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Previsión de vendimia 2019 en Bodegas Comenge

Quedan ya pocas semanas para la recolección de la uva en Bodegas Comenge. La climatología de los próximos días será decisiva y marcará la fecha de comienzo de vendimia, por lo que aún es pronto para aventurarse a decir la fecha exacta de inicio.

Sin embargo, hay un factor que sin duda caracteriza a la cosecha 2019: la sequía. Desde de noviembre de 2018, las precipitaciones hasta el mes de septiembre -de forma generalizada- en España han sido muy inferiores a la media.

En Bodegas Comenge, tanto el invierno como la primavera fueron extremadamente secos. Durante los meses de febrero, marzo y mayo no cayó ni una gota de agua, en abril se registró algún día de lluvia, pero no en cantidad suficiente. Durante los meses de junio y julio también las lluvias han sido escasas, aunque el final del mes de agosto nos regaló entre 17 y 32 litros por metro cuadrado en las distintas áreas en los que se ubican nuestros viñedos, que fueron rápidamente absorbidos por el suelo.

Es resumidas cuentas, durante el presente ciclo vegetativo, la pluviometría registrada se sitúa en aproximadamente 180 mm, lo que representa un 60% menos de las necesidades normales de un viñedo en producción. Cabe destacar que las hojas basales de nuestras viñas presentan en la mayor parte de los viñedos un vibrante color verde, lo que indica un buen comportamiento y actividad fotosintética a pesar del estrés hídrico,  dado que el sistema radicular de la cepa después de 20 años de edad es capaz de aprovechar mejor las escasas reservas hídricas del subsuelo. Pero la sequía no sólo tiene esta cara negativa. Debido a la baja humedad relativa del ambiente la proliferación de enfermedades criptogámicas se frena y las plantas presentan un perfecto estado sanitario.

A pesar de que se auguran rendimientos moderados, tanto con respecto a la cantidad y tamaño de racimos en las cepas como de mosto por baya, un año seco facilita el trabajo en ecológico de nuestros viñedos y si nada lo tuerce la calidad de esta añada será excepcional.

Cabe destacar que en Bodegas Comenge siempre trabajamos con rendimientos bajos, con el fin de obtener uva equilibrada y de máxima calidad. Esto, unido al pequeño tamaño de las bayas y de los racimos, nos hace estimar una producción en torno a 4.000 kg/ha.

En 2019 no hemos permitido el crecimiento de cubierta vegetal natural entre los líneos de los viñedos, debido, precisamente, a la falta de recursos hídricos. Sin embargo, las labores en la viña han sido las habituales de cualquier año: supresión manual de brotes secundarios (desnietado), despuntados y aclareo de racimos en todos nuestros viñedos.

Un año bueno para la Cabernet Sauvignon

En Bodegas Comenge llevamos haciendo muestreos desde final de agosto y, según los primeros indicios, comenzaremos hacia finales de septiembre con las parcelas más precoces y en octubre con las más frescas.

Estamos muy satisfechos con la maduración de la uva Cabernet Sauvignon en esta cosecha, ya que está madurando completamente y de forma homogénea, con parámetros muy similares al Tempranillo. La maduración del Albillo, por su parte, está siendo más irregular. En las cepas viejas podemos encontrar racimos más grandes que otros años.

Teniendo en cuenta el comportamiento del mes de septiembre hasta el momento, ideal en cuanto a climatología, auguramos un año excepcional para los mostos, con acideces altas debido a una maduración lenta y a gran sanidad de las uvas debido a la falta de humedad. Según Rafael Cuerda, Director Técnico de la bodega, la añada 2019 se puede parecer a la 2005 o 2015.

En Bodegas Comenge no cesa nuestra inquietud investigadora y por eso este año estamos inmersos en otro innovador proyecto de investigación para la selección y empleo de levaduras no-saccharomyces para la fermentación de la uva blanca autóctona Albillo. En el caso del vino rosado Carmen by Comenge y los tintos, realizaremos las primeras pruebas de inoculación en gran volumen de nuestra levadura Lachancea thermotolerans, y se harán las primeras elaboraciones con las uvas de tempranillo obtenidas tras los tratamientos experimentales en viña con elicitores de origen orgánico,  ensayos todos ellos que están englobados dentro de los ensayos contemplados en el proyecto FRESHWINES y  que cuenta con apoyo financiero a través del  Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

FRESHWINES es un proyecto consorciado de desarrollo experimental que pretende promover nuevos conocimientos y tecnologías orientados a mejorar la frescura de los vinos españoles. Mediante la implementación de estrategias vitícolas y enológicas en el viñedo y la aplicación de biotecnología en bodega, esta iniciativa pretende incrementar el valor y la competitividad de los vinos españoles adecuándolos a los perfiles que se corresponden con la demanda internacional creciente.

 

Preparamos la vendimia en Ribera del Duero

La vendimia es uno de los momentos más importantes para cualquier bodega. Recoger los frutos que se llevan cultivando todo el año con esmero y cuidado, para iniciar el proceso de elaboración del vino y la posterior crianza.

Durante todo el ciclo vegetativo, pensamos a medio y largo plazo, no solo en la vendimia del año, sino también en los años venideros. Sin embargo, los últimos 3 meses son cruciales, pues es el momento en el que las uvas crecen y se desarrollan. Para conseguir uva sana y de máxima de calidad es preciso realizar un importante trabajo en el viñedo en los meses previos a la recogida del fruto.

1. Despampanado y espurgado: consiste en eliminar el exceso de brotes que han aparecido, sobre todo, en el tronco y brazos que no nos interesan este año, también llamados ‘chupones’. El objetivo es evitar un exceso de uvas y vegetación. Se lleva a cabo alrededor del mes de abril-mayo, que es el momento en el que la vid despierta de la parada vegetativa y cuando empiezan a nacer los brotes de este año.
Desbrozado: eliminar las malas hierbas localizadas sobre todo entre las cepas, pues causan una gran competencia por el agua en climas secos.

No nos referimos a la cubierta vegetal que en Bodegas Comenge dejamos crecer, sino de las malas hierbas que aparecen en la parte inferior de las cepas y que no aportan ningún beneficio. Una vez la savia empieza a circular, las raíces toman el agua, los nutrientes y estas hierbas se aprovechan de ello.

2. Segar la cubierta vegetal: en viñedos pobres y con poco vigor es preferible segarla en el momento de la floración para que pueda crecer correctamente. En los que tienen algo más de rendimiento podemos esperar unas semanas más. El objetivo no es otro que evitar la competencia por el agua.

3. Despuntes: se corta la parte superior de los pámpanos para reducir la producción de hojas de la planta y mejorar la distribución de la canopia.

4. Poda en verde: consiste en prescindir de algunos racimos en caso de que haya exceso de uva para dejar una carga equilibrada, que permita obtener unas uvas de mayor concentración de aromas y sabores.

5. Aclareo: se elimina parte de las hojas para mejorar la aireación de los racimos, así como la exposición al sol y de la misma forma, la sombra.

6. Ataques fúngicos: Entre el cuajado y el envero hay que realizar tratamiens contra ataques fúngicos, más preventivos que paliativos. Se trata de prevenir algunas enfermedades que afectan a la vid como mildiu, oídio o botrytis, que comprometen el buen desarrollo de la planta y su actividad fotosintética. A medida que se acerca la vendimia, se realizan con menos frecuencia.

7. Muestreo: se toman muestras de las bayas para conocer su evolución que están teniendo y poder prever el momento óptimo de vendimia. Se evalúa la cantidad de azúcar acumulada y la maduración de la pepita. Para poder obtener resultados fiables se toman muestras de diferentes puntos del viñedo, diferentes exposiciones, de la parte superior, inferior…. Para hacer un resultado generalizado.

La vendimia en la Ribera del Duero vallisoletana, condicionada por las lluvias primaverales

No está siendo un año climatológico fácil en la Ribera del Duero, al contrario que el año pasado, la vendimia 2018 estará muy condicionada por las lluvias de primavera y temperaturas más frescas de lo habitual, sobre todo en el mes de mayo y junio, con una gran cantidad de precipitaciones.

Está previsto que la recogida de la uva comience en torno a la primera semana de octubre, aunque en el caso de la uva blanca, la Albillo, para el rosado by Comenge, se hará un poco antes, a final de septiembre.

Según Rafael Cuerda, enólogo de Bodegas Comenge, tenemos que ver que las uvas están en el punto óptimo de maduración que nos gusta. Hemos tenido mucha suerte con la no aparición de lluvia durante todo este mes de septiembre, unido a unas temperaturas altas día tras día, condiciones climáticas idóneas para la maduración de la uva, poco habituales en estas fechas del año. Por el momento no han aparecido problemas de botrytis, pero seguro que la vamos a ver en aquellos viñedos con excesivos rendimientos y por tanto con retraso de la maduración. El oídio, a pesar de las dificultades, es un hongo con el que estamos bien aleccionados y se ha controlado bastante bien en la Ribera”.

El viñedo de la variedad Cabernet Sauvignon sufrió las consecuencias de la helada tardía de mayo y venía con el ciclo muy retrasado. Es una variedad que necesita bastantes horas de sol para madurar correctamente. Sin embargo, las temperaturas registradas durante las últimas semanas han permitido recuperar gran `parte del retraso acumulado y anticipar la maduración.

Esta casta no siempre termina su ciclo de forma adecuada en la Denominación de Origen Ribera del Duero, pero Cuerda afirma que si en octubre no llueve demasiado y no sufrimos heladas “probablemente obtengamos un Cabernet interesante”. Lo que es seguro es que la vendimia de esta variedad no podrá hacerse antes de la tercera semana de octubre. Un vez más, será el clima que tengamos hasta esas fechar tardías las que determinen su calidad.

La añadas marcan el carácter de los vinos

Después de una añada seca y calurosa durante todo el ciclo, ha continuado una extremadamente seca en invierno y muy lluviosa en primavera, lo que evidentemente marcará el carácter de los vinos. El año pasado las uvas eran de un pequeño tamaño, arrojando mostos con mucha concentración, delicados para elaborar vinos jóvenes.

Aún es pronto para vaticinar, ya que es preciso esperar a que la uva entre en la bodega, pero si que habrá alguna ligera adaptación en la elaboración de los vinos. El año pasado apenas remontamos, tratamos con muchísima suavidad los mostos para evitar extraer más taninos de los necesarios. Es cierto que en esta ocasión quizás nos encontremos con uvas de un tamaño mayor del habitual y tal vez sea interesante alargar la maceración en aquellas parcelas donde la maduración y sanidad de la uva sea excelente. Pero ahora es difícil saberlo, habrá que ver cómo se comportan los primeros mostos y, a partir de ahí, ir variando si hay que variar, adaptando el trabajo de los mostos a las características y expresión de cada viñedo”, explica Rafa.

En la presente vendimia, también ha habido un cambio sustancial por parte del Consejo Regulador de la D.O. Ribera del Duero: el rendimiento máximo por hectárea se ha aumentado un 10%, pasando de los 7.000 Kg/Ha. a los 7.700 Kg/Ha.

En el caso de Bodegas Comenge, esta medida no afectará porque ninguna de las parcelas se acercan a los rendimientos máximos, oscilando entre los 3.600 y los 5.800 Kg/Ha, según las estimaciones de cosecha realizadas después del aclareo de racimos.

¿Cómo serán los vinos de la cosecha 2018?

De momento, la acidez de los mostos se siguen manteniendo en niveles buenos, más alto que otros años, lo que va a permitir mantener mucho mejor el frescor de los vinos. Las uvas son entre un 15 y un 20% mayores que la media de los tres años anteriores, por lo que es posible que los vinos resultantes resulten menos potentes y concentrados, con un buen equilibrio entre el alcohol, la acidez y la estructura, pero eso también va a depender mucho de las distintas características de parcelas de Bodegas Comenge.

En nuestro caso, parece una añada bastante equilibrada y, si conseguimos completar bien la maduración, me recuerda a la añada 2014, que fue un buen año para nosotros. Incluso a la 2009, donde nos movimos con fechas de vendimia similares a este año. Fueron para nosotros años excepcionales, esos años no nos llovió nada durante la vendimia y por las previsiones meteorológicas que manejamos esperamos la climatología se comporte de forma benigna y podamos disfrutar de otra gran añada en la Ribera del Duero”, sentencia el enólogo.

Anatomía de una uva

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Las uvas de la Ribera del Duero están en proceso de envero, esto quiere decir que ha comenzado la maduración de las bayas.

En el aspecto visual, las uvas tintas hace semanas que comenzaron a ‘pintear’, es decir, a cambiar el color verde por color morado o violeta. Las uvas blancas, por su parte, modifican su tonalidad verde a otra más dorada.

Pero lo más importante ocurre en el interior de las bayas. Comienza la acumulación de azúcares, que después será uno de los indicadores para calcular el grado alcohólico probable del vino; y también el proceso de maduración fenólica, es decir, la maduración de la pepita.

Para decidir cuál es el momento óptico de recolección de los racimos, es preciso comprobar que la uva ha realizado correctamente ambas maduraciones. Si acumula muchos azúcares (grado alcohólico alto), pero después la pepita no está marrón, es posible que encontremos verdores en el resultado final del vino.

En Bodegas Comenge en las semanas próximas a la vendimia se llevan a cabo controles de madurez, con la intención de comprobar analíticamente que los parámetros son los adecuados, pero también se catan uvas.

En numerosas ocasiones las sensaciones sensoriales nos ayudan a tomar decisiones importantes en el proceso de elaboración de un vino, como puede ser el momento adecuado de vendimia.

¿Cómo es una uva por dentro?

Para entender mejor cómo y dónde se desarrolla la maduración alcohólica y fenólica, así como a procedencia del color de los vinos tintos, es importante conocer de qué está formada una uva:

  • Pepita: El endocarpio contiene las pepitas y, en función de la variedad de uva, las semillas o pepitas pueden ser de mayor o menor tamaño y tener distinta forma. Lo que es común, en todo caso, es que, si las pepitas se rompen durante la elaboración o no estás bien maduras (maduración fenólica), suelen aportar taninos verdes desagradables.

  • Pulpa o mesocarpio: Es la parte carnosa de la uva, es lo que va a indicar el volumen de mosto que se extrae de cada uva. En función de cada variedad, la relación pepita/pulpa difiere. La mayoría de las pulpas de las bayas tienen un color grisáceo, no aporta ningún color al vino, por eso es posible elaborar vinos blancos de uvas tintas (blanc de noirs). Sin embargo, hay algunas variedades, como la Garnacha Tintorera, que sí tienen la pulpa coloreada. En esta parte de la uva se encuentran compuestos importantes, como los ácidos, azúcares (maduración alcohólica), el agua y las pectinas.

  • Hollejo, piel o edicarpio: En esta parte de la uva se encuentran los taninos y los antocianos, esto es, los compuestos fenólicos, responsables del color en los vinos. Los vinos blancos también tienen este tipo de compuestos, aunque, evidentemente, no de ese color morado o violeta característico. La piel también actúa como protector natural de la uva contra los ataques fúngicos.

  • Pedúnculo o pincel: Es el ‘rabillo’ una pequeña parte leñosa que une a la baya con el raspón o escobajo. Algunos viticultores y enólogos también catan esta parte de la uva para determinar el grado de madurez de esta, ya que, durante el ciclo vegetativo, pasa de estar verde y blanda y dura a marrón y leñosa. En la vendimia mecanizada, esta parte se elimina de la uva durante su recolección.
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¿Subirá el precio del vino por la escasa cosecha?

La merma de la producción tras la vendimia de 2017, debido principalmente a la sequía y al daño ocasionado por las heladas y el granizo en determinadas zonas, ha traído consigo la publicación de multitud de noticias sobre el aumento del precio de los vinos.

Los expertos hablan de un gran incremento del producto final, algunas organizaciones de consumidores ya han solicitado que el aumento del coste de los vinos por parte de las bodegas se realice de forma paulatina. Por otro lado, diversas organizaciones agrarias ya han solicitado que la subida suponga más beneficios económicos para el viticultor que, al final y al cabo, es el proveedor de la materia prima.

Las Denominaciones de Origen españolas han anunciado recortes de la producción de vino tras la vendimia desde el 20% hasta el 70%; en un año climatológicamente complicado, desde luego.

Pero, ¿qué hay de cierto en todo ello?, ¿es necesario alarmarse?, ¿va a subir tanto el precio del vino cómo se está anunciando? En realidad, hay muchos factores para tener en cuenta antes de tildar como ‘rotura’ a la cosecha 2017, aunque no cabe duda de que el desplome de la producción se ha producido en toda Europa: En Italia en torno al 23 % menos, en Francia sobre el 19 % y en torno al 15 % menos; pero depende mucho de las zonas. En el caso de Bodegas Comenge, ha sido del 63% con respecto a 2016, más o menos la media de la Ribera del Duero.

Menos rendimiento por hectárea

En la cosecha de 2016 se batieron récords de producción y, por lo tanto, récords de ventas en cantidad, pero no en precio, lo que repercute sobre todo en zonas donde se elaboran vinos a granel.

Debido a la superproducción de vino durante el año pasado, las exportaciones aumentaron en términos cuantitativos, sin embargo, su precio disminuyó en términos generales. Se comercializó mucho vino a granel y los viticultores recibieron menos dinero por el kilo de uva.

En el caso de Bodegas Comenge, como ocurre en muchas otras bodegas de la Denominación de Origen Ribera del Duero, se apuesta por una producción controlada y relativamente homogénea año tras año, mediante trabajos en verde cuando es necesario (aunque nadie se libra de los designios de la naturaleza). Por esa razón el año pasado tanto la producción total como los rendimientos fueron ajustados.

El problema de la añada 2017 es que la falta de lluvia, las heladas y el granizo han causado menores rendimientos, es decir, una inferior relación kg/ Ha, que en bodegas Comenge se ha situado en 2.100 Kg/Ha, cuando lo normal es más o menos el doble.

Cantidad vs Calidad

Para comprender cómo puede comportar el mercado del vino durante el año que viene, es importante diferenciar los productores que apuestan por elaborar mucha cantidad de vino a un precio más económico y quienes apuestan por un proyecto a largo plazo, en el que prima la calidad añada tras añada.

Los operadores que apuestan por vender gran cantidad de botellas o incluso vino a granel, este año verán reducidos sus ingresos. Esto es debido a que el precio al que los viticultores cobrarán la uva es superior, como es lógico, por la ley de la oferta y demanda. ¿Será factible encontrar un vino a 2 euros en un supermercado?

Además, hay que tener en cuenta que los vinos elaborados como crianza y reserva saldrán al mercado dentro de más de un año, por lo que será importante cómo se desarrollan los siguientes ciclos.

Vendimia 2017 en Bodegas Comenge, un año perfecto para largas crianzas

La recogida de la uva en Bodegas Comenge llegó a su fin el viernes 13 de octubre, con una producción total que ronda los 170.000 kilos de uva, siendo la última bodega de la Denominación de Origen Ribera del Duero en meter uva en el lagar.

La vendimia 2017 ha sido una de las más adelantadas de la historia -comenzó el 14 de septiembre con la uva Tempranillo-, y también una de las más escalonadas.

Debido a las fuertes heladas sufridas a finales de abril y principios de mayo, la maduración de los racimos no ha sido tan homogénea como otros años y se puede decir que prácticamente ha habido tres vendimias: una del 14 al 18 de septiembre, en la que recogimos las uvas de los viñedos exentos de daños por la helada, otra del 25 al 28 para las parcelas de Tempranillo que presentaban una mayor heterogeneidad en la maduración y una última el día 13 de octubre, en la que se ha vendimiado la variedad Cabernet Sauvingon, siempre la más tardía.

Dado que la variedad Cabernet Sauvignon tiene un ciclo de maduración extremadamente largo, las características climáticas de la presente añada – seca y con un verano extenso que se ha prolongado hasta bien entrado el otoño– le han permitido alcanzar una maduración fenólica excepcional, estando posiblemente ante la añada con mejor calidad para Cabernet sauvignon en toda la historia de la D.O. Ribera de Duero, según explica Rafael Cuerda.

Poca uva, pero de gran calidad

Las inclemencias meteorológicas registradas a lo lago del ciclo vegetativo no han afectado a toda la Ribera del Duero por igual, como tampoco a todas las parcelas de Bodegas Comenge. En algunas zonas se han registrado pérdidas del 89% de la cosecha y en otras apenas nada, quedando la media de reducción con respecto a la media de años anteriores  en el nada despreciable 43%.

Por suerte, la viña de donde procede la uva para elaborar el vino Don Miguel Comenge –el Pago de las Hontanillas-, se ha salvado del daño del hielo y del granizo. También ha tenido relativa suerte los viñedos ubicados en Pesquera de Duero. Ha sido el viñedo que rodea a la bodega el más afectado por el hielo y por la severísima sequía que nos ha acompañado durante todo el ciclo vegetativo de la vid.

En general, la cosecha 2017 se caracteriza por los bajos rendimientos por hectárea en todos los  viñedos, algunos de ellos por debajo de los 1.000 kg/Ha, pero en contraposición por la excelente calidad de la misma. Racimos perfectamente sanos, de bayas pequeñas, con buena maduración y mucha concentración de aromas y color, perfectas para elaborar vinos de largas crianzas.

¿Cómo se serán los vinos de la añada 2017?

Según los parámetros analíticos de los mostos y ahora de los vinos recién fermentados, así como las primeras percepciones en cata, la cosecha 2017 se muestra potente, concentrada, muy expresiva, con unos taninos firmes que necesitarán tiempo y una buena crianza en barrica para alcanzar toda la finura y elegancia de la que es capaz la variedad Tempranillo.

Como en toda añada seca, la acidez de los mostos es más bajo y el pH más alto de lo deseable. En este sentido la decisión del momento óptimo de vendimia ha sido fundamental para no perder el deseado equilibrio de los distintos parámetros de maduración. Un año para “hilar fino”.

Con el objetivo de mantener la línea de los vinos de Bodegas Comenge, caracterizados por su frescor y predominio de los aromas primarios, se han realizado las primeras fermentaciones con levaduras “no saccharomyces”  seleccionadas en nuestro viñedo, capaces de transformar parte de los azúcares de la uva en ácido láctico. Esta estrategia nos permite mejorar de forma natural la acidez del vino y a la vez moderar su grado alcohólico.

También se ha apostado por practicar maceraciones pre-fermentativas en frío (por debajo de los 10ºC) y realizar delicados remontados, con el fin de evitar la excesiva extracción de compuestos polifenólicos.

En resumen, las primeras percepciones en cata revelan “vinos frescos, muy aromáticos, potentes, con mucho color y boca estructurada, que van a tener que pasar en barrica más tiempo de lo habitual, sobre todo los jóvenes como Biberius, que probablemente necesite alrededor de ocho meses de crianza en barrica”, tal y como explica el enólogo Rafael Cuerda.

Una añada tan especial como interesante, donde será fundamental el buen hacer de los expertos en las bodegas.

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Bodegas Comenge participa en ‘Pasaporte a la Ribera’ con tres actividades para familias y jóvenes

¡¡¡NOVEDAD!!

Para el Atardecer Musical en Bodegas Comenge proponemos una alternativa de la actividad para que puedas disfrutar de la noche del sábado entre viñedos:

CONCIERTO + COPA DE VINO + PLATO DE JAMÓN -> 7€ / persona

No te lo pienses, ¡¡APÚNTATE YA!!

*Las plazas para la actividad Vendimia en Familia del sábado está agotadas

La vendimia ‘De la Tierra a su huella’, un Pic-Nic entre viñas y el Atardecer Musical son las propuestas para el primer fin de semana de octubre

El primer fin de semana de octubre, Bodegas Comenge participará en el I Festival de Enoturismo de la Denominación de Origen Ribera del Duero, ‘Pasaporte a la Ribera’, donde ofrecerá tres actividades destinadas tanto a familias como al público más joven.

Tanto el sábado uno de octubre como el domingo día dos, la bodega acogerá la actividad de vendimia ‘De la Tierra a su huella’ de 11.30 a 14.30 horas. El acto consistirá en una vendimia familiar, donde los participantes también pisarán la uva en un gran concurso, para después estampar sus huellas en camisetas blancas como recuerdo de la jornada. El evento incluirá visita a la bodega, con degustación de mosto recién extraído, así como una cata de vino y aperitivo al final de la mañana. El precio es de 15€ para los adultos y gratis para los niños.

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Igualmente durante el fin de semana, habrá un Pic-Nic especial vendimia a partir de las 14.00 horas en los jardines y alrededores de la bodega, con vistas a los castillos de Peñafiel y de Curiel de Duero. El Pic-Nic incluirá un surtido de uvas y quesos, con tabla de madera de regalo, ensalada, bocadillo especial y postre; así como agua y vino de Bodegas Comenge. El precio es de 15€ tanto para adultos como para niños.

La música y los jóvenes serán los protagonistas de la noche del sábado gracias al Atardecer Musical en Bodegas Comenge. La actividad comenzará a las 18.00 horas con una visita especial al viñedo ecológico y a las instalaciones de la bodega ribereña, para continuar con una cata de mosto de distintos tipos de variedades, un concurso de identificación de variedades, así como degustación de quesos y vinos de añadas históricas. El Atardecer Musical contará con la actuación de Jhana y su sonido electro-orgánico, así como posterior Dj para disfrutar del ocaso en el corazón de los viñedos de Bodegas Comenge. El precio es de 15€ para adultos y de 5€ para los niños, con la posibilidad de aperitivo.

‘Pasaporte a la Ribera’ ha sido organizado por la Asociación Empresarial de Bodegas de la Denominación de Origen Ribera del Duero, ASEBOR, con el apoyo  del Consejo Regulador y de la Ruta del Vino. La finalidad de este festival de enoturismo es poner potenciar la difusión de la labor de las bodegas participantes, así como poner en valor el potencial enoturístico de la Ribera del Duero. Las inscripciones se pueden realizar a través de la web oficial o directamente en la bodega mediante el email visitas@comenge.com y en el 983 880 363.

 

Actividad

Días Horario Precio adulto Precio niño Aforo

Vendimia en Familia ‘De la Tierra a su Huella’

Sábado 1 y domingo 2 De 11.30 a 14.00 horas 15€ Gratis 60 personas

Pic – Nic Especial Vendimia

Sábado 1 y domingo 2

14.00 horas 15€ 15€

120 personas

Visita Especial Atardecer Musical

Domingo 2 De 18.00 a 21.00 horas 15€ 5€ 60 personas

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Viticultura heroica, vendimia ‘in-extremis’

La vendimia ya ha comenzado en buena parte de España, en la Denominación de Origen Jerez, Montilla Moriles, la Axarquía, Requena o Canarias el mes de agosto no es sinónimo de vacaciones, sino de vuelta al trabajo. Al duro trabajo.

Si bien es cierto, la recolección de la uva es más costosa en unas zonas vinícolas que en otras. Las llanas tierras de Castilla y sus ligeras pendientes calizas, nada tienen que ver con el escarpado paisaje gallego de la Ribeira Sacra, la zona de ‘viticultura heroica’ por excelencia en España.

¿Qué se entiende por viticultura heroica? Desde el año 2011 existe un organismo a nivel mundial que certifica las peculiaridades que deben tener las zonas vinícolas bajo esta definición. Este organismo se llama CERVIM (Centro di Ricerche, Studi e Valorizzazione per la Viticoltura Montana o en castellano Centro de Investigación, Estudio, Salvaguarda, Coordinación y Valorización de la Viticultura de Montaña y en fuerte pendiente) y sus orígenes se remontan a 1987, cuando nació una asociación con el objetivo de velar por los intereses de los viticultores que desarrollan su actividad en zonas escarpadas, de difícil acceso, pero que han querido mantener prácticas culturales ancestrales para preservar su cultura. Leer más

¿Cómo saber si una uva está madura?

En anteriores post os hemos hablado del ciclo vegetativo de la uva Tempranillo y de la vendimia, ambos relacionados, pues la recogida de la uva comienza cuando los racimos se encuentran es estado de maduración.

La recolección de la uva es un momento crucial en el proceso de elaboración de un vino.  Como hemos comentado en anteriores artículos, no todo es blanco o negro, sino que hay un sinfín de particularidades que influyen la decisión de cuándo vendimiar, como pueden ser la variedad de uva, la edad de la cepa, el suelo en el que está plantada, la climatología, la orientación y altitud de la parcela, el vino que se quiere conseguir y, cómo no, las inclemencias del tiempo antes y durante la vendimia.

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En las zonas más frías y de mayor altitud, los racimos tardarán más en madurar; mientras que en zonas cálidas madurarán antes. Respecto a las variedades, podemos diferenciar aquellas de ‘ciclo corto’ (maduración temprana), como la Moscatel o el propio Tempranillo, o las de ‘ciclo largo’ (maduración tardía), como la uva Cabernet Sauvignon. Esto evidentemente depende de la zona geográfica, no es lo mismo el comportamiento de la variedad C. Sauvignon en Francia que en Nueva Zelanda.

Durante semanas antes de la época de vendimia es necesario realizar controles en el campo, lo que llamamos ‘muestreos’ con el fin de evaluar el estado de la maduración. Estos muestreos consisten en recoger una muestra representativa de diferentes uvas de una misma parcela, para después llevarlos al laboratorio de la bodega y realizar los análisis pertinentes: calcular el peso medio por baya, determinar la acidez del mosto, la concentración de azúcares, el contenido de nitrógeno, la cantidad de materia colorante, el pH o el estado de maduración de las pepitas y los hollejos u otros aspectos que el enólogo considere relevantes para la toma de decisiones.

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Estos muestreos deben ser lo más fieles posibles a la realidad existente en el viñedo, es decir, no se pueden coger ni los racimos más ‘bonitos’, ni los más ‘feos’. Para que la muestra sea representativa, debe haber una heterogeneidad. Para ello primero se debe dividir las parcelas en subparcelas, elegir una serie de líneos o filas de dónde coger los racimos (ejemplo cada tres líneos, dependiendo de la extensión de la parcela), tomar uvas de racimos de la parte sombría y de la que está más expuesta a la luz, de fuera de la cepa y de la parte más pegada al tronco, de la parte más alta de la cepa y de la parte más baja, de la zona superior, media e inferior del racimo y tomando no sólo una uva, sino un pequeño conjunto, entre 4 y 6 bayas, de cada uno de los racimos.

La labor del viticultor y del enólogo es decidir el momento óptimo de maduración en función de cada majuelo. Si una uva no está madura, la acidez se disparará y en el vino final se encontrarán aromas vegetales y sensación amarga en boca, como si masticásemos el tallo de una planta.

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Si, en caso contrario, se peca de sobre-maduración la uva se hará más pequeña y concentrada, con el consecuente aumento de concentración de azúcares y, por lo tanto, del grado alcohólico en el vino, además de la pérdida de los aromas propios de la variedad, ganando sin embargo una mayor calidad y dulzor de los taninos de la uva.

Acertar en la fecha idónea de vendimia de una viña es uno de los factores que más pueden influir en la  calidad final de un vino, ¡basta con ver el nerviosismo de los enólogos!

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La fermentación en Bodegas Comenge

En este momento, Bodegas Comenge se encuentra en plena vendimia. La uva se recoge a mano y es transportada en pequeñas cajas a la bodega.

Una vez ahí, se hacen dos selecciones a mano, una en la mesa de racimos y otra en la mesa de uvas, con el fin de escoger sólo los mejores frutos para elaborar los vinos.

Con el fin de elaborar un vino natural auténticamente de finca, la fermentación alcohólica en Bodegas Comenge se desarrolla con levaduras autóctonas o naturales, es decir, las que proceden el propio viñedo.

Las levaduras juegan un papel muy importante de la calidad final del vino: influyen en sus aromas, en el color, en la estructura y en el equilibrio final, así como en la evolución de éste en el futuro.

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Entre los años 2004 y 2006 se identificaron una gran cantidad de levaduras procedentes del viñedo propio de la bodega, gracias a un proyecto de I+D+i en colaboración con el Departamento de Tecnología de los Alimentos de la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Madrid. Finalmente se escogieron tres levaduras diferentes y en cada vendimia se decide cuál emplear en función de las características propias de la añada.

En nuestro caso, se tuvo especial interés en aquellas levaduras que presentaran una buena resistencia a condiciones de estrés en fermentación, baja producción de ácido acético, mejor producción de glicerol y formación de compuestos colorantes estables, o la capacidad de autolisis y liberación de polisacáridos, entre otros criterios de selección.

El empleo de nuestras propias levaduras en los vinos es una de las singularidades más importantes en Bodegas Comenge, pero no sólo su uso, sino también el modo de implantación.

La razón es muy sencilla, las levaduras son microorganismos vivos que se encuentran en el ambiente. Algunas son capaces de realizar de forma idónea una fermentación, pero otras pueden resultar catastróficas para la calidad final del vino (porque aporten aromas no muy agradables, porque sean más propensas a paradas fermentativas, etc…)

Ievaduras

Para asegurar que la fermentación alcohólica se desarrolla con nuestras levaduras, Bodegas Comenge patentó un método seguro y eficaz, capaz de inhibir la fermentación espontánea del mosto y favorecer al mismo tiempo la multiplicación de la levadura propia, trabajando por separado mosto y pieles en una primera etapa de la fermentación. Los depósitos de fermentación están diseñados de forma especial para poder llevar a cabo el novedoso proceso.

Nuestras levaduras se conservan en el laboratorio de la Universidad. Cada vendimia, en él se realiza la primera preparación de una pequeña cantidad de la levadura escogida, que posteriormente multiplicamos de forma exponencial en la bodega. El proceso lo realizamos con la ayuda de un bioreactor diseñado por nosotros mismos, capaz de producir la cantidad de levadura necesaria para la fermentación de cada depósito.

En los años de maduración más justa, empleamos una levadura con un rendimiento alcohólico mayor. Para las añadas calurosas, cuando la maduración alcohólica está más adelantada que la fenólica,  empleamos la levadura de menor rendimiento alcohólico, ayudándonos a equilibrar los vinos.