La vendimia en la Ribera del Duero vallisoletana, condicionada por las lluvias primaverales

No está siendo un año climatológico fácil en la Ribera del Duero, al contrario que el año pasado, la vendimia 2018 estará muy condicionada por las lluvias de primavera y temperaturas más frescas de lo habitual, sobre todo en el mes de mayo y junio, con una gran cantidad de precipitaciones.

Está previsto que la recogida de la uva comience en torno a la primera semana de octubre, aunque en el caso de la uva blanca, la Albillo, para el rosado by Comenge, se hará un poco antes, a final de septiembre.

Según Rafael Cuerda, enólogo de Bodegas Comenge, tenemos que ver que las uvas están en el punto óptimo de maduración que nos gusta. Hemos tenido mucha suerte con la no aparición de lluvia durante todo este mes de septiembre, unido a unas temperaturas altas día tras día, condiciones climáticas idóneas para la maduración de la uva, poco habituales en estas fechas del año. Por el momento no han aparecido problemas de botrytis, pero seguro que la vamos a ver en aquellos viñedos con excesivos rendimientos y por tanto con retraso de la maduración. El oídio, a pesar de las dificultades, es un hongo con el que estamos bien aleccionados y se ha controlado bastante bien en la Ribera”.

El viñedo de la variedad Cabernet Sauvignon sufrió las consecuencias de la helada tardía de mayo y venía con el ciclo muy retrasado. Es una variedad que necesita bastantes horas de sol para madurar correctamente. Sin embargo, las temperaturas registradas durante las últimas semanas han permitido recuperar gran `parte del retraso acumulado y anticipar la maduración.

Esta casta no siempre termina su ciclo de forma adecuada en la Denominación de Origen Ribera del Duero, pero Cuerda afirma que si en octubre no llueve demasiado y no sufrimos heladas “probablemente obtengamos un Cabernet interesante”. Lo que es seguro es que la vendimia de esta variedad no podrá hacerse antes de la tercera semana de octubre. Un vez más, será el clima que tengamos hasta esas fechar tardías las que determinen su calidad.

La añadas marcan el carácter de los vinos

Después de una añada seca y calurosa durante todo el ciclo, ha continuado una extremadamente seca en invierno y muy lluviosa en primavera, lo que evidentemente marcará el carácter de los vinos. El año pasado las uvas eran de un pequeño tamaño, arrojando mostos con mucha concentración, delicados para elaborar vinos jóvenes.

Aún es pronto para vaticinar, ya que es preciso esperar a que la uva entre en la bodega, pero si que habrá alguna ligera adaptación en la elaboración de los vinos. El año pasado apenas remontamos, tratamos con muchísima suavidad los mostos para evitar extraer más taninos de los necesarios. Es cierto que en esta ocasión quizás nos encontremos con uvas de un tamaño mayor del habitual y tal vez sea interesante alargar la maceración en aquellas parcelas donde la maduración y sanidad de la uva sea excelente. Pero ahora es difícil saberlo, habrá que ver cómo se comportan los primeros mostos y, a partir de ahí, ir variando si hay que variar, adaptando el trabajo de los mostos a las características y expresión de cada viñedo”, explica Rafa.

En la presente vendimia, también ha habido un cambio sustancial por parte del Consejo Regulador de la D.O. Ribera del Duero: el rendimiento máximo por hectárea se ha aumentado un 10%, pasando de los 7.000 Kg/Ha. a los 7.700 Kg/Ha.

En el caso de Bodegas Comenge, esta medida no afectará porque ninguna de las parcelas se acercan a los rendimientos máximos, oscilando entre los 3.600 y los 5.800 Kg/Ha, según las estimaciones de cosecha realizadas después del aclareo de racimos.

¿Cómo serán los vinos de la cosecha 2018?

De momento, la acidez de los mostos se siguen manteniendo en niveles buenos, más alto que otros años, lo que va a permitir mantener mucho mejor el frescor de los vinos. Las uvas son entre un 15 y un 20% mayores que la media de los tres años anteriores, por lo que es posible que los vinos resultantes resulten menos potentes y concentrados, con un buen equilibrio entre el alcohol, la acidez y la estructura, pero eso también va a depender mucho de las distintas características de parcelas de Bodegas Comenge.

En nuestro caso, parece una añada bastante equilibrada y, si conseguimos completar bien la maduración, me recuerda a la añada 2014, que fue un buen año para nosotros. Incluso a la 2009, donde nos movimos con fechas de vendimia similares a este año. Fueron para nosotros años excepcionales, esos años no nos llovió nada durante la vendimia y por las previsiones meteorológicas que manejamos esperamos la climatología se comporte de forma benigna y podamos disfrutar de otra gran añada en la Ribera del Duero”, sentencia el enólogo.

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