Vino de mesa, ¿qué lo diferencia del resto?

A pesar de tratarse de un término extensamente empleado, no siempre sabemos exactamente, a qué hace referencia el concepto de vino de mesa. ¿Qué es un vino de mesa? ¿Por qué se le llama así? ¿Puedo confiar en que será de calidad?

A muchos nos gusta el vino, pero no por ello entendemos o tenemos si quiera, los conocimientos que parecen más elementales. Nos movemos con cierta comodidad entre algunas denominaciones de origen conocidas, confiamos en ellas, las hemos probado, nos gustan y con esto nos conformamos. No arriesgamos o arriesgamos poco. Rara vez nos atrevemos a pedir algo diferente por puro desconocimiento. Lo de vino de mesa, nos suena, sí, pero probablemente el desconocimiento de lo que significa o del porqué de su nombre, nos hace ignorarlo y tirarnos, de nuevo, a por una denominación de origen que más familiar.

… Y esto es, precisamente, lo que explica qué es un vino de mesa: aquél al que no ampara ninguna denominación de origen ni otros datos que bien podrían aportarnos otra información a la que confiarnos. Los vinos de mesa no especifican en su etiqueta, ni la zona de procedencia, ni el año de la cosecha, ni la variedad de uva con la que han sido producidos. El resultado se presenta entonces evidente; se traduce con frecuencia en asociar esta falta de datos a una baja calidad del producto. Sin embargo, no tiene por qué ser así.

Etiquetas del vino de mesa

Que un vino de mesa no detalle en su etiqueta la variedad de uva, no es sinónimo de baja calidad. Muy al contrario, puede haber sido elaborado con una mezcla de uvas de diferentes regiones que se acercan mucho a lo que entendemos por uva de calidad. Y es precisamente, esta mezcla lo que impide especificar y concretar en la etiqueta esos datos que con frecuencia aparecen en los etiquetados de otros vinos.

Tampoco ayuda el hecho de que la Unión Europea estableciera en su día, la distinción entre vino de mesa o vino de calidad. Tras esta diferenciación, se impidió dejar constancia en la etiqueta del año de la cosecha y, como se explica anteriormente, de la variedad de uva con la que se ha elaborado el vino.

La siguiente pregunta que se nos plantea es la de si un vino de mesa, por el hecho de responder a los requisitos antes expuestos, se limita a un solo tipo o si por el contrario, existen diferentes clasificaciones.

Los vinos de mesa, efectivamente, pueden pertenecer a distintas clasificaciones según sus características. Hay vinos de mesa que llevan la mención de vino de la tierra. Esta mención alude a una serie de características específicas conferidas por las condiciones de cultivo y variedades de vid, entre otras.

Existe también otra clasificación: viñedos de España, mención en la que se incluirían los ya mencionados vinos de la tierra, pero que responden además a otros criterios como el envase, etiquetado o cuestiones analíticas y sensoriales concretas.

En definitiva, el vino de mesa puede ser estupendo. No por contar con esta nomenclatura ha de ser de baja calidad y, más aun, no por presentarse como un producto menos sofisticado deja de poder ser clasificado en una u otra categoría. Vino de mesa o no; de denominación de origen o no; blanco tinto o rosado, no importa. El vino sigue siendo vino y como tal, en la mesa es donde mejor está.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.