La tradición de los vinos ‘claretes’ en la Ribera del Duero

Si hay una región vinícola en Castilla y León en las que los vinos claretes adquieren su sentido en la actualidad es la Denominación de Origen Cigales. La reacción a la frase ‘ponme un clarete’ en la provincia es sinónimo de que el camarero sirva ‘ipso facto’ un rosado de esta zona.

En Ribera del Duero, mucho antes de que se constituyera como Denominación de Origen en 1982,  no era común encontrar un majuelo con una sola variedad, como ocurre en la actualidad de manera generalizada.

La Tempranillo o Tinta Fina era la variedad predominante pero estaba a su vez acompañada de otras tintas, como la Garnacha o la Bobal (aquí llamada Valenciana), y la uva blanca Albillo, muy en boca en estos últimos años.

Tiempos atrás, la uva y el vino formaban parte de la alimentación diaria de centenares de familias. Durante la vendimia, las bayas servían para alimentar a los viticultores y el vino para saciar la sed de todos los que trabajaban en el campo. Vinos de poco color, como consecuencia del rico y variado mosaico de variedades que formaban los viñedos, y con poco grado alcohólico, pues la vendimia se realizaba en fechas mucho más tempranas que las actuales y los rendimientos eran mayores, pues no era común la costumbre de aclarear racimos y reducir los rendimientos, por lo que las maduraciones alcanzadas en las bayas eran inferiores a lo que hoy en día estamos habituados.

Evidentemente tampoco existían los avances enológicos de los que disponemos en la actualidad. Las decisiones de vendimia respondían a cuestiones como si la baya estaba dulce o, en el mejor de los casos, si la pepita era de color marrón o verde… También a aspectos tan sencillos y poco ortodoxos como cuándo estaba libre la familia para recoger la uva de un majuelo o lo que indicaba el calendario cultural. En Ribera del Duero lo normal era vendimiar el Día del Pilar (12 de octubre), festivo nacional y por tanto un día en el que las familias podían juntarse para llevar a cabo la vendimia.

Una vez que los cestos cargados con uva llegaban a los lagares, el procedimiento era igualmente tradicional. No existían los depósitos de acero inoxidable y mucho menos había interés en descubrir qué aromas o sabores distintos expresaban los mostos y vinos procedentes de las diversas parcelas, con su variabilidad de uvas y sus diferencias de suelos u orientación.

Vinificación de uvas blancas y tintas juntas

Las uvas, blancas y tintas, de cualesquiera variedades, se vinificaban todas juntas. El método habitual era pisar los racimos con los pies, recoger el mosto escurrido y, después, introducir el líquido resultante, junto con la materia sólida de la uva estrujada, en barricas de roble o lagares de adobe. ¿Qué tipos de madera? Lo tradicional era el castaño, antes de que llegaran los barriles de roble.

Tampoco se usaban levaduras comerciales. En los viñedos, donde no se empleaban productos de síntesis químicas, existía una población suficiente de micro-organismos para que la fermentación alcohólica de desarrollara por sí sola. Por lo tanto, los vinos quedaban a expensas del buen hacer y la intuición de los vinateros y las bondades climatológicas de las añadas.

El resultado de estas prácticas culturales eran vinos de poco grado, ya que no había ningún tipo de control sobre al grado alcohólico probable en el viñedo, y escaso color, como consecuencia de las breves maceraciones y el empleo de un porcentaje importante de variedades blancas, principalmente el Albillo, aún presente en la mayor parte de los viñedos viejos de la Ribera del  Duero, pero también otras como Pirulés o la Palomino. Ni tintos, ni blancos, ni los rosados color ‘gominola’ a los que estamos acostumbrados; sino vinos tintos de capa baja y con una cierta ‘chispa’ debido al CO2 derivado de esa ‘maceración carbónica’, resultado de la fermentación con parte de la uva casi entera.

Los claretes de la Ribera del Duero se siguen elaborando, aunque en mucha menor medida, sobre todo para autoconsumo. ¡Y desde Bodegas Comenge los reivindicamos como parte de nuestra cultura vinícola!

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Variedades de uva blancas poco conocidas

Aunque España es más conocido mundialmente por la elaboración de vinos tintos, especialmente con las variedades Garnacha y Tempranillo (aunque adopta diferentes nombres en función del territorio en el que nos encontremos), lo cierto es que la diversidad de uvas blancas es muy amplia.

La uva Airén es en la actualidad la más plantada, aunque la fama de la Palomino, Verdejo, Albariño u Hondarribi Zuri (con la que elaboran los vinos de la D.O. Txacolí) están fuera de toda duda.  Si embargo hay multitud de uvas blancas minoritarias y mucho menos conocidas con las que se elaboran vinos de gran calidad en todo el territorio español.

Castilla y León

Albarín: Su origen es asturiano, en concreto de Cangas del Narcea, pero quizás los vinos de Albarín de León son los que han cobrado más protagonismo en los últimos tiempos. Es una variedad de alto grado alcohólico, golosa en boca, con notas a fruta de hueso y herbáceas.

Rioja

Maturana Blanca: La filoxera prácticamente acabó con ella, pero a finales de los años 80 en La Rioja, único lugar de cultivo conocido de esta variedad comenzó su recuperación. Se trata de uva con acidez elevada, baja productividad y alto grado alcohólico; muy apta para su crianza en barrica.

Canarias

Marmajuelo: Se trata de una uva que principalmente se cultiva en la isla de Tenerife. Con esta variedad se elaboran vinos de bastante acidez, con aromas tropicales y a monte bajo. Puede decirse que los vinos 100% monovarietales se han puesto en valor en los últimos años, un perfil muy interesante.

Listán Blanco: Es la uva blanca más cultivada en el archipiélago canario. Se elaboran tanto vinos económicos como de gran calidad, es una uva muy versátil. Se pueden conseguir buenos rendimientos en su cultivo y se da especialmente bien en el suelo volcánico de las islas. Son muy característicos sus aromas a monte bajo y mineralidad.

Galicia

Treixadura: Se encuentra principalmente en Ribeiro, zona a la que debe su fama, y en Ribeira Sacra. Las cepas son de baja productividad y es bastante resistentes a las enfermedades. Los vinos elaborados con Treixadura son bastante aromáticos, con aromas florales y algo balsámicos.

Loureira: Sobre todo se encuentra en Rías Baixas y Ribeiro. Es una variedad muy fresca y aromática, con acidez elevada. En nariz da aromas florales, cítricos y frescos. Los vinos no presentan un grado alcohólico excesivamente elevado.

Caíño Blanco: Se trata de uva tan escasa como interesante. Antes se solía usar para vinos de mezcla, pero en la actualidad también se elaboran varietales realmente interesantes. Su capacidad para alcanzar una alta graduación alcohólica y su buena acidez, permiten la elaboración de vinos de guarda cremosos y con aromas a flores blancas y fruta de hueso.

Estas son sólo algunas de las uvas blancas autóctonas y minoritaria existentes en España, muchas de ellas, sobre todo las gallegas, es posible encontrarlas en Portugal, aunque con nombres distintos.

Hace unos años, lo normal es que estas variedades se emplearan junto con otras más productivas o extendidas, sobre todo porque estaban mezcladas en el viñedo e, incluso, era muy difícil su identificación. Sin embargo, en los últimos años las uvas especiales están de moda y es más sencillo encontrar vinos mono-varietales en las cartas de vinos de restaurantes y tiendas especializadas.

 

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Variedades de uva tintas poco conocidas (II)

Cepas de Listán Negro en el Valle de la Orotava de Tenerife

En el post de la semana pasada ya detallamos la importancia de las variedades de uva autóctonas y minoritarias para la viticultura española y la conservación del patrimonio natural. Los vinos elaborados con esas uvas son cada vez más valorados por los consumidores, sobre todo aquellos más expertos, y, por lo tanto, despiertan un tanto interés comercial.

Es cierto que el coste final de esos vinos suele acarrear un sobre precio, aunque no siempre, debido principalmente a la dificultad de cultivo o a que sus rendimientos suelen ser extremadamente bajos.

Sin embargo, al igual que los bosques o humedales, estas vides merecen ser respetadas y cuidadas.

Uvas de Canarias

Baboso Negro: Sobre todo se puede encontrar en la isla de Tenerife y en El Hierro.  Algunos dicen que se parece al Bruñal, procedente de Arribes del Duero. Se trata de una uva muy delicada y de maduración precoz. Ofrece vinos de capa alta, florales y balsámicos.

Listán Negro: Se cultiva en casi todo el archipiélago canario, ya que se adapta muy bien al clima de las islas. Los vinos aportan un marcado carácter volcánico transmitido debido al suelo en el que están plantadas las cepas. Es rústico en boca, afrutado y es habitual encontrarlo en forma de maceraciones carbónicas.

Negramoll: Es una variedad de ciclo largo y necesita un clima determinado para expresar su máximo potencial, sobre todo se da en plantaciones de hasta 400 – 500 metros de altitud. Es bastante productiva y ofrece vinos ligeros y afrutados, se mezcla en muchas ocasiones con el Listán Negro.

Variedades de uva de Rioja

Graciano: Realmente no es una variedad excesivamente minoritaria, ya que es habitual en Rioja y Navarra, principalmente. Sin embargo, está muy localizada en nuestro país. Es una uva que necesita agua. Los vinos Graciano suelen tener bastante acidez y bajo grado alcohólico.

Maturana Tinta: Aunque hay discusión sobre su origen y genética (ya que algunos estudios la vinculan con la Merenzao gallega o la Tintilla de Tenerife), se la conoce con este nombre en La Rioja. Lo más característico de esta uva son los aromas de carácter vegetal, sobre todo pimiento verde, balsámicos y especiados.

Uvas catalanas

Trepat: Es una variedad típica de la Conca de Barberà. Sus bayas redondas y grandes son bastante resistentes a las botrytis pero no así a las heladas primaverales; ofrece rendimientos altos. Normalmente sobre todo se emplea para elaborar vinos ligeros rosados y cavas, aunque cada vez más se están haciendo tintos.

Variedades de uva en Baleares

Fogoneu: Es muy rato encontrar un vino elaborado únicamente con esta variedad, ya que normalmente se mezcla con alguna de las dos citadas posteriormente. Sobre todo se da en Mallorca y da vinos ligeros de poco color; se le emparienta con la variedad francesa Gamay con la que se elabora el Beaujolais.

Callet: Junto con el Manto Negro, es la uva autóctona más conocida de las islas. Es una variedad de gran productividad que da vinos con aromas a frutos rojos, ciruelas y de capa media-alta. Tradicionalmente se empleaba para elaborar vinos de consumo casero y gran parte de las cepas sobrevivieron a la filoxera.

Manto Negro: Al contrario que la Fogoneu, los vinos elaborados con esta uva suelen tener una graduación alta y aromas a fruta madura, por lo que combinan bien juntas. También se usaba para el consumo local, pero en la actualidad se elaboran grandes vinos.

Estos son sólo algunos ejemplos de la diversidad de cepas que existen en España. Si hablamos del mundo, la variedad es muchísimo mayor. Aunque algunas variedades adopten distintos nombres en unos lugares u otros, comparten ADN aunque se han ido adaptando a las condiciones climáticas con el paso de los años o siglos.

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En busca del vino milenario

Quienes disfrutan del buen vino y de todo lo que éste encierra, lo hacen también de las rutas gastronómicas y enológicas; están dispuestos a recorrer los lugares más remotos en busca de esa cata de vino, de esa bodega o de esa botella especial. A quienes les gusta el vino y todo lo que su cultura encierra, habrán recorrido con seguridad las regiones españolas más distinguidas en materia de vino, y en ese ir y venir, en ese paseo por la geografía española, posiblemente hayan pasado por alto el lugar que parece guardar el que dicen es el vino más viejo del mundo. Estamos hablando de un vino milenario sobre el que se han pronunciado ya medios de comunicación; sean o no expertos en vino, muchos han querido darnos a conocer ese lugar, que tan secreto como sagrado, esconde semejante tesoro.

La Real Colegiata Basílica de San Isidoro

Es una iglesia y está en León. La Real Colegiata Basílica de San Isidoro guarda en su interior una barrica con vino de mil años de antigüedad. Aseguran que es un vino único al que custodian cuidadosamente todos los días del año y que solo pueden probar algunos privilegiados. Acaba de terminar la Semana Santa, y los seis clérigos afortunados, han vuelto a probarlo una vez más, el pasado Jueves Santo.

El incógnito lugar que lo custodia solo se abre una vez al año para permitir el acceso a quienes están destinados a catar el que dicen es un vino fuerte, algo dulce y con cierto sabor a coñac. El resto del año su doble puerta de hierro y madera permanece herméticamente cerrada impidiendo el acceso a cualquiera que que tenga el remoto pensamiento de intentar acceder al interior de este lugar secreto.

Lugares como estos, inaccesibles y deliciosos, son siempre susceptibles de crear leyendas a su alrededor… y La Real Colegiata Basílica de San Isidoro que hoy nos ocupa , no podía ser menos. En su caso dicen que cuando alguno de los abades elegidos probaba este vino, oía después cantar al gallo de la torre. Con el tiempo, algunas autoridades pudieron saborear este vino milenario cuya cata queda restringida, desde hace casi quince años, a los abades de la basílica antes mencionados. Ni siquiera los más expertos en vino ni los mejores enólogos han conseguido una pequeña muestra para analizarlo. Todo un misterio que vive desde hace mil años en la Comunidad autónoma de Castilla – León; todo un tesoro que se oculta con esmero en el interior de una de las construcciones románicas más importantes de la geografía española.

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Variedades de uva tintas poco conocidas (I)

Una de las mayores riquezas de las que disponemos en España es la existencia de un gran patrimonio vegetal, diverso, rico y singular. La conservación de dicho patrimonio es tan importante como el de edificios históricos o algunas tradiciones culturales, pues son el legado de nuestro pasado.

En el caso de la vid ocurre lo mismo. Tristemente, tal y como ya comentamos en un post anterior, hay muchas variedades de vitis-vinífera que ha desaparecido o están a punto de desaparecer por muy diversos motivos. Desde enfermedades como la filoxera, pasando porque durante un tiempo se ha apostado por el cultivo de uvas más productivas, hasta la problemática de un relevo generacional en el campo han causado la prácticamente extinción de algunas uvas.

De algunas variedades se conoce su procedencia o su composición genética, pero sobre muchas otras no se sabe si derivan del cruce de otras o se su adaptación al terroir de una zona vinícola durante siglos.

La discusión es compleja y dilatada, por eso nos vamos a centrar simplemente en detallar cuáles son algunas de esas uvas autóctonas que es posible encontrar en diversas zonas de España. Y empezaremos con las uvas tintas.

Uvas de Castilla y León

  • Bruñal: Es una uva que se encuentra con este nombre en la zona de Arribes del Duero, el área vitícola que linda al este con el río Duero en la frontera con Portugal. La Bruñal es una uva pequeña, de ciclo corto y riesgo de pasificación, con gran contenido en azúcares. Su principal problema es la escasez de cepas y los costes de producción, ya que ofrece muy bajos rendimientos.
  • Rufete: Conocida en el Dao portugués como Tinta Pinheira, es posible encontrar Rufete en Salamanca, en las estribaciones de la Sierra de Francia. Es una uva delicada, pues tiene el hollejo muy fino y corre el riesgo de oxidación. Ofrece aromas a frutas rojas, monte bajo y especiados.
  • Prieto Picudo: Hablar de esta uva es hablar de León y vinos elaborados con la tradicional técnica del ‘madreo’. Sobre todo, se hacen vinos rosados, con intentos aromas a frutos rojos, caramelo de fresa y nata, gominolas…

Uvas de Galicia

  • Merenzao: Una uva reconocida como preferente en las Denominaciones de Origen Gallegas Monterrei, Ribeira Sacra y Valdeorras. Es una variedad especialmente sensible al oidio y al mildiu, por lo que el clima gallego no ayuda precisamente y, en definitiva, su producción debe ser muy cuidadosa. Ofrece vinos con bastante alcohol en relación con otros de la zona y acidez baja.
  • Brancellao: Al contrario que la Merenzao, es una uva bastante resistente, pero tiene el problema de que sus rendimientos son muy escasos. Además de en Portugal, se cultiva en Ribeiro, Rías Baixas, Ribeira Sacra y Valdeorras. Los vinos resultantes, en general, tienen aromas herbáceos y acidez alta.
  • Sousón: También conocida como Tintilla (no confundir con la Tintilla de Rota), es una variedad que se da muy bien en el clima gallego y además tiende a ser productiva. Es una uva bastante aromática y con alta capa colorante y taninos, por lo que es apta para elaborar vinos de guarda.

Estos son algunos ejemplos de esas variedades singulares que es posible encontrar en algunas zonas de España. En el siguiente post, detallaremos más información sobre las uvas de Canarias, La Rioja y Cataluña.

 

La última moda, los vinos veganos

La primera duda que, seguro, puede surgir como lector es , ¿qué es un vino vegano? Pero antes de contestarla es preciso detallar qué es el veganismo.

La idea más extendida es asociar el veganismo a la dieta, es decir, los veganos serían aquellas personas que no ingieren absolutamente ningún alimento de origen animal, incluidos los productos derivados de los mismos, como el queso, la miel o la leche. Esto último es lo que les diferencia de los vegetarianos.

Sin embargo, en realidad el concepto de veganismo va mucho más allá. No sólo hace referencia a la alimentación sino también a los hábitos sociales y de consumo. La filosofía más extrema del veganismo tiene en cuenta otros factores que igualmente hacen referencia al respeto del mundo animal, vegetal, además de estar vinculados con otros aspectos culturales.

Un persona puede ser vegana, por ejemplo, por una motivación religiosa, por su compromiso por el medio ambiente, por intolerancias alimenticias o por motivos de salud. En todos los casos, lo más importante es que entiende que las plantas o vegetales son seres ‘sintientes’, es decir, que tienen sentimientos al igual que los animales o los seres humanos.

También se tiene en cuenta que en los procesos productivos no estén involucrados animales y que los proveedores demuestren una sensibilidad especial por la sostenibilidad ambiental.

Los vinos veganos

En diversos posts a lo largo de este blog hemos explicado las diferencias entre vinos ecológicos, orgánicos o biodinámicos. En España, tan sólo existe un certificado o legislación oficial, la que hace referencia a la ecología. A nivel global, existen empresas privadas que emiten otra serie de sellos sobre vinos biodinámicos, por ejemplo.

En el caso de los vinos veganos, ocurre algo similar que con los vinos biodinámicos. Se carece de una ley oficial al respecto pero sí que existen empresas privadas que certifican que un vino es vegano.

Para empezar, es fundamental que en el proceso de elaboración de dichos vinos no se hayan empleado productos de origen animal, como por ejemplo la clara de huevo. La caseína y la clara de huevo se usan en enología para clarificar los vinos, esto es, para limpiarlos y eliminar impurezas.

Desde hace unos años (tal y como explicamos en este otro post), es obligatorio a nivel europeo incluir la referencia de alérgenos en la contra-etiqueta de los vinos que estén clarificados con estos productos.

Pero, como hemos comentado anteriormente, la certificación vegana de los vinos tiene en cuenta otros factores, como el respeto por los animales en el proceso productivo o por el medio ambiente. En este sentido, aún surgen muchas dudas. Por ejemplo, ¿un vino cuyo viñedo es labrado con animales es menos vegano que uno en el que se han empleado tractores y, por lo tanto, donde se ha usado gasoil y producido emisiones de gases de efecto invernadero?

Recordar que los vinos de Bodegas Comenge, aunque no cuentan con el sello vegano, desde la añada 2015 están certificados como ecológicos. Desde el inicio, la filosofía de la bodega ha sido la de un máximo respeto por el medio ambiente y fomentar el ecosistema que puebla nuestros viñedos.

El vino en Sudáfrica

Aunque Sudáfrica es conocido como uno de las regiones del ‘Nuevo Mundo’ vinícola, lo cierto es que su historia se remonta a 1655. No resulta tan antigua como la del vino en Europa, pero las primeras plantaciones se llevaron a cabo por la empresa holandesa de las Indias Orientales y poco a poco fueron cogiendo mucho auge.

La historia de los vinos de Sudáfrica va estrechamente ligada a la historia moderna, a las colonias, a la guerra entre Francia y Reino Unido, a la guerra de los Boers y al Apartheid.

En el S. XVIII los vinos de la zona de Constancia llegaron a ser los más casi los más codiciados a nivel internacional y hoy en día es uno de los países que más vino comercializa en el mercado exterior, con especial presencia en el Reino Unido y en Estados Unidos.

El clima en Sudáfrica

En Sudáfrica se encuentran todo tipo de variedades internacionales o foráneas, desde Chardonnay y Pinot Noir, hasta Carbernet Sauvignon y Merlot para elaborar la clásica mezcla bordelesa. En general, tiene un clima cálido con escasez de agua, pero las corrientes oceánicas frías permiten el desarrollo de variedades blancas con una cierta acidez.

En 1973 es cuando se estableció la demarcación de las distintas regiones vinícolas – lo que para nosotros serían las denominaciones de origen- pero en general el viñedo está bastante concentrado en pocas áreas  donde la orografía juega un papel fundamental.

Zonas de Cultivo

Las áreas de cultivo se agrupan sobre todo en dos zonas, la costa y Breede River Valley. En la zona de la costa está ubicado el distrito de Constancia, donde es posible encontrar más de 250 Ha. de viñedo sobre ladera de granito.

Esta región es particularmente buena para las variedades blancas como Chardonnay y Sauvignon Blanc o la delicada tinta Pinot Noir. Pese al calor, las montañas mantienen fresco el viñedo que también capta la brisa marina.

El distrito de Paarls, al noreste de Ciudad del Cabo, alberga a los mejores productores del país, sobre todo una zona a la que llegaron los hugotones franceses (protestantes franceses durante las guerras de religión).  Aquí es común encontrar vinos elaborados con Chenin Blanc, Sauvignon, Chardonnay y Pinotage.

La Chenin Blanc se produce en grandes volúmenes en Sudáfrica y en unos años ha logrado una gran aceptación en todos los mercados. La uva Pinotage es, en realidad, una mezcla de dos cepas: La Pinot Noir y la Cinsault, que se caracteriza por sus aromas a fruta roja, vegetales, animales, moka y tabaco.

Stellenbosch, por último, donde se ubica el 15% del total de viñedo, presume de sus vinos de alta gama estilo Burdeos, elaborados con Cabernet Sauvignon y Merlot. Vinos de buena calidad a precios muy competitivos.

Ya en Breede River Valley es preciso mencionar el distrito de Worcester, que reúne el 20% del viñedo del país y donde se elaboran vinos a base de las variedades Riesling, Sauvignon Blanc, Colombard y Muscadelle. Asimismo, es una importante zona de producción de aguardientes.

En definitiva, en Sudáfrica se elaboran vinos de gama pero también grandes volúmenes con una atractiva relación calidad – precio cada vez más demandados.

Los estilos de los vinos de Oporto

Los vinos de Oporto se elaboran en la parte alta del río Duero, en las inmediaciones de su desembocadura. Su historia es antigua pero hasta el S. XVII no se hicieron famosos debido a las guerras entre Inglaterra y Francia.

Los Ingleses se quedaron sin vino y acudieron a su aliado, Portugal, para abastecerse. Los vinos de Oporto, además, por su elaboración, eran perfectos para el transporte durante largas travesías, por lo que se hicieron muy populares en Gran Bretaña.

En Portugal existen multitud de variedades de uva, sólo en el Douro más de 30, pero las más comunes para elaborar los vinos de Oporto son las tintas Touriga Nacional Franca, Tinta Roriz, Tinta Barroca, Tinta Amarela o Tinto Cão.

Elaboración de los vinos de Oporto

Los vinos de Oporto tienen un alto grado de alcohol debido a su proceso de elaboración. Primero, se lleva a cabo la fermentación con las pieles, como en cualquier otro tinto, durante un periodo corto de tiempo; con la particularidad de que lo que se busca es mucha extracción de color y taninos.

Cuando la fermentación aún no ha terminado, es decir, cuando las levaduras aún no han transformado todo el azúcar en alcohol, se añade alcohol vínico. Se trata de un espirituoso procedente de la uva que, cuando se añade al vino, mata las levaduras por la alta concentración de alcohol. De esta manera, el resultado es un vino dulce con mucha graduación. La clave está, después, en la crianza.

Vinos de Oporto de Estilo Ruby

Oporto Ruby: Es un vino económico elaborado con mezcla de añadas (por lo tanto, sin añada, no aparece en la etiqueta) que pasa menos de tres años de crianza en grandes barriles de roble.

Oporto Ruby Reserva: La base es un vino más complejo y el periodo de crianza es de hasta cinco años.

Oporto Ruby Bottled Vintage: Es similar al anterior pero la diferencia es que en este caso el vino es de una sola añada. A veces no se filtran, por lo que es posible que sea necesario decantarlos. En caso de no haber filtrado, en la etiqueta aparecerá la palabra ‘unfiltered’.

Vinos de Oporto Estilo Vintage

Estos vinos sólo se elaboran en los años excepcionales, proceden de las mejores viñas y tienen un gran potencial de guarda en botella. Debido, precisamente, a que el periodo de crianza reductiva en botella es largo, conviene decantarlo. En este caso sí que son de una sola añada, vinos complejos y especiados.

Vinos de Oporto Estilo Tawny

Oporto Tawny: Es un estilo de vino ligero al que, en ocasiones, incluso se le añade algo de vino blanco (también de Oporto) para rebajar el color.

Oporto Tawny Reserva: La palabra Tawny vienen del inglés y significa ámbar. Estos vinos de Oporto envejecen durante seis años como mínimo en grandes barriles de roble, por lo que se someten a un largo periodo de crianza oxidativa.

Oporto Tawny con Indicación de Edad: Son los más valorados dentro de esta categoría y en la etiqueta aparece indicado sin son Tawny de 10, 20, 30 o 40 años. Sin embargo, la cifra no significa que el vino tenga esa edad, sino que es un promedio, ya que también son vinos sin añada. Lo idóneo es consumir estos vinos cerca de la fecha en la que se han embotellado, que ha de ir indicado en la etiqueta, y poco frescos.

Oporto es, sin duda, una de las regiones vinícolas del mundo con más historia y donde se elaboran algunos de los vinos más complejos e interesantes.

El vino en Nueva Zelanda

Los vinos de Nueza Zelanda han experimentado un gran despegue en los últimos años, a pesar de no ser un país tradicionalmente productor y de que la superficie de viñedo alcanza apenas las 22.000 Ha. a lo largo de sus 1.600 km. de punta a punta.

Nueva Zelanda se divide en dos islas con características climáticas distintas. La Isla Norte es la más pequeña y en ella viven dos tercios de la población total del país, es la isla más cálida y tiene menos altitud. Aquí se encuentran seis regiones productoras de vinos, aunque la más conocida es Hawker’s Bay.

En la Isla Sur, ubicada próxima al polo, se pueden encontrar sistemas montañosos más elevados y tiene un clima más frío y lluvioso. En esta isla hay cinco regiones productoras de vino, aunque la más renombrada es Marlborough, donde se producen principalmente vinos blancos.

Hay que tener en cuenta que en Nueva Zelanda la influencia del mar representa un característica muy importante y afecta de forma determinante en el cultivo de la vid, no hay ningún viñedo alejado más de 120 Km. de la costa.

Sólo en Central Otago, en la Isla Sur, donde se producen vinos elaborados con la uva Pinot Noir, tiene un clima continental y menor influencia del mar.

Los vinos de la Isla Norte de Nueva Zelanda

La Isla Norte tiene un clima más cálido que la Isla Sur, y por lo tanto, se dan mejor las variedades tintas como Merlot y Carbernet Sauvignon; bien en mono-varietales o en vinos de mezcla.

Hay seis regiones productoras en la Isla Norte, aunque las más conocidas son Hawke’s Bay y Gisborne. Aunque en Hawke’s Bay sobre todo están plantadas las variedades bordelesas Cabernet Sauvignon y Merlot, es ésta última la que mejor se ha adaptado a la zona, ya que la Cabernet no siempre termina de madurar.  También se están poniendo de moda los vinos elaborados con uva Syrah.

Los vinos de la Isla Sur de Nueva Zelanda

En términos vinícolas, la Isla Sur es más importante que la Isla Norte, porque cuenta con una mayor extensión de viñedo y porque es donde se encuentra la mayor parte de Sauvignon Blanc. Esta uva blanca francesa ha hecho famosos los vinos neozelandeses en todo el mundo.

En la Isla Sur se ubica la región de producción de vinos más relevante de todo el país, Marlborough. Esta área vinícola situado al sureste de Nelson, ocupa el 60% de la superficie de viñedo de Nueva Zelanda.

Es particularmente adecuada para el cultivo de variedades blancas: Chardonnay, Sauvignon Blanc y algo de Riesling; aunque también se elaboran espumosos de etilo ligero con la variedad Pinot Noir.

El clima de Marlborough es, por una parte, parecido al que disfrutamos en la Denominación de Origen Ribera del Duero, días largos y soleados y noches frías. Esta gran amplitud térmica es muy adecuada para que las variedades blancas maduren durante el día y conserven su acidez durante la noche.

Los vinos de Nueva Zelanda han conquistado los gustos de los consumidores a nivel mundial, por su excelente relación entre calidad y precio. Los vinos blancos destacan por su gran intensidad aromática, acidez y elegancia. Los tintos, por su profundidad y madurez.

 

El vino en Argentina

La historia de viticultura en Argentina se remonta al S. XVI en la época de la colonización y los primeros viñedos fueron plantados en las zonas de Mendoza y San Juan.

Argentina siempre ha sido un país productor y consumidor de vinos, de hecho, existen más de 20.000 hectáreas de superficie de viñedo lo que representa un 2,7% del total mundial. El vino principalmente se exporta a Estados Unidos, pero cada vez es más sencillo encontrarlo en establecimientos especializados de Europa, sobre todo aquellos vinos elaborados con la uva Malbec.

Antes de detallar las variedades de uva y las zonas de producción argentinas, es importante remarcar que la viticultura está marcada en gran medida por la orografía. A grandes rasgos, se distinguen tres zonas en función de la climatología y las características de los suelos: Zona Noroeste, Centro-Oeste y Sur.

Variedades de uva en Argentina

Malbec: Es la uva más importante y con la que se elaboran vinos de alta calidad. Es una uva cuyo origen se ubica en Burdeos y fue introducida en Argentina en 1868.

Bonarda: No confundir con la Bonarda italiana. Es la segunda variedad más cultivada y sobre todo se da en La Rioja y Mendoza.

Cabernet Sauvignon: A veces se encuentra elaborada por si sola y en ocasiones también mezclada con Malbec. Principalmente se cultiva en la región de Mendoza.

Syrah: Variedad más minoritaria que sobre todo se emplea en vinos de mezcla. Sobre todo se cultiva en San Juan y en Mendoza (Valle de Uco)

Pinot Noir: También se da en Valle de Uco en Mendoza y en la Patagonia.

Torrontés: Es la variedad principal con la que se elaboran vinos blancos. 

Zonas de producción de vino en Argentina

Como se ha comentado anteriormente, el viñedo en la República de Argentina ocupa un gran territorio, con una gran diversidad de suelos, orientaciones, uvas, etc. Pero es posible dividirlo en tres áreas, la Noroeste, Centro-Oeste y Sur.

Sin embargo, la zona más importante y en la que se encuentra la mayor parte del viñedo, un 90%, es la zona Centro-Oeste. En esta región, a su vez se distinguen dos zonas con particularidades muy diferenciadas: Mendoza y San Juan.

Mendoza se experimentado un gran desarrollo en las últimas décadas. Al ser una zona muy seca, los viñedos están ubicados cerca y también se lleva a cabo perforaciones para irrigar con el agua subterránea.

En la zona de Mendoza la uva por excelencia es la Malbec, aunque también se elaboran blancos de calidad con Chardonnay.

La variedad Torrontés, por su parte, aunque es minoritaria comparada otras internacionales,  se ha puesto de moda entre el público estadounidense y británico. Es una uva blanca emparentada con el Albillo Mayor y la Malvasía Riojana o Alarije. Las cepas se ubican, sobre todo, en la región vinícola de Gayafate, al norte, en la provincia de Salta. Con la Torrontés se elaboran blancos secos de poco cuerpo y alta graduación alcohólica.

En Argentina también se elaboran tintos con variedades foráneas como la Cabernet Sauvignon, Merlot o Syrah, sobre todo en copuages. Aunque sin duda los vinos de Malbec son los más conocidos fuera del país, cada vez se elaboran vinos de medias crianzas con una gran calidad con dichos tipos de uvas.