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En busca del vino milenario

Quienes disfrutan del buen vino y de todo lo que éste encierra, lo hacen también de las rutas gastronómicas y enológicas; están dispuestos a recorrer los lugares más remotos en busca de esa cata de vino, de esa bodega o de esa botella especial. A quienes les gusta el vino y todo lo que su cultura encierra, habrán recorrido con seguridad las regiones españolas más distinguidas en materia de vino, y en ese ir y venir, en ese paseo por la geografía española, posiblemente hayan pasado por alto el lugar que parece guardar el que dicen es el vino más viejo del mundo. Estamos hablando de un vino milenario sobre el que se han pronunciado ya medios de comunicación; sean o no expertos en vino, muchos han querido darnos a conocer ese lugar, que tan secreto como sagrado, esconde semejante tesoro.

La Real Colegiata Basílica de San Isidoro

Es una iglesia y está en León. La Real Colegiata Basílica de San Isidoro guarda en su interior una barrica con vino de mil años de antigüedad. Aseguran que es un vino único al que custodian cuidadosamente todos los días del año y que solo pueden probar algunos privilegiados. Acaba de terminar la Semana Santa, y los seis clérigos afortunados, han vuelto a probarlo una vez más, el pasado Jueves Santo.

El incógnito lugar que lo custodia solo se abre una vez al año para permitir el acceso a quienes están destinados a catar el que dicen es un vino fuerte, algo dulce y con cierto sabor a coñac. El resto del año su doble puerta de hierro y madera permanece herméticamente cerrada impidiendo el acceso a cualquiera que que tenga el remoto pensamiento de intentar acceder al interior de este lugar secreto.

Lugares como estos, inaccesibles y deliciosos, son siempre susceptibles de crear leyendas a su alrededor… y La Real Colegiata Basílica de San Isidoro que hoy nos ocupa , no podía ser menos. En su caso dicen que cuando alguno de los abades elegidos probaba este vino, oía después cantar al gallo de la torre. Con el tiempo, algunas autoridades pudieron saborear este vino milenario cuya cata queda restringida, desde hace casi quince años, a los abades de la basílica antes mencionados. Ni siquiera los más expertos en vino ni los mejores enólogos han conseguido una pequeña muestra para analizarlo. Todo un misterio que vive desde hace mil años en la Comunidad autónoma de Castilla – León; todo un tesoro que se oculta con esmero en el interior de una de las construcciones románicas más importantes de la geografía española.

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