Elaboración y tipos de Whisky

El Whisky es una bebida espirituosa elaborada a partir de granos de cereales, que son ricos en una sustancia llamada almidón, la cual se emplea para obtener el alcohol.

El almidón, por si solo, no puede ser fermentado, tal y como ocurre con las uvas y el mosto, sino que ha de transformarse en azúcares. Para conseguir convertir el almidón indisoluble en azúcares fermentables, los cereales han de pasar por el proceso de germinación.

Para que un cereal germine, se emplea agua caliente, de tal manera que el grano comienza a crecer. Este proceso se llama malteado.

Antes de que el cereal crezca por completo, la germinación se frena mediante el secado de los granos en un horno. Normalmente se emplea la turba para calentar y secar los cereales, por lo que es muy común esos aromas ahumados en el producto final.

Una vez que el grano ha sido malteado y secado, se muele y después se mezcla con agua caliente. El siguiente paso es añadir levaduras para que comience el proceso de fermentación.

Tras la fermentación, llega el momento de la destilación. En un anterior post ya hablamos sobre la elaboración de las bebidas espirituosas de manera generalizada. En el caso de los whiskies, los de mayor calidad se destilan mediante alambiques de cobre, que son los responsables de catalizar el sabor.

Una vez concluye la destilación, lo más habitual es que envejezca en barricas de roble durante varios años, lo que también va a ser determinante en la calidad y las características organolépticas del Whisky final.

Tipos de whiskies según su procedencia

Whisky escocés: Debe ser destilado y criado en Escocia durante un tiempo mínimo de tres años en barricas de roble. Los mejores whiskies realmente permanecen en barriles más de tres años pero el tiempo que indica la etiqueta no hace referencia a la edad del producto sino a la de su componente más joven.

Hay varios subtipos de Whisky escocés. En el de malta sólo se puede empelar cebada malteada y la destilación debe ser llevada a cabo obligatoriamente mediante alambiques de cobre.

El Whisky Single Malt es similar al anterior, pero debe provenir de una sola destilería. Influye mucho el ‘secreto’ del elaborador, como puede ser el nivel de tostado, así como la turba o barricas utilizadas.

El whisky de grano hace referencia a que se mezclan distintos cereales para su elaboración, como cebada malteada, trigo o maíz. Normalmente se mezcla con whisky de malta para crear el Blended Scoth Whisky.

Whisky irlandés: En este caso pueden ser elaborados a partir de cebada malteada y cebada sin maltear, también se permite añadir otros tipos de granos de cereal. No siempre se utiliza turba y pueden ser destilados mediante alambiques de cobre, columnas de destilación o una combinación de ambos métodos.

Whisky americano: El whisky es una bebida muy popular en Norteamérica, sobre todo en los estados de Kentucky y Tennessee. En Norteamérica, sobre todo en Kentucky, el whisky más conocido es el Bourbon, que debe estar elaborado con al menos un 51% de granos de maíz. Además, envejece en barricas de roble americano nuevas muy tostadas. La diferencia fundamental con el de Tennessee es que éste se filtra con carbón de arce sacarino antes de la crianza en barriles.

Sin duda, el Whisky es una bebida realmente interesante en la que se pueden encontrar multitud de matices en función de la materia prima utilizada, del proceso de destilación y del envejecimiento en barricas.

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