Tips para hacer un maridaje perfecto este verano

En esta temporada las comidas y reuniones con amigos están a la orden del día y muchas veces elegir el vino que va a acompañaros durante la velada, no es una tarea fácil.

El maridaje no es solo combinar comida y vino, es mucho más, es una experiencia que hemos de disfrutar y el entorno es lo más importante. ¿Cuántas veces relacionas una comida con un recuerdo? Si el recuerdo es bueno, recordarás la comida como una delicia, pero si no fue un buen momento, pasará todo lo contrario.

Por este motivo, hoy os dejamos algunos tips para que este verano consigas hacer un maridaje perfecto y todos se lleven un buen sabor de boca.

El clima

El clima es algo que nos afecta a todos y, también, a nuestra forma de vida. Al igual que cambiamos nuestra alimentación o la forma de vestir con las estaciones, no podemos consumir el vino de igual manera en verano que en invierno.

Con las altas temperaturas es más frecuente beber algo fresquito, por eso solemos optar por vinos blancos, o rosados, ya que son los vinos que se consumen a menor temperatura. Durante la época estival, también apetecen tintos ligeros, como Biberius, o aquellos elaborados con variedades de uva como Pinot Noir o Garnacha.

La comida

Como ya decíamos, la comida cambia según la temperatura a la que nos encontremos. Y, en esta época, las comidas ligeras y fresquitas suelen ser las favoritas de todos. Este tipo de comidas son ideales para acompañar con vinos blancos, ya que los vinos tintos tienen un sabor más intenso y pueden eclipsar el sabor este tipo de comidas.

Aunque bien es cierto que los vinos tintos también pueden ser el maridaje perfecto para acompañar una deliciosa comida veraniega. ¿Quién no disfruta de un buen rosado en una barbacoa?

¿Cómo podemos preparar el menú?

Pensar en el vino que combina con el menú, puede ser una tarea muy complicada. Por eso vamos a hacer un pequeño recorrido para hacer el maridaje perfecto con esos platos típicos de verano.

  • Arroces

Existen muchos tipos diferentes de arroces, por ello es muy difícil decir un solo vino que maride con todos esos tipos. Es importante fijarse en dos aspectos: El ingrediente principal de dicho arroz (carne, pescado, verduras…) y la textura de este.  Con el arroz, por lo general, un vino rosado siempre irá perfecto, aunque en el caso de los arroces de carne, optar por un vino tinto suave y sedoso, será un acierto seguro.

En el caso de las paellas de marisco o de pescado, no hay un maridaje mejor que un vino blanco de fuerza aromática. Un vino blanco con barrica también es una opción ideal para acompañar risotto o arroces melosos, pues la acidez limpia las papilas gustativas y el cuerpo del vino resulta una armonía perfecta con el intenso sabor del plato.

  • Gazpacho o salmorejo

El tomate es el ingrediente de estos platos, por este motivo nuestra misión es intensificar su sabor, esto lo conseguiremos con vinos de mucha personalidad ya sean rosados, blancos o tintos. Al tratarse de elaboraciones en las que el ingrediente principal tiene una acidez marcada, es importante no maridarlos con vinos demasiado ácidos, sino con un punto de dulzor. En caso contrario, la acidez resultará excesivamente molesta.

  • Barbacoa

Si la barbacoa es a base de carne, a priori un vino tinto podría ser la mejor opción. En función de si la base de la barbacoa son carnes blancas, como el pollo, podemos optar por un tinto de poco cuerpo, un blanco con crianza sobre lías o un rosado. Si la carne está especiada, quizás sea mejor opción un tinto crianza o rosados y blancos con barrica.

En caso de que la barbacoa sea de pescado, podemos optar por tintos suaves, blancos y rosados. En realidad, los vinos rosados o claretes de calidad como Carmen, resultan los más versátiles en este caso, debido al equilibrio entre el cuerpo y la acidez.

  • Ensaladas

Un comida fresquita y ligera ha de ir acompañada de un vino suave y fresquito, por eso no dudamos en elegir un vino blanco suave y afrutado.

El contraste

Cada vez está más de moda fusionar sabores opuestos que hagan vivir una experiencia realmente asombrosa. Combinar un vino dulce con una comida salada, o al revés, puede ser todo un acierto en tu maridaje que además de sorprender a tus invitados, les encantará.

La temperatura del vino

En el vino la temperatura siempre es importante, pero con el calor este detalle adquiere muchísima más relevancia. Recuerda mantener tus vinos a buena temperatura antes de servirlos, si no tu comida se convertirá en un auténtico fracaso.

No parece tan complicado, ¿verdad? Sigue estos consejos y todas tus reuniones de este verano serán todo un éxito.

Vino dulce durante unas dulces vacaciones

Llega Semana Santa y con ella, los más afortunados disfrutarán de siete días de vacaciones; los menos, lo harán también de algunos menos, pero lo harán. Llegan ya varios días de descanso en los que si el tiempo no acompañá, sí lo harán las ganas de comer, un año más, esos platos tan nuestros y esos vinos que no pueden faltar, ni en la mesa, ni como ingredientes de muchos de los postres típicos de estas fechas.

Postres y vino

Torrijas, rosquillas, monas de Pascua, buñuelos de Cuaresma, pestiños o leche frita. De todos ellos las torrijas, son quizás, el postre que mayor espacio ocupa en las cocinas de quienes disfrutan preparando los postres típicos de estos días. No queremos que falte el vino, ni en la copa, ni el plato, así que hoy sugerimos a quienes estén listos para empezar, que introduzcan algo de vino dulce en su receta. ¿Cómo? Es fácil, empapando las rodajas de pan de las torrijas en vino antes de pasarlas por el huevo.

Pero quien prefiera las rosquillas, puede igualmente introducir el vino blanco en su receta. Para ello, solo tiene que añadirlo junto al aceite, el anís y la ralladura de limón, a la mezcla de harina, azúcar, sal y levadura.

¿Mejor algo más ligero? ¿Tal vez alguna fruta? ¿Qué tal unas peras al vino? Suaves y riquísimas, pueden estar listas en 25 minutos.

Que no falte el vino estos días. En las recetas, en la mesa acompañando a nuestros platos, pero que no falte. El vino dulce es el complemento ideal para todos estos postres que llevamos meses esperando y que pasada la Semana Santa, ya nos encargaremos de perder.

Vino tinto y vino blanco con los primeros. Vino dulce, Moscatel y Fondillón con los postres y helados de después de comer.

Aun hay más. Los más aplicados, los que estén más impacientes por empezar a preparar sus platos y sus mesas, pueden incluso considerar no solo el maridaje de sabores. Quizás sea esta Semana Santa un buen momento, para empezar a introducir la armonización de colores. Y es que el vino, sea blanco, tinto, dulce o no, es capaz de armonizar con el ambiente y con los colores de los platos y alimentos a los que acompaña. ¿Por qué no vinos blancos para alimentos de tonalidades blancas y vainilla como manzanas o plátanos? Sea cual sea la elección, que reine lo dulce estos días y a ser posible, que el vino que presida cada mesa, sea aun más dulce que el postre que ponga fin a la comida.

Dulces vacaciones.

El frío pide cuchara, el frío pide vino

¿Qué es lo que los amantes de la buena mesa y del buen comer suelen preferir en días de mucho frío, lluvia y nieve? ¿Cuál es ese plato por el que suspiramos cuando volvemos a casa después de haber pasado un buen rato a la intemperie por cualquier razón de obligado cumplimiento? Sí, cualquier plato de cuchara, calentito y bien acompañado de algún vino estupendo. No cabe duda.

Y, ¿cuáles son los vinos más recomendables para acompañar esos platos en los días de frío invierno? Vamos a verlos, vamos a ver qué es lo más apropiado y lo más apetecible para guisos, pucheros, cocidos y calderetas varias, a cuya ingesta suele seguir siempre que sea posible, una bendita siesta en el sofá.

¿Qué vinos van mejor con cada plato?

A las legumbres, ya sean judías, lentejas o garbanzos, les encanta compartir paladar con algún vino tinto crianza; aunque si hablamos de cocido madrileño y de pucheros quizás sea más recomendable un tinto joven que no disfrace el sabor de nuestro plato.

Todo lo que sean fabes, con almejas o con cualquier otro producto, piden vino rosado que por su frescor, encaja perfectamente con este plato de cuchara tan sabroso como poco ligero.

¿Y los arroces caldosos y las calderetas? Un buen vino blanco parece ser la mejor opción, como lo es también un buen vino blanco algo más joven para todos esos platos de cuchara que lleven una buena dosis de pimentón o de picante.

Podría darse el caso de que lo que nos pida el cuerpo sea algún plato más suave aunque también de cuchara; una crema o un puré de verduras, en cuyo caso, como con el arroz y la caldereta, ¿por qué no servirlo con un buen vino blanco joven?

Cualquiera de estas combinaciones conseguirá equilibrar gustos, sabores y texturas. Una comida fuerte y copiosa no parece serlo tanto cuando se la disfruta junto a un vino que la equilibra y que consigue hacer que cada cucharada se convierta en una experiencia aún más sabrosa que la cucharada anterior.

Los fines de semana y con ellos, las horas de la comida y los platos de cuchara hacen del frío una de las mejores razones para disfrutar de este tipo de menús; unos menús en los que no puede faltar una buena botella de vino. Se coman donde se coman, se beban donde se beban, el frío pide cuchara, pide calorías y pide botella y copa de vino.

¿Revolución en la sala?

En los últimos años hemos asistido, y seguimos asistiendo, a la revolución en los fogones. No sólo debido a las nuevas técnicas culinarias, a la incorporación de nuevos productos en nuestra dieta diaria, sino también a que los cocineros, los chefs se han convertido de algún modo en estrellas mediáticas.

Cada vez más surgen en los medios de comunicación programas de cocina, programas en los que los protagonistas -personas anónimas, famosos e incluso, niños- demuestran sus dotes culinarias.

En dichos programas aparecen reconocidos cocineros que, cuales estrellas de rock también han entrado a formar parte de nuestro día a día. Los chefs son la cara visible de anuncios de comida (evidentemente), pero también de menaje de cocina, ropa o bebidas.

Desde hace unos años en España se valora la capacidad de convertir la gastronomía en arte. Pero además ahora las redes sociales están repletas de #foodies, #foodlovers y fotos #foodporn. Los usuarios fotografían, comparten y comentan imágenes sobre elaboraciones de todo tipo.

Los niños y niñas ya no quieren ser astronautas, veterinarios o presentadores de televisión. Ahora quieren ser cocineros.

Pero, ¿qué pasa con la sala?, ¿cuántas fotos se comparten de un buen servicio de vino?, ¿o de ese camarero que se desvive por hacer que la velada sea memorable?, ¿o de ese sumiller que nos aconsejó un vinazo al que, en este caso sí, no hemos podido evitar fotografiar?

Sin entrar en detalles sobre el estado o la profesionalidad de los trabajadores de sala en la restauración nacional, lo cierto es que camareros, jefes de sala, sumilleres, maîtres, y personal de apoyo aún no gozan el prestigio y la consideración que atesoran sus compañeros en la cocina.

Para ser un buen profesional de sala también se requiere años de formación, pasión y dedicación. No todo vale. Por desgracia, en ocasiones los trabajadores que nos atienden no desarrollan su labor por gusto o vocación, sino como un salvoconducto “hasta que salga algo mejor”.

Es común leer o escuchar las quejas de los usuarios cuando el trato no es el esperado. Somos demasiado rápidos en juzgar y contar al viento una mala experiencia… Sin embargo, cuando el trato cumple o supera las expectativas es rara la ocasión en la que el comensal desea compartir una foto con su “camarero o sumiller favorito”.

El servicio del vino

A pesar de que los profesionales de sala en la actualidad no gozan del mismo reconocimiento social, que los cocineros, lo cierto es que un buen servicio del vino, o una buena recomendación, pueden ensalzar una comida y convertirla en una experiencia memorable.

La formación de los empleados -bien sea por parte de la empresa o, simplemente, por amor propio- es vital para que los usuarios comiencen a entender y valorar la importancia de una profesión que copa miles de puestos de trabajo en España.

Puede que nunca estos profesionales alcancen la fama mediática de los cocineros, tampoco sabemos si realmente se busca, pero desde luego ser experto conocedor de un arte como la buena atención al cliente ayudaría a ensalzar un trabajo al que todavía no se le otorga la consideración suficiente.

Una buena carta de vinos, imprescindible para elegir restaurante

¿Cuál es la razón por la que elegimos un restaurante u otro? ¿Qué es lo que tiene nuestro restaurante preferido que ha conseguido convertirnos en clientes asiduos y fieles? Sin lugar a dudas, el vino forma parte de alguna de estas respuestas. Para que una buena comida o una buena cena pueda ser reconocida como tal, un buen vino es imprescindible. ¿Qué sería de ese plato, en esa mesa, de ese restaurante si no nos hiciéramos acompañar de un buen vino tinto, un buen blanco o un rosado? Y es que la carta de vinos no es solo tan importante como las demás, sino que además es una de las mayores responsables de la imagen del restaurante que vayamos a frecuentar.

Como debe ser una buena carta de vinos

Y, ¿quién decide qué vinos han de formar parte de la carta? Los clientes, porque es a ellos a los que escuchan restauradores y sumilleres. Hay que decir también que la especialidad culinaria del restaurante determinará sin lugar a dudas, los vinos de su carta y que, junto a ella, lo harán además, la provincia y región en la que se encuentre el restaurante y el rango de precios de sus platos.
Pero una carta de vinos debería ser bien recibida y comprendida tanto por quien entiende de vino como por quien no tiene aun los conocimientos suficientes; una carta de vinos debería ser variada, extensa y sobre todo, clara. Para ello es importante poder encontrar en una carta que se precie información sobre la Denominación de Origen, la región, la añada, la bodega en la que se ha producido, la uva de la que procede y, por supuesto, el precio.

En cuanto a la distribución y al orden en el que debería presentarse esta información, la Denominación de Origen es, generalmente, lo primero en lo que nos fijamos, así que con ella a la cabeza, su color – tinto, rosado o blanco – y si su clasificación según la edad – joven, crianza o reserva – sería por este orden de relevancia, la distribución ideal de la información.

Puede ocurrir que entre nuestros restaurantes favoritos haya alguno de comida extranjera, o que incluso, tratándose de un restaurante de comida tradicional, cuenten con una oferta de vino extranjero digno de mención. En estos casos, los vinos internacionales aparecerían después de los nacionales, tras los cuales pueden enumerarse aquellos pensados para acompañar a los postres o a algún brindis final.

Y en caso de duda, el local elegido debería contar entre su personal con un sumiller o un profesional capaz de resolver nuestras dudas y de asesorarnos en nuestra elección. Un buen profesional, un buen vino , una buena carta de vinos… y una buena cena asegurada.

¿Qué vino regalo en Navidad?

Ofrecer vino a los seres queridos, es todo un regalazo. El vino nos brinda momentos extraordinarios, momentos compartidos con amigos, familia o simplemente allegados. El vino ayuda a disfrutar de una buena comida y es parte fundamental de la mesas sobre todo en épocas de celebración.

Existe un vino para cada persona, para cada paladar, para cada momento. Vino blanco, vino de la Ribera del Duero, vino con crianza en barrica o sin ella. La diversidad y variabilidad lo convierte en un producto muy versátil para regalar.

En Bodegas Comenge también disponemos de vinos para cada gusto. ¿Qué vino de Comenge escogerías en Navidad? Te damos algunas pistas.

Vino para gente joven

Si pensamos en regalar un vino a gente joven o a quienes no lo son tanto pero se tienen interés por conocer y probar, recomendamos los vinos más jóvenes de la bodega, Biberius o Comenge Verdejo. Son vinos frescos, afrutados y muy fáciles de beber. ¿Tienes que hacer un regalo del amigo invisible? Escoge Biberius, acertarás seguro, un vino que combina con prácticamente cualquier plato, desde pastas, embutido, carne… Y sólo, también.

Vino para regalar en el trabajo

Todos queremos quedar bien en nuestro ámbito laboral y en estas fechas es habitual tener detalles o incluso llevar algo de aperitivo para festejas las fiestas. Sin duda en este caso el mejor vino es Comenge Crianza, sorprenderá debido a la su suavidad, presencia de la fruta y personalidad.  Un vino persistente con 15 meses de crianza en barrica. ¿Lo mejor? Ya la añada 2015 cuenta con la certificación ecológica. Sea quien sea el agasajado, le gustará.

Vino para disfrutar en familia

¿Buscas un vino para acompañar las comidas o cenas con la familia? Esta pregunta es fácil, Familia Comenge, un homenaje a los grandes vinos tintos de guarda de la Ribera del Duero. Los 27 meses de crianza en barrica se integran perfectamente con los aromas afrutados de la uva Tempranillo. Un vino que es pura seda en la boca, agradable y fino.

Por su fuera poco, también está disponible en formato magnum (1,5 litros), eso sí que es una apuesta segura.

Vino para un Wine-lover

Seguro que en tu entorno tienes algún familiar que se declara auténtico Wine-lover, que pertenece a algún club de vinos y siempre saca el asunto a relucir. Si quieres dejarlo con la boca abierta no dudes en comprar Don Miguel Comenge, el vino más especial de Bodegas Comenge.

Un vino que sólo se elabora en añadas de altísima calidad, procede en exclusiva de una parcela llamada Pago de las Hontanillas y por lo tanto sólo se dispone de una edición limitada de 2.500 botellas. El secreto de este vino está en el Terroir de dicho viñedo, su suelo, orientación y por supuesto la uva. Un vino perfecto para todo tipo de carnes, aunque hacer especialmente buena pareja con los platos de caza.

Vino para dos

Una botella de Ribera del Duero magnum, como Biberius, Comenge Crianza, Familia Comenge o Don Miguel Comenge  siempre es un gran regalo. No sólo por su tamaño sino porque la evolución del vino en grande formato es mucho más lenta. Pero en Bodegas Comenge hemos pensado en todo y por eso hemos diseñado una obsequio especial consistente en una caja de madera con dos copas y una botella de Don Miguel Comenge. Si eres de los que vuelve a casa por Navidad, entrarás por la puerta grande.

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Postres y vino; dos veces dulces, dos veces buenos

Uno de los grandes errores que solemos cometer llegadas unas fechas tan celebradas como estas, tiene que ver con el vino. La Navidad es sinónimo de celebración, y qué mejor que celebrarlo todo con vino,… con el vino adecuado para cada plato, para cada tipo de alimento. Si hay algún momento del año que se preste a hablar de maridajes, sugerencias, combinación creativa de comida y bebida, es este.

Comencemos pues por evitar ese fallo habitual que consiste en el servir el mismo vino durante toda la comida o la cena. El mismo vino para el primero, para el segundo y, ¡para el postre! Los postres, los reyes de las celebraciones a los que esperamos con ganas y para los que dejamos espacio en el estómago. Esos postres, ¿no se merecerán también el mejor acompañamiento? Y, ¿cuál puede ser ese vino ideal que vaya a la perfección con turrones, mazapanes, frutos secos y frutas escarchadas? Y el chocolate, ¿quién acompañará al chocolate?

Otra tendencia ampliamente extendida es la de reservar el champán o el cava para este último plato. No tiene por qué ser así. Si algo tiene el vino son sus inmensas posibilidades. Veamos…

Vino para turrón y mazapanes

El turrón pide vino dulce y, ¿por qué no acompañarlo con un vino de la misma tierra? Durante estas fechas, no hay tampoco bandeja sin polvorones porque en Navidad, cualquier recipiente luce menos sin ellos o sin alguno de estos característicos dulces; tan característicos y peculiares que necesitan un vino que intensifique su sabor y convierta su textura en algo fino, agradable, esponjoso. ¿Qué tal un vino seco y algo afrutado?

Pero una bandeja con polvorones no debería olvidarse de los mazapanes; más tiernos, más blanditos, más pequeños,… más amigos del vino rosado que cualquier otro postre navideño. Los frutos secos, generalmente en bandeja aparte, piden vino dulce y blanco, y el chocolate, fuente inspiradora de tantos postres, espera con ganas una copita de Oporto, por ejemplo.

¿Sólo un tipo de vino en la mesa esta Navidad? Si escuchas a tus postres, verás que te están pidiendo a gritos algo más de compañía, más variedad y más colorido. Ellos lo agradecerán y tus comensales y tú, también. Si has pensado ya en cuál será tu menú esta Navidad, no te olvides del postre, porque el turrón, el mazapán, los polvorones, el chocolate, cualquiera de ellos, está mucho más rico junto a un buen vino ¡Compruébalo!

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Descubre otros tamaños de botellas de vino para celebrar la Navidad a lo grande

¿Detallista? ¿Original? ¿Lo tienes casi todo pensado pero no sabes qué hacer con la bebida, qué vino escoger o qué cantidad de vino comprar para servir en esa cena en la que volveréis a reuniros unos cuantos? Quizás te hayas preguntado qué puedes hacer este año para no acumular tanto vidrio, todas esas botellas que se van quedando en casa después de las copiosas cenas y comidas; o quizás eres tú el que se va a desplazar y el que se encargará de llevar el vino que se servirá en la cena.

Sea cual sea la situación, hoy queremos recordar que en materia de vino, existen varios tamaños de botellas. Todos conocemos la tradicional y habitual botella Estándar de 75 cl, sin embargo, podéis encontrar en el mercado otros tamaños que bien pueden responder a alguna de las necesidades que vayáis a encontraros durante alguna de las reuniones navideñas a las que asistáis.

Empezaremos por recordar algunos de los tamaños de botellas que, aunque menos frecuentes que las habituales de 75 cl, posiblemente conozcáis. La más pequeña es la que se conoce con el nombre de Benjamín que, equivalente a ¼ de la botella estándar, solemos encontrar en los aviones o en los trenes.

Con toda seguridad habréis visto en alguna ocasión la medida Magnum; un tipo de botella que al contener un litro y medio de vino o dos veces la medida estándar, puede ser muy útil si vas a encargarte de llevar el vino a una cena o si vas a recibir a otros tantos comensales en Nochebuena, en Navidad o en la despedida del año.

Si lo que estás buscando es algo original, algo con lo que sorprender y que al mismo tiempo sea práctico, quizás te interese buscar la conocida como botella Jeroboam cuya capacidad equivale a 4 botellas de 75 cl; pero si ésta fuera pequeña, prueba con la Rehoboam, con capacidad para cuatro litros y medio de vino.

Si decides buscar alguna de las dos últimas medidas mencionadas, es muy posible que tengas que ir a comercios especializados y que tengas que destinar un presupuesto mayor al habitual. Por sus características son botellas que requieren de una fabricación especial para poder soportar el peso del vino que contienen.

Como curiosidad y por qué no, como sugerencia, añadir que existen también en el mercado botellas de mayor tamaño a las mencionadas anteriormente. Entre ellas, y haciendo honor a la Navidad, la medida Baltasar y la botella Nabucodonosor. No hay duda de que su capacidad para 12 y 15 litros respectivamente, las convierte en las mejores para celebrarlo todo ¡a lo grande!

Bodegas Comenge se hace hueco en Tudela de Duero

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David Villorejo y César de la Torre acaban de abrir el Espacio Gastronómico Paladar y Tomar en Tudela de Duero, Valladolid, un nuevo establecimiento donde se pueden encontrar algunos vinos de Comenge, tanto para probar como para comprar.

Ambos son tudelanos y este nuevo espacio es el culmen, o una etapa más, quien sabe, de la Guía Paladar y Tomar que  fundaron en 2011, un ‘tratado’ on-line con recomendaciones gastronómicas para ‘ir a tiro hecho’. “Todo empezó como un hobby, nuestros amigos de Valladolid siempre nos preguntaban dónde comer, principalmente en Asturias y Cantabria, donde somos asiduos, aunque también en Valladolid, así que empezamos a plasmarlo en una web”, explican.

Los establecimientos que se recomiendan no tienen por qué ser caros, o tener Estrella Michelín. Deben ser restaurantes con una trayectoria reconocida, sobre todo nos deben gustar y además tener una buena relación calidad/precio”, cometan David y César. Al año siguiente, a las dos Comunidades del norte de España se unieron las ocho provincias restantes de Castilla y León. A la gastronomía se sumaron recomendaciones de bodegas, vinotecas y otros establecimientos especializados.

Catas y eventos en Valladolid

En 2015 decidieron profesionalizar y ampliar el proyecto, que ahora también engloba la organización de eventos gastronómicos, el alquiler de food-trucks y la gestión de comunicación on-line para hostelería. Con la reciente apertura del Espacio Gastronómico Paladar y Tomar, aparte de ofrecer lo citado anteriormente, extienden su oferta con tienda de vinos y productos gourmet, y sala de catas y degustación en barra. Un lugar en el que se irán incorporando empresas colaboradoras y donde ya tiene planes a corto plazo como impartir formación.

La tienda cuenta con unas 60 referencias de vino, principalmente de Castilla y León, aunque también hay de otras zonas de España; productos gourmet, como conservas (anchoas del cantábrico, mejillones de las Rías Baixas); gildas; quesos de la zona; una selección de aceites de oliva virgen extra; vermús y cervezas artesanas.

Biberius por copas

Entre todos esos productos se encuentran tres vinos de Bodegas Comenge: Comenge Verdejo, Biberius y Comenge Crianza. “Conocimos los vinos en un programa de Radio Pedrajas, donde entrevistamos a Patricia Regidor, de Pintan Copas Comunicación. Nos trajo Comenge Crianza y nos encantó. Después probamos Biberius en La Garrocha y en Martín Quiroga, en Valladolid, dos establecimientos que, además, están recomendados en la Guía”, dicen David y César.

De entre todos los productos gourmet que ofrecen en la vinoteca y en la barra David y César lo tienen claro: Biberius lo servimos por copas y lo acompañamos con una tablita de embutido y queso curado; Comenge Crianza es que nos va bien con todo… Pero a pesar del dicho ‘que no te la den con queso’ nos gusta mucho con los quesos de la zona. Comenge Verdejo lo tomamos con las anchoas o las gildas de cecina y queso, pero la verdad es que son vinos muy versátiles”.

El pasado mes de mayo organizaron en Bodegas Comenge el VII Evento Maridado y reconocen en ahí se terminaron de enamorar de todos los vinos y de la bodega. Una de las cosas que más les llamó la atención, exponen, es la posibilidad de estacionar con auto-caravana, un transporte que usan para sus viajes gastronómicos.

Espacio del Gourmet, los vinos de Comenge en Tenerife

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Espacio del Gourmet, en Tenerife, es el lugar ideal para comprar los vinos de Bodegas Comenge si vives en Canarias ¡los tienen todos! Hemos hablado con Daniel Cerro, su propietario, que nos ha contado cosas muy interesantes sobre su negocio y su relación con nuestros vinos.

¿Cómo nace Espacio del Gourmet?

Yo trabajaba en una empresa, pero tenía un local libre desde hace más de cinco años. A los 52 años deje de trabajar ahí, yo siempre había querido una tener una vinoteca, por lo que me lancé. Siempre me ha gustado el mundo del vino y la gastronomía, por lo que poco después ampliamos el negocio para incluir productos gourmet.

También tenemos una tienda online, aunque en Canarias las compras por internet no se han popularizado tanto como en la península. Nos sirve para darnos a conocer y que la gente sepa más sobre los productos que vendemos, todo está muy bien explicado.

Comprar vinos de la Ribera del Duero

¿Qué productos podemos encontrar en Espacio del Gourmet?

Tenemos de todo: conservas de pescado y marisco, conservas vegetales, patés, jamón y otros embutidos, queso, mermeladas, chocolates, licores, aceite… En general, cualquier producto gourmet de calidad.

Tenemos unas 150 referencias de vino, todos nacionales y unos 40 canarios. Las principales denominaciones de origen con las que trabajamos son Ribera del Duero, Toro, Rioja, El Bierzo… pero sin duda los vinos que más se beben por aquí son los de Ribera.

¿Cómo y cuándo descubriste los vinos de Comenge?

Tengo un amigo que se apellida Comenge y cuando oí hablar de los vinos me dieron ganas de probarlos. En Canarias no estaban, así que los pedí a bodega directamente, sin haberlos catado. Antes había leído muchas reseñas y me fiaba de ellas, tenía seguridad de que sería un buen vino.

Cuando por fin los probé cumplieron todas mis expectativas, buenísimos. Desde entonces trabajo con ellos, 8 años ya, y cada vez son mejores.

¿Qué vinos de Comenge ofreces en tu vinoteca?

¡Tenemos todos! Comenge Crianza, Don Miguel Comenge, Familia Comenge, Biberius y Comenge Verdejo. También tenemos grandes formatos: Familia Comenge, Biberius y Comenge crianza los tenemos en magnum. Biberius lo tenemos también en doble magnum y en 6 litros.

El que prueba los vinos de Comenge, le gustan. Aún hay mucha gente que busca marcas más conocidas aquí, pero los dispuestos a probar cosas nuevas se dejan aconsejar y se sorprenden con Bodegas Comenge, está al nivel de vinos muchos más caros. La relación calidad precio es increíble.

Comenge y la gastronomía canaria

¿Con qué producto de la gastronomía canaria recomiendas tomar los vinos de Comenge?

Comenge Crianza lo tomaría con carne a la brasa o con algún guiso potente y Biberius me gusta con el puchero canario, que es el cocido típico de aquí. El verdejo quizás con algún pescado, aunque a mí me gusta mucho para el aperitivo, con un buen queso de cabra canario. La verdad es que son vinos que van con todo, depende de los gustos de cada uno.

¿Cuál es tu vino Comenge preferido? ¿Cómo te gusta disfrutarlo?

Yo creo que a partir de las 12 ya es buena hora para beber vino. Por la mañana me gusta más el verdejo, y por las tardes, Biberius. Solos, con el aperitivo, la comida… ¡Van con todo! Lo importante es disfrutarlos en buena compañía.