Cuando el frio pide vino y platos de cuchara

frio

 

En estos días es difícil ignorar el frío que tiene en vilo a toda Europa; tan difícil como que apenas apetece moverse de casa. El frío y con él, la sensación heladora que nos invade al pisar la calle, solo nos invitan a pensar, por ejemplo, en una chimenea, un buen plato de cuchara y, como no podía ser de otra manera, en un buen vino. Cocido madrileño, fabada asturiana, sopa de ajo, lentejas… Buenísimo ¿Con qué vino puedo acompañarlas?

 

Como siempre, hay un buen vino para cada uno de estos platos de cuchara y, como siempre, hay un buen vino que las acompaña sin que por ello el plato pierda todo su protagonismo. Así, las sopas de pescado, las cremas de verduras, los platos más ligeros, son dados a servirse junto a vinos blancos. Los vinos blancos han de servirse frescos y no fríos para que combinen a la perfección con el sabor de los alimentos a los que acompañan y que el tiempo obliga a servir calientes, muy calientes.

 

Al que le guste el vino rosado, quizás le apetezca más un menú en el que las verduras o la pasta destaquen por encima de otros alimentos. Sin embargo, los arroces, el pescado, el marisco y las cremas, piden si no son demasiado fuertes, vinos blancos frescos pero menos ligeros.

Un vino para cada plato

 

Si algo tienen de bueno los platos de cuchara es que los hay para todos los gustos. Aquellos que incorporan carne y embutidos convirtiéndolos en un placer de difícil digestión, piden vinos tintos de crianza, reserva y gran reserva. Todos ellos equilibran los sabores fuertes e intensos del plato que se sirve y que es precisamente, el que nos lleva a buscarlos en estos días especialmente fríos.

 

Las especias ocupan también lugar indiscutible en muchos platos de cuchara. Entre ellas, el picante es especialmente exigente con la bebida, porque necesita de un vino ligero que lo aplaque sin hacerlo desaparecer del todo, sin quitarle el protagonismo. Un Sauvignon blanc, por ejemplo, sería una de las mejores opciones con las que acompañar un plato condimentado con especias o guindilla.

 

Para quienes huyen de comidas grasas y pesadas pero no pueden pasar sin un buen consomé durante el invierno,  hay quien opina que el mejor acompañamiento viene dado por un vino licoroso. Sea cual sea la elección, la oferta empieza a abrir el apetito. Y es que al final, si algo tiene el invierno además de hacernos pasar mucho frío, es esto de permitirnos volver a disfrutar de tan tradicionales platos y de tan exquisitos vinos.

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