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6 zonas vinícolas famosas por sus rosados

Vinos rosados del mundo

Vinos rosados del mundo

Los tremendos denostados del mundo de vino. Supuestamente, vinos con bajísima calidad y elaborados con las peores uvas… El nieto más feo de la vid. Hace algunos años, no se confiaba en que los vinos rosados pudieran tener su espacio en el espectro vinícola (particularmente en España): unos vinos simples sin nada que decir. A día de hoy, esto ha cambiado. (¡Y damos gracias por ello!)

El rosado es uno de los vinos con mayor crecimiento en los últimos años y esto no es casualidad. Una vez se ha superado la falta de atención que han tenido por parte de productores y consumidores, debemos atender con mirada crítica el presente y el futuro de estas elaboraciones.

Los viticultores de muchos rincones del mundo han mostrado interés en estos vinos, aprendiendo y matizando todos los aspectos: variedades y métodos de elaboración (incluida la crianza).

Si hace algunos años hablamos con cualquier viticultor de prácticamente cualquier zona, se reiría si tan solo mencionamos la crianza de los vinos rosados. Por suerte, estamos viviendo una época dorada para estos vinos, ¡parece que están de moda!

Mucho tenemos que agradecer a los que se empecinaron con estos vinos, riojanos, navarros, vallisoletanos, californianos y a los provenzanos, entre otros. Ellos creyeron y trabajaron estos vinos desde hace años y ahora son referentes en este estilo, cada uno con sus propios matices.

1. CALIFORNIA

Es famoso su White Zinfandel, un estilo de vino que parte de su variedad tinta local, Zinfandel. Es la uva “propia” de California y la más cosechada en este estado. Tiende a madurar de forma no homogénea, por eso en el momento de la vendimia, cuando el racimo completo ha madurado algunas bayas ya se habrán pasificado. Esto hace que sea habitual encontrar azúcar residual en estos vinos.

Son típicamente afrutados, pálidos, con poco alcohol y como hemos dicho, de dulzor medio. Un ‘must-taste’ entre los millenials americanos.

2. PROVENZA

Utilizan diferentes variedades entre las que podemos encontrar Garnacha, Carignane (Cariñena), Mouvedre (Monastrell), Cinsault y Syrah. Normalmente no se trata de vinos varietales, sino que hacen ‘coupages’. Es el vino mayoritario en esta zona (entre el 60 y el 70% del vino elaborado).

Suelen ser muy pálidos, rosado color cebolla. Son los vinos del momento. Los que podemos encontrar en prácticamente todos los sitios. Se han puesto de moda y muchos mercados han adaptado su estilo de vinos a los de la Provenza.

Son vinos de color tenue y estilo ligero, fresco y frutal.

3. RIBERA DEL DUERO

En Bodegas Comenge hemos elaborado nuestro propio clarete, o rosado (porque según la Ley Europea, son lo mismo), Carmen by Comenge.

Se trata de un clarete de parcela, que mezcla el viejo Albillo castellano, el cual aporta frescura, viveza y sutileza aromática y las tradicionales uvas tintas de nuestros viñedos de entonces: Tempranillo, Valenciana y Garnacha, que forman un compendio de elegancia, potencia y riqueza aromática. Cría durante 6 meses con sus propias lías. Es un vino muy exclusivo ya que se elaboran poco más de 4.000 botellas. y el resultado es un rosado intenso, con mucho cuerpo y largo en boca.

4. CIGALES

Las variedades más características de esta zona que abarca tierras de Valladolid y Palencia son Tempranillo, Albillo y Verdejo. Los mostos se mezclan en diferentes proporciones para conseguir diferentes matices y aromas. Los rosados o claretes, más comúnmente conocidos en la zona, presentan el 50% de la producción de la misma.

También son habituales los colores intensos, aunque en los últimos tiempos también se elaboran muchos de estilo provenzal.

5. NAVARRA

La uva característica de esta zona es la Garnacha y el método de elaboración el sangrado (mosto flor). El primer jugo que se adquiere de las uvas, se remonta sin prensar, para que adquieran color. Después el jugo se separa de las pieles y comienza la fermentación alcohólica.  Se obtiene un llamativo color frambuesa y unos aromas característicos de fresas es incluso golosinas.

En los últimos años se han elaborado más de 13 millones de litros de vino rosado.  Intensos aromáticamente, acidez equilibrada, gran frescura y atractivo color.

6. LEÓN

La Prieto Picudo es una variedad típica de Castilla y León, autóctona de Valdevimbre, Los Oteros, la Ribera del Río Cea y la más plantada en la denominación de Origen Tierra de León. Es una variedad con mucho color, mucha acidez y con gran cantidad de azúcar y tanino. La elaboración del rosado característico de esta zona se denomina madreo: se añade al mosto en fermentación los racimos enteros y muy sanos.

Aporta muchos aromas a frutas del bosque y florales. Se trata de vinos persistentes en boca y muy expresivos.

Aunque los vinos rosados pálidos están de moda y son más comunes de encontrar, no debemos perder la personalidad y la variedad que hay en el mercado. Con ello perderíamos parte de la riqueza de muchas zonas y mucho valor que ha costado conseguir durante muchos años.

Cuando el vino rosado tiene nombre de mujer

Son muchas las creencias y falsas ideas que se tienen acerca del vino rosado. Es un vino del que es fácil confundir su origen o incluso su método de elaboración. Se ha llegado a decir de él que lo beben aquellos a quienes el vino tinto les parece demasiado fuerte; de él, se ha dicho incluso, que tiene menos fuerza. Nada más lejos de la realidad.

El carácter y el cuerpo del vino rosado, nada tienen que envidiar al del vino tinto o al de cualquier otra variedad. “Carmen”, nuestro nuevo vino rosado, contiene la belleza, la sabiduría, la resistencia y el carácter amable de una viña madura. Este vino homenajea a aquellas generaciones de viticultores que respetaron y cuidaron la biodiversidad de su viña, para que sus vinos se puedan seguir disfrutando en el futuro. Es un merecido homenaje también a Carmen Fuentes, esposa y compañera de vida de Jaime Comenge, fundador de la bodega.

En Hontoria de Valdearados se encuentra la viña centenaria con cepas de uva blanca Albillo, que puede encontrarse en los vinos clásicos de la Ribera de Duero, el clarete. “Carmen” mezcla el Albillo con uvas tintas como el tempranillo, la garnacha y la valenciana, consiguiendo un vino elegante y aromático.

Origen del vino rosado

No es casualidad que el origen del vino rosado se encuentre en la Provenza francesa, región vitivinícola más antigua de Francia cuyos primeros vinos fueron precisamente rosados. El conocimiento y la experiencia de quienes se dedican al vino, de quienes tratan a cada una de sus viñas con el mimo que necesitan para que éstas respondan con generosos racimos susceptibles de transformarse en un vino de carácter, supieron desde el principio la necesidad de encontrarle un nombre tan intenso como fresco y auténtico.

Y así, el nombre de Carmen, cuyo significado tiene que ver con la cercanía y el afecto, no puede dejar de asociarse con el tesoro en que se han convertido las viñas para sus viticultores.

 

 

Sin embargo, el vino rosado no fue siempre llamado de esta forma, ni asociado a las cualidades que posee. Hasta hace unos cincuenta años no se le asociaba a ninguna variedad definida y tuvo que enfrentarse a quienes decían de él que no era ni tinto, ni blanco. Hoy, ese vino rosado del que se decía alegremente que ‘iba con todo’, se ha afianzado; se ha hecho un hueco en el mercado y se ha destacado por los mismos atributos que encierra la etimología del nombre con el que Comenge lo ha bautizado.

El vino rosado es auténtico y su versatilidad le permite poseer una gran personalidad y al mismo tiempo, su calidad le otorga fuerza sin olvidarse por ello de la elegancia de su gusto; le otorga presencia y, sin embargo, es sutil. Todos y cada uno de sus atributos se resumen en una sola palabra: Carmen.

Carmen: belleza, sabiduría y autenticidad

 

“Carmen” atesora toda la belleza, la sabiduría, la autenticidad, la resistencia y el carácter amable de una viña madura, como si de una gran mujer se tratase. Es nuestro homenaje a las generaciones de viticultores que durante años cuidaron las viñas respetaron su biodiversidad. Gracias a ellos hoy podemos seguir disfrutando de su paisaje y su excepcional uva. Y es también un merecido homenaje a Carmen Fuentes, esposa de Jaime Comenge, fundador de la bodega, compañera de su vida y de sus sueños.  

 Este vino nace en una maravillosa viña centenaria cultivada en Hontoria de Valdearados, escondida  en un rincón del monte al abrigo de encinas, robles y sabinas. Un viñedo compuesto por las variedades que  tradicionalmente  se cultivaban en la Ribera del Duero, formando un maravilloso mosaico de colores y sabores. Buena parte de sus cepas son de Albillo, uva blanca casi olvidada de la Ribera del Duero, fresca, dorada y sutilmente perfumada, presente siempre en el vino tradicional de esta tierra: el clarete.

“Carmen” es un clarete de parcela, mezcla del viejo albillo castellano- pura frescura, viveza y sutileza aromática- y las tradicionales uvas tintas de los viñedos de entonces, el tempranillo, la valenciana y la garnacha –compendio de elegancia, potencia y riqueza aromática.

Es un vino, pero también mucho más…

 

El clarete Carmen 2017 de Bodegas Comenge (DO Ribera del Duero) atesora todas las virtudes de una viña madura: carácter, resistencia, hermosura, saber, verdad, como si de una gran mujer se tratase. Es un homenaje a generaciones de viticultores que respetaron durante años la biodiversidad de las viñas y también a Carmen Fuentes, compañera de vida y sueños del fundador de la bodega, Jaime Comenge.

Este vino nace en una viña centenaria cultivada en el municipio de Hontoria de Valdearados (provincia de Burgos), escondida en un rincón del monte al abrigo de encinas, robles y sabinas. Un viñedo compuesto por las variedades que tradicionalmente se cultivaban en la Ribera del Duero, formando un maravilloso mosaico de colores y sabores.

Datos técnicos del vino Carmen

Uva: 50% albillo real, 40% tinto fino, 10 % garnacha y valenciana
Edad del viñedo: 97 años; plantado en 1921 sobre pie franco.
Elaboración: La uva albillo está pisada y macerada con sus pieles y raspones, sin sulfuroso, en cámara frigorífica a 5º C durante 3 días. Las variedades tintas se estrujaron, encubaron y maceraron a 10 grados durante 12 horas.

Los mostos resultantes se mezclaron y desfangaron, realizando posteriormente la fermentación a 15ºC con levaduras propias.

Ha permanecido sobre lías desde octubre de 2017 hasta mayo de 2018.