El vino en las bodas de un tiempo nuevo: vive una celebración doble

vino para tu boda
Quieres casarte, pero prefieres esperar, prefieres esperar ese momento en el que todos puedan disfrutar de todo y de todos; disfrutar de los abrazos, de las felicitaciones y, cómo no, del vino en tu boda, de los brindis y de los buenos deseos que se repiten uno detrás de otro en eventos tan importantes como estos.

Aprovechemos este tiempo en el que hemos de mantener la calma, contener abrazos y alargar distancias para preparar nuestro día; un día que llegará y que necesita de tiempo para ser organizado con esmero y cuidado. Vayamos informándonos de cómo elegir el vino de nuestra boda y cómo calcular la cantidad. Es muy posible que para entonces, sean dos los acontecimientos que permanecerán en el recuerdo: el primero, el de celebrar la posibilidad de celebrar; el segundo, el festejo de uno de los días más importantes que quedarán siempre en el calendario de nuestra vida.

¿Por qué menú te gustaría que recordaran tú día? ¿Y el vino? El vino en las bodas es fundamental, tanto, que mejora y aumenta los buenos recuerdos, los sabores de los exquisitos manjares servidos en tu día. Sí, importante dar con el vino adecuado, con la cantidad y con la variedad perfecta para los platos a los que acompañarán.

Puedes ir calculando ya el número de comensales a los que invitarás, puedes ir dejando atrás el miedo y el respeto que a veces se instalan antes de una boda y empezar con la organización para que todo salga más que bien, para que todo sea perfecto… hasta el vino. Y elija quien elija el vino en las bodas, seas tú o sea la empresa que te ayude con el evento, nunca está de más una pequeña guía que te sugiera algunos de los pasos con los que empezar a pensar en los preparativos.

– Para elegir el vino, es mejor pensar en los gustos de tus invitados que en sorprenderlos. Si bien es cierto que el vino en una boda puede cumplir los dos requisitos, mejor estar seguro de que el vino que elijas será de su agrado. Siempre es un acierto optar por una opción segura, una opción que sea del agrado de todos porque no por eso serás ni menos original, ni más aburrido en tus gustos. Seamos serios, escojamos aquellos productos que respondan a una boda como la nuestra y a las expectativas de quienes hemos escogido para que nos acompañen en tan célebre e inolvidable evento. Combina vinos blancos, frescos y ligeros con tintos con cuerpo y presencia, reposados y amables, capaces de alegrar paladares durante la comida y potenciar o contrarrestar el sabor de los platos del menú.

Si quieres estar completamente seguro, siempre tienes la opción de consultarlo con algunos de tus invitados, los más allegados, los más entendidos o los que más confianza te den.

¿Dónde te vas a casar? ¿En qué momento del año?

Está claro que el clima es fundamental. Determina el menú y con él, el vino de tu boda. Cuanto más cálida sea la estación en la que vayas a casarte y el lugar en el que lo hagas, más fresco y ligero debería ser el vino que sirvas en tu boda.

Atrévete a probar vinos diferentes.

Somos afortunados de contar con una tradición vinícola importante y de poder elegir entre cientos de vinos diferentes. España tiene muchas variedades de vinos, unas más conocidas que otras, pero puesto que tienes tiempo y te has propuesto dedicárselo con especial esmero a ese evento que probablemente haya tenido que esperar algún tiempo, aprovecha para descubrir nuevos productos. Podrías empezar por preguntarte por el vino de regiones desconocidas para ti, por el vino de tu ciudad favorita o, simplemente, por descubrir qué nuevos productos componen la oferta de alguna de tus bodegas preferidas. Un día como este, bien lo merece y ¡dispones de tiempo para hacerlo!

La cantidad, ¿cuál es la adecuada?

Mejor que sobre, eso seguro. No se trata de pasarse, pero sí de estar tranquilo y de saber que no va a faltar vino en una boda. Piensa en los vinos que acompañarán cada momento: aperitivo, comida o cena y, por supuesto, el postre. ¿Podrían ser tres o cuatro? Una vez decidido piensa que una botella suele rellenar las copas de cuatro comensales. A partir de aquí y en función del número de invitados, haz el cálculo. Solo vosotros, los protagonistas del día, conocéis a vuestros invitados, sus preferencias, su paladar, su capacidad de emplearse a fondo y de darlo todo en una celebración tan importante. Contabilizados los asistentes entre niños y adultos, los vinos y, considerando el clima y la época del año, sé generoso en el cálculo. Si te sobra, casi mejor. Sabemos que el vino podemos tenerlo en casa largo tiempo y que, por lo tanto, podremos volver a revivir, de nuevo, muchos de esos momentos que, aunque tuvieron que esperar, fueron vividos y revividos; celebrados y recelebrados.

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