¿Ha cambiado la imagen del vino español?

La respuesta al título del artículo de hoy bien podría resumirse en dos palabras: valor y reconocimiento. Vender menos cantidad y hacerlo a un precio más caro, ha conseguido buenos resultados. En cuestiones comerciales, no es solo el producto en sí lo que determina su éxito. El vino español, uno de nuestros más preciados productos, siempre se se exportó en grandes cantidades, pero ¿a qué precio? A lo largo de los últimos años, el esfuerzo del sector por reforzar y mejorar la imagen de nuestro vino, parece haber dado resultado; un resultado que ha terminado por traducirse en unas ventas menores en cantidad pero mayores en precio y, por lo tanto, en imagen, valor y prestigio.

¿Quién compra nuestro vino?

Al hablar de exportación de vino, ¿qué países son nuestros principales clientes? ¿Quiénes han estado dispuestos a pagar este incremento del precio? Francia, vecino y competidor también en materia de vinos, llegó a pagar el pasado año un 15% más por las compras de vino a granel. Sin embargo, la respuesta a la misma pregunta pero en lo que se refiere a vinos embotellados, la encontramos algo más al norte. Alemania ha sido en este último año, el que más recursos ha dedicado a la compra de vino español, tanto en precio como en volumen. Otros de los países que durante el pasado año pagaron más por nuestros vinos fueron Hong Kong y Corea del Sur.

El año pasado fue bueno. La imagen del vino español se consolidó y su valor aumento en el mercado extranjero. El vino español se ha revalorizado en el exterior y este hecho ha repercutido positivamente tanto desde el punto de vista económico, como desde el del prestigio y la imagen que se tiene de ellos en el resto del mundo.

Dentro de nuestro país, la política llevada a cabo por el sector parece haber funcionado también; aunque los consumidores españoles no han consumido más, si han aumentado el presupuesto destinado a la compra de diferentes vinos.

Y es que aunque calidad y cantidad no tienen por qué estar reñidas cuando hablamos de vino español, el esfuerzo de los profesionales del sector por acercarnos una imagen diferente de nuestros productos y de haberlo hecho también en el extranjero, ha conseguido que los consumidores perciban y dediquen a nuestro vino, un valor y una consideración más que merecida.

Con un buen producto como el vino español, un cambio de estrategia capaz de tocar la disposición y la emoción de los consumidores de cualquier parte del mundo, solo puede terminar con un final feliz.

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En busca del vino milenario

Quienes disfrutan del buen vino y de todo lo que éste encierra, lo hacen también de las rutas gastronómicas y enológicas; están dispuestos a recorrer los lugares más remotos en busca de esa cata de vino, de esa bodega o de esa botella especial. A quienes les gusta el vino y todo lo que su cultura encierra, habrán recorrido con seguridad las regiones españolas más distinguidas en materia de vino, y en ese ir y venir, en ese paseo por la geografía española, posiblemente hayan pasado por alto el lugar que parece guardar el que dicen es el vino más viejo del mundo. Estamos hablando de un vino milenario sobre el que se han pronunciado ya medios de comunicación; sean o no expertos en vino, muchos han querido darnos a conocer ese lugar, que tan secreto como sagrado, esconde semejante tesoro.

La Real Colegiata Basílica de San Isidoro

Es una iglesia y está en León. La Real Colegiata Basílica de San Isidoro guarda en su interior una barrica con vino de mil años de antigüedad. Aseguran que es un vino único al que custodian cuidadosamente todos los días del año y que solo pueden probar algunos privilegiados. Acaba de terminar la Semana Santa, y los seis clérigos afortunados, han vuelto a probarlo una vez más, el pasado Jueves Santo.

El incógnito lugar que lo custodia solo se abre una vez al año para permitir el acceso a quienes están destinados a catar el que dicen es un vino fuerte, algo dulce y con cierto sabor a coñac. El resto del año su doble puerta de hierro y madera permanece herméticamente cerrada impidiendo el acceso a cualquiera que que tenga el remoto pensamiento de intentar acceder al interior de este lugar secreto.

Lugares como estos, inaccesibles y deliciosos, son siempre susceptibles de crear leyendas a su alrededor… y La Real Colegiata Basílica de San Isidoro que hoy nos ocupa , no podía ser menos. En su caso dicen que cuando alguno de los abades elegidos probaba este vino, oía después cantar al gallo de la torre. Con el tiempo, algunas autoridades pudieron saborear este vino milenario cuya cata queda restringida, desde hace casi quince años, a los abades de la basílica antes mencionados. Ni siquiera los más expertos en vino ni los mejores enólogos han conseguido una pequeña muestra para analizarlo. Todo un misterio que vive desde hace mil años en la Comunidad autónoma de Castilla – León; todo un tesoro que se oculta con esmero en el interior de una de las construcciones románicas más importantes de la geografía española.

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¿Qué forma tiene el vino?

En sectores como el del vino, es necesario, a veces, recurrir a lo subjetivo e incluso a lo metafórico para poder transmitir un concepto extenso, completo; todo un conjunto de características que lo definen. Que el vino sea olor, sabor, textura, color y sonido, obliga a recurrir a términos más visuales cuya imagen consigue inmediatamente, comunicar ese amplio significado del que hablábamos al principio.

Redondo, recto, con aristas, equilibrado. ¿A qué hacen referencia algunas de estas formas cuando hablamos de vino? Como en otras disciplinas, ponerle forma a las cosas nos las acerca, nos abre puertas y consigue que las entendamos mejor; nos sitúa en una perspectiva diferente desde la que nos es más fácil comprenderlas y disfrutarlas. Esto ocurre también con el vino.

Las formas del vino

Hablar de la forma del vino, de su esqueleto, no hace más que describirnos su composición, sus cualidades y, por lo tanto, su sabor.

Así, un vino redondo es aquel cuyo gusto y aroma armonizan perfectamente. Hablamos de un vino sin defectos y de un vino de calidad. Sin embargo, como en todo, el exceso no es bueno. Lo mejor es a veces enemigo de lo bueno, y un vino en exceso redondo, puede terminar estando mal proporcionado. En definitiva, un vino redondo no es más que un vino equilibrado y sin carencias.

Lo contrario sería un vino con aristas, es decir, aquél que posee asperezas, lo contrario a la ‘suavidad’ que proporcionan las formas redondeadas y afinadas.

El vino delgado es aquel al que le falta cuerpo, el que por su poca consistencia apenas despierta las papilas gustativas, y el opaco, el que por ser demasiado turbio y poseer un exceso de colorante no deja pasar la luz.

Muchos son los adjetivos que, en principio, cuesta asociar a un producto como el vino bien por tratarse de conceptos subjetivos, bien por todo lo contrario; por aludir a formas puramente geométricas. Así es el vino. Quebrado, redondo, delgado, velado, viejo, joven o noble; recio y con cuerpo, débil y de carácter poco pronunciado. Pálido o manchado, fino, generoso o elegante. Cualquiera de estos términos bien podrían emplearse para definir la personalidad de alguien. Y es que al vino le pasa lo mismo, su personalidad es la que lo define y la que generalmente, termina siendo la razón de que lo elijamos para acompañarnos en momentos memorables, en esos momentos que pueden ser tan justos, abiertos, golosos y redondos como el propio vino.

El arte de abrir una botella de vino

Poder disfrutar en casa de un buen vino pasa, inevitablemente, por saber abrir la botella de vino, o lo que es lo mismo, por ser capaz de utilizar el sacacorchos correctamente.

Como en todo, parece que la agilidad en el manejo de tan indispensable utensilio de cocina, podría ser cuestión de práctica, pero no siempre es así. Hay a quien a pesar del paso del tiempo y de innumerables botellas de buen buen vino a sus espaldas, sigue resistiéndosele un artilugio que cuenta ya con diversas versiones y sobre el que todos manifiestan determinadas preferencias.

Esperamos poder ayudar con este artículo a todos aquellos que a fecha de hoy siguen huyendo del sacacorchos y adjudicándole la apertura de la botella de vino a cualquier otro comensal presente en la cena.

Como abrir una botella de vino correctamente

Sea cual sea el tipo de sacacorchos que poseamos y una vez lo hayamos clavado en el corcho, conviene girarlo sin llegar hasta el fondo, es decir, no debemos introducirlo completamente con el fin de que no se atraviese por completo.

Hecho esto procederemos a tirar por primera vez dándole un primer tirón para continuar con una segunda muesca a la que seguirá un segundo tirón con el que conseguiremos sacar el corcho y abrir la botella de vino.

Pero puede ocurrir y ocurre, con cierta frecuencia, que se nos rompa el corcho. En estos casos en los que parece que el vino ya no sabrá igual, en los que la rabia se apodera de nosotros y en los que ya no hay otra solución, más que la de continuar con la tarea como bien podamos, los expertos aconsejan continuar con la botella inclinada. Es decir, se trataría de volver a introducir el sacacorchos pero no con la botella en posición vertical, sino con ésta levemente inclinada hacia abajo.

Lo ideal sería emplear un sacacorchos de dos tiempos y para no encontrarnos con la situación descrita anteriormente, debemos mantener la botella lo más quieta posible, no moverla ni agitarla y mantenerla siempre apoyada en alguna superficie. Es completamente desaconsejable dejar la botella en el aire e intentar abrirla sin apoyo alguno y en una posición que no sea la vertical -excepto si, como acabamos de comentar, se nos ha roto el corcho en la primera vuelta-.

Cuando hayamos abierto nuestra botella de vino, deberíamos proceder a limpiar aquellas gotas que hayan podido derramarse y comprobar el estado del corcho para asegurarnos de que está en buen estado. Hecho esto, solo faltaría servirlo, olerlo y ¡probarlo con un buen brindis!

El próximo día de San Valentín, ¡no te olvides del vino!

Una vez más a punto de vivir el día de San Valentín, ese día que, a pesar de ser eminentemente comercial, no deja de despertar recuerdos que apetece celebrar; ese día que se convierte en la excusa perfecta para regalar y disfrutar, que le da un toque diferente al mes e febrero; ese día que se viste de color rojo vino, mientras esperamos la llegada del siguiente puente o del próximo fin de semana largo.

Desde aquí, ¿cómo no íbamos a sugerir vino para San Valentín? ¿Cómo no aprovechar este día para acercarnos hasta alguna bodega, vinoteca o tienda de vino online para darnos ese capricho que nos sabrá aun mejor si es en buena compañía?

¿Nuestras sugerencias? Acércate hasta la Ribera del Duero, hasta por ejemplo, Bodegas Comenge y descubre nuestros viñedos, nuestras instalaciones, los procesos por los que pasan nuestras uvas y el mimo con el que son tratadas hasta llegar a la botella. San Valentín pide a gritos una escapada a la provincia de Valladolid y un paseo por sus viñas, una visita a alguno de sus restaurantes y un buen menú acompañado de un buen vino tinto; un vino tan rojo o más que el color del que se tiñe tan romántica fecha.

Comprar Ribera de Duero Online

Pero si las circunstancias te lo impiden, ¿por qué no llevarte a casa algo de la Ribera del Duero y alguno de los caprichos de estas tierras? No tienes ni que salir por la puerta. Las nuevas tecnologías, afortunadamente, nos lo ponen fácil sobre todo, en días como el de San Valentín. Las diferentes tiendas de vino y muchas de las bodegas que se reparten por nuestra geografía están ya listas para responder a miles de demandas tan caprichosas como justificadas. En cinco minutos puedes comprar Online ese estupendo Ribera de Duero que no has podido probar en la tierra que lo produjo pero cuyos dueños pueden enviarte para que lo tengas a punto en San Valentín.

¿Menos romántico? ¿No te convencen nada estas fechas? No importa. El vino no necesita de muchas excusas para ser disfrutado. Bodegas, viñas y vinos siempre estarán ahí en múltiples escaparates virtuales y físicos esperando a que decidas darte el “lujo” que te hará feliz a ti y a tu paladar en cualquier momento del año.

Así que, hagas lo que hagas el próximo catorce de febrero -una escapada, un concierto, una cena romántica, una fiesta- no te olvides de brindar pero sobre todo, no te olvides de hacerlo después de comprar un buen Ribera de Duero.

Información sobre tus vinos preferidos, siempre a mano

¿Cansado de tanto teléfono móvil? ¿Cansado de tantos mensajes, correos, llamadas? Tal vez entre los objetivos para este año 2018 te hayas propuesto reducir el número de horas que pasas pegado al teléfono. Tal vez hayas decidido que este año la calidad estará por encima de la cantidad en lo que al uso del movil o de cualquier otro dispositivo de estas características se refiere. Tal vez hayas decidido que vas, por fin, a dedicarle más tiempo a lo que te gusta. Si esto es así, y si el vino y todo lo que encierra forma parte de tus aficiones, queremos facilitarte la tarea. ¿Has pensado en aprovechar tu móvil para aprender de vino? ¿No sabes por dónde empezar o qué aplicación podría convenirte? Te damos algunas pistas para que puedas presumir de empezar el año sabiendo de vino.

Apps para saber de vino

Para empezar, posiblemente te interese la aplicación para Android, Vivino. Con ella podrás descubrir fácilmente los vinos que más se beben en todo el mundo y sus valoraciones. Con un lenguaje apto tanto para entendidos como para recién llegados a este mundo, puedes averiguar la información que más te interese sobre cada vino que descubras, almacenarla, crear tus propias listas de vinos o reseñas y estar al tanto de las últimas recomendaciones. No está mal empezar por formar parte de una comunidad que comparte en su totalidad el gusto por el vino.

Expertos en este sector recomiendan otra de las aplicaciones que han llegado para facilitarnos el acceso a mucha información importante: la lectura de las etiquetas de vino. Delectable, para Android e IOS es gratuita y con ella puedes estar a día de las últimas calificaciones, comentarios y catas con solo la lectura de la mencionada etiqueta. Una sola foto y estarás listo para descubrir todo un universo de noticias que podrás también clasificar y guardar para llevar siempre encima y utilizar o releer cuando quieras.

Y si eres de esos consumidores habituales de vino a los que les gusta investigar y sabe de vino pero al que por alguna razón nunca se le había ocurrido llevar encima alguna de estas útiles herramientas, tal vez te interese Hello Vino. Esta aplicación, como la anterior, apta para Android, IOS y gratuita, está pensada para ayudarte con los maridajes y aconsejarte el mejor vino para cada comida. Explícale cuál va a ser tu menú y ella te dirá qué vino es el más aconsejable para la ocasión.

Sin duda la tecnología ha llegado hasta el sector del vino para alegrarnos y facilitarnos la vida. Productores y consumidores de vino pueden presumir ya de contar con todo un repertorio de diferentes aplicaciones y artilugios dispuestos a poner en contacto y a compartir preciada información entre quienes no quieren dejar de aprender sobre el vasto y universal mundo del vino.

Yo con vino, y tú, ¿con qué has brindado?

Recién estrenado el año, terminamos unas navidades para algunos demasiado largas y para otros, quizás, demasiado cortas. No importa cómo las vivamos, las vacaciones suelen saber a poco, en especial, si durante esos días hemos vivido momentos de celebración y de brindis, momentos de anhelos y de esperanza…momentos en los que le hemos pedido al año nuevo todo lo que no le hemos pedido durante los 365 días anteriores, momentos en los que casi cualquier petición se hace con una copa de vino en la mano.

Y es que si hay fechas especialmente propicias para brindar con vino, para pedir, son precisamente, las que acabamos de dejar atrás. Estos días en los que el vino y el champán presiden tantas mesas y llenan tantas copas, están llenos de viejas supersticiones, muchas de ellas, relacionadas con la forma en la que brindamos y la bebida con la que lo hacemos. A quienes disfrutan de una buena copa de vino, no se les ocurriría jamás brindar con agua… porque en España somos, en general, bastante supersticiosos con nuestro brindis.

Brindar con vino

En este sentido, incluso el menos amigo del vino, se resiste a dar la bienvenida a un nuevo año con una copa que no esté ocupada por alguna de las variedades de vino. Brindar con agua es impensable y lo es, no solo porque un elevado porcentaje de la población piense que trae mala suerte, sino porque no hacerlo con vino, podría desmerecer el evento, el menú e incluso la compañía de la que nos rodeamos en tan señaladas fechas.

Es durante estos días del año cuando más protagonismo tienen determinadas supersticiones que, como la recientemente mencionada, no hacen sino favorecer la presencia y el consumo de vino. Dicen, de hecho, que entre las supersticiones que más peso tienen entre la población, sea o no ésta supersticiosa, la de brindar con agua está entre las primeras que más evitamos los españoles. Y, ¿cuáles son las otras que más respeto nos producen? Pasar por debajo de una escalera o abrir un paraguas en un lugar cerrado, parecen encabezar la lista de acciones a no hacer.

Expuestas dos de las creencias populares que más evitamos y que más nos preocupan, hagámosle caso en estos primeros días de 2018 a nuestras creencias populares. No hace falta irse muy lejos para descubrir por qué. El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, define brindar como “manifestar, al ir a beber vino, licor u otra bebida alcohólica, el bien que se desea a alguien o la satisfacción por algo”. ¿Se le ocurre a alguien una manera mejor de desear algo bueno que no sea con una copa de vino? Probablemente no, así que siempre de acuerdo a nuestras creencias populares, hagámoslo, por favor, sirviendo el vino con la mano derecha porque dicen que hacerlo con la izquierda podría ser de mal agüero… algo difícil de creer tratándose de vino, ¿verdad?

Año nuevo, ¿vino nuevo?

Terminado el año y con unas cuantas comidas y cenas acompañadas de vino a la espalda, cabría preguntarse cómo será la cosecha del año entrante, cuál será la evolución de los precios o qué tendencias despuntarán en materia de vino. Salimos de un año seco, de un año en el que según el país de tradición vinícola al que nos refiramos podremos hablar de cosechas tempranas o de cosechas tardías. ¿Cómo afectarán estos factores al consumo? ¿Conseguirá la tecnología terminar con algunos de los quebraderos de cabeza que viene dándonos el cambio climático y sus consecuencias sobre los viñedos de todo el mundo?

Consumo del vino en 2018

No parece que el año que viene vayamos a consumir menos vino y tampoco parece que nuestras exportaciones vayan a caer. Aunque diferentes análisis toman muchas de estas previsiones con cierta precaución, y ventas y consumo parecen mantener una tendencia creciente, el precio al que nuestro vino continuará exportándose no tiene pinta de aumentar en su conjunto, salvo el de los vinos elaborados en las denominaciones de origen más afectadas por la histórica helada sufrida en abril de 2017, como es el caso de la Ribera del Duero y buena parte de Rioja.

El precio de las exportaciones en las que todo apunta a una mejora en las ventas del vino etiquetado, se presenta como uno de los posibles retos para el año que viene, así como conseguir un aumento del consumo del vino en nuestro país. Del primero de estos casos deducimos que, a pesar de que el mercado extranjero es uno de nuestros puntos fuertes, sería aconsejable equilibrar los conceptos de cantidad y calidad, puesto que últimamente ha sido el segundo de los factores el que ha repercutido más notablemente en las decisiones de compra de nuestro público extranjero.

En cuanto al consumo de vino en nuestro país, las expectativas para el 2018 estarían dirigidas a aumentar el consumo de 21 litros de vino per capita que el Ministerio de Agricultura atribuye a nuestro mercado interior.

Y precisamente sobre algunas de nuestras denominaciones de origen, las más conocidas, hablan otras de las expectativas y esperanzas puestas en el año entrante. En este sentido y aunque Rioja, Rueda o Ribera, entre otras, siguen a la cabeza, las bodegas de nuestro país empiezan a dirigirse a las nuevas generaciones de consumidores con una oferta ampliada e innovadora. Es decir, aquellos que aún no conocen el sector del vino tan profundamente como sus antecesores, estarían más dispuestos y más abiertos a experimentar opciones diferentes y a experimentar mucho de lo que esto conlleva. Es muy posible que nos encontremos con un 2018 en el que la forma de comunicar y de dar a conocer nuestros vinos, sea algo diferente. Nuevos productos que necesitan nuevos lenguajes, tal vez un lenguaje más joven y cercano para los recién aterrizados en este mundo sin perder por ello, el lenguaje y los mensajes empleados habitualmente para dirigirse a ese mercado más tradicional, más conservador y de más edad.

Sea como sea, todo indica que el 2018 será un año lleno de novedades, tanto en lo que se refiere a sabores, como en método y lenguajes utilizados para darlos a conocer.

 

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Postres y vino; dos veces dulces, dos veces buenos

Uno de los grandes errores que solemos cometer llegadas unas fechas tan celebradas como estas, tiene que ver con el vino. La Navidad es sinónimo de celebración, y qué mejor que celebrarlo todo con vino,… con el vino adecuado para cada plato, para cada tipo de alimento. Si hay algún momento del año que se preste a hablar de maridajes, sugerencias, combinación creativa de comida y bebida, es este.

Comencemos pues por evitar ese fallo habitual que consiste en el servir el mismo vino durante toda la comida o la cena. El mismo vino para el primero, para el segundo y, ¡para el postre! Los postres, los reyes de las celebraciones a los que esperamos con ganas y para los que dejamos espacio en el estómago. Esos postres, ¿no se merecerán también el mejor acompañamiento? Y, ¿cuál puede ser ese vino ideal que vaya a la perfección con turrones, mazapanes, frutos secos y frutas escarchadas? Y el chocolate, ¿quién acompañará al chocolate?

Otra tendencia ampliamente extendida es la de reservar el champán o el cava para este último plato. No tiene por qué ser así. Si algo tiene el vino son sus inmensas posibilidades. Veamos…

Vino para turrón y mazapanes

El turrón pide vino dulce y, ¿por qué no acompañarlo con un vino de la misma tierra? Durante estas fechas, no hay tampoco bandeja sin polvorones porque en Navidad, cualquier recipiente luce menos sin ellos o sin alguno de estos característicos dulces; tan característicos y peculiares que necesitan un vino que intensifique su sabor y convierta su textura en algo fino, agradable, esponjoso. ¿Qué tal un vino seco y algo afrutado?

Pero una bandeja con polvorones no debería olvidarse de los mazapanes; más tiernos, más blanditos, más pequeños,… más amigos del vino rosado que cualquier otro postre navideño. Los frutos secos, generalmente en bandeja aparte, piden vino dulce y blanco, y el chocolate, fuente inspiradora de tantos postres, espera con ganas una copita de Oporto, por ejemplo.

¿Sólo un tipo de vino en la mesa esta Navidad? Si escuchas a tus postres, verás que te están pidiendo a gritos algo más de compañía, más variedad y más colorido. Ellos lo agradecerán y tus comensales y tú, también. Si has pensado ya en cuál será tu menú esta Navidad, no te olvides del postre, porque el turrón, el mazapán, los polvorones, el chocolate, cualquiera de ellos, está mucho más rico junto a un buen vino ¡Compruébalo!

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Descubre otros tamaños de botellas de vino para celebrar la Navidad a lo grande

¿Detallista? ¿Original? ¿Lo tienes casi todo pensado pero no sabes qué hacer con la bebida, qué vino escoger o qué cantidad de vino comprar para servir en esa cena en la que volveréis a reuniros unos cuantos? Quizás te hayas preguntado qué puedes hacer este año para no acumular tanto vidrio, todas esas botellas que se van quedando en casa después de las copiosas cenas y comidas; o quizás eres tú el que se va a desplazar y el que se encargará de llevar el vino que se servirá en la cena.

Sea cual sea la situación, hoy queremos recordar que en materia de vino, existen varios tamaños de botellas. Todos conocemos la tradicional y habitual botella Estándar de 75 cl, sin embargo, podéis encontrar en el mercado otros tamaños que bien pueden responder a alguna de las necesidades que vayáis a encontraros durante alguna de las reuniones navideñas a las que asistáis.

Empezaremos por recordar algunos de los tamaños de botellas que, aunque menos frecuentes que las habituales de 75 cl, posiblemente conozcáis. La más pequeña es la que se conoce con el nombre de Benjamín que, equivalente a ¼ de la botella estándar, solemos encontrar en los aviones o en los trenes.

Con toda seguridad habréis visto en alguna ocasión la medida Magnum; un tipo de botella que al contener un litro y medio de vino o dos veces la medida estándar, puede ser muy útil si vas a encargarte de llevar el vino a una cena o si vas a recibir a otros tantos comensales en Nochebuena, en Navidad o en la despedida del año.

Si lo que estás buscando es algo original, algo con lo que sorprender y que al mismo tiempo sea práctico, quizás te interese buscar la conocida como botella Jeroboam cuya capacidad equivale a 4 botellas de 75 cl; pero si ésta fuera pequeña, prueba con la Rehoboam, con capacidad para cuatro litros y medio de vino.

Si decides buscar alguna de las dos últimas medidas mencionadas, es muy posible que tengas que ir a comercios especializados y que tengas que destinar un presupuesto mayor al habitual. Por sus características son botellas que requieren de una fabricación especial para poder soportar el peso del vino que contienen.

Como curiosidad y por qué no, como sugerencia, añadir que existen también en el mercado botellas de mayor tamaño a las mencionadas anteriormente. Entre ellas, y haciendo honor a la Navidad, la medida Baltasar y la botella Nabucodonosor. No hay duda de que su capacidad para 12 y 15 litros respectivamente, las convierte en las mejores para celebrarlo todo ¡a lo grande!