Vinos antiguos, ¿se pueden beber?

¿Se pueden beber los vinos antiguos? Depende del vino y su conservación.

Puede ocurrir que, ordenando una bodega, una despensa o una antigua casa familiar, aparezca una botella de vino con varias décadas a sus espaldas. Y entonces surge inevitablemente la pregunta: ¿se puede beber un vino tan antiguo?

La respuesta es que depende. Un vino no mejora indefinidamente por permanecer más tiempo en la botella y la edad, por sí sola, no nos permite saber si estará bueno. El tipo de vino, su capacidad de envejecimiento y, especialmente, las condiciones en las que se haya conservado son fundamentales.

¿El vino tiene fecha de caducidad?

El vino no funciona como un alimento con una fecha exacta a partir de la cual deja de poder consumirse. Sin embargo, eso tampoco significa que pueda conservarse indefinidamente en buenas condiciones.

Durante su estancia en botella, el vino continúa evolucionando. En aquellos vinos preparados para envejecer, esa evolución puede resultar positiva durante años e incluso décadas. Pero llegará un momento en el que alcance su mejor etapa y posteriormente comience a perder cualidades.

Por eso, cuando encontramos una botella antigua, la pregunta no debería ser únicamente cuántos años tiene, sino qué vino es y cómo ha sido conservado durante todo ese tiempo.

¿Cuanto más antiguo es un vino, mejor?

No. Esta es probablemente una de las ideas más extendidas alrededor del vino.

Hay vinos concebidos para consumirse relativamente jóvenes y otros con una gran capacidad de evolución en botella. La estructura del vino, la variedad, la elaboración, la crianza, la añada y numerosos factores influyen en su potencial de envejecimiento.

Una botella con treinta años no es necesariamente mejor que otra con cinco. Incluso un gran vino puede haber superado su mejor momento si ha transcurrido demasiado tiempo o si no se ha conservado correctamente.

¿Cuánto tiempo puede conservarse una botella de vino?

No existe una cifra válida para todos los vinos.

En términos generales, muchos vinos jóvenes están pensados para disfrutarse durante sus primeros años, mientras que determinados vinos con crianza y estructura suficiente pueden evolucionar favorablemente durante periodos mucho más largos.

Algunos grandes vinos pueden mantenerse durante décadas en buenas condiciones, pero establecer un número de años únicamente a partir de categorías como joven, crianza, reserva o gran reserva sería demasiado simplificador.

Además, dos botellas exactamente iguales pueden evolucionar de forma distinta si una ha permanecido correctamente almacenada y la otra ha sufrido calor, cambios bruscos de temperatura o problemas con el cierre.

La conservación es fundamental en los vinos antiguos

Cuando queremos saber si una botella antigua puede seguir en buenas condiciones, conocer su historia de conservación resulta especialmente importante.

Una temperatura relativamente estable, la ausencia de luz directa y unas condiciones adecuadas de almacenamiento favorecen una evolución más lenta y regular.

Por el contrario, años expuesta a temperaturas elevadas o a grandes oscilaciones pueden deteriorar el vino mucho antes, independientemente de la calidad que tuviera originalmente.

¿Cómo saber si un vino antiguo puede estar en buen estado?

Antes de abrir una botella podemos observar algunos indicios, aunque ninguno permite conocer con absoluta certeza cómo estará el vino.

El nivel del líquido dentro de la botella puede aportar información. Con el paso de muchos años puede producirse cierta pérdida, pero un nivel anormalmente bajo puede indicar problemas de conservación o de estanqueidad del cierre.

También podemos observar el estado del corcho, la cápsula y posibles señales de fuga. Si conocemos cómo y dónde ha estado almacenada la botella, tendremos además información muy valiosa para valorar sus posibilidades.

La prueba definitiva, sin embargo, llegará al descorcharla.

¿Qué ocurre cuando abrimos una botella muy antigua?

Los vinos con muchos años pueden ser especialmente delicados. Sus aromas pueden haber evolucionado enormemente y el vino puede reaccionar rápidamente al contacto con el aire.

Conviene abrir la botella con cuidado, especialmente si el corcho está deteriorado por el paso del tiempo.

Una vez servida, serán el aspecto, los aromas y finalmente el sabor los que nos permitan comprobar en qué estado se encuentra.

También debemos tener presente que un vino antiguo puede encontrarse en buenas condiciones y, aun así, ofrecer un perfil muy diferente al de un vino joven. La fruta puede haber evolucionado hacia aromas terciarios y la estructura puede haberse vuelto mucho más delicada.

Los vinos antiguos como testimonio del tiempo

Más allá de que una botella siga o no en su mejor momento, los vinos antiguos tienen un atractivo especial. Permiten observar cómo evoluciona un vino y, en determinados casos, acercarnos a una añada y a una forma de elaboración de otra época.

En Bodegas Comenge también descorchamos ocasionalmente botellas de nuestras primeras elaboraciones. Probarlas permite comprobar cómo han evolucionado con los años y reencontrarse con parte de la historia de la bodega.

Por eso, si encontramos una botella antigua bien conservada, la edad no debería llevarnos automáticamente ni a tirarla ni a pensar que contiene un vino extraordinario. La única forma de descubrir qué ha ocurrido dentro de la botella será abrirla y comprobar cómo ha evolucionado.

Si quieres seguir descubriendo historias y aspectos menos conocidos relacionados con el vino, puedes consultar nuestra categoría Curiosidades sobre el vino.

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