En Bodegas Comenge entendemos el vino como una forma de conectar con la tierra y las personas.
Desde nuestros inicios en 1999, en Curiel de Duero, trabajamos con una idea clara:
Más de 80 hectáreas certificadas en ecológico, trabajadas respetando el equilibrio natural.
En Bodegas Comenge promovemos un entorno vivo, permitiendo a la vegetación autóctona formar parte del equilibrio del viñedo, evitando herbicidas e insecticidas en el cultivo.
Una forma de trabajar que da lugar a uvas sanas, que reflejan con honestidad el carácter de cada parcela.
La vendimia se realiza de forma manual, seleccionando cuidadosamente cada racimo. Es un proceso que requiere tiempo y atención, pero que nos permite mantener intacta la calidad desde el origen.
El suelo no es un soporte inerte, es parte del vino. De ahí la importancia de mantenerlo sano y vivo, suprimiendo por completo el uso de pesticidas y abonos minerales, manteniendo las cubiertas naturales que forma la vegetación autóctona para mejorar su estructura y fertilidad.
La innovación, en Comenge, nace de la curiosidad y del respeto. No se trata de cambiar el vino, sino de comprenderlo mejor.
Desde hace más de 25 años colaboramos con centros de investigación para profundizar en el conocimiento del viñedo y de los procesos de elaboración. Este trabajo nos ha permitido desarrollar prácticas propias que hoy forman parte de nuestra identidad.
Uno de los hitos más relevantes ha sido la selección de levaduras autóctonas procedentes de nuestros propios viñedos. Gracias a ellas, cada vino se expresa de forma más fiel, respetando la personalidad de cada añada y de cada parcela.
A lo largo del tiempo, hemos trabajado en distintas líneas de investigación que nos ayudan a mejorar sin perder el origen.
Hoy seguimos avanzando en proyectos que integran tecnología y viticultura, explorando herramientas como la inteligencia artificial o la agrovoltaica para adaptarnos a los retos del futuro sin perder nuestra esencia.
Para respetar el carácter de cada viñedo.
Para entender qué necesita cada parcela.
Para mantener el equilibrio del vino.
Para seguir aprendiendo del proceso.
Nuestro compromiso con la sostenibilidad no es solo una forma de trabajar, sino una responsabilidad con lo que vendrá.
Seguimos investigando cómo mantener el equilibrio del viñedo en un contexto de cambio climático, cómo optimizar los recursos naturales y cómo seguir elaborando vinos que respeten su origen.
Cuidar la tierra es también cuidar de las personas que la comparten. Solo desde ese respeto podemos seguir creando vinos que acompañen momentos que merecen ser vividos.