¿Qué necesita la vid?

La vid toma de su entorno todo lo necesario para poder desarrollarse y dar sus frutos. Cada área vitícola tiene sus propias características y ello, unido a la variedad de uva y a las prácticas culturales llevadas a cabo por el ser humano, afectara a cómo la planta crece y a las características de los mostos que se extraen de las bayas.

Hay cinco variables fundamentales para el desarrollo de la vid: la luz del sol, la temperatura, el agua, el CO2 y los nutrientes del suelo. Un correcto equilibrio de estos cinco aspectos será fundamental para que el ciclo vegetativo se produzca de manera adecuada.

Por lo tanto, aunque el factor humano es importantísimo, la viticultura siempre está a expensas de los designios de la naturaleza. El profundo conocimiento de las necesidades de la vid, así como del entorno en el que crece, será indispensable para lograr vinos de calidad y que sean el reflejo del paisaje del que proceden.

Temperatura

La vid necesita a lo largo de su ciclo vegetativo una temperatura de en torno a 10ºC para poder desarrollarse. Este valor se le conoce como el “cero vegetativo”. Durante el invierno, cuando la temperatura baja más de esos 10ºC, la cepa se encuentra en estado de reposo vegetativo, una especia de hibernación, hasta que llega la primavera y con la subida de las temperaturas empieza a calentarse el suelo y la atmósfera.

No todas las variedades necesitan las mismas horas de sol para completar una correcta maduración, pero existen unos mínimos. Esto hace que todo el viñedo del mundo esté plantado en una franja entre 30’ al norte y 50’ al sur del ecuador.

Agua

El agua es vida para cualquier ser vivo. A la vid le viene bien un cierto estrés hídrico para concentrar todo su esfuerzo en el crecimiento de las bayas, pero es necesaria una cantidad mínima anual de agua para asegurar su supervivencia. Las cepas captan el líquido a través de las raíces, sobre todo en el periodo entre cuajado y envero y también entre el envero y la caída de las hojas. La textura del suelo influye de manera determinante en la cantidad de reservas hídricas a disposición de la planta, siendo los suelos arcillosos los más favorables en este sentido.

Nutrientes

La cepa también necesita alimento para crecer, nitrógeno, fósforo, potasio… diversos elementos que igualmente están en el suelo en mayor o menor medida. La vid es capaz de captar dichos nutrientes y metabolizarlos, el equilibrio de estos incidirá en el homogéneo desarrollo de la planta: si hay un exceso de nutrientes, la planta producirá grandes producciones de incierta calidad y en el caso de déficit de alguno de los elementos, el cultivo puede ver gravemente comprometido su desarrollo vegetativo, pudiendo ocasionar necrosis en sus tejidos.

Dióxido de Carbono

Las plantas captan el CO2 de la atmósfera y lo combinan con agua para producir oxígeno y glucosa, es decir, para hacer la fotosíntesis. Las hojas son las encargadas de realizar la fotosíntesis y conseguir que las uvas maduren. El buen uso del follaje en la vid incide en la maduración de los racimos, de ahí la importancia de un buen manejo de la vegetación, manejo directamente relacionado con el sistema de conducción elegido.

Un exceso de hojas puede ocultar los racimos, dificultando su maduración y elevando el riesgo de sufrir enfermedades y éstas no madurarían. Si la planta no tiene suficiente follaje y hace mucho calor, las uvas excesivamente expuestas se abrasarán, perdiendo calidad.

Luz del sol

Tras lo anotado en el punto anterior, no hace falta resaltar la importancia de la luz del sol. Sin el sol la fotosíntesis no sería posible y, por tanto tampoco lo será el crecimiento de la vid y la maduración de las uvas. En zonas donde las horas de sol son más bien escasas, hay muchas variedades que no pueden ser cultivadas.

La orientación de las parcelas es muy importante para conseguir que las plantas reciban más luz solar en zonas con menor luminosidad. En zonas donde las horas de sol están muy limitadas se llegan a emplear sistemas que permitan reflejar hacia el cultivo la luz que incide en el suelo, aumentando de esta manera la exposición de la planta al sol.

La viña en invierno

La vendimia no termina con la recogida de la uva. Después de unas intensas semanas en las que las labores en la bodega se multiplica por mil, aún queda mucho trabajo por hacer: remontados, descubes, trasiegos, limpieza…

Los enólogos deben estar al tanto de que las fermentaciones se desarrollan con normalidad y que los parámetros analíticos de los vinos son los adecuados. Las barricas deben estar preparadas para poder llenarlas con los distintos vinos y que comience el periodo de crianza.

Con respecto a los vinos jóvenes, los cuales salen al mercado aproximadamente en Navidad, es el momento de clarificar, filtrar y embotellar. Es conveniente un periodo mínimo de crianza reductiva en botella con el fin de que el vino se redondee antes de que llegue al consumidor.

En el campo, se empieza a preparar el siguiente ciclo. La climatología de la estaciones de otoño e invierno también marcará la nueva cosecha. Es importante que llueva lo suficiente para que el suelo recoja recursos hídricos de cara a cuando comience el nuevo ciclo vegetativo, por ello no es de extrañar ver cómo algunas bodegas riegan el viñedo durante las estaciones invernales si la lluvia no hace su presencia.

Limpieza para evitar enfermedades

Uno de los trabajos que se llevan cabo durante esta época es limpiar el viñedo de elementos que puedan causar el ataque de enfermedades que son perjudiciales para la vid, como los hongos.

Las heladas, por ejemplo, ayudan a mitigar hongos que se alojan en las partes leñosas de la planta y en el suelo. El invierno es el momento de bajar los alambres, se retiran las ataduras del emparrado y también se arreglan los postes dañados.

El invierno es la época en la que la vid se encuentra en periodo de reposo vegetativo, la savia deja de circular por la cepa. El trabajo más importante durante estos meses es la poda de invierno que, en función de la decisión de la bodega o del viticultor, se extiende entre diciembre y marzo.

La poda es una de las tareas más complicadas en el campo, pues afectará a cómo se desarrollará la posterior brotación en primavera. Una mala poda no solo puede arruinar la cosecha venidera, sino también a la de los años sucesivo.

Si un año ha sido especialmente complicado climatológicamente hablando, la poda de invierno deberá realizarse de forma aún más cautelosa, ya que las heladas o el granizo suelen dañar varas y pulgares sobre las que se había trabajado con anterioridad.

Abono orgánico natural del suelo

Después del ciclo vegetativo, el suelo y las cepas sufren carencias, ya que se han sometido a un gran estrés. El terreno necesita volver a recuperar los nutrientes que ha aportado durante los últimos meses, normalmente elementos como potasio, fósforo o nitrógeno.

El aporte de dichos nutrientes se puede realizar mediante un abonado artificial o de manera natural. En este último caso, la práctica es cultivar ciertas especies, como leguminosas o cereal, para que cuando se descompongan, los elementos minerales que aportan al suelo vuelvan a alimentar a las cepas.

Otra buena opción es recuperar un nivel adecuado de nutrientes para las plantas mediante el aporte de abono orgánico, a partir de estiércoles de origen animal.

Por último, el invierno también es la temporada para hacer un repaso general en el viñedo y comprobar si hay plantas secas, analizar si es preciso arrancar algunas cepas enfermas y realizar los análisis de suelo pertinentes para empezar a organizar nuevas plantaciones.

 

 

 

 

 

6 guías de vino: consúltalas antes de comprar vino por Internet

Es posible que tengas que hacer un regalo. Apenas a ocho semanas de empezar a tener compromisos profesionales, cenas y comidas de empresa; apenas a ocho semanas de empezar a pensar en un regalo ideal para un cliente especial o, simplemente, porque el tiempo escasea y no dispones de unos días para recorrerte tiendas de vino y vinotecas, ¿se te ha ocurrido descargarte en tu móvil alguna de esas maravillosas aplicaciones con guías que te orienten en tu compra de vino por Internet?

Guías para comprar vino

Cualquiera de ellas es capaz de solucionar un imprevisto importante, pero cualquiera de ellas puede entretenerte y ayudarte y, cualquiera de ellas, resolverá en cuestión de minutos lo que por falta de tiempo no puedes resolver en cuestión de horas. Si quieres comprar vino por Internet, si quieres estar al corriente de las últimas novedades, cosechas, productos y críticas sobre los vinos del mercado, no lo dudes, echa un vistazo a alunas de las guías de vino y aplicaciones que te proponemos a continuación.

1. La guía Peñín: Es referente nº1 de España y en cuya cita anual desde hace mas de 20 años, el Salón de los Mejores Vinos de España que se acaba de celebrar en Madrid, hemos estado presentes. Es el manual de vinos de España más completo con más de 11.500 vinos catados al año. Organizan cursos y actividades para promocionar el vino español como nadie.

2. La Guía de Vinos Gourmets: más de cuatro mil vinos, más de mil bodegas y cientos de tiendas especializadas, así como las mejores zonas de vino, ofertas y demás atractivos de esta gran industria a tu alcance. Si sientes debilidad por la Denominación de Origen Ribera del Duero, por la de Rioja o por cualquier otra, encontrarás con seguridad, ideas y sugerencias que la guía más veterana del mercado, lleva hasta tu móvil para que la tengas siempre a mano.

3. La Guía Proensa, del periodista Andrés Proensa, muestra una relación de los mejores vinos de España. Se trata de una guía de carácter selectivo donde además de encontrar lo más exquisito de esta industria, podrás averiguar quiénes y cómo son y trabajan las personas que han dedicado su vida a esta profesión.

4. Los anuarios de vino de los diarios El País y ABC, recogen una recopilación de los mejores vinos de año. El precio de venta al público y datos de las bodegas cuyos vinos forman parte de esta selección, constituyen, entre otras, información destacada de sendas guías. Si quieres comprar vino por Internet o de forma tradicional, cualquiera de ellas puede ser de gran ayuda, tanto por la información que recoge, como por la comodidad que encierra su uso.

5. La Guía Repsol Vinos cuenta con el suficiente prestigio como para confiar en la información sobre bodegas y vinos de nuestro país. No solo te ayudará a elegir, sino que puede guiarte en alguno de tus viajes y rutas enoturísticas que estés planeando para un futuro próximo. Puedes llevarla en tu móvil y consultarla allá donde te desplaces; siempre te informará sobre la ubicación de la bodega que quieras visitar.

6. Delectable es una aplicación que, gracias a su funcionalidad de reconocimiento de etiquetas de vino, te permite conocer en el acto la valoración que éste haya recibido. Después, siempre puedes guardar la valoración del vino que te haya resultado más interesante e ir confeccionado tu propia lista.

Y, por último, ¿qué tal si creas una guía propia y la compartes? Para ello puedes utilizar WINE NOTES, una aplicación en la que, tras haber consultado, elegido y descubierto nuevos productos, puedes ir dejando constancia de ello para no olvidarlo. Antes o después de comprar vino online, antes o después de haberlo probado, quizás quieras compartir esta experiencia y mostrar a otros tus propias valoraciones. Puedes llevar contigo tu trabajo más creativo y personal, así como las ideas que has aportado a otros para que, como tú, compren su propio vino por Internet.

Anatomía de una uva

uva

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Las uvas de la Ribera del Duero están en proceso de envero, esto quiere decir que ha comenzado la maduración de las bayas.

En el aspecto visual, las uvas tintas hace semanas que comenzaron a ‘pintear’, es decir, a cambiar el color verde por color morado o violeta. Las uvas blancas, por su parte, modifican su tonalidad verde a otra más dorada.

Pero lo más importante ocurre en el interior de las bayas. Comienza la acumulación de azúcares, que después será uno de los indicadores para calcular el grado alcohólico probable del vino; y también el proceso de maduración fenólica, es decir, la maduración de la pepita.

Para decidir cuál es el momento óptico de recolección de los racimos, es preciso comprobar que la uva ha realizado correctamente ambas maduraciones. Si acumula muchos azúcares (grado alcohólico alto), pero después la pepita no está marrón, es posible que encontremos verdores en el resultado final del vino.

En Bodegas Comenge en las semanas próximas a la vendimia se llevan a cabo controles de madurez, con la intención de comprobar analíticamente que los parámetros son los adecuados, pero también se catan uvas.

En numerosas ocasiones las sensaciones sensoriales nos ayudan a tomar decisiones importantes en el proceso de elaboración de un vino, como puede ser el momento adecuado de vendimia.

¿Cómo es una uva por dentro?

Para entender mejor cómo y dónde se desarrolla la maduración alcohólica y fenólica, así como a procedencia del color de los vinos tintos, es importante conocer de qué está formada una uva:

  • Pepita: El endocarpio contiene las pepitas y, en función de la variedad de uva, las semillas o pepitas pueden ser de mayor o menor tamaño y tener distinta forma. Lo que es común, en todo caso, es que, si las pepitas se rompen durante la elaboración o no estás bien maduras (maduración fenólica), suelen aportar taninos verdes desagradables.

  • Pulpa o mesocarpio: Es la parte carnosa de la uva, es lo que va a indicar el volumen de mosto que se extrae de cada uva. En función de cada variedad, la relación pepita/pulpa difiere. La mayoría de las pulpas de las bayas tienen un color grisáceo, no aporta ningún color al vino, por eso es posible elaborar vinos blancos de uvas tintas (blanc de noirs). Sin embargo, hay algunas variedades, como la Garnacha Tintorera, que sí tienen la pulpa coloreada. En esta parte de la uva se encuentran compuestos importantes, como los ácidos, azúcares (maduración alcohólica), el agua y las pectinas.

  • Hollejo, piel o edicarpio: En esta parte de la uva se encuentran los taninos y los antocianos, esto es, los compuestos fenólicos, responsables del color en los vinos. Los vinos blancos también tienen este tipo de compuestos, aunque, evidentemente, no de ese color morado o violeta característico. La piel también actúa como protector natural de la uva contra los ataques fúngicos.

  • Pedúnculo o pincel: Es el ‘rabillo’ una pequeña parte leñosa que une a la baya con el raspón o escobajo. Algunos viticultores y enólogos también catan esta parte de la uva para determinar el grado de madurez de esta, ya que, durante el ciclo vegetativo, pasa de estar verde y blanda y dura a marrón y leñosa. En la vendimia mecanizada, esta parte se elimina de la uva durante su recolección.

La uva Malvasía y sus sinonimias

Malvasía aromática, volcánica, Alarije, Chasselas, Doña blanca… La uva Malvasía es una de las variedades más cultivadas en España. Quizás no en cuanto a extensión pero es posible encontrarla en muchas áreas vinícolas distintas: desde Galicia, pasando por la Rioja hasta las islas Canarias.

La Malvasía comparte una genética en todas las áreas en las que se cultiva pero, debido a la adaptación de la variedad a los diversos ‘terroirs’ (conjunción de clima, suelos, prácticas culturales tradicionales…), ofrece unas características organolépticas distintas en los vinos.

Como denominadores generales, la Malvasía es una uva de piel fina, que necesita bastante agua y climas no extremos, sensible a las heladas de primavera y poca productividad. Los mostos de derivados de esa uva suelen ser aromáticos, no excesivamente amargos, ácidos y con gran contenido en azúcares.

En España se cultiva Malvasía en la Calatayud, en Navarra, en Baleares… pero se la conoce con variopintas sinonimias en el resto del país.

Alarije en Rioja, Chasselas en el Bierzo

Alarije: Toma este nombre en Rioja y en la Ribera del Guadiana. La primera acepción surgió en el siglo XVI.

Subirat: Es común identificarla con este nombre en Cataluña.

Chasselas: Se la encuentra por este nombre la D.O. Bierzo y también en la Sierra de Gredos. No es tan aromática como la Malvasía de otras zonas pero lleva el apellido de ‘doré’ debido al color dorado que toman las bayas.

Malvasía Aromática: Es una de las uvas por excelencia en las diferentes zonas vinícolas del archipiélago canario (D.O. Abona, Tacoronte-Acentejo, Valle de Güímar, Valle de la Orotava e Ycoden-Daute-Isora, en Tenerife; pero también en El Hierro, La Gomera y La Palma). También es conocida como Malvasía de Sitges.

Malvasía Volcánica: La particularidad que toman los vinos elaborados con Malvasía en las islas es el suelo volcánico, unido a las corrientes de aire oceánicas y a la altitud de los viñedos. Los mostos son menos aromáticos que el caso de la Malvasía Aromática y sobre todo son diferenciadoras las características que ofrece en la isla de Lanzarote.

Tanto la Malvasía Aromática como la Volcánica se cultivan en otras áreas de origen volcánico, como en las Islas Griegas y en las Islas Azores, donde son famosos sus vinos dulces elaborados con esta variedad. De hecho, aunque no se sabe exactamente su procedencia, el vino por excelencia de las Islas Canarias ha sido históricamente el dulce elaborado con esta uva.

Doña Blanca: Conocida también como Malvasía Toresana o Malvasía Castellana. Además de en Galicia, Toro o Arribes del Duero, se cultiva en Portugal. Es la más austera de todas las Malvasías, con menor potenciar aromático y mayor acidez.

La variedad Malvasía es una uva diversa, que se adapta bastante bien a distintos tipos de clima. El rendimiento por hectárea de las cepas es muy pequeño, por ello su cultivo no está excesivamente extendido. Por lo general, las vides son muy viejas, de cultivo tradicional, lo que suma un coste y trabajo añadidos.

Sin embargo, aunque en la actualidad pasa un poco desapercibida, gracias al auge que en los últimos años están experimentando los vinos gallegos, cada vez es más habitual encontrar en las cartas de los restaurantes y en las vinotecas de todo el país botellas de vino elaborado con la variedad Doña Blanca.

 

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Variedades de uva blancas poco conocidas

Aunque España es más conocido mundialmente por la elaboración de vinos tintos, especialmente con las variedades Garnacha y Tempranillo (aunque adopta diferentes nombres en función del territorio en el que nos encontremos), lo cierto es que la diversidad de uvas blancas es muy amplia.

La uva Airén es en la actualidad la más plantada, aunque la fama de la Palomino, Verdejo, Albariño u Hondarribi Zuri (con la que elaboran los vinos de la D.O. Txacolí) están fuera de toda duda.  Si embargo hay multitud de uvas blancas minoritarias y mucho menos conocidas con las que se elaboran vinos de gran calidad en todo el territorio español.

Castilla y León

Albarín: Su origen es asturiano, en concreto de Cangas del Narcea, pero quizás los vinos de Albarín de León son los que han cobrado más protagonismo en los últimos tiempos. Es una variedad de alto grado alcohólico, golosa en boca, con notas a fruta de hueso y herbáceas.

Rioja

Maturana Blanca: La filoxera prácticamente acabó con ella, pero a finales de los años 80 en La Rioja, único lugar de cultivo conocido de esta variedad comenzó su recuperación. Se trata de uva con acidez elevada, baja productividad y alto grado alcohólico; muy apta para su crianza en barrica.

Canarias

Marmajuelo: Se trata de una uva que principalmente se cultiva en la isla de Tenerife. Con esta variedad se elaboran vinos de bastante acidez, con aromas tropicales y a monte bajo. Puede decirse que los vinos 100% monovarietales se han puesto en valor en los últimos años, un perfil muy interesante.

Listán Blanco: Es la uva blanca más cultivada en el archipiélago canario. Se elaboran tanto vinos económicos como de gran calidad, es una uva muy versátil. Se pueden conseguir buenos rendimientos en su cultivo y se da especialmente bien en el suelo volcánico de las islas. Son muy característicos sus aromas a monte bajo y mineralidad.

Galicia

Treixadura: Se encuentra principalmente en Ribeiro, zona a la que debe su fama, y en Ribeira Sacra. Las cepas son de baja productividad y es bastante resistentes a las enfermedades. Los vinos elaborados con Treixadura son bastante aromáticos, con aromas florales y algo balsámicos.

Loureira: Sobre todo se encuentra en Rías Baixas y Ribeiro. Es una variedad muy fresca y aromática, con acidez elevada. En nariz da aromas florales, cítricos y frescos. Los vinos no presentan un grado alcohólico excesivamente elevado.

Caíño Blanco: Se trata de uva tan escasa como interesante. Antes se solía usar para vinos de mezcla, pero en la actualidad también se elaboran varietales realmente interesantes. Su capacidad para alcanzar una alta graduación alcohólica y su buena acidez, permiten la elaboración de vinos de guarda cremosos y con aromas a flores blancas y fruta de hueso.

Estas son sólo algunas de las uvas blancas autóctonas y minoritaria existentes en España, muchas de ellas, sobre todo las gallegas, es posible encontrarlas en Portugal, aunque con nombres distintos.

Hace unos años, lo normal es que estas variedades se emplearan junto con otras más productivas o extendidas, sobre todo porque estaban mezcladas en el viñedo e, incluso, era muy difícil su identificación. Sin embargo, en los últimos años las uvas especiales están de moda y es más sencillo encontrar vinos mono-varietales en las cartas de vinos de restaurantes y tiendas especializadas.

 

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Variedades de uva tintas poco conocidas (II)

Cepas de Listán Negro en el Valle de la Orotava de Tenerife

En el post de la semana pasada ya detallamos la importancia de las variedades de uva autóctonas y minoritarias para la viticultura española y la conservación del patrimonio natural. Los vinos elaborados con esas uvas son cada vez más valorados por los consumidores, sobre todo aquellos más expertos, y, por lo tanto, despiertan un tanto interés comercial.

Es cierto que el coste final de esos vinos suele acarrear un sobre precio, aunque no siempre, debido principalmente a la dificultad de cultivo o a que sus rendimientos suelen ser extremadamente bajos.

Sin embargo, al igual que los bosques o humedales, estas vides merecen ser respetadas y cuidadas.

Uvas de Canarias

Baboso Negro: Sobre todo se puede encontrar en la isla de Tenerife y en El Hierro.  Algunos dicen que se parece al Bruñal, procedente de Arribes del Duero. Se trata de una uva muy delicada y de maduración precoz. Ofrece vinos de capa alta, florales y balsámicos.

Listán Negro: Se cultiva en casi todo el archipiélago canario, ya que se adapta muy bien al clima de las islas. Los vinos aportan un marcado carácter volcánico transmitido debido al suelo en el que están plantadas las cepas. Es rústico en boca, afrutado y es habitual encontrarlo en forma de maceraciones carbónicas.

Negramoll: Es una variedad de ciclo largo y necesita un clima determinado para expresar su máximo potencial, sobre todo se da en plantaciones de hasta 400 – 500 metros de altitud. Es bastante productiva y ofrece vinos ligeros y afrutados, se mezcla en muchas ocasiones con el Listán Negro.

Variedades de uva de Rioja

Graciano: Realmente no es una variedad excesivamente minoritaria, ya que es habitual en Rioja y Navarra, principalmente. Sin embargo, está muy localizada en nuestro país. Es una uva que necesita agua. Los vinos Graciano suelen tener bastante acidez y bajo grado alcohólico.

Maturana Tinta: Aunque hay discusión sobre su origen y genética (ya que algunos estudios la vinculan con la Merenzao gallega o la Tintilla de Tenerife), se la conoce con este nombre en La Rioja. Lo más característico de esta uva son los aromas de carácter vegetal, sobre todo pimiento verde, balsámicos y especiados.

Uvas catalanas

Trepat: Es una variedad típica de la Conca de Barberà. Sus bayas redondas y grandes son bastante resistentes a las botrytis pero no así a las heladas primaverales; ofrece rendimientos altos. Normalmente sobre todo se emplea para elaborar vinos ligeros rosados y cavas, aunque cada vez más se están haciendo tintos.

Variedades de uva en Baleares

Fogoneu: Es muy rato encontrar un vino elaborado únicamente con esta variedad, ya que normalmente se mezcla con alguna de las dos citadas posteriormente. Sobre todo se da en Mallorca y da vinos ligeros de poco color; se le emparienta con la variedad francesa Gamay con la que se elabora el Beaujolais.

Callet: Junto con el Manto Negro, es la uva autóctona más conocida de las islas. Es una variedad de gran productividad que da vinos con aromas a frutos rojos, ciruelas y de capa media-alta. Tradicionalmente se empleaba para elaborar vinos de consumo casero y gran parte de las cepas sobrevivieron a la filoxera.

Manto Negro: Al contrario que la Fogoneu, los vinos elaborados con esta uva suelen tener una graduación alta y aromas a fruta madura, por lo que combinan bien juntas. También se usaba para el consumo local, pero en la actualidad se elaboran grandes vinos.

Estos son sólo algunos ejemplos de la diversidad de cepas que existen en España. Si hablamos del mundo, la variedad es muchísimo mayor. Aunque algunas variedades adopten distintos nombres en unos lugares u otros, comparten ADN aunque se han ido adaptando a las condiciones climáticas con el paso de los años o siglos.

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Variedades de uva tintas poco conocidas (I)

Una de las mayores riquezas de las que disponemos en España es la existencia de un gran patrimonio vegetal, diverso, rico y singular. La conservación de dicho patrimonio es tan importante como el de edificios históricos o algunas tradiciones culturales, pues son el legado de nuestro pasado.

En el caso de la vid ocurre lo mismo. Tristemente, tal y como ya comentamos en un post anterior, hay muchas variedades de vitis-vinífera que ha desaparecido o están a punto de desaparecer por muy diversos motivos. Desde enfermedades como la filoxera, pasando porque durante un tiempo se ha apostado por el cultivo de uvas más productivas, hasta la problemática de un relevo generacional en el campo han causado la prácticamente extinción de algunas uvas.

De algunas variedades se conoce su procedencia o su composición genética, pero sobre muchas otras no se sabe si derivan del cruce de otras o se su adaptación al terroir de una zona vinícola durante siglos.

La discusión es compleja y dilatada, por eso nos vamos a centrar simplemente en detallar cuáles son algunas de esas uvas autóctonas que es posible encontrar en diversas zonas de España. Y empezaremos con las uvas tintas.

Uvas de Castilla y León

  • Bruñal: Es una uva que se encuentra con este nombre en la zona de Arribes del Duero, el área vitícola que linda al este con el río Duero en la frontera con Portugal. La Bruñal es una uva pequeña, de ciclo corto y riesgo de pasificación, con gran contenido en azúcares. Su principal problema es la escasez de cepas y los costes de producción, ya que ofrece muy bajos rendimientos.
  • Rufete: Conocida en el Dao portugués como Tinta Pinheira, es posible encontrar Rufete en Salamanca, en las estribaciones de la Sierra de Francia. Es una uva delicada, pues tiene el hollejo muy fino y corre el riesgo de oxidación. Ofrece aromas a frutas rojas, monte bajo y especiados.
  • Prieto Picudo: Hablar de esta uva es hablar de León y vinos elaborados con la tradicional técnica del ‘madreo’. Sobre todo, se hacen vinos rosados, con intentos aromas a frutos rojos, caramelo de fresa y nata, gominolas…

Uvas de Galicia

  • Merenzao: Una uva reconocida como preferente en las Denominaciones de Origen Gallegas Monterrei, Ribeira Sacra y Valdeorras. Es una variedad especialmente sensible al oidio y al mildiu, por lo que el clima gallego no ayuda precisamente y, en definitiva, su producción debe ser muy cuidadosa. Ofrece vinos con bastante alcohol en relación con otros de la zona y acidez baja.
  • Brancellao: Al contrario que la Merenzao, es una uva bastante resistente, pero tiene el problema de que sus rendimientos son muy escasos. Además de en Portugal, se cultiva en Ribeiro, Rías Baixas, Ribeira Sacra y Valdeorras. Los vinos resultantes, en general, tienen aromas herbáceos y acidez alta.
  • Sousón: También conocida como Tintilla (no confundir con la Tintilla de Rota), es una variedad que se da muy bien en el clima gallego y además tiende a ser productiva. Es una uva bastante aromática y con alta capa colorante y taninos, por lo que es apta para elaborar vinos de guarda.

Estos son algunos ejemplos de esas variedades singulares que es posible encontrar en algunas zonas de España. En el siguiente post, detallaremos más información sobre las uvas de Canarias, La Rioja y Cataluña.

 

Docuvin: nuevo lugar de encuentro para expertos y profesionales del vino

¿Quién dijo “la información es poder”? Porque sin que importe el tema o el sector del que poseamos información, ésta nos coloca en posición de ventaja, pero si es información completa y variada sobre la industria del vino, tanto o más. Ella, nuestra industria vitivinícola invierte en tecnología e innovación, explora mercados y celebra eventos destinados a mejorar y a dar a conocer sus productos, sus vinos, sus regiones y sus rutas, sus hoteles y la mejor gastronomía con la que acompañar nuestros mejores vinos.

Tanta información, cuenta ya con un lugar en el que consultarla. Existe una base de datos dedicada exclusivamente al sector del vino y, con él, a miles de artículos, libros y tesis que profundizan y descubren a sus lectores novedades, curiosidades, avances y reseñas bibliográficas. Docuvin.es, es una base de datos cuya creación nace fruto de una iniciativa del Gobierno de La Rioja en la que recoger el mayor número de textos posibles dedicados al vino y entre ellos, a dar visibilidad y salida a un gran número de textos científicos que serán sin duda, de ayuda e interés para los más expertos en la materia, sea cual sea su ámbito de especialización.

Expertos en vino

Abierta a todos los agentes que componen la industria del vino en nuestro país, Docuvin llega hasta sus usuarios con más de 50.000 referencias en español, inglés, francés e italiano, convirtiéndolo así en referente internacional desde su más incipientes comienzos.

Entre los ámbitos principales a los que profesionales, investigadores e interesados en el sector del vino pueden tener acceso, destacan la vitivinicultura, tecnología alimentaria, agronomía o la producción vegetal, entre otras. Se trata de contenidos especializados a los que se irán añadiendo, de forma constante, otros nuevos que serán supervisados por la Fundación Dialnet.

La administración riojana ha dedicado grandes esfuerzos y puesto numerosas esperanzas en un proyecto del que dice verá duplicar sus contenidos a finales del año que próximo. Toda una oferta documental para los ávidos de información tanto general como especializada sobre el sector del vino y sobre los últimos avances científicos y tecnológicos aplicados a todos los procesos que requiere su elaboración y el cultivo de la vid.

En un país como España, de larga tradición viticultora, Docuvin se presenta como un proyecto a largo plazo en el que se espera la participación de empresas del sector y de Consejos Reguladores. Que los diferentes agentes que intervienen en esta gran industria puedan compartir fácilmente la información que poseen y puedan disponer de un lugar de encuentro para tal fin, no hace sino dotar a nuestra industria del vino de, si cabe, mayor atractivo e interés.

 

La nieve, una gran aliada para el viñedo

Dice el refranero castellano “año de nieves, año de bienes” y la verdad es que no podemos estar más de acuerdo. Después de un 2017 extremadamente seco, 2018 ha comenzado con grandes precipitaciones en todo el país, precipitaciones en forma de nieve.

El agua, sea en el estado que sea, es un gran aliado del viñedo en función de la época del año. También dice el refranero que “nunca llueve a gusto de todos” y aunque aquellos que han salido de viaje durante estos días han pasado malos momentos, el sector vitinícola (y agrario, en general) consideramos que la nieve es como oro caído del cielo.

Las precipitaciones caídas durante el invierno suponen que el suelo va a disponer, en principio, de recursos hídricos para que la planta desarrolle el ciclo vegetativo sin problemas. La nieve, además, es filtrada por el suelo mejor que la lluvia, pues permanece en la superficie durante un tiempo y se va deshaciendo poco a poco.

La nieve se deshace despacio y empapa el suelo

Otra de las ventajas de la nieve es que no hay escorrentías. Es decir, en terrenos con mucha pendiente la lluvia cae rápidamente al final de las laderas, lo que supone, en numerosas ocasiones, que en primavera habrá diferencias de maduración entre los racimos de las plantas que estén ubicadas al inicio de la pendiente y al final.

Durante el invierno, con las bajas temperaturas, la vid se encuentra en estado de reposo vegetativo. Durante este tiempo, la sabia deja de fluir por dentro de la planta y es el momento de realizar la poda de invierno.

Las precipitaciones en forma de nieve una vez concluida la poda, son asimismo muy positivas porque ayudan a cicatrizar los cortes y, por lo tanto, impedir que las bacterias se instalen en la vid.

La nieve también actúa como un poderoso desinfectante. Los hongos se suelen ‘cobijar’ en la corteza de las plantas para protegerse del frío, pero la nieve hace que no puedan estar ahí aislados. Lo mismo pasa en el suelo, la nieve evita que hongos y parásitos vivan en el suelo esperando a que suban las temperaturas.

La nieve retrasa la brotación

En años de nieves y heladas los viticultores suelen realizar menos tratamientos debido, precisamente, a que ésta ayuda a evitar ciertas plagas.

Aunque no sólo depende de la nieve, sino también de la climatología registrada en los meses posteriores, es común que se retrase la brotación.

En las regiones vinícolas de Castilla y León y, en particular, en la Denominación de Origen Ribera del Duero, existe riesgo de heladas tardías, al final de la primavera. Si la brotación se retrasa debido a la nieve, habrá menos riesgo de perder gran parte de la cosecha, como ocurrió durante la añada 2017.

Por último, el hecho de que nieve significa que volveremos a disponer de agua durante el deshielo. Esto no implica que ahora podamos malgastar el agua, los embalses aún se encuentran en mínimos históricos y las precipitaciones no son, ni mucho menos suficientes todavía. El agua, es el bien natural más preciado del que disponemos. Cuidémoslo.