Composición de los suelos y su efecto en el vino

Suelos Comenge

El mantenimiento de un suelo sano y vivo es fundamental para un correcto desarrollo vegetativo de la vid y la obtención de vinos de calidad. El suelo aporta múltiples recursos a la planta (nutrientes, agua, minerales) y cada uno de ellos está presente en diferentes proporciones y formas. Dichos recursos afectarán de diversa manera al desarrollo de las cepas y a las características organolépticas de los mostos.

Diferentes uvas, darán diferentes vinos.

En Francia, por ejemplo, el suelo es fundamental para la clasificación de sus diferentes denominaciones de calidad. Acotan las parcelas y las apelaciones más prestigiosas en función de la calidad de sus suelos, pequeñas zonas de cultivo donde se encuentran las mejores viñas (Cru o Gran Cru).

El concepto de “terroir”

El terruño o “terroir” son las interacciones entre el ambiente físico y biológico y las prácticas vitivinícolas aplicadas, proporcionando características distintivas a los productos originados en dicha área.

Teniendo en cuenta que el terroir es definido como un ecosistema cultivado en el que la vid interacciona con factores del medioambiente, principalmente suelo y clima, el viticultor juega un papel muy importante en la expresión del terroir.

Características comunes en todos los suelos

Existen algunos parámetros básicos para que podamos cultivar viñedo en un terreno:

  • Terreno permeable y no muy húmedo
  • Agua no muy abundante pero sí constante durante todo el año
  • Temperatura no inferior -20º durante el paro vegetativo y no muy superior a los 30º durante la maduración
  • Terreno pobre que favorezca el sistema radicular (agua y nutrientes escasos).

Clasificación de suelos por su estructura

A nivel geológico (no solo en viticultura), se distinguen diferentes tipos de suelo dependiendo de los materiales que formen:

  • Suelos arcillosos, aquellos que presentan más de un 30% de arcillas
  • Suelos magros, compuestos por caliza y arcillas
  • Suelos arenosos, los que presentan menos de un 15% de arcilla y limo
  • Suelos limosos, aquellos que tienen más de 50% de arcilla y limo
  • Suelos de gravas, formados por guijarros y cantos rodados.
  • Suelos humíferos, con más de 10% de humus (materia orgánica)

 

El suelo y la expresión del terroir

No se puede establecer una relación directa entre la composición del suelo y la calidad del vino, ya que hay otros muchos factores a tener en cuenta para la calidad: sistema de conducción, vendimia, elaboración, crianza… No obstante, es evidente que hay determinadas características del suelo afectan a las cepas. Algunas de ellas son:

                Temperatura del suelo

La época de maduración es crítica en la producción de vino, con el fin de que refleje las características específicas relacionadas con su lugar de origen y el tiempo de cada añada.

La temperatura del suelo depende del color, de la pendiente y la orientación del suelo; así como el contenido de agua y su alta capacidad de retención. Además, está relacionada con la estructura del suelo.

                Mineralidad

El suelo suministra minerales a la vid, tanto elementos principales como oligoelementos.

Un exceso de potasio disponible en el suelo puede aumentar el pH en el mosto y en el vino.

La presencia de calcio, por ejemplo, mejora la estructura del suelo y a su vez mejora la penetración de la raíz, acelera el calentamiento del suelo en primavera y mejora el drenaje interno.

                Nitrógeno en el suelo

El nitrógeno influye en el vigor de la vid, su rendimiento y el tamaño de baya. Un suministro bajo de nitrógeno limita el tamaño de baya, el contenido de ácido málico y aumenta la concentración de azúcar y el contenido fenólico.

                Agua

El estado hídrico de la vid depende de las variables climáticas, la capacidad del suelo para almacenar agua, la tasa de transpiración de las vides, la profundidad de enraizamiento y, cuando se aplica, de la práctica de riego.

 

Estos son los factores que se relacionan con el suelo de una forma más directa y que son difícilmente modificados por nosotros. Podemos tomar decisiones sobre si plantar en una determinada zona o en otra, pero la composición o el clima son cosas que no podemos controlar y, sin embargo, tienen una influencia total en el vino.

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