Vino para regalar, vino para celebrar y vino para enamorar


Cuando de regalos se trata, hay siempre dos grupos diferenciados de personas. Están aquellos a los que les encanta recibir y aquellos que, por el contrario, se sienten mucho más cómodos obsequiando, y si el obsequio consiste en regalar vino, la ilusión se multiplica fácilmente.

Tanto si te sientes identificado con uno como con otro perfil, estás de suerte porque, aunque no es necesario ningún motivo especial, para regalar vino a alguien, el día de los enamorados vuelve a estar, otra vez, a la vuelta de la esquina.

¿Ya habías pensado en esto? ¿Esperabas solo el momento en el que poder dedicarle algo de tu tiempo a encontrar ese vino que te gustaría regalarle a una persona especial? ¿Te gustaría ser más que generoso?

¿Qué regalar?

Aunque regalar vino es siempre una idea fantástica, regalar una botella puede no ser bastante; la idea de que nos va a saber a poco tiene el suficiente peso como para plantearse regalar alguna más. ¿Has visto los lotes de vinos para regalar que Bodegas Comenge tiene en oferta y que harán las delicias de quien espere poder celebrar ese día por todo lo alto sin temor a quedarse con ganas de más? Descubrirás grandes vinos para regalar en nuestra tienda.

El acto de regalar vino es de por sí elegante. Si además le añadimos los detalles que los estuches Comenge incluyen junto a muchos de sus mejores vinos, a la elegancia y a la ilusión buscadas con nuestro gesto, habrá que añadir una dosis de exquisitez y de refinamiento difíciles de encontrar en otros posibles regalos.

 

 

Y, ¿por qué esperar? El catorce de febrero es una fecha señalada, pero ¿no podría haber muchos catorces de febrero? Es más, ¿no deberíamos vivir buena parte de los días del año como si fueran catorce de febrero? El vino está hecho para disfrutarlo, para celebrar pequeños y grandes acontecimientos, para acompañar el día a día, … para regalar.

El acto de regalar vino puede adoptar diferentes formas. La cultura del vino así lo permite. Un viaje o una estancia en cualquiera de las cunas del vino de nuestro país, una visita a una bodega de la que salir más que satisfecho con uno de sus estupendos lotes de vino o de sus estuches elegantes, hace de cualquier día del año, una fecha susceptible de ser doblemente celebrada.

No importa a qué grupo de personas de los anteriormente mencionados, pertenezcas. Si eres de los que van a recibir: elige vino; pero si eres de los que van a regalar: regala vino. El resultado, ya lo conoces: insuperable.

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