos envejecimientos. Era muy habitual conseguir vinos de apenas 12 grados, que tenían dificultades para sobrellevar el paso del tiempo.

Pero, ¿quién duda ahora de la calidad de los vinos gallegos? El cambio climático les está “favoreciendo”, en cierto modo. Hay que tener en cuenta que, además del clima, la orografía, el suelo, el microclima de cada parcela, el viento y las prácticas culturales en viticultura son también, evidentemente, fundamentales para la calidad final de la vendimia.

Esta tendencia hacia un menor régimen de lluvias y sobre todo al alza térmica también ayudará a la maduración de los racimos en zonas vinícolas europeas mundialmente afamadas, como Francia o Alemania. Incluso en algunas zonas de Inglaterra, donde hace unos años era de locos pensar en poner viñedo, ya se han comenzado a plantar las primeras vides.

Por no hablar de zonas a más de mil metros de altitud donde hace unos años las heladas y el frío causaban grandes dolores de cabeza a los viticultores, que poco a poco no sólo se han ido mitigando, sino que cada vez suscitan mayor interés a la hora de buscar nuevos terrenos para plantar viñedos.

Saltando el charco, el sur de Chile, cerca del río Puelo, una zona históricamente muy lluviosa, ya se han comenzado a comercializar los primeros vinos. Otra señal de que las zonas de producción se están desplazando a nuevos suelos.

Investigación para evitar alta graduación

¿Qué pasará en España? El futuro es incierto. Pero todo apunta en zonas tradicionales a sufrir excesos de maduración y problemas con la acidez y el pH en los vinos. El adelantarse a los acontecimientos, dentro de lo posible, es primordial para adaptarse este cambio. Algunas zonas, por ejemplo, están comenzando a apostar por nuevas variedades de maduraciones más tardías y con menos potencial tánico, con objeto de restar estructura y potencia en los vinos.

En el caso de Bodegas Comenge, ya hemos comenzado nuestra propia línea de investigación con el objetivo de aislar levaduras de nuestro propio viñedo capaces de trasformar parte de los azúcares de la uva en ácido láctico, evitando el exceso de alcohol en el vino y mejorando su capacidad de envejecimiento. Una técnica completamente natural, basada en el la investigación y el conocimiento, que nos ayudará a seguir ofreciendo la máxima calidad.