Cata vertical de vinos: qué es y cómo se realiza

Descubre qué es una cata vertical de vinos y cómo comparar distintas añadas permite apreciar su evolución.

Una cata vertical es una forma especialmente interesante de descubrir cómo evoluciona un vino con el paso del tiempo. A diferencia de otras modalidades de cata, en ella se prueban diferentes añadas de un mismo vino, lo que permite comparar sus características y observar la influencia de cada cosecha y de la evolución en botella.

Es una experiencia que ayuda a comprender que un mismo vino no es exactamente igual todos los años. El clima, las características de la uva en cada vendimia y el tiempo transcurrido desde su elaboración dejan su huella en la copa.

¿Qué es una cata vertical de vinos?

En una cata vertical se seleccionan varias añadas de un mismo vino y se prueban siguiendo un orden determinado. Por ejemplo, se podrían comparar cinco cosechas diferentes de un mismo tinto elaboradas a lo largo de varios años.

El objetivo es observar qué permanece y qué cambia entre unas añadas y otras. Al tratarse del mismo vino, resulta más sencillo apreciar las diferencias relacionadas con cada cosecha y con su evolución.

Una cata vertical puede realizarse con pocas añadas o abarcar un periodo mucho más amplio si se dispone de botellas conservadas adecuadamente.

¿Qué podemos descubrir comparando diferentes añadas?

Cada añada está condicionada por las circunstancias en las que se desarrolló el viñedo. Las temperaturas, las precipitaciones, la disponibilidad de agua o el momento de la vendimia pueden influir en las características de las uvas y, posteriormente, del vino.

Al comparar varias cosechas podemos encontrar diferencias en aspectos como:

  • La intensidad y evolución del color.
  • Los aromas y su complejidad.
  • La acidez y la sensación de frescura.
  • La estructura y los taninos.
  • El equilibrio del vino.
  • La persistencia en boca.

Al mismo tiempo, una cata vertical permite buscar aquellos elementos que permanecen reconocibles de una añada a otra y que pueden estar relacionados con el viñedo, las variedades utilizadas y la forma de elaborar el vino.

¿Cómo se hace una cata vertical?

Antes de empezar conviene seleccionar las botellas y asegurarse de que se han conservado correctamente. También es recomendable utilizar el mismo tipo de copa para todas las muestras y servir cantidades similares.

Una de las decisiones importantes es el orden de la cata. Habitualmente se comienza por las añadas más jóvenes y se avanza hacia las más antiguas, aunque el orden puede adaptarse al objetivo concreto de la sesión.

Después se sigue el procedimiento habitual de una cata: primero observamos el vino, después analizamos sus aromas y finalmente lo probamos.

Resulta especialmente útil tomar notas de cada añada. No hace falta utilizar un vocabulario excesivamente técnico: basta con apuntar las diferencias que vamos encontrando y las sensaciones que produce cada vino.

Si quieres profundizar en las diferentes fases y técnicas, puedes consultar nuestros contenidos para aprender más sobre la cata de vinos.

Diferencias entre una cata vertical y una cata horizontal

Aunque sus nombres puedan resultar similares, son dos formas diferentes de comparar vinos.

En una cata vertical probamos distintas añadas de un mismo vino. La variable principal es, por tanto, la cosecha y la evolución que ha experimentado cada botella.

En una cata horizontal, en cambio, se comparan diferentes vinos de una misma añada que comparten algún elemento, como una denominación de origen, una zona o una variedad de uva.

Las dos modalidades permiten aprender mediante la comparación, pero responden a preguntas distintas. La vertical nos ayuda a descubrir cómo cambia un vino a través del tiempo, mientras que la horizontal permite observar las diferencias entre distintos vinos elaborados en condiciones comparables.

La influencia de la añada en el vino

El vino nace en el viñedo y cada campaña presenta unas condiciones diferentes. Incluso trabajando las mismas parcelas y variedades, dos vendimias nunca son exactamente iguales.

Una primavera más fría, un verano especialmente seco, diferencias entre las temperaturas diurnas y nocturnas o las precipitaciones previas a la vendimia pueden repercutir en la maduración de la uva.

Por eso, comparar añadas no consiste necesariamente en decidir cuál es «mejor». Lo interesante es entender las particularidades de cada cosecha y observar cómo se expresan en el vino.

Además, el paso del tiempo introduce otra variable. Durante su evolución en botella pueden modificarse el color, los aromas, la textura y otras características. En vinos con capacidad de guarda, comparar diferentes momentos de esa evolución puede resultar especialmente revelador.

La cata vertical en Bodegas Comenge

Las catas verticales han formado parte también de la historia de Bodegas Comenge. El artículo original de esta página nació precisamente a partir de una cata en la que se compararon diferentes añadas de nuestros vinos.

Años después, aquella experiencia sigue ilustrando perfectamente el interés de este tipo de catas: probar diferentes cosechas permite recorrer la historia de un vino a través de la copa.

Cada botella refleja un momento concreto del viñedo y de la bodega. Compararlas permite apreciar sus diferencias, descubrir su evolución y comprender mejor la relación entre la añada, el tiempo y el carácter del vino.

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