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Puedes comprar vino ecológico de la Ribera del Duero, ¡ya!

Nos gusta lo ecológico. Es garantía de calidad, de equilibrio, de cuidado medioambiental y, cómo no, de exquisito mimo. Hace tiempo que la industria del vino da visibilidad a este concepto y a esta filosofía del trabajo. Lo ecológico, lo natural, la huella del campo, han estado siempre presentes en tan fantástica industria, aunque es ahora cuando los tiempos, por las características de su demanda y de todo el avance en materia de investigación sobre sus cuidados y procesos de elaboración, piden mayor visibilidad, piden extensas explicaciones y piden pruebas. La industria del vino de la Ribera del Duero trabaja en ello, trabaja para acercar hasta sus consumidores lo más auténtico de sus productos y lo hacen con tal cuidado, que hablar de comprar vino ecológico en la Ribera del Duero ha sido, es y será posible porque forma parte de su manera de vivir la tierra, la biodiversidad y el ecosistema.

¿Porqué comprar vino ecológico en la Ribera del Duero?

¿Qué significa comprar vino ecológico en la Ribera del Duero? ¿Qué características especiales poseen estas vides que las distinguen de otras? Para poder hablar con conocimiento hace falta experiencia; una experiencia cuyo resultado se deja notar en el gusto y calidad de los vinos de la Ribera del Duero. El cuidado de la viña y la forma de vivirla como uno más del ecosistema en el que nace, se desarrolla y da sus frutos; la negativa al empleo de productos químicos y un terreno dispuesto a no renunciar a la calidad en favor de la cantidad, han convertido a bodegas de la Ribera del Duero como Comenge en referentes de la producción de vinos orgánicos, por delante de otros grandes competidores que, como Francia o Italia, gozan de gran prestigio mundial.

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En España, a diferencia de lo que ocurre en nuestras vecinas Francia e Italia, hay un consumo mucho menor de nuestra producción nacional, lo que se traduce por otra parte, en fuerza exportadora y en presencia en mercados extranjeros ávidos de vino ecológico.

¿Por qué los países del norte de Europa están dispuestos a comprar vino ecológico de la Ribera del Duero y de otras de nuestras denominaciones de origen? ¿Sabías que España ha conseguido colocar nuestros vinos ecológicos en el sector Premium?

Valoremos lo que otros hacen ya. Aquí al lado, en la Ribera del Duero, contamos con un gran producto, con un sector como el orgánico que crece de año en año gracias a la importancia que los consumidores otorgan cada vez más a la autenticidad de su materia prima, a las características del suelo en el que se cultivan las viñas y, por supuesto, al inmenso e invisible mimo con el que los campos son tratados todos y cada uno de los días del año.

Vinos ecológicos, naturales y biodinámicos

A lo largo de anteriores posts en el blog de Bodegas Comenge, hemos tratado temas relacionados con estos tres conceptos, la ecología, los vinos naturales y el movimiento biodinámico.

La línea que separa a cada una de las formas de trabajar el viñedo no es clara del todo, de hecho tan sólo la agricultura y los vinos ecológicos presentan una clara definición que viene dada por el reglamento europeo.  La falta de una normativa esclarecedora es la razón por la que los consumidores en ocasiones se sienten abrumados con tantos calificativos.

En los últimos tiempos en España cada vez más aparecen nuevos vinos que dicen ser ecológicos, naturales o biodinámicos pero, ¿cuál es la diferencia entre cada uno de ellos? En cuanto a la cata sensorial se refiere, si el vino está bien hecho y cuidado, en principio ninguna, pero sí en la obtención de la uva y en su posterior proceso de elaboración.

Por un lado, para legalmente poder comunicar que un vino es ecológico, el viñedo debe tener la certificación ecológica, tal y como hablamos en un post anterior. Sin embargo, una bodega puede disponer del certificado ecológico del viñedo pero no de los vinos. La razón es muy sencilla y se trata del empleo del sulfuroso.

Para que un vino sea ecológico, el viñedo del que procede debe tener la certificación ecológica, que básicamente restringe el uso de tratamientos de síntesis química para combatir las plagas, como herbicidas o fungicidas. Sin embargo, sí que es posible el uso de otros productos químicos aunque en menor cantidad que en la elaboración de un vino, podríamos llamar, ‘convencional’, como por ejemplo el sulfuroso.

En este punto, es necesario resaltar que existen muchas bodegas (muchísimas) que realizan prácticas ecológicas en el viñedo y sus vinos son ecológicos, aunque prefieren que esta certificación no aparezca en la etiqueta. En realidad, a veces porque lo prefieren y a veces porque no les queda otro remedio, ya que los costos y el tiempo (burocracia) para conseguir la legitimación es un gran esfuerzo. Por ejemplo, desde la fundación de Bodegas Comenge, el viñedo siempre se ha cuidado de manera hiper-respetuosa con el medio, pero hasta la vendimia 2015 no se ha obtenido una certificación que se consiguió en tiempo récord.

La diferencia entre un vino ecológico y un vino natural es que, mientras en el primero sí que se emplean pequeñas dosis de sulfuroso para la conservación del vino, en el segundo no se encuentra más sulfuroso en el vino que el que se produce de forma natural durante la fermentación alcohólica.

En cuanto a los vinos biodinámicos, tal y como explicamos la semana pasada, siguen la antroposofía de Rudolf Steiner. Además de tener en cuenta los ciclos lunares para realizar las labores en el campo, los elaboradores de vinos biodinámicos usan elementos naturales como compost o cuernos de vaca enterrados en el suelo para el aporte de ciertos nutrientes. La filosofía de Steiner rechaza completamente el uso del sulfuroso, aunque en los reglamentos de la Demeter, la mayor calificadora de vinos biodinámicos en Europa, sí que lo permite para  el control del pH en la producción de azúcar.

Sí  embargo, no todo es blanco o negro. En Bodegas Comenge, bebemos tanto de la ecología como de la biodinámica. Sí que empleamos sulfuroso, aunque en muy pequeñas dosis, lo justo y necesario para evitar contaminaciones microbianas. Pero sin duda tenemos en cuenta algunas de las prácticas que forman parte de la agricultura biodinámica, pues la base no es más que estar en consonancia con la naturaleza.