Beneficios de comer uvas

comer uvas

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En Bodegas Comenge todavía no estamos seguros si beber vino cuenta como tomar fruta, así que en las próximas semanas, entre caja y caja de vendimia, aprovecharemos para disfrutar de ese auténtico manjar.

Ya explicamos en un anterior post las diferencias que existen entre las uvas de mesa y las uvas de vinificación , pero no nos podemos resistir al dulzor de las bayas cuando están en sus momento óptimo de maduración o, incluso, algo ya pasificadas.

Una de las uvas más sabrosas para comer, de hecho, son las blancas de Albillo que, cuando están maduras se vuelven de un color dorado, el cual las hace aún más apetecibles. La blanca Albillo Mayor es una de las uvas que empleamos en la elaboración de nuestro nuevo vino clarete Carmen.

Las uvas y el vino tradicionalmente han sido una parte más de la dieta. Muchos argumentan que en los majuelos estaban mezcladas cepas de variedades blancas y tintas porque unas las usaban para vinificar y otras, normalmente las blancas porque maduran antes, servían como parte del almuerzo de los jornaleros.

Sea como fuere, lo cierto es que la ingesta de uvas aporta probados beneficios para la salud, al igual que el resto de frutas. Pero en Bodegas Comenge nos gusta disfrutar que  los manjares de temporada que la naturaleza nos  ofrece.. Y ahora es tiempo de uvas.

Las uvas, un alimento desde la antigüedad

Ya los griegos comían uvas y derivados debido a sus propiedades medicinales. Su cultivo estaba extendido en Egipto y el medio Oriente desde hace más de 3.000 años. Una de las razones es la cantidad de ricos productos que se puede elaborar con ellas, como mosto, vino, vinagre y agraz (zumo ácido de uvas no maduras).

Por no hablar de los tratamientos de belleza, la llamada ‘vinoterapia’ no es un invento moderno. Los compuestos fenólicos de las uvas son buenos para la piel, tienen una gran cantidad de antioxidantes y ayudan a frenar el envejecimiento de las células. Aunque no hace milagros, el resveratrol es el compuesto responsable del antienvejecimiento.

Las uvas también son beneficiosas para combatir problemas de artritis, pues ayudan a bloquear las enzimas que degeneran los tejidos y, por lo tanto, a prevenir el dolor muscular.

Como son ricas en nutrientes, como la glucosa y la fructosa, aportan energía y, además, sus sales potásicas son un apoyo para controlar los líquidos del organismo. ¡Detox natural!

Las uva son ricas en fibra, en vitamina B6, favorecen la producción de glóbulos rojos, mejoran el tránsito intestinal y combaten el estreñimiento. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que no resultan la fruta más aconsejable para aquellas personas que presentan ciertas dolencias, como diabetes o problemas renales. No obstante, todo depende de la cantidad de uvas que se ingieran.

Las uvas de vinificación, suelen tener la piel más gruesa y la pepita más grande en relación a la pulpa Por el contrario, las uvas de mesa suelen tener gran cantidad de carne.

En el mundo, existen muchísimos tipos de uvas de mesa. En Castilla y León, como se ha comentado anteriormente, era habitual comer uvas blancas de la variedad Albillo Mayor. Pero en la actualidad estás uvas apenas se encuentran en las las fruterías.

Comprar vino y transportarlo, un invento que cambió la industria

Para poder comprar vino tal y como lo hacemos ahora, para que la industria del vino y el enoturismo haya llegado hasta donde lo ha hecho y podamos decir que conocemos productos vinícolas de los cinco continentes, han tenido que sucederse enormes progresos y descubrimientos a lo largo de la historia. Sin ir más lejos, el sector del transporte y con él, su gigantesco desarrollo, ha sido clave para poder, hoy, probar y comprar cualquier tipo de vino; bien porque nos haya llevado hasta él, bien porque nos lo haya traído hasta donde estemos.

Pero cuando hablamos de comprar vino de otro país, incluso de otro continente, no podemos hacerlo solo del medio de transporte en sí, sino que debemos aludir al recipiente en el que el vino se transporta, responsable absoluto, no solo del estado y de la calidad con la que llegan hasta nuestro paladar, sino de que pueda ser vendido y comprado y, en definitiva, de que podamos estar hablando hoy de una industria de enorme peso en la economía mundial, dedicada a la compraventa de vino.

Comprar vino y venderlo

El mundo antiguo pudo transportar y comprar vino, llevarlo hasta muchos consumidores, gracias a ánforas cuya aparición se remonta al siglo XV antes de Cristo y a las costas de Líbano y Siria. Las ánforas, con capacidad para entre 25 y 30 litros de vino eran, a pesar del atractivo y del interés que en la actualidad puede suscitarnos cualquier reliquia de estas características, envases poco preparados para conservar las propiedades y la calidad del vino. El hecho de que no fueran herméticas y de que el transporte fuera tremendamente lento, no ayudaba a la buena conservación del vino.

Para poder hablar de grades avances en materia de transportes que permitieran trasladar el vino sin que éste se estropeara tendremos que esperar hasta prácticamente, el siglo XVIII. Comprar vino y venderlo pasaba por la práctica comercial de un vino casi siempre oxidado y avinagrado que terminaba por traducirse en una actividad de compraventa que se centraba básicamente en mercados locales y cercanos a las regiones en las que se cultivaban los viñedos.

¿Cuál fue el invento que dio un respiro a la industria del vino permitiendo comprar vino y transportarlo sin que éste se deteriorara tanto? De nuevo, tendremos que volver a remitirnos al siglo XVIII para poder hablar de nuevas técnicas que animaron a la población a comprar vino y contribuyeron definitivamente, a establecer los cimientos de lo que es hoy la industria mundial de este exquisito producto.

La posibilidad de esterilizar los envases mediante la combustión de azufre fue todo un avance que permitió que el vino mantuviera sus propiedades sin necesidad de emplear condiciones ambientales herméticas. Con este descubrimiento, que marcó un antes y un después, la prioridad pasó de ser el transporte y conservación saludable del vino a la calidad del mismo. La posibilidad de comprar vino de calidad o de elegir entre vinos de mayor o menor calidad según el precio, empezó a ser una realidad y un gran impulso para esta industria en la que el poder adquisitivo de los consumidores sería lo que determinaría la adquisición de un vino u otro, atendiendo siempre, a su calidad.

Vinos y puntuaciones en guías especializadas

vinos comenge salon penin

vinos comenge salon penin

Cada año el sector vitivinícola espera expectante, o no tanto, la publicación de diversas revistas y guías especializadas que reflejan la valoración que los expertos hacen de sus vinos.

Muchos elaboradores no creen en la influencia que dichas puntuaciones ejercen sobre sus vinos a la hora de vender, pero lo cierto es que, sobre todo el mercado internacional, algunos críticos consiguen encumbrar un vino con tan sólo un artículo.

Existen cientos de concursos, guías, revistas, en todo el mundo, por ello es importante tener muy claro dónde se presentan los vinos, quién está detrás de cada publicación y qué repercusión puede llegar a tener.

En este post queremos mostrar algunas de las publicaciones que tienen mayor relevancia, aquellas que nos ayudan a las bodegas a que nuestros vinos sean conocidos y al consumidor a tener una cierta idea del rango en el que se está moviendo.

Guía Peñín

No hay duda de que la Guía Peñín es la que más calado tiene en España. El equipo de catadores se desplaza a las diferentes Denominaciones de Origen del territorio nacional para catar los vinos, después refleja sus puntuaciones donde 100 es lo máximo. La Guía se publica tanto on-line como en formato físico, en este caso último caso, sale a la luz en octubre, cuando también se celebra el Salón Peñín de los Mejores Vinos de España. En dicho Salón tan sólo puede participar las bodegas que hayan obtenido 90 puntos o más en alguno de sus vinos.

The Wine Advocate

Esta publicación es una revista americana fundada por el afamado crítico Robert Parker. Comenzó a escribir reseñas sobre vinos en el año 75, autodenominándose “el abogado del consumidor”, unos años más tarde, en el 78, salió a la luz The Wine Advocate tal y como la conocemos hoy (aunque con muchos menos suscriptores en sus inicios).

En la actualidad, la guía dispone de varios críticos especializados (una especie de delegados) en distintas regiones del mundo, quienes se encargan de viajar y catar los vinos, para después reseñarlos. En el caso de España, Chile, Argentina y la región de Jura (Francia) la responsabilidad recae en Luis Gutiérrez. The Wine Advocate ha despertado siempre mucha controversia, ya que ha conseguido encumbrar vinos de forma inesperada e, incluso, algunos productores han adaptado sus elaboraciones al gusto de dicha guía, la llamada ‘parkerización’.

James Suckling

Es otro de los críticos más importantes de Estados Unidos, algunos incluso le están empezando a dotar de mayor relevancia que a The Wine Advocate. Es experto en vinos y puros, además se encarga de la edición europea de una de las revistas más leídas y respetadas a nivel mundial, Wine Spectator.

Decanter

Si deseas triunfar en el Reino Unido, sin duda la publicación a tener en cuenta es Decanter. Es una revista sobre vino y estilo de vida que se distribuye en más de 90 países. Sería el homónimo a Wine Spectator. Cada año, convocan los Decanter World Wine Awards y cada vez tiene mayor importancia en Asia.

Independientemente de las puntuaciones, no cabe duda de que las publicaciones citadas anteriormente son una importante fuente de información sobre el vino. Reportajes, reseñas, novedades… Recogen artículos de gran interés para cualquier profesional del sector o aficionados.

 

Comprar vino, cultura y economía desde el principio de los tiempos

Que el vino es una de las primeras bebidas de la antigüedad, podemos imaginárnoslo. Que su origen está asociado a rituales y mitos, también. Pero, ¿cómo llegó el vino a ser una industria de esta relevancia? ¿Dónde están sus orígenes comerciales? ¿Quién compraba vino y quién lo producía? ¿Dónde nació la primera bodega? Y, ¿el primer viñedo?

Las respuestas a todas estas preguntas son largas, cada una daría lugar a una historia interesantísima para la que no contamos con espacio suficiente. Hoy, con estas palabras, tenemos intención de despertar intereses y curiosidades, de contribuir en la medida de nuestras posibilidades a hacer de la cultura y de la industria del vino algo aun más interesante que permita disfrutar todavía más, si cabe, de cada copa de vino que habita nuestra mesa.

Se habla de que el primer vino podría proceder incluso, de la Edad de Piedra y de que, como con otros tantos grandes inventos, fue el azar quien lo puso al alcance del ser humano gracias a la fermentación accidental de algunos racimos.

En cuanto al primer viñedo, parece probable que se encontrara en territorios turcos y armenios y la primera bodega podría remontarse al año 4100 antes de Cristo y haberse encontrado en algún lugar cercano a la frontera entre Armenia y Azerbaiyán. Estas culturas que a priori pueden resultarnos menos familiares tuvieron un papel destacado en la cultura del vino. Los egipcios, cuya civilización nos es, posiblemente, más conocida, fueron también grandes responsables de su producción y su consumo. Ellos dejaron interesantes referencias sobre los años de cultivo, el origen de la uva y el responsable de su producción. Esta civilización elaboraba y clasificaba el vino que después depositaban en las tumbas para agasajar a sus muertos con el fin de que no pasaran sed en su siguiente vida.

Comprar vino

Los griegos, que no escatimaban en elogios hacia el vino, adquirieron y heredaron muchos de los conocimientos que los egipcios habían dejado. Fueron ellos los que, para vender el vino, lo mezclaban con agua con el fin de evitar que tuviera demasiados grados. En aquella época ya se compra y se vende vino, un vino al que, como hemos dicho, se le rebajaba su graduación en ocasiones con agua de mar. Había vino para todos los gustos y todas las clases sociales. Comprar vino era posible y lo era atendiendo a su precio, origen e ingredientes, entre otros.

Los fenicios fueron quienes se encargaron de introducir el vino en España en el siglo VII antes de Cristo; su cultura y afán comercial les ayudó a crear un mercado en el que comprar vino e introducirlo entre la población junto a otros bienes de consumo considerados de lujo.

Con los romanos el vino, antes de convertirse en producto de consumo de las clases más adineradas, fue consumido por sacerdotes y por enfermos. Comenzaron a dejarse testimonios sobre las viñas y las prácticas de su cultivo y con el tiempo, comprar vino fue algo habitual en un imperio que asistía a la mejora de las redes comerciales y al desarrollo de diferentes puntos de venta. Entre las razones que contribuyeron al desarrollo del mercado del vino, se encontraba el necesario abastecimiento de las tropas. Es curioso destacar también que, como los griegos, los romanos, mezclaban el vino con agua y que crearon diferentes prácticas destinadas a resaltar el sabor del vino. En ellas empleaban ingredientes y tratamientos que hicieron de cada tipo de vino un ejemplar particular.

Aunque el vino, su producción y tratamiento, el cultivo de sus viñas y su comercialización continuaron a lo largo de civilizaciones venideras, siempre se mantuvo como producto de consumo indispensable. Comprar vino y venderlo con fines lucrativos, sanadores, religiosos ha terminado por convertirse en un legado que aun hoy, a pesar de las diferencias que lo distinguen de lo que entendemos por él en estos días, se mantiene y ha desembocado en una industria de relevancia para muchas economías actuales.

 

Ranking de los mejores blogs de vino de España

¿Sabías que nos hemos convertido en unos de los mejores blogs de vino de España? Según diversos rankings, el blog de Bodegas Comenge es uno de los que más se lee en habla hispana entre los internautas, pero en nuestro país existen multitud de preciado interés para el usuario.

En este post hemos querido reunir aquellos blogs sobre vino que, a nuestro juicio, resultan de gran utilidad o son importantes, bien por su contenido, repercusión, número de lectores o todo lo citado junto.

Colectivo Decantado

En el número uno de este ranking no podíamos dejar de mencionar al video-blog de Colectivo Decantado, en el que Santi Rivas y su equipo publican divertidas y desenfadas ‘instacatas’. Tal ha sido su fama, que han realizado colaboraciones en Televisión y ahora poseen su espacio propio en la web del El País. Si deseas profundizar en el mundo del vino de una manera divertida, con un lenguaje sencillo y elocuente y toques ‘noventeros’, no dejes de visitarlos tanto en Youtube como en Facebook.

Mileurismo Gourmet

Madrileño de origen y gallego de corazón, Mariano Fisac es un apasionado de los vinos que cuenta sus experiencias en el blog Mileurismo Gourmet. Cada año, organiza el ‘ranking de los mejores vinos por menos de 10 euros’, para lo que organiza una cata a ciegas con importantes profesionales del sector. Además, es autor del libro Galicia Entre Copas, una original guía que recorre la comunidad a través de la historia de elaboradores, poniendo en valor también la gastronomía y el patrimonio.

Aprender De Vino

Ricardo Sanchoyarto, Máster en Análisis Sensorial del Vino por la Universidad de la Rioja, firma este blog en el que se pueden leer desde completos sobre zonas vinícolas y técnicas de elaboración, microbiología o historia. Sin duda, todo un referente.

Terroaristas

Muchos años avalan la calidad y la relevancia en la difusión de la cultura del vino de este blog. El sumiller Fernando Mayoral y colaboradores, desde Burgos, ofrecen amplia información sobre actualidad, bodegas, maridajes, historia, arquitectura, armonías, la labor de un sumiller… Abordan cada temática con un discurso sencillo y sin adornos, muy divulgativo.

El Blog De José Peñín

Tampoco podía faltar en este ranking de blogs sobre vino el que escribe una de las personas más influyentes del panorama español y creador de la guía de vinos con más relevancia, Jose Peñín. Algunos de sus posts no están exentos de polémica, pero, desde luego, siempre es interesante leer los contenidos de uno de los decanos de la información vitícola en España.

V de Vendimia

Se trata de un blog asociado a la plataforma Wine is Social, que cuenta con la colaboración de expertos sumilleres como David Seijas o Silvia Culell. Publican artículos sobre zonas, vinos, viajes, gastronomía… Y también realizan listas o rankings interesantes.

Enoarquía

Se trata de una especie de bitácora creado por el llamado ‘Clan Tabernario’, según ellos mismos se presentan, un grupo de amigos a quienes les gusta el vino y que desean compartir sus vivencias a través de este blog. Además de hablar sobre vinos catados, bodegas y eventos, también hay un espacio para experiencias enoturísticas.

Vinos fortificados de Madeira y Marsala

Los vinos fortificados son aquellos a los que se les añade alcohol vínico durante su proceso de elaboración, con el fin de que subir su grado alcohólico y que sean más longevos en el tiempo. Este tipo de vinos surgieron de la necesidad de poder transportarlos en largas travesías en barco, evitando que se estropearan, pues su mayor contenido en alcohol los protege de las posibles alteraciones microbiológicas.

Los vinos encabezados o fortificados más conocidos para nosotros los españoles son los producidos en Jerez y en Oporto, pero también en otras zonas vitícolas como Madeira, Islas Azores, Sicilia o el archipiélago Canario este tipo de vinos son también elaboraciones tradicionales. Como se puede comprobar, todas esas zonas disponen de grandes puertos marítimos o eran zonas de tránsito de mercaderes.

Los vinos de Maderia

La isla portuguesa de Madeira se encuentra a unos 800 km al oeste de Lisboa. Se trata de una isla muy montañosa de suelo volcánico y con una climatología bastante húmeda, por lo que las cepas allí plantadas desarrollan un vigor importante.

El viñedo se encuentra en microfundios, localizado en terrazas o laderas y, debido precisamente a la climatología de veranos húmedos y calurosos e inviernos suaves, las uvas no alcanzan un alto contenido en azúcares y por tanto los vinos resultantes son de baja graduación alcohólica.

Las variedades históricamente más utilizadas son las Malvasías: Boal o Malvasía Cándida. Si bien es cierto, la filoxera también hizo mella en la isla en el siglo XIX, modificando sus cultivos tradicionales.

La particularidad de los vinos fortificados de Maderia es que las uvas se recogen cuando aún están algo verdes, con el fin de preservar acidez. El alcohol vínico se añade durante la fermentación alcohólica, empleando un alcohol neutro de casi 100º, provocando la muerte de las levaduras y parando de este modo la fermentación. De esta forma, el grado alcohólico asciende hasta el 17% Vol, permaneciendo en el vino final parte de los azúcares de la uva que no han llegado a fermentar. A continuación, el vino se cría durante años en barricas de roble, intensificando su marcada personalidad.

Los vinos de Marsala

Los vinos fortificados de la Marsala se elaboran en la zona de Trapani, en la isla italiana de Sicilia. Los mercaderes ingleses fueron, al igual que en el caso de los vinos de Jerez o de Oporto, los responsables de la fama de estos vinos en Europa.

La diferencia en cuanto a la elaboración de los Marsala es el momento de adición del alcohol vínico, que se hace al final del proceso de fermentación alcohólica en vez de al principio. Otra diferencia con respecto a los vinos fortificados de Madeira es que, además, se añade mosto de uva concentrado con la finalidad de conseguir entre 80 y 90 gramos por litro de azúcar residual.

En Marsala también se cría el vino durante años en barricas. En función del tiempo, del grado alcohólico y del contenido de azúcar, se etiquetan en distintas categorías. Además, durante la crianza en barricas de roble se lleva a cabo un sistema de soleras muy parecido al de Jerez, aunque en este caso sin la formación del característico “velo de flor”.

Las variedades de uva clásicas para la elaboración de estos vinos son la Grillo, Inzolia y Catarratto, entre otras. Los Marsala tradicionalmente han sido vinos que se usaban para cocinar, pero su valor gastronómico hace que sean un gran acompañamiento para postres, foie o quesos fuertes.

 

La uva Albillo en la Ribera del Duero

La Denominación de Origen Ribera del Duero es mundialmente conocida por los vinos tintos y, concretamente, por aquellos elaborados con la variedad Tempranillo. Sin embargo, tradicionalmente había muchas más variedades, que en la mayoría de los casos han ido desapareciendo.

Todavía hoy, es posible encontrar majuelos con cepas muy viejas de Garnacha o Valenciana, también conocida como Bobal. Con respecto a las variedades tintas, en la historia reciente de la D.O. Ribera del Duero se apostó por introducir variedades foráneas como la Cabernet Sauvingon, Malbec o Merlot.

Tal y como comentamos en el post sobre los vinos claretes, lo típico no era encontrar viñedos de una sola variedad, como ocurre hoy día, si no pequeñas parcelas en las que las uvas blancas y tintas estaban mezcladas a su libre albedrío.

En concreto, una uva pequeña, dorada y bastante dulce hacía la delicia de los vendimiadores. Y también de los familiares más pequeños de los mismos, pues muchos viticultores y enólogos de la zona recuerdan comer una baya blanca durante su infancia en la Ribera del Duero: el Albillo Mayor.

Sólo para tintos y rosados

Hoy, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero no permite comercializar vinos elaborados con la uva Albillo Mayor con el sello de la D.O. Aunque en los últimos tiempos los blancos de esta variedad están en boca y cada vez hay más bodegas que han decidido sacar al mercado una referencia, éstas salen al mercado como Vino de Mesa o Vino de la Tierra de Castilla y León.

Es cierto que, con la finalidad de adaptarse a los nuevos tiempos y a los gustos del consumidor actual, desde hace tiempo bodegueros han solicitado al Consejo Regulador de la Ribera del Duero que se abra la posibilidad de elaborar y comercializar vinos blancos bajo el amparo de la Denominación de Origen.

No hay más que mirar al exterior – como en Burdeos, Borgoña, Napa Valley, Toscana, Mendoza- para darse cuenta de que en las grandes zonas vitivinícolas del mundo conviven blancos y tintos de calidad.

En Ribera del Duero, sin embargo, y aunque el Albillo Mayor es la variedad autóctona de la zona, se emplea para mezclarlo principalmente con Tempranillo para la elaboración de vinos rosados o para aportar glicerina a los tintos.

Características y homónimos del Albillo

El Albillo Mayor presenta una adaptación muy buena al a climatología y suelos de la Ribera del Duero. Es una uva de pronta maduración y producción media, que ofrece aromas a fruta de hueso – melocotón, albaricoque- y ciertos toques florales. Los vinos blancos 100% Albillo Mayor suelen tener una acidez media y poco color.

Ya en el año 1807, Rojas Clemente definió bastantes homonimias para esta variedad. No es lo mismo el Albillo Mayor de la Ribera del Duero; que el Albillo Real de Cebreros, Madrid o Asturias, el Albillo Criollo de Canarias, el Albillo de Albacete cultivado en la Manchuela o el Albillo de Granada de la Alpujarra.

En Bodegas Comenge queremos reivindicar esta variedad tan de nuestra zona para elaborar vinos blancos y rosados de calidad. Una forma de poner en valor el Albillo y ayudar a posicionar a la Denominación de Origen Ribera del Duero en el mercado internacional, más allá de los excelentes tintos.

 

La tradición de los vinos ‘claretes’ en la Ribera del Duero

Si hay una región vinícola en Castilla y León en las que los vinos claretes adquieren su sentido en la actualidad es la Denominación de Origen Cigales. La reacción a la frase ‘ponme un clarete’ en la provincia es sinónimo de que el camarero sirva ‘ipso facto’ un rosado de esta zona.

En Ribera del Duero, mucho antes de que se constituyera como Denominación de Origen en 1982,  no era común encontrar un majuelo con una sola variedad, como ocurre en la actualidad de manera generalizada.

La Tempranillo o Tinta Fina era la variedad predominante pero estaba a su vez acompañada de otras tintas, como la Garnacha o la Bobal (aquí llamada Valenciana), y la uva blanca Albillo, muy en boca en estos últimos años.

Tiempos atrás, la uva y el vino formaban parte de la alimentación diaria de centenares de familias. Durante la vendimia, las bayas servían para alimentar a los viticultores y el vino para saciar la sed de todos los que trabajaban en el campo. Vinos de poco color, como consecuencia del rico y variado mosaico de variedades que formaban los viñedos, y con poco grado alcohólico, pues la vendimia se realizaba en fechas mucho más tempranas que las actuales y los rendimientos eran mayores, pues no era común la costumbre de aclarear racimos y reducir los rendimientos, por lo que las maduraciones alcanzadas en las bayas eran inferiores a lo que hoy en día estamos habituados.

Evidentemente tampoco existían los avances enológicos de los que disponemos en la actualidad. Las decisiones de vendimia respondían a cuestiones como si la baya estaba dulce o, en el mejor de los casos, si la pepita era de color marrón o verde… También a aspectos tan sencillos y poco ortodoxos como cuándo estaba libre la familia para recoger la uva de un majuelo o lo que indicaba el calendario cultural. En Ribera del Duero lo normal era vendimiar el Día del Pilar (12 de octubre), festivo nacional y por tanto un día en el que las familias podían juntarse para llevar a cabo la vendimia.

Una vez que los cestos cargados con uva llegaban a los lagares, el procedimiento era igualmente tradicional. No existían los depósitos de acero inoxidable y mucho menos había interés en descubrir qué aromas o sabores distintos expresaban los mostos y vinos procedentes de las diversas parcelas, con su variabilidad de uvas y sus diferencias de suelos u orientación.

Vinificación de uvas blancas y tintas juntas

Las uvas, blancas y tintas, de cualesquiera variedades, se vinificaban todas juntas. El método habitual era pisar los racimos con los pies, recoger el mosto escurrido y, después, introducir el líquido resultante, junto con la materia sólida de la uva estrujada, en barricas de roble o lagares de adobe. ¿Qué tipos de madera? Lo tradicional era el castaño, antes de que llegaran los barriles de roble.

Tampoco se usaban levaduras comerciales. En los viñedos, donde no se empleaban productos de síntesis químicas, existía una población suficiente de micro-organismos para que la fermentación alcohólica de desarrollara por sí sola. Por lo tanto, los vinos quedaban a expensas del buen hacer y la intuición de los vinateros y las bondades climatológicas de las añadas.

El resultado de estas prácticas culturales eran vinos de poco grado, ya que no había ningún tipo de control sobre al grado alcohólico probable en el viñedo, y escaso color, como consecuencia de las breves maceraciones y el empleo de un porcentaje importante de variedades blancas, principalmente el Albillo, aún presente en la mayor parte de los viñedos viejos de la Ribera del  Duero, pero también otras como Pirulés o la Palomino. Ni tintos, ni blancos, ni los rosados color ‘gominola’ a los que estamos acostumbrados; sino vinos tintos de capa baja y con una cierta ‘chispa’ debido al CO2 derivado de esa ‘maceración carbónica’, resultado de la fermentación con parte de la uva casi entera.

Los claretes de la Ribera del Duero se siguen elaborando, aunque en mucha menor medida, sobre todo para autoconsumo. ¡Y desde Bodegas Comenge los reivindicamos como parte de nuestra cultura vinícola!

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Variedades de uva blancas poco conocidas

Aunque España es más conocido mundialmente por la elaboración de vinos tintos, especialmente con las variedades Garnacha y Tempranillo (aunque adopta diferentes nombres en función del territorio en el que nos encontremos), lo cierto es que la diversidad de uvas blancas es muy amplia.

La uva Airén es en la actualidad la más plantada, aunque la fama de la Palomino, Verdejo, Albariño u Hondarribi Zuri (con la que elaboran los vinos de la D.O. Txacolí) están fuera de toda duda.  Si embargo hay multitud de uvas blancas minoritarias y mucho menos conocidas con las que se elaboran vinos de gran calidad en todo el territorio español.

Castilla y León

Albarín: Su origen es asturiano, en concreto de Cangas del Narcea, pero quizás los vinos de Albarín de León son los que han cobrado más protagonismo en los últimos tiempos. Es una variedad de alto grado alcohólico, golosa en boca, con notas a fruta de hueso y herbáceas.

Rioja

Maturana Blanca: La filoxera prácticamente acabó con ella, pero a finales de los años 80 en La Rioja, único lugar de cultivo conocido de esta variedad comenzó su recuperación. Se trata de uva con acidez elevada, baja productividad y alto grado alcohólico; muy apta para su crianza en barrica.

Canarias

Marmajuelo: Se trata de una uva que principalmente se cultiva en la isla de Tenerife. Con esta variedad se elaboran vinos de bastante acidez, con aromas tropicales y a monte bajo. Puede decirse que los vinos 100% monovarietales se han puesto en valor en los últimos años, un perfil muy interesante.

Listán Blanco: Es la uva blanca más cultivada en el archipiélago canario. Se elaboran tanto vinos económicos como de gran calidad, es una uva muy versátil. Se pueden conseguir buenos rendimientos en su cultivo y se da especialmente bien en el suelo volcánico de las islas. Son muy característicos sus aromas a monte bajo y mineralidad.

Galicia

Treixadura: Se encuentra principalmente en Ribeiro, zona a la que debe su fama, y en Ribeira Sacra. Las cepas son de baja productividad y es bastante resistentes a las enfermedades. Los vinos elaborados con Treixadura son bastante aromáticos, con aromas florales y algo balsámicos.

Loureira: Sobre todo se encuentra en Rías Baixas y Ribeiro. Es una variedad muy fresca y aromática, con acidez elevada. En nariz da aromas florales, cítricos y frescos. Los vinos no presentan un grado alcohólico excesivamente elevado.

Caíño Blanco: Se trata de uva tan escasa como interesante. Antes se solía usar para vinos de mezcla, pero en la actualidad también se elaboran varietales realmente interesantes. Su capacidad para alcanzar una alta graduación alcohólica y su buena acidez, permiten la elaboración de vinos de guarda cremosos y con aromas a flores blancas y fruta de hueso.

Estas son sólo algunas de las uvas blancas autóctonas y minoritaria existentes en España, muchas de ellas, sobre todo las gallegas, es posible encontrarlas en Portugal, aunque con nombres distintos.

Hace unos años, lo normal es que estas variedades se emplearan junto con otras más productivas o extendidas, sobre todo porque estaban mezcladas en el viñedo e, incluso, era muy difícil su identificación. Sin embargo, en los últimos años las uvas especiales están de moda y es más sencillo encontrar vinos mono-varietales en las cartas de vinos de restaurantes y tiendas especializadas.

 

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Variedades de uva tintas poco conocidas (II)

Cepas de Listán Negro en el Valle de la Orotava de Tenerife

En el post de la semana pasada ya detallamos la importancia de las variedades de uva autóctonas y minoritarias para la viticultura española y la conservación del patrimonio natural. Los vinos elaborados con esas uvas son cada vez más valorados por los consumidores, sobre todo aquellos más expertos, y, por lo tanto, despiertan un tanto interés comercial.

Es cierto que el coste final de esos vinos suele acarrear un sobre precio, aunque no siempre, debido principalmente a la dificultad de cultivo o a que sus rendimientos suelen ser extremadamente bajos.

Sin embargo, al igual que los bosques o humedales, estas vides merecen ser respetadas y cuidadas.

Uvas de Canarias

Baboso Negro: Sobre todo se puede encontrar en la isla de Tenerife y en El Hierro.  Algunos dicen que se parece al Bruñal, procedente de Arribes del Duero. Se trata de una uva muy delicada y de maduración precoz. Ofrece vinos de capa alta, florales y balsámicos.

Listán Negro: Se cultiva en casi todo el archipiélago canario, ya que se adapta muy bien al clima de las islas. Los vinos aportan un marcado carácter volcánico transmitido debido al suelo en el que están plantadas las cepas. Es rústico en boca, afrutado y es habitual encontrarlo en forma de maceraciones carbónicas.

Negramoll: Es una variedad de ciclo largo y necesita un clima determinado para expresar su máximo potencial, sobre todo se da en plantaciones de hasta 400 – 500 metros de altitud. Es bastante productiva y ofrece vinos ligeros y afrutados, se mezcla en muchas ocasiones con el Listán Negro.

Variedades de uva de Rioja

Graciano: Realmente no es una variedad excesivamente minoritaria, ya que es habitual en Rioja y Navarra, principalmente. Sin embargo, está muy localizada en nuestro país. Es una uva que necesita agua. Los vinos Graciano suelen tener bastante acidez y bajo grado alcohólico.

Maturana Tinta: Aunque hay discusión sobre su origen y genética (ya que algunos estudios la vinculan con la Merenzao gallega o la Tintilla de Tenerife), se la conoce con este nombre en La Rioja. Lo más característico de esta uva son los aromas de carácter vegetal, sobre todo pimiento verde, balsámicos y especiados.

Uvas catalanas

Trepat: Es una variedad típica de la Conca de Barberà. Sus bayas redondas y grandes son bastante resistentes a las botrytis pero no así a las heladas primaverales; ofrece rendimientos altos. Normalmente sobre todo se emplea para elaborar vinos ligeros rosados y cavas, aunque cada vez más se están haciendo tintos.

Variedades de uva en Baleares

Fogoneu: Es muy rato encontrar un vino elaborado únicamente con esta variedad, ya que normalmente se mezcla con alguna de las dos citadas posteriormente. Sobre todo se da en Mallorca y da vinos ligeros de poco color; se le emparienta con la variedad francesa Gamay con la que se elabora el Beaujolais.

Callet: Junto con el Manto Negro, es la uva autóctona más conocida de las islas. Es una variedad de gran productividad que da vinos con aromas a frutos rojos, ciruelas y de capa media-alta. Tradicionalmente se empleaba para elaborar vinos de consumo casero y gran parte de las cepas sobrevivieron a la filoxera.

Manto Negro: Al contrario que la Fogoneu, los vinos elaborados con esta uva suelen tener una graduación alta y aromas a fruta madura, por lo que combinan bien juntas. También se usaba para el consumo local, pero en la actualidad se elaboran grandes vinos.

Estos son sólo algunos ejemplos de la diversidad de cepas que existen en España. Si hablamos del mundo, la variedad es muchísimo mayor. Aunque algunas variedades adopten distintos nombres en unos lugares u otros, comparten ADN aunque se han ido adaptando a las condiciones climáticas con el paso de los años o siglos.