Las variedades de nuestras cepas de la Ribera del Duero
TEMPRANILLO
La uva Tempranillo es la variedad española por excelencia. Y es a partir de ella de donde surgen los vinos más representativos de la Ribera del Duero. Es una uva delicada pero con carácter, elegante, humilde, equilibrada, compleja, capaz de darnos los mejores vinos si se la cuida como es debido.
Debe su nombre a que presenta su punto óptimo de maduración antes que el resto de variedades españolas, acelerando (de igual manera que lo hacen las cepas en zonas frías) su ciclo antes de la llegada del otoño y la bajada de temperaturas. Las uvas de Tempranillo son singulares, necesitan muchas horas de sol para acumular color y aroma en su piel y garantizar los apropiados niveles de azúcar pero, a la vez, el exceso de sol trae consigo una importante pérdida de acidez. En la Ribera del Duero por las noches la temperatura ambiental baja considerablemente, minimizando esta pérdida y aumentando de manera considerable la concentración de aromas y color en las uvas.
La uva Tempranillo, en su estado óptimo de recolección, arroja vinos con profundos aromas de pequeños frutos del bosque, que tras la crianza evolucionan hacia agradables notas especiadas, regaliz, violetas, vainilla, tabaco, chocolate, torrefactos. En boca muestra una entrada amable, sedosa, con equilibrada acidez y vivo sabor afrutado. Envejece de manera fantástica, manteniendo un armonioso equilibrio entre estructura, color y acidez.
CABERNET SAUVIGNON
Considerada la reina de las variedades tintas por su gran capacidad de adaptación a toda clase de climas, es oriunda de la región de Burdeos, Francia, cultivándose actualidad hoy en día por todo el mundo. Tiene una maduración tardía, ideal para zonas templadas con otoños suaves.
El racimo es más pequeño que el de Tempranillo, aunque compacto, de color negro azulado, con uvas pequeñas, de piel gruesa, redondas y jugosas. Su pulpa es firme, crujiente, de sabor astringente y gusto peculiar que recuerda las violetas cuando está bien maduro y al pimiento verde en el caso contrario.
Los vinos elaborados a partir de Cabernet Sauvignon poseen un color intenso, profundo y cubierto. En boca es, por lo general, un vino con marcada acidez, áspero y con fuerte presencia de taninos, sobre todo en la juventud. Son vinos con gran aptitud para la crianza, y cuando se abren desarrollan una gama inconfundible de aromas florales (violeta, rosa), frutales (arándanos, cassis, frambuesas, moras) y vegetales (pimiento verde, café sin tostar).