Entradas

6 utensilios fundamentales para un amante del vino

El conocimiento del vino no sólo consiste en percibir y distinguir aromas, sabores y denominaciones, sino también en saber qué utensilios hay que utilizar para cuidarlo y servirlo como merece. Aunque no lo parezca, para cada procedimiento hay un objeto, y esto es un aspecto que cualquier experto o amante del vino debe conocer y, si es posible, poseer.

Existen multitud de utensilios en este amplio mundo del vino. Sin embargo, aquí te señalamos algunos que son completamente fundamentales si quieres convertirte en un auténtico entendido y el mejor anfitrión.

wine-glasses-176991_1920

Copas de vino. Parece de lo más obvio, y es que no hay nada que más chirríe que servir un vino en otro vaso que no sea una copa de vino. Las hay de muchas formas y tamaños, dependiendo del tipo de vino que se vaya a tomar. Lo más recomendable es que sean de cristal fino, liso y transparente.

Sacacorchos. ¿De qué nos sirve tener una botella si no podemos abrirla? El vino es, sencillamente, fundamental. Hay de muchos tipos: de palanca, plegables, de pared, eléctricos…etc. Aquí tienes que ser tú el que decida según tu gusto, necesidad, presupuesto, y sobre todo, según la usabilidad y las ventajas que aporte frente a otros modelos.

corkscrew-970293_1280

Cortacápsulas. Está únicamente diseñado para cortar fácilmente las cápsulas de las botellas, eso sí, de una manera fácil y muy rápida. Sin embargo, no es 100% fundamental, ya que podemos utilizar una navaja (incluida en algunos modelos de sacacorchos) o un cuchillo.

Coravin. Seguramente sea considerado por los expertos como uno de los mejores inventos del mundo del vino. Se trata de un pequeño aparato que permite servir la botella sin necesidad de descorcharla. De ese modo, el vino no entra en contacto con el oxígeno y se mantiene intacto hasta el próximo servicio. Tiene un precio bastante elevado (ronda los 300€), por lo que es aconsejado sólo para vinos muy especiales de grandísima calidad.

Decantador. Hemos hablado ya alguna vez de este utensilio, utilizado para separar los sedimentos del vino antes de servirlo y oxigenarlo al mismo tiempo.

Tapones. Si no podemos terminarnos la botella, podemos optar por utilizar el corcho original o bien usar un tapón. Hay muchos tipos de diferentes materiales, incluso algunos incluyen bomba de aire para extraer el oxígenos. Un buen invento para mantener el vino en el mejor estado posible para su próximo consumo.

Cualquier amante del vino podrá afirmar casi con total seguridad que contar con estos objetos es fundamental para un buen cuidado y servicio del vino. Estos son sólo algunos con los que debes hacerte si deseas convertirte en todo un experto. Próximamente te daremos más ejemplos, así que, ¡estáte atento!

El papel del vino en los monasterios de la Edad Media

El vino y su cultivo en Europa tienen una herencia fundamentalmente romana. Sus técnicas llegaron a casi todo el Imperio, así como su comercialización, la cual se vio reflejada en los diferentes tratados latinos sobre agronomía. Además del impulso y la herencia de la población civil romana, en la época medieval el vino tuvo un importante desarrollo gracias a la adopción del Cristianismo como religión oficial, en el siglo IV.

Esto tuvo como consecuencia dos hechos principales que son fundamentales para entender la historia de la cultura del vino. Por un lado, la sacralización del vino en la liturgia religiosa, como ya lo fuera en las celebraciones paganas anteriormente. Y por otro, el comienzo de un papel activo por parte de los eclesiásticos en la conservación y difusión del cultivo de la vid, que se vio notablemente reforzada en Europa central, donde los antiguos bárbaros fueron reeducados por los monjes y abades en el arte de la viticultura. Las órdenes que tomaron mayor protagonismo fueron la de San Benito, Cluny, y Císter.

monastery-930047_1920

En España el panorama vitícola difería un poco respecto al resto de Europa debido a la presencia de musulmanes, quienes junto a judíos y cristianos formaban una sociedad compleja. Los musulmanes dominaron gran parte de las zonas vitícolas durante los siglos XII y XIII, e incluso el XV en el Reino de Granada. Los musulmanes que vivían en territorio español hasta su expulsión en 1609 fueron grandes productores y bebedores de vino, y su tradición vitícola tuvo gran importancia y repercusión.

A pesar de esta diferencia, las técnicas de cultivo y producción del vino eran similares en toda Europa. Esto se evidencia en los tratados de los agrónomos medievales, entre los cuales solo varían algunas observaciones relacionadas con la región o país del tratadista. Los más importantes fueron Columela, Alonso de Herrera, Ibn-Al-Awwam, Piero de Crescenzi, y todos coinciden en aspectos como las prácticas de cultivo, los criterios de elección de las tierras, tareas cíclicas de cultivo, poda, vendimia, etc., calendarios agrícolas, e incluso las condiciones que deben tener las bodegas. Debido a los altos niveles de analfabetismo, y con un carácter puramente didáctico y práctico, los trabajos de la vid fueron representados en pintura y escultura, como por ejemplo podemos ver en los frescos de San Isidoro de León, las iluminaciones de los libros de Horas como el del Duque de Berry, y los bajorrelieves de la catedral de Luca y los del monasterio de Ripoll.

El vino fue la bebida más consumida durante la Edad Media. El agua no era de buena calidad y era fuente de infecciones y enfermedades como la peste, que asoló gran parte de la población. La mayor parte del consumo del vino venía de los monasterios y conventos, soldados, obreros, y criados. Por último, estaban los módulos destinados a limosnas para los pobres y peregrinos en las puertas de las instituciones religiosas.

Le eran atribuidas al vino una gran cantidad de propiedades beneficiosas. Era considerado como una buena fuente de calorías que le elevaba al rango de alimento básico, capaz de aumentar la alegría y el buen humor. Su consumo se llevó a fiestas y celebraciones no sólo alegres, sino también a funerales y entierros.

Como hemos comentado anteriormente, el vino tuvo un papel fundamental en la liturgia cristiana que actualmente mantiene. La gran cantidad de clérigos en conventos, monasterios, iglesias, catedrales, etc., tuvo como consecuencia un mayor consumo de vino, que se multiplicaba debido a su utilización en las celebraciones eucarísticas.

Esta importancia del vino llevó a los clérigos a contar con viñas de manera permanente, de modo que, según los historiadores, se plantaban viñedos al mismo tiempo que se construían las catedrales y los monasterios. Es por este motivo que actualmente encontramos cultivos de vino anexos a edificaciones religiosas, y de este modo podemos comprender por qué los abades y las órdenes monásticas en general tuvieron tanto interés en practicar y difundir las diferentes técnicas vitícolas.

light-539252_1280

El vino fuera de España: Alemania

Además de los grandes productores vinícolas europeos, Francia, España e Italia, Alemania también se hace un hueco dentro de la lista de países con mayor producción de vino a nivel mundial.

El clima frío que caracteriza al norte de Europa no favorece el cultivo de la vid. Por ese motivo, la mayor parte de los viñedos de Alemania se encuentran en la zona suroeste, cercano a los valles de los ríos Mosela y Rin, donde hay mayor nivel de insolación. El calor constante que caracteriza al microclima de esta zona es totalmente favorable para la maduración de la uva.

Existen trece regiones vinícolas dentro del terreno germano: Arh, País de Baden, Franconia, Bergstrasse de Hesse, Renania media, Mosela-Sare-Ruwer, Nahe, Palatinado, Rheingau, Hesse renana, Saale-unstrut, Sajonia, y Württemberg.

vineyard-989270_1920

¿Qué vinos encontramos en Alemania?

La mayor parte de la producción de Alemania son vinos blancos, exquisitos y muy reconocidos, aunque últimamente también se están elaborando vinos tintos de buena calidad, con variedades como la Spätburgunder o Pinot Noir, la Lemberger y la Dornfelder. De las diferentes variedades de uvas blancas que podemos encontrar, destacan la Riesling, emblema de los vinos alemanes, la Sylvaner, la Gewürztraminer, la Ruländer, la Pinot Blanc y la también importante Müller-Thurgau, creada por el Doctor Ingeniero Agrónomo D. Hermann Muller-Thurgau a partir del cruce de las variedades Riesling y Sylvaner.

Las regiones vitícolas alemanas más importantes

Las mejores zonas de cultivo de vid se encuentran en los valles de los ríos Rin, Mosela, Nahe, Neckar y Main.

  • Rheingau. Muy cercana al río Rin y de la ciudad de Frankfurt, esta región es en la que se producen los vinos de mayor reputación y de precios más elevados. Su ubicación geográfica y las condiciones únicas que posee su clima, favorecen la producción de un vino único y exquisito con aromas elegantes y finos, fundamentalmente de la cepa Riesling.
  • Rheinhessen. En la ribera del Rin y muy cercano a la desembocadura del Nahe, se encuentra esta región, en la que sus buenas temperaturas permiten una perfecta maduración de la uva. El principal cultivo de esta zona es la uva blanca, aunque también se trabajan híbridos que han tenido muy buenos resultados. Los pueblos de más renombre en esta zona son Nierstein y Oppenheim.
  • Mosela-Sarre-Ruwer. Las riberas de los ríos Mosela, Sarre, y Ruwer, frontera con Luxemburgo, son zonas idóneas para el cultivo de la vid. Sus escarpadas laderas y la riqueza mineral de sus suelos confieren una tipicidad a sus vinos muy apreciada en todo el mundo. Esto la convierte en una de las regiones con mayor producción a nivel nacional, cuyos mejores vinos son de la variedad Riesling.
  • Renania-Palatinado. Sin duda, una de las zonas más relevantes en lo que producción vitícola se refiere, ya que posee un microclima cálido óptimo para ello. Sus tintos obtienen cada vez más reconocimiento y reputación. El carácter desenfadado de los productores de esta bella región así como la bonanza climática de la que disfrutan, la convierte en una de las preferidas para enoturistas alemanes y de todo el mundo.
  • Baden. Nos vamos a la ribera del río Rin y lago Constanza, donde nos encontramos una región en la que, además de vino, contamos con una excelente gastronomía. Posee siete variedades de uva, de las cuales seis de ellas son blancas: la Müller-Thurgau, la Spätburgunder, la Ruländer, la Gutedel, la Riesling, la Weissburgunder y la Sylvaner.

Aunque España es uno de los principales países productores de vino, con unos excelentes Riberas de Duero dignos de mención, no podemos olvidar que existen otras muchas zonas en las que se producen vinos que no podemos dejar de probar. Como amantes del vino, ¿qué mejor que experimentar con sabores nuevos?

7 consejos para no comprar vino en mal estado

Comprar un buen vino no es siempre una elección fácil. Ante la amplia oferta de variedades que nos muestran vendedores y bodegas en la actualidad, si no somos expertos puede resultar complicado elegir un vino de calidad que se ajuste a nuestras preferencias y exigencias, y que, además, esté en perfectas condiciones para su consumo.

wine-739135_1920

Además del consejo de un experto, bodeguero o enólogo, hay una serie de premisas que puedes tener en cuenta a la hora de adquirir tu botella; detalles que pueden ser decisivos a la hora de degustarlo y que pueden influir negativamente en tu experiencia como cliente y consumidor.

  1. Comprar en tiendas donde se cuida el vino. Observa que el establecimiento esté bien cuidado, que sus instalaciones son adecuadas, y sobre todo, cerciórate que sea un sitio donde miman el vino y no lo tratan como simple mercancía que tienen que vender. Si sus propios vendedores no aprecian su producto, tú tampoco lo harás.
  2. Infórmate previamente de qué vino te interesa adquirir. Aunque nos dejemos asesorar por el vendedor, no está de más tener una idea preconcebida de lo que queremos; busca en Internet y haz una pequeña investigación antes de comprar tu botella. Esto puede salvarte de más de una decepción.
  3. No te dejes engañar por el precio. Así como no deberías hacer caso de ofertas y gangas de vinos supuestamente excelentes, tampoco te guíes por la premisa, más que generalizada, de que cuanto más caro mejor es el vino. El precio es solo una variable, y la calidad de un vino no debe ser juzgada por este aspecto.
  4. Deja en casa los tópicos. No te fíes de las típicas creencias popularizadas acerca del vino, como por ejemplo que un vino francés es mejor, o que el rosado no es tan bueno como un tinto. Abre la mente y atrévete a explorar.
  5. No aceptes un vino que haya estado expuesto en el escaparate. Las botellas del muestrario han estado expuestas a mucha luz, movimientos y ruidos, aspectos nada favorables para una buena conservación del vino. Si no te quieres llevar un vino claramente defectuoso, es mejor elegir otra opción.
  6. No pases por alto la fecha de la cosecha. El vino tiene un momento apto para su consumo, así que es recomendable conocer el año de la cosecha para poder calcular su edad y estar seguros de que no es demasiado antiguo.
  7. Observa la botella. Fíjate que la botella no esté mermada, ya que puede ser señal de que el corcho esté en al estado y por tanto, el vino puede estar picado.

No queremos que te den gato por liebre, así que te recomendamos que tengas en cuenta estas pequeñas observaciones para que tu experiencia con el vino sea lo más agradable posible. Recuerda que el vino, además de en tiendas físicas, también puedes comprar tu vino Online. En Comenge te ofrecemos unos de los mejores vinos Ribera de Duero. ¿Has visitado ya nuestra tienda online?

,

¿Por qué debemos decantar el vino?

Normalmente, la mayoría de los vinos pueden ser servidos directamente de la botella. Pero en muchas ocasiones es necesario decantarlos antes de su consumo, es decir, verterlos previamente en un recipiente denominado decantador con el fin de liberar los aromas del vino y dejarle respirar.

decantar vino

¿Por qué se decanta un vino?

Los tres principales motivos por los que se puede decantar un vino son:

  • Separar los posos o sedimentos. Durante el proceso de fermentación suelen aparecer sedimentos que se precipitan en el fondo de la botella. Aunque estos elementos no son negativos ni son signo de mala calidad, son muchos los expertos que prefieren eliminarlos de su copa. Sin embargo, muchos amantes del vino prefieren que su vino contenga posos debido a la intensidad del sabor y el aroma que presentan. Esto suele ocurrir con mayor frecuencia en los vinos de mayor edad, en los que el proceso de maduración es más prolongado.
  • Oxigenar el vino. Normalmente durante la crianza del vino, debido a la falta de oxígeno, pueden originarse aromas que pueden resultar desagradables nada más abrir la botella. Al airear el vino se conseguirá eliminar esos olores y dar paso a los verdaderos aromas del vino, lo que se llama buqué del vino.
  • Para abrir el vino. Muchos consumidores decantan el vino simplemente para “presentar” o servir el vino.

¿Cuándo debemos decantar un vino?

La decantación no es una norma, sino una opción que puede mejorar (o empeorar) la calidad del vino. Todo dependerá del tipo de vino que queramos consumir, así como de sus cualidades y de aspectos tan relevantes como el tipo de uva, el tiempo de maduración, etc. Por ello es necesario conocer el vino que queremos tomar antes de tomar la decisión de decantarlo si no queremos echarlo a perder.

Por norma general, se decantan los vinos más viejos, ya que tras el proceso de maduración pueden presentar una mayor cantidad de posos. Pero esto en ocasiones no es buena idea, ya que puede ocurrir que tras el contacto con el aire el vino pierda todas sus propiedades. Igualmente, hay partidarios que aseguran que un vino joven resulta mucho más agradable tras unas horas de haber sido decantado.

En resumen, sea un vino joven o añejo, siempre hay que saber si se trata de un vino que se presta a la decantación. En el caso de que no se esté muy seguro, todo es probar y averiguar de qué manera nos gusta más. Al fin y al cabo, todo es cuestión de gustos y sobre gustos… ¡no hay nada escrito!

10 términos que usar (y evitar) para aparentar ser un experto del vino

Si es importante saber conocer el protocolo del mundo del vino, para poder demostrar nuestros conocimientos y amor por el vino también lo es saber cuál es el tipo de términos y vocabulario que se usa en este entorno, y por supuesto, cuáles no lo son en absoluto.

wine-890370_1920

5 términos del mundo del vino que debes utilizar

Lejos de parecer pedante, estos cinco términos, muy utilizados por expertos y bodegueros, resultan básicos si quieres avanzar en el conocimiento del vino y su cultura.

Coupage. En definición, se refiere a la mezcla o unión de diferentes vinos. Normalmente se realiza en las bodegas para mejorar el producto final.

Terroir. Del latín terratorium, hace referencia al conjunto de factores que caracterizan un terreno: clima, suelo, tipo de planta, prácticas y cultivo de la vid, etc.

Bouquet. De origen francés, este término hace referencia al aroma que adquiere un vino tras haber envejecido. Concretamente, alude a aquellas buenas sensaciones que se perciben tras oler el vino.

Estructura. Como su propio nombre indica, la estructura es la forma, la composición del vino y la ordenación de sus diferentes elementos: cantidad de alcohol, acidez, componentes fenólicos, etc.

Polifenoles. Son sustancias químicas presentes en algunas plantas, que poseen el famoso efecto antioxidante que alguna vez hemos citado anteriormente al hablar de las propiedades del vino. Los más importantes son los antocianos, que le dan al vino tinto ese color tan característico, y los taninos, que aportan un sabor seco y áspero.

Y ahora, ¿qué debemos EVITAR decir?

Hay ciertas expresiones y palabras que se usan habitualmente sin ningún tipo de cuidado, pero que en realidad hacen mucho daño a oídos de auténticos entendidos, amantes y expertos del vino.

Caldos. Aunque probablemente lo veas de manera frecuente en diferentes textos de prensa o blogs, a expertos y bodegueros no les gusta el uso de este término para designar el vino, fundamentalmente porque le quita cierto valor al producto.

Fabricar el vino. El vino no se fabrica, se elabora. Aunque pueda parecer lo mismo, en este caso no podemos usar este sinónimo. Las bodegas no son fábricas de vinos, y los enólogos no son fabricantes; no se trata de un producto que se “fabrique” en cadena, sino que cada cosecha y cada proceso de elaboración pueden ser únicos e irrepetibles.

“Yo tomaré un Riojita”. A los entendidos y expertos les chirría esta expresión sobremanera. Un amante del vino jamás diría un “Riojita”, sino que pediría alguna variedad en concreto o se dejaría aconsejar por el camarero o sumiller.

“¿Puede cambiarme el vino, que tiene posos?” Ya hemos hablado alguna vez de las propiedades de los posos, y es prácticamente sabido que, lejos de ser un defecto, es una muestra más de la alta calidad del vino.

Tomar el vino a temperatura ambiente. Si estás en un restaurante, no procede pedir el vino a “temperatura ambiente”. Este término hace referencia a la temperatura que el vino tiene en bodega. En estos casos, lo mejor es confiar en el camarero y/o sumiller, quien sabrá cuál es la temperatura exacta a la que debe ser servido cada tipo de vino.

Cómo guardar el vino en casa

Para cualquier amante del vino resulta fundamental contar con una pequeña bodega en su hogar; una selección de vinos de la que disponer en cualquier momento, sea un día rutinario o un evento especial. Pero si queremos conservar el vino en perfectas condiciones y que no pierda ningún toque de su esencia, es fundamental tener en cuenta ciertas premisas a la hora de guardar nuestras botellas.

No todos los vinos mejoran con el tiempo.

Hay que apuntar que no todos los vinos están pensados para consumirlos a largo plazo. El dicho de “el buen vino mejora con los años” no es aplicable a todos. Cada variante tiene una personalidad definida y ha sido producido para ser consumido en un momento determinado. Así como hay vinos que hay que dejar reposar para que obtengan un mejor sabor, otros son elaborados con la intención de ser degustados de manera más inmediata. Por ese motivo, hay que saber de antemano qué tipo de vino estamos adquiriendo y cuándo es el momento óptimo para su descorche.

La posición de las botellas

Las botellas deben colocarse de manera horizontal. Es la manera de garantizar que el vino esté siempre en contacto con el corcho y que éste no se seque, impidiendo así que el vino pierda calidad. Un detalle importante es evitar el movimiento de las botellas. El mito de rotar las botellas con cierta periodicidad es totalmente falso. Hay que intentar mantenerlas siempre en la misma posición, por lo que algunos expertos aconsejan poner un identificativo a cada una de ellas para evitar moverlas a la hora de buscar una botella concreta.

La temperatura, un aspecto importante

La clave está en que el vino no sufra grandes alteraciones térmicas, sino que se mantenga a una temperatura constante, en torno a los 15˚ͦ. Por ello, es importante elegir un lugar de la casa en el que se asegure esta condición, en la medida de lo posible. Aunque es uno de los sitios más recurrentes, la cocina es el peor sitio donde guardar el vino, ya que es una de las zonas de la casa con mayor variabilidad térmica. Por otro lado, también se deben evitar zonas de corriente o cercanas a aparatos de calefacción.

La luz y la humedad, enemigas número uno.

Debemos intentar evitar guardar las botellas en lugares muy luminosos o expuestos a humedad, ya que pueden provocar transformaciones químicas que alteren la calidad del vino. Lo ideal, una luz tenue

Libre de olores

Si no queremos que el vino se “intoxique” de otros olores cercanos como detergente, alimentos, especias, productos de limpieza, etc., debemos mantenerlos alejados de despensas.

Sabemos que no todos podemos permitirnos tener una bodega climatizada, y puede ser complicado encontrar en tu hogar un lugar que reúna todas las características. Sin embargo, seguro que puedes encontrar algún sitio en el que tus botellas se encuentren más aisladas y puedas evitar en la medida de lo posible que el vino se estropee. No necesitas tener un trastero o desván; si dispones de un mueble o un armario que aísle en cierta medida la temperatura y la humedad, has encontrado el sitio perfecto.

Qué hacer (y no hacer) si te gusta el vino

La larga historia y tradición de la elaboración del vino han ido desarrollando en torno a él una auténtica cultura que cuenta con sus propios códigos y procedimientos. Al igual que ocurre con otras bebidas de carácter artesanal como la cerveza, el café o los cocktails, han ido surgiendo expertos connaisseurs que dotan a estos productos de un aura protocolaria que, en caso de desconocerlos y/o incumplirlos, pueden dejar al consumidor en muy mal lugar.

wineglass-553467_1920

En lo que el vino respecta, debemos tener en cuenta una serie de preceptos a la hora de su consumo y servicio, ya sea en una cena informal o de negocios. A riesgo de parecer un poco estrictos, si queremos demostrar que somos unos auténticos amantes del vino, estas normas no se nos pueden escapar.

La botella de vino debe retirarse de la mesa tras servirse. Por ello es necesario contar con una mesa auxiliar donde colocarla. Si nos encontramos en una cena familiar o con amigos, de manera más relajada, podemos dejarla encima de la mesa, por simple comodidad.

La copa de vino nunca ha de cogerse por el cáliz, sino por el tallo. De esta manera, es más sencillo observar la claridad del vino sin ensuciar el cristal, y no alteramos su temperatura, lo cual es importante en vinos fríos como los blancos y el Champagne.

Las copas deben ser lisas y transparentes. Debemos evitar las copas de cristal coloreado que impidan apreciar el color del vino, aspecto importantísimo a la hora de evaluar sensorialmente la calidad de un vino.

No llenes la copa hasta arriba. La medida apropiada está entre un tercio y la mitad de la copa. Cuanta más cantidad de vino haya en la copa, más dificultades tendremos para apreciar sus aromas de manera apropiada. Además, de esta manera, habrá menos riesgo de derramarlo, y ¿hay algo peor que una mancha de vino?

Las copas deben colocarse correctamente en la mesa. Su disposición es de izquierda a derecha, primero la de agua, después la de vino tinto, la de vino blanco, y finalmente la de cava o champagne.

¿Poner hielo en el vino? Comúnmente es considerado como un crimen gastronómico, fundamentalmente en vinos de alto prestigio, ya que las bodegas se esfuerzan por conseguir sabores únicos y personales que disfrutar a una temperatura adecuada y que, con hielo, varían considerablemente. Pero también hay que aceptar que, irremediablemente, sobre gustos no hay nada escrito.

La hora del brindis. Los más puristas recomiendan no hacer chocar las copas en una reunión formal, sino alzar la copa y mirar a los demás a los ojos.

Este conjunto de normas está fundamentalmente pensado para reuniones formales en las que se ha de seguir un código protocolario ya establecido socialmente. Sin embargo, no te sientas intimidado por ello, y ¡sigue disfrutando de tu mejor vino en tu día a día!

El etiquetado de vino

Os habréis preguntado en alguna ocasión por qué algunas botellas de vino incluyen mucha información en su etiquetado y otras no. Para algunos consumidores es interesante conocer las particularidades de los vinos sin necesidad de tener que buscar en internet o guías en el momento de elegir entre una botella u otra y, aunque las nuevas tecnologías facilitan mucho este proceso (por ejemplo los códigos BIDI), hay una serie de requisitos que se deben cumplir.

La Unión Europea establece una serie de normas a la hora de etiquetar cualquier producto, pero después estas normas pueden ser desarrolladas por cada país e incluso, en el caso del vino, por cada Consejo Regulador.

Esta normativa no sólo recoge qué parámetros deben aparecer en una etiqueta, sino también su tamaño mínimo o idiomas. En este punto aclarar que aunque normalmente nos refiramos con ‘etiqueta’ a la imagen que aparece en la parte frontal de la botella y ‘contra etiqueta’ a la que está detrás, en realidad ésta última es la que se toma como oficial, donde debe aparecer toda la información.

Menciones obligatorias

Como hemos comentado, hay una serie de menciones que deben estar siempre en una etiqueta y además de forma independiente, esto es, en frases separadas. Nos referimos a la categoría del producto (vino), a su procedencia (país), el grado alcohólico (expresado en % Vol), el registro embotellador y el importador, en caso de que el vino sea importado. Además, en España, para los vinos con Denominación de Origen Protegida o Indicación Geográfica Protegida también debe aparecer la indicación de la DOP o IGP, el volumen del envase, el lote y los alérgenos.

En concreto, el lote sirve para asegurar la trazabilidad de un vino. Pongamos en caso de que abrimos una botella que tiene un defecto de corcho, gracias al número de lote y a la numeración impresa en la tirilla que expide el Consejo Regulador ayudaremos a la bodega a identificar de dónde viene el problema y cuántas botellas pueden estar afectadas con el mismo inconveniente.  Así que si alguna vez encuentras un vino con defecto, el llamar a la bodega e indicar estos parámetros les será muy útil para identificarlo y mejorar en el futuro.

Desde el año 2009 las etiquetas de los vinos también deben incluir menciones respectivas a los alérgenos, en concreto al huevo y sus derivados (es muy habitual clarificar el vino con clara de huevo), a la leche y al contenido en sulfuroso. En éste último caso, además, la frase ‘contiene sulfitos’ debe aparecer uno o varios idiomas según el país.

Menciones facultativas

Existen una serie de parámetros que la Unión Europea recomienda incluir en las etiquetas pero que no son de obligado cumplimiento. Como se ha comentado al comienzo del post, estas menciones facultativas después pueden convertirse en obligatorias según el país o la Denominación de Origen (sobre todo a lo que el logo del Consejo Regulador se refiere).

Los parámetros no obligatorios son la cosecha, las variedades, los métodos de producción y los pictogramas sobre alérgenos o sobre la recomendación de no ingesta de alcohol por parte de mujeres embarazadas.

Para los vinos que van a ser exportados es necesario conocer la normativa específica del país en el que se va a comercializar el vino, tal y como se puede comprar en esta etiqueta de Don Miguel Comenge.

DM contra

,

El vino fuera de España: Italia

Italia es otro de los grandes protagonistas dentro del marco vinícola mundial. Si prestamos atención a su historia, podemos comprobar que el vino es una parte fundamental para comprender su cultura; incluso antes de la llegada de los romanos, la práctica de producción del vino ya había llegado a este país gracias a los etruscos y los griegos, por lo que existe una larga tradición vinícola en esta zona. Actualmente, con una quinta parte de la producción mundial y un índice de consumo por habitante de unos 38 litros al año, Italia es uno de los países vinícolas por excelencia.

wine-557896_1920

Los vinos italianos son considerados, indiscutiblemente, como unos de los mejores del mundo. Uno de los principales motivos es el amplio abanico de sabores, texturas y variedades de alta calidad que brinda cada región de este país. Aunque total podríamos sumar alrededor de 500 Denominazione di Origine (405 vinos DOP,73 de las cuales son DOCG), a continuación te ofrecemos una visión general de las denominaciones más importantes procedentes de esta bella región.

Piamonte. Se trata de una de las regiones más importantes. Sus viñedos ocupan la sexta parte de la superficie total de viñedos del país, y sus vinos son únicos y muy personales. La uva principal es la Nebbiolo, protagonista de los famosos vinos Barolo DOCG y Barbaresco DOCG. Si nos vamos al sureste, encontraremos otras variedades de vino tinto como la Barbera. En cuanto a blancos, destaca el vino Asti Spumante elaborado con la uva Moscato Bianco.

Veneto. Situada en el noreste, esta zona es la más variada en cuanto a producción y posee tres denominaciones de gran relevancia: Valpolicella DOC (vino ligero, sabroso, de color rubí), el Bardolino DOC (más ligero y con aroma a cereza) y el Soave DOC (seco, sabroso, de aromas afrutados con un suave toque de almendra tostada). Dentro de esta región se elabora también el mundialmente conocido Prosecco, el vino espumoso más consumido en Italia.

Toscana. Esta es una zona de larga tradición vinícola que fue notablemente impulsada en los años 80, produciendo un efecto inspirador en las demás regiones italianas. Sus vinos más conocidos son los de Chianti. La denominación Chianti DOCG, que engloba un total de cinco provincias, da nombre un vino tinto en el que la cepa Sangiovese, mezclada con Canaiolo y variedades blancas como Trebbiano y Malvasía, es la protagonista. Otras denominaciones notables son: Brunello di Montalcino DOCG (vinos de cuerpo y sabor intenso), Vino Nobile di Montepulciano DOCG, Carmignano DOCG, y Pomino DOCG.

Sicilia. Dentro de la producción vinícola de esta isla destaca el Marsala, uno de los vinos encabezados más importantes a nivel internacional. Se produce en los alrededores de la ciudad de Marsala a raíz de vinos blancos de las cepas Catarratto, Grillo Damaschino e Inzolia. Por ley, debe encabezarse con aguardiente de vino, y puede llegar a reposa hasta diez años en barrica de roble. Otros vinos destacados son Alcamo DOC (blanco seco) y Cerasuolo di Vittoria DOC (tinto).

Emilia-Romagna. El vino más famoso de esta región es el Lambrusco (frizzante), de aguja y dulce. Aunque generalmente es tinto, igualmente puede ser blanco o rosado. En esta zona destacan: Lambrusco di Sorbara DOC, Lambrusco Salamino di Santa Croce DOC, Lambrusco Grasparossa di Castelvetro DOC y Lambrusco Reggiano DOC, este último de mayor producción.

Trentino/ Alto Adige. Esta región se ha convertido hoy en día en la más importante de Italia en cuanto a la producción de vinos blancos aromáticos, elaborados con las variedades Pinot Blanco, Riesling, Chardonnay y Gewürztraminer. También está reconocida como una de las mejores regiones productoras de vinos espumosos del mundo, empleando el método clásico para su elaboración.

Otras zonas importantes dentro del país italiano son: Lombardía, Valle de Aosta, Liguria, Friul-Venecia Julia, la isla de Cerdeña y Apulia, la región que recoge una mayor producción.