Vinos antiguos, ¿se pueden beber?

Puede pasar que incluso los no entendidos en vino, pero que gustan de su consumo ocasional, se hayan topado con alguna botella antiquísima fruto de algún descubrimiento entre trastos olvidados en algunos rincones de casas ajenas, casas de familiares que vivieron en el pueblo… Botellas, de ahora vinos antiguos, que no sabemos si abrir, tirar o volver a dejar en su sitio como si nada hubiera pasado.

Sea cual sea la decisión tomada o la razón por la que estos vinos antiguos hayan llegado hasta nuestras manos, nos volveremos haciéndonos una pregunta inevitable, ¿se podrán beber?

¿Cuánto tiempo puede conservarse un vino en una botella? ¿Tienen los vinos fecha de caducidad? A pesar de que las respuestas exactas a estas preguntas dependerían, obviamente, de las circunstancias, existen argumentos que pueden dar respuestas aproximadas; que pueden, al menos, ayudarnos a saber si los vinos antiguos, solo por el hecho de serlo, son siempre una reliquia que se puede consumir.

El vino más antiguo

Lo cierto es que eso de que cuanto más tiempo tenga un vino, mejor será y mayor valor tendrá, no es cierto. Casos como el de 2017, en el que un grupo de arqueólogos halló en Sicilia un vino de 5.000 años de antigüedad, son más que especiales. El que es, probablemente, el vino más antiguo jamás encontrado, suscitó interés por el estado en el que se encontraba, pero lo que acaparó la atención fundamental de estos vinos antiguos, fueron los envases que lo contenían y los materiales empleados para su almacenaje.

Parece difícil que nadie, en condiciones normales, dé con un descubrimiento de estas características, así que para todos aquellos que en algún momento puedan sostener entre sus manos botellas de vinos antiguos, aunque no tanto, diremos que, en términos generales, el vino es un producto de tiempo limitado y que, pasado este tiempo, empezará a perder cualidades. Todo depende del tipo de vino y en términos generales, son los dulces aquellos a los que el tiempo trata mejor.

Los vinos jóvenes tintos y blancos, esos que no han pasado por un proceso de crianza, duran poco; mejor consumirlos durante los meses siguientes a su embotellado.

A los jóvenes, aunque sin poder decir aun de ellos que son vinos antiguos, les siguen en capacidad de aguante, los blancos crianza y los tintos crianza. Los primeros son susceptibles de ser bebidos entre 2 y 7 años después de su embotellamiento, mientras que los segundos entre 5 y 10 años después de su elaboración.

Vamos entonces a llamar vinos antiguos a aquellos cuya vida pueda prolongarse todavía unos años más. ¿Qué tipo de vinos son estos? Los tintos reserva y grandes reserva pueden sobrevivir hasta 20 años y algunas variedades de vinos dulces como el Oporto o variedades de Burdeos, lo hacen entre 25 y 50 años. Sin duda, vinos antiguos, para brindar por los antiguos momentos.

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