Abrir una botella sin sacacorchos, ¿puedo hacerlo sin estropear el vino?

La respuesta es sí; sí se puede abrir una botella sin sacacorchos y sí, es posible hacerlo sin estropear el vino y sin que se note que has empleado otros medios para conseguirlo. Siempre que tengas a mano un zapato, un cuchillo o un martillo, podrás abrir tu botella, servirte el vino y olvidarte de cómo fuiste capaz de hacerlo. Ya te preocuparás después de encontrar un sacacorchos para que esto no se vuelva a repetir.

Todos los que hemos vivido una experiencia como esta hemos recurrido a presionar el corcho hasta que cae en el interior de la botella y flota en el vino, ese que nos vamos a beber, pero del que, por la misma razón, no disfrutaremos con el mismo gusto. Para que no vuelvas a emplear este mecanismo cuando tengas que abrir una botella sin sacacorchos, pasamos a ofrecerte otras alternativas que ofrecen mejores resultados y en las que el corcho no se convierte en un molesto habitante del interior de la botella.

Como abrir una botella de vino sin sacacorchos

La primera consiste en utilizar un zapato. Podrás abrir una botella sin sacacorchos siempre que tengas un zapato. Afortunadamente, es uno de esos artículos que nos suelen acompañar allá dónde estemos. Difícil será que no tengas alguno a mano.

Pon la botella en el interior del zapato, pegada al talón. Hecho esto, y sujetando bien el invento, golpea la parte del zapato en la que está la botella, contra una pared. El corcho empezará a salir lentamente. Cuando el corcho esté lo suficientemente fuera como para que puedas quitarlo con la mano, hazlo. El zapato amortiguará los golpes, pero, aun así, ten cuidado de no romper la botella. Siempre con cuidado.

¿Recomendaciones? Mejor utiliza una bota o botín de suela plana. Evita sandalias y tacones.

Raro sería que no tuvieras un zapato adecuado para abrir la botella sin sacacorchos, pero si es el caso, busca un martillo y un clavo o un tornillo. Esta es otra alternativa.

Enrosca el tornillo en el corcho y gíralo hasta que solo sobresalga un centímetro aproximadamente. Después, con un martillo o unos alicates, extrae el corcho.

Una tercera opción para abrir una botella sin sacacorchos, menos recomendable por peligrosa pero igualmente viable, es la de utilizar un cuchillo, mejor si es un cuchillo con un filo de sierra y más estrecho que el propio corcho.

Con la botella en posición vertical, intenta clavar con mucho cuidado y lentamente, el cuchillo en el corcho. Una vez hecho esto gira el cuchillo hasta que sientas que está bien incrustado y que puedes tirar de él para extraer el corcho. Ojo, porque, ante la duda, mejor no emplear este método.

En cualquier caso y, para no encontrarte en esta situación, mejor tener varios sacacorchos de repuesto. El cajón de la cocina, el lugar en el que guardes tus botellas de vino o, incluso, uno pequeño que llevar en un llavero. ¡Hay auténticas virguerías diseñadas para evitar que tengamos que abrir una botella sin sacacorchos y con ello, los lamentos que siguen a los disgustos de este tipo!

Tipos de sacacorchos ¿Cuál? ¿Para quién? ¿Por qué?

En materia de vino, como en muchas otras, el desarrollo tecnológico, la innovación y la investigación que vive esta industria, alcanza a todos y a cada uno de los objetos, productos y servicios directamente relacionados e implicados en ella. Entre todos ellos hay uno tan pequeño como imprescindible que acompaña siempre a cada botella de vino. Muchos son los tipos de sacacorchos a nuestro alcance, tantos, que elegir correctamente no es tarea fácil para quien, lejos de ser un entendido en vino, lo consume y lo disfruta sin plantearse nada más.

Pero, en cualquiera de los casos, bien está conocer de buena mano cuál de los diferentes tipos de sacacorchos puede ajustarse mejor a cada uno de nosotros porque podemos vernos en una de esas situaciones a las que no se les suele dar importancia hasta que la vivimos; deseosos, ansiosos, entusiasmados por acompañarnos de un buen vino en una estupenda velada, ¿qué hacemos si no disponemos de tan importante objeto? O, ¿si no conseguimos utilizarlo correctamente y nuestra botella de vino termina yéndose al traste por no saberla abrir? Ni demasiado sofisticado, ni demasiado rústico… ¿qué tipo de sacacorchos es el más adecuado o el más cómodo para mí? ¿Cuántos hay en el mercado? Los hay para habilidosos y expertos, para novatos en la materia e incluso, para los más perezosos.

¿Qué tipo de sacacorchos existen?

Muchos profesionales optan por utilizar el llamado sacacorchos de 2 tiempos. Preciso, pequeño y completo, pero algo complicado para quienes no se manejan aun con la suficiente destreza. Por su peso y su tamaño, así como por sus últimos diseños modernos y ergonómicos, son perfectos para llevar en el bolsillo y tenerlos siempre a mano.

Otros tipos de sacacorchos están pensados para quienes, por falta de práctica, no cuentan todavía con la fuerza y la habilidad suficiente; para aquellos temerosos aun de romper la botella o de introducir el corcho en su interior en lugar de ser capaces de extraerlo. Los sacacorchos de alas son fáciles, pero algo más grandes. Son los habituales del cajón de muchas cocinas.

Y si este se nos resiste también, no hay problema. Siempre podemos recurrir al sacacorchos de rosca cuyo funcionamiento consiste simplemente, en hacerlo girar hasta que el corcho salga de la botella.

Los amantes de la tecnología y de lo eléctrico cuentan con varios tipos de sacacorchos de estas características: el sacacorchos eléctrico. Ni fuerza, ni habilidad, ni práctica; un enchufe es suficiente.

Los más sofisticados deben saber que el mercado del vino pone a su disposición un sacacorchos de aire comprimido cuyo mecanismo consiste básicamente en bombear aire hasta que el corcho salga de la botella. ¡Ojo, no necesita fuerza ni habilidad, pero puede alterar el vino!

Sí, también hay tipos de sacacorchos pensados para aquellas botellas a las que el tiempo ha afectado y ha alterado y estropeado el corcho. El sacacorchos de láminas es capaz de extraer un corcho maltratado por el tiempo, pero exige cierta habilidad si no queremos terminar por colar el corcho en el interior de la botella.

¿Aun hay más? Sí, los hay. Hay más tipos de sacacorchos: el de palanca o el de forma de T. El primero: plegable y práctico, preferido por muchos principiantes; el segundo, para los que huyen de cualquier complicación y se saben fuertes y hábiles. Este tipo de sacacorchos de toda la vida se vende con diseños variados, modernos, fabricados con materiales atractivos y limpios, pero igualmente eficaces y prácticos. ¿Con cuál te quedas?

Aprovechamos y os referimos aquí a un post en el que describimos como abrir una botella de vino sin sacarchos, ¡para aquellos que después de leer este post descubren que no tienen ninguno!

El color vino, todo un mundo de matices

“Para gustos, los colores”. Ya lo decía el refrán. Y es que, en la materia que nos ocupa, el color vino tiene mucho que decir, entre otras razones, porque como en otros productos, no solo el olor, sino el color es de esas características que va a ayudarnos a conocer en profundidad un determinado vino y que nos dirá desde el primer momento, si podría llegar a estar o no, entre nuestros predilectos.

“El vino por el color, el pan por el olor y todo, por el sabor”. Pero, cuántas veces no habremos empleado los términos color vino, para describir la tonalidad de algún objeto. A partir de ahora, cuando escuchemos que algo es color vino, estaremos con toda seguridad, en disposición de preguntarnos de qué tipo de vino estamos hablando, porque además del habitual granate, existe toda una gama variada y distinta.

A partir de ahora, la vista puede ser nuestro primer aliado; la primera que solo a través del color nos hace capaces de diferenciar la variedad de la uva, la edad del vino e incluso el movimiento y cuerpo con que éste reposa en la copa. El resto de los sentidos vendrán después a confirmar toda esta información. Olfato y gusto serán los encargados de corroborar los primeros datos proporcionados y enviados a través del sentido de la vista.

El color vino depende del vino

Así, al hablar de color vino, podremos referirnos a aquellos cuyo tono violáceo nos habla de tintos jóvenes o aquellos otros a los que el color granate les otorga, generalmente, una edad no superior a los tres años. Mientras el habitual color vino rojo, intenso, brillante y con cuerpo, es habitual en los vinos de crianza con una edad entre 4 y 10 años, característico por ejemplo de los vinos de la Ribera del Duero. En culmen de su evolución hace presencia el color caoba, que nos informa de su larga crianza, proceso que bien podría terminar en aquellos color teja, cuya tonalidad es sinónimo de excesivo envejecimiento, en los que la intensidad y opacidad empieza ya a difuminarse.

¿Y los vinos blancos? ¿Qué pasa con ellos? El color vino puede igualmente hacer referencia al tono pajizo tan característico de vinos blancos jóvenes y frescos; a un brillante dorado, típico de vinos dulces o de aquellos en los que ha disminuido considerablemente el nivel de frescor y muestran signos de oxidación.

La variedad de tonos no termina aquí. Los matices siguen y, lo hacen, para continuar con el color oro cobrizo. Vinos blancos secos criados en barrica y que al final de su trayectoria viran hacia los tonos ocres, apenas brillante, que no habla sino de una larga crianza.

¿Color vino? Maticemos.

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¿Vaso de vino o copa de vino? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?

Más allá de manías, caprichos y preferencias personales, la forma de acercarse al vino, de beberlo y disfrutarlo, encierra toda una serie de razones con sentido. Podemos preferir el chato de vino en el aperitivo, en cuyo caso optaremos por un vaso de vino mientras “chateamos” con amigos, generalmente, durante la mañana de alguno de los días del fin de semana.

Otra opción: una copa de vino durante alguna de las mencionadas mañanas mientras disfrutamos de un aperitivo, a poder ser, en una terraza, con buen tiempo y sin prisa.

Ambas costumbres, por lo que significan, por el placer de saborear un momento irrepetible durante el que aparcar cualquier preocupación y cualquier pensamiento, son perfectos. Sin embargo, la sencilla manera de sujetar el recipiente en el que nos sirven ese trago especial, puede marcar la diferencia, convertir en decisivos los minutos y cambiar, por qué no, nuestra manía…Y es que todo tiene una razón de ser.

Para empezar, la copa de vino o el vaso de vino, están hechos de cristal; un material que no ha llegado hasta aquí al azar. Las propiedades del cristal empiezan transmitiendo lo que determinará las sensaciones posteriores que producen el gusto de determinados productos, alimentos, bebidas.

Copa o vaso de vino, todo tiene su momento

De la misma forma que el cristal, cuyo tacto es particular, la forma del recipiente dota también al producto en cuestión, de características particulares. El vaso de vino es capaz de transmitir, por su forma, la manera en la que lo sujetamos, un calor corporal que no transmite la copa de vino, solo porque al sujetarla por el pie, la mano no calienta el vino y permite que éste conserve su temperatura ideal.

Así, a la respuesta de por qué beber el vino en copa, nos encontramos con que hay que añadir que, a la temperatura corporal, la forma de este recipiente es la ideal para mantener y amplificar los aromas del vino.

¿Un chatito de vino? Sí, pero para saborear la tapa rápida, para momentos en los que el vino y la tapa que lo acompañan ceden el protagonismo a charlas y ánimos más festivos. Una copa de vino pide algo más de tiempo para saborear, para prestar la atención que merece un sabor tan poco corriente como el recipiente que lo contiene y que ha sido pensado para ser llenado hasta su Ecuador, para otorgar un efecto concreto y buscado; para dotar de carácter y potenciar el sabor; para conceder el protagonismo merecido a ese vino que, en según qué momento, solo puede ser servido, saboreado y apreciado en una copa de vino.

Un brindis, cuando el vino es la expresión de un buen deseo

No cabe duda de que un brindis es siempre la expresión de algo bueno, bonito, un gesto de alegría cuyo acto es la prolongación de un optimismo que hay que celebrar; si el brindis es con vino de cualquier variedad o de cualquier país, aun mejor.

Pero desear felicidad y la realización de cualquier sueño o celebrar lo conseguido, puede manifestarse de tantas formas como variedades de vino, de costumbres o de países hay en el mundo.

Es curioso cómo cambian las muestras de alegría y cómo lo hace el mensaje contenido en un brindis con solo un pequeño gesto, por la forma de mirar a nuestro comensal o por la de levantar la copa de vino, de cerveza o de cualquier otra bebida digna de servirse en momentos de celebración.

El brindis en el mundo

¿Podríamos imaginar un brindis sin chocar las copas, sin sonreír o sin mirarnos? En Hungría apenas las rozan, basta con acercar unas copas a otras, porque lo contrario sería más bien una ofensa.

¿Ha pensado alguien que un brindis puede tomarse con calma, con paciencia y con ánimo de escuchar historias varias antes de proceder a vaciar esa copa de vino que espera con ganas a ser apurada hasta el final? Los rusos así lo hacen. Vacían la copa de un trago, pero siempre después de haber escuchado las historias y anécdotas de quienes están allí celebrando.

¿Y los comensales? ¿Han de medir la altura a la que elevan la copa? ¿Seríamos capaces de poner en práctica este ritual tan importante en China? Parece difícil que en un momento de emociones desatadas y de celebración, en nuestra cultura alguien sea capaz de fijarse en la altura a la que su comensal eleva el brazo. En China, la cosa funciona así. La edad y el anfitrión determinan quién puede y quién no, sujetar la copa de vino por encima del resto: el mayor y el anfitrión son los escogidos para tal honor. Después, solo hay que bebérselo todo y dar muestra de ello colocando el vaso o la copa boca abajo.

Nuestros vecinos italianos cuentan, sin embargo, con costumbres similares a las nuestras. Italianos y españoles somos algo supersticiosos en esto del brindar. Es posible que ser dos de los grandes productores de vino y contar con un prestigio y tradición de peso, otorgue a nuestras costumbres y creencias una razón de ser nada despreciable.

Tanto para unos como para otros el vino pide brindis. Si no hay vino, podemos brindar con otra bebida siempre que ésta contenga alcohol y, por supuesto, mirando a los ojos a aquel con el que celebramos. ¿Lealtad? ¿Alegría? ¿Agradecimiento? Tres componentes que acompañan a cada copa de vino que alzamos, como siempre, para celebrar grandes y pequeñas cosas de la vida.

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Comenge destaca como la bodega con las redes sociales más atractivas

Imagen-RRSS

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En los días que vivimos la popularidad de las redes sociales no deja de crecer. En términos generales, el 80% de la población pasa por lo menos 30 minutos al día en ellas. Hace 10 años parecía impensable que las empresas dispusieran de ellas, pero, a día de hoy, supone una gran pérdida de oportunidades.

A través de un estudio realizado con la herramienta Tweet Binder de análisis de Instagram y Twitter, hemos sabido que Bodegas Comenge destaca como la bodega más activa en estas redes y con un contenido más original en habla hispana.

Además, ocupamos un primer lugar en cuánto a los impactos generados, consiguiendo que nuestro contenido se muestre a casi 250.000 personas. Entendemos que la comunicación en redes sociales es fundamental para conectar con los usuarios. Son una herramienta que nos facilita la creación de una comunidad en torno a nuestra marca. La valoración y análisis de las mismas de forma regular es fundamental para poder saber si el camino tomado es el correcto. En este momento, nos sentimos muy orgullosos de que nuestro trabajo esté dando resultado fructífero, ¡y eso es gracias a ti, que nos estás leyendo!

Tweet Binder es una herramienta que se utiliza para crear informes analíticos en Twitter e Instagram. Generan datos cualitativos y cuantitativos muy útiles para la importantísima trayectoria en redes sociales de las empresas. En Bodegas Comenge nos ayuda a mejorar determinados factores y potenciar aquellos en los que estamos en el camino correcto.

Redes sociales, la piedra angular de la comunicación

Las redes sociales, que llegaron hace ya 10 años, cada vez se asientan más y más en nuestro día a día. Las hemos introducido en nuestra rutina, convirtiéndolas en foro, lugar de búsqueda de información, plataforma social en la que compartir contenido con nuestros conocidos y como última novedad, incluso, para realizar compras.

Desde el lado empresarial, son una herramienta muy útil para darnos a conocer, conseguir un feedback y más ventas. Las diferentes plataformas han ido evolucionando y cambiando en función de las necesidades de usuarios y empresas.

En la actualidad, las campañas son muy concretas, ajustándose al público potencial al que queremos dirigirnos, con un mensaje directo y con multitud de opciones en cuanto al contenido multimedia. La publicidad es personalizada para cada usuario y eso supone una mejor tolerancia hacia ella. Así, el 32% acepta positivamente la publicidad que se ajusta a sus intereses.

 

Quien no está en Redes Sociales, no existe

Internet es la primera fuente de consulta de información sobre empresas y productos. La posibilidad de hacerlo en cualquier momento a través de nuestro teléfono móvil, ha resultado el factor definitivo.

El 53% de los usuarios admite que consulta información en redes sociales antes de realizar una compra en internet. Esta cifra aumenta hasta el 73% si nos centramos en la Generación Z (entre 18 y 23 años). Un 80% del total, admite que si no encuentra la información que busca, no la intenta conseguir en ningún otro medio.

No estar en redes sociales es perder ventas.

Redes sociales y bodegas

Las redes sociales suponen una ventana para dar a conocer nuestros vinos, pero también la forma de trabajar, nuestros métodos y nuestro día a día.  Es una oportunidad impensable hace unos años y que puede acercarnos a nuestros clientes.

En nuestro sector, la primera venta a través de Internet se torna complicada, teniendo en cuenta que, aunque sea cuestión de tiempo, hoy, es imposible degustar, oler o tocar un vino a través de una pantalla. Por esta razón, mostrar nuestros procesos, opiniones y nuestra forma de trabajar es fundamental para que se conozca el producto.

Bodegas Comenge está presente en las siguientes redes sociales, te animamos a que nos sigas y veas nuestro trabajo

Facebook

Twitter

Instagram 

Fuente de los datos: Asociación de la publicidad, el marketing y la comunicación digital en España.

Vino para regalar, vino para celebrar y vino para enamorar


Cuando de regalos se trata, hay siempre dos grupos diferenciados de personas. Están aquellos a los que les encanta recibir y aquellos que, por el contrario, se sienten mucho más cómodos obsequiando, y si el obsequio consiste en regalar vino, la ilusión se multiplica fácilmente.

Tanto si te sientes identificado con uno como con otro perfil, estás de suerte porque, aunque no es necesario ningún motivo especial, para regalar vino a alguien, el día de los enamorados vuelve a estar, otra vez, a la vuelta de la esquina.

¿Ya habías pensado en esto? ¿Esperabas solo el momento en el que poder dedicarle algo de tu tiempo a encontrar ese vino que te gustaría regalarle a una persona especial? ¿Te gustaría ser más que generoso?

¿Qué regalar?

Aunque regalar vino es siempre una idea fantástica, regalar una botella puede no ser bastante; la idea de que nos va a saber a poco tiene el suficiente peso como para plantearse regalar alguna más. ¿Has visto los lotes de vinos para regalar que Bodegas Comenge tiene en oferta y que harán las delicias de quien espere poder celebrar ese día por todo lo alto sin temor a quedarse con ganas de más? Descubrirás grandes vinos para regalar en nuestra tienda.

El acto de regalar vino es de por sí elegante. Si además le añadimos los detalles que los estuches Comenge incluyen junto a muchos de sus mejores vinos, a la elegancia y a la ilusión buscadas con nuestro gesto, habrá que añadir una dosis de exquisitez y de refinamiento difíciles de encontrar en otros posibles regalos.

 

 

Y, ¿por qué esperar? El catorce de febrero es una fecha señalada, pero ¿no podría haber muchos catorces de febrero? Es más, ¿no deberíamos vivir buena parte de los días del año como si fueran catorce de febrero? El vino está hecho para disfrutarlo, para celebrar pequeños y grandes acontecimientos, para acompañar el día a día, … para regalar.

El acto de regalar vino puede adoptar diferentes formas. La cultura del vino así lo permite. Un viaje o una estancia en cualquiera de las cunas del vino de nuestro país, una visita a una bodega de la que salir más que satisfecho con uno de sus estupendos lotes de vino o de sus estuches elegantes, hace de cualquier día del año, una fecha susceptible de ser doblemente celebrada.

No importa a qué grupo de personas de los anteriormente mencionados, pertenezcas. Si eres de los que van a recibir: elige vino; pero si eres de los que van a regalar: regala vino. El resultado, ya lo conoces: insuperable.

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8 formas de brindar con vino en 2019

¿Vas a empezar el año en un país diferente? ¿Te gustaría saber cómo y con qué brindan en otros países? Aunque siempre hay motivos para brindar, para celebrar y regalar vino, lo cierto es que el último día del año y el primer día del año próximo, son algunas de las fechas más señaladas para hacerlo. La esperanza, el optimismo y los nuevos propósitos se hacen patentes estos días y, todas y cada una de ellas, no serían lo mismo si no las celebráramos con vino, champán, cava o alguna otra bebida digna de estas fechas. Tanto si te quedas como si te vas, puedes estrenar el 2019 de una manera diferente, mira cómo.

Cómo brindan con vino en otros países

En Alemania, por ejemplo, y aunque parece que la cerveza es la reina de la fiesta, rituales y supersticiones admiten, por qué no, ser trasladadas a una copa de vino. Si vas a empezar el año ‘a la alemana’ que tu primera palabra sea Prost!; que las copas de todos los comensales choquen al mismo tiempo y ojo, con brindar de dos en dos entrecruzando brindis. No está bien visto.

¿Y los franceses? En el país vecino hay que mirar a los ojos, y la copa de vino no debe llenarse más de la mitad. Cuidado con beber antes de brindar o con beberse la copa de un trago después de haberlo hecho. Sigue estas pautas, disfruta del vino y una vez terminado el brindis, alza la copa y di Santé.

Si te vas a Irlanda, probablemente, pases fin de año en alguno de sus bares. También en Irlanda, manda la cerveza, pero si tú prefieres vino, no hay problema. Eso sí, cada vez que alguien pida una copa de vino o una bebida, deberá pedir otra para el resto de los integrantes del grupo. Todo termina cuando cada uno haya pagado su ronda. Dicho esto, no se puede pasar de una ronda a la siguiente sin, por supuesto, haber brindado antes.

Si tu destino es Hungría, tendrás que brindar, con toda probabilidad, con su vino de Tokaj; pero si estás en Rusia, no solo deberás vaciar la copa en cada brindis, sino que estaría bien que fueras capaz de pronunciar el nada fácil: Vashe zdorovie!

Si tienes algún comensal chino en tu mesa, no te sorprendas si se llena la copa hasta el borde y se la bebe de golpe o si en el momento de brindar no levanta el brazo por encima del tuyo porque eres el anfitrión y por lo tanto, te debe un respeto.

Y en Japón, la lealtad manda y lo hace obligando a los allí reunidos a que uno sirva y llene la copa de todos y no únicamente la suya. Después, llegado el momento del brindis, recuerda que la palabra mágica es Kanpai.

Brindes como brindes, empieces como empieces al año, que este 2019 te regale mucho vino, porque eso significará que tienes aún más motivos de celebración.

¡Feliz año!

5 consejos para regalar vino en 2019

Faltan pocas horas para terminar el año, pero las suficientes, quizás, como para empezar a pensar en esa declaración de intenciones con las que buena parte de la población decide estrenar el año nuevo. Si eres de los que empieza a pensar en los cambios y hábitos que va a incorporar a su vida en 2019 o de los que se dispone a empezar el año decidido a ayudar a otros a que lo hagan, estamos dispuestos a ayudarte con lo que mejor sabemos hacer: recordándote algunos de estos hábitos saludables que como siempre, tienen que ver con el vino y con conseguir que regalar vino o cualquier otro servicio o producto asociado a él, se convierta en algo tan inolvidable que, irremediablemente, pase a formar parte de tu estilo de vida y de tu ocio.

Regalar vino es regalar su cultura

  1. Regalar vino en Reyes. Una de las fiestas más importantes del año, una de aquellas que se esperan con mayor ilusión, es la Noche de Reyes. ¿Te falta algún regalo todavía? ¿Estás pensando cómo sorprender a alguien especial? ¿Te gustaría empezar el 2019 con una escapada maravillosa? Haz enoturismo, regala vino y regala cultura del vino en un viaje a la Ribera del Duero o a cualquiera de las múltiples regiones ricas en vino de nuestro país. Bodegas, hoteles, catas… todas esperando tu llegada.
  2. Vinoterapia. Regalar vino es regalar salud. Si uno de tus propósitos es empezar el año cuidando tu cuerpo y tu mente, prueba alguna de las terapias con vino que han sido creadas para tal fin. Existen multitud de balnearios que incluyen en su oferta tratamientos a base de uva y de vino. Pruébalos y aprovecha este viaje a la Ribera del Duero para conocer la zona y la región. Tu cuerpo lo agradecerá y tu mente, más aún.
  3. Ferias del vino. ¿Has pensado en recorrerte España y parte del extranjero yendo de feria en feria? ¡Genial! Descubre cuáles son las ferias de vino que más te interesan y visítalas. Una entrada a alguna de estas ferias puede ser un gran regalo y no cabe duda de que es otra forma de llevar la cultura del vino a ese alguien que empieza a disfrutar y a interesarse por tan grandísimo producto.
  4. Regalar vino también es regalar literatura. Novela, guías, libros de viajes y educativos. El vino llega a todos los rincones y la posibilidad de aprender sobre él y de entretenerse con él, está ahí. Para ti o para esa persona con la que te encantaría compartir esta afición, la oferta es tan variada como extensa. Seguro que encuentras alguna publicación sorprendente.
  5. Curso de cata vinos. Pero tal vez prefieras empezar por el final, por regalarle a alguien o regalarte a ti mismo ese curso de cata de vinos que te ayudará, por fin, a distinguir los sabores y olores del vino; a reconocer las características de cada variedad y a acertar cuando lo compres. Un curso de cata de vinos puede ser la excusa perfecta para empezar este año inaugurando con una primera botella, lo que será tu bodega particular. ¡Adelante!

Elegir vino en Navidad: 5 cosas que no debes olvidar

Tanto si eres de los que esperan al último minuto, como si eres de los que prefieren prepararse para el ajetreo navideño con calma y tiempo suficiente para tenerlo todo a punto, seguro que agradecerás algunos consejos que te ayuden a que todo salga perfecto o, por lo menos, a que te faciliten el trabajo al que inevitablemente, van asociados estos días de alboroto. Especialmente durante estas fechas el vino ocupa un lugar protagonista en comidas y cenas familiares. Si vas a elegir el vino para un evento navideño recuerda que nunca está de más hacerse algunas preguntas como las que te exponemos a continuación.

5 cosas que no debes olvidar al elegir vino estas navidades

  1. ¿Qué vino le gusta a tus invitados? ¿Es posible que alguno de ellos tenga problemas con un vino en particular? Antes de comprar el vino para esta Navidad, asegúrate de que todos pueden beber el vino que has elegido. Alergias, intolerancias e incluso gustos exquisitos, aparecen muchas veces cuando estamos todos sentados a la mesa dispuestos a brindar.
  2. ¿Sabes ya que menú vas a servir? El maridaje es importante. Puedes pensar primero en la comida y después en el vino que mejor la acompañe o, al contrario. Si te hace especial ilusión un vino en particular, comprar el vino y después, acompañarlo con los platos más adecuados.
  3. Si te gusta el vino y disfrutas eligiéndolo para eventos especiales como los que se avecinan, seguro que habrás pensado ya en que lo mejor es contar con vinos diferentes durante la comida o la cena. Intenta acompañar tu vino favorito con otros. Un mismo vino para toda la velada hace que ésta no luzca como se merece.
  4. Ten siempre más de una botella del mismo vino. Cuando vayas a comprar el vino para tu cena o comida, llévate más de una botella. Podría ocurrir que alguno de ellos estuviera defectuoso. No abras la botella para probar el vino antes de la cena. La forma de anticiparse a un posible contratiempo es tener varias botellas del mismo vino. De esta forma la calidad está asegurada.
  5. ¿Tienes las copas adecuadas? Otro de los olvidos más habituales es darse cuenta en el último momento de que no contamos con las copas idóneas. Si vas a comprar un vino online por primera vez, si esta Navidad has decidido sorprender a tu gente con un nuevo tipo de vino, asegúrate de que tienes dónde servirlo y de que las copas con las que cuentas son las perfectas para la ocasión. Puedes aprovechar tu viaje a la tienda para elegir el vino sorpresa, pero también para llevarte esas copas con las que estrenar el año.