La evolución de los anuncios del vino en España

A principios del siglo XX en España, el vino aún se consideraba un alimento más, que formaba parte de la dieta diaria. En muchos casos los productores ni tan siquiera embotellaban el vino – mucho menos lo etiquetaban-, sino que se vendía en garrafas. No era necesario crear anuncios publicitarios tal y como los conocemos hoy.

 

Uno de los primeros anuncios sobre vino, del que tenemos constancia, podemos situarlo en El Diario de Vigo en el 1928. Era un anuncio similar a lo que hoy conocemos como anuncios por palabras, en el que se publicitaba el vino “tostado” de Emilia Pardo Bazán animando a su consumo en diversos establecimientos.

 

 

En estos primeros años, finales de los años 20 y los 30, podemos encontrar algunos anuncios de similares características.

 

Antes de la Guerra Civil

 

En 1935 tuvo lugar uno de los hitos publicitarios más importantes en España. La creación de la botella del Tío Pepe de González Byass. Con motivo del centenario de la bodega, Luis Pérez Solero, creativo y pionero de la publicidad en España, humanizó la botella colocándole una chaquetilla, un sombrero y una guitarra española y en este mismo año se colocó el primer anuncio exterior de vino en la Puerta del Sol de Madrid, un icono que trasciende hasta nuestros días.

 

(En el 1946 cambió al anuncio que conocimos hasta el 2011)

 

Una vez comenzó la Guerra Civil española vamos a encontrar un vacío hasta el 1945 en lo que a publicidad sobre vino se refiere. Durante este periodo solo hubo algunos anuncios en la F.E. la publicación de la Falange Española.

 

A partir de esa fecha es cuando se empezó a incluir imagen en los anuncios, todavía en blanco y negro.

 

 

Aunque quizá no se tenía el mismo conocimiento del consumidor que teníamos ahora, tenían claro que la botella tenía que aparecer, ya que posteriormente sería el elemento diferenciador que reconocerían los usuarios en las tiendas y establecimientos de compra y consumo.

 

 

Años 50-60

 

 

Se trata de ilustraciones realizadas con mucho detalle, con mucha parte decorativa: flores, uvas, fondos…. Resultan anuncios muy trabajados y en los que la mujer es protagonista, posiblemente inspirados en el art-decó y la cartelería de aristas europeos como Alfons Mucha (quien diseñó anuncios para famosas marcas como Moët & Chandom).

 

Años 70-80

 

A partir de la década de los 70 y en los 80 podemos ver anuncios más realistas, con fotografías a color. Con más información y textos persuasivos.

 

 

En la década de los 90 y comienzos del Siglo XXI, la publicidad en el mundo del vino empezó a tomar una importancia notable, la competencia ha crecido, y la notoriedad y crear imagen de marca se ha convertido en una necesidad.

 

Ahora las bodegas intentan crear una imagen que, además de ser estéticamente atractiva y llamativa, se asocie a la marca, transmita sus valores y despierte la necesidad del usuario de probar el vino.

 

En la actualidad, la segmentación es fundamental. Cada vino, cada marca, cada servicio que ofrece la bodega está destinado a un público concreto, con gustos y costumbre determinadas. Ya no es preciso únicamente idear un anuncio atractivo, sino que sea un ‘grito silencioso’ que despierte el interés de aquellas personas para las que el producto ha sido creado.

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