La bodega no es solo un lugar físico.

Es el punto donde confluyen:

Bodegas Comenge, donde el vino nos une

Una historia de decisión, cuidado y coherencia en el tiempo.
Todo empezó con una forma de mirar la tierra y de entender lo que significa compartir.

- Curiel de Duero

Curiel de Duero:
Terruño de los vinos Comenge

La bodega se asienta en Curiel de Duero, un enclave con siglos de historia vinculada al vino. Aquí la tierra y el clima crean un equilibrio excepcional.

Su orientación favorece una ventilación constante, que mantiene la viña sana de forma natural, y permite que la uva madure de manera pausada. Al mismo tiempo, su capacidad de retener el agua resulta esencial en los meses más cálidos, ayudando a la planta a encontrar su propio equilibrio. Un lugar que no se transforma, sino que se cuida para que pueda seguir dando vida a nuevas historias.


Una orografía definida por laderas que dan el carácter al viñedo y un clima marcado por la oscilación térmica, hacen que la vida deba adaptarse, profundizar y resistir. Y es precisamente esa exigencia la que da lugar a vinos con carácter, equilibrio y profundidad.

Pago de La Magdalena

Viñedo de 12 hectáreas de Tempranillo situado en un pago histórico de Curiel, donde la vid se cultiva desde el siglo XVI. Ladera de suelos arcillo-calcáreos, entre 815 y 845 metros de altitud. Aquí la uva crece de forma equilibrada, dando lugar a vinos concentrados y con carácter.

Viña plantada en 1982, bajo el emblemático pico de Las Pinzas, en Curiel, entre 830 y 860 metros de altitud. Se asienta sobre una ladera pronunciada de suelos arcillo-calcáreos. De aquí nacen uvas de Tempranillo que aportan profundidad, intensidad y una elegante textura en boca.

Pago de los Ismas

Pago de las Hontanillas

Viñedo de 2,70 hectáreas situado en Pesquera de Duero, a 870 metros de altitud y con orientación sur. Sus suelos, mayoritariamente calizos, favorecen una perfecta maduración pausada. Aquí el Tempranillo desarrolla una personalidad definida y una gran riqueza expresiva. 

Situado junto a la bodega, entre 830 y 860 metros de altitud. Ladera de suelo arcilloso con presencia de arenas en superficie. Su orientación sur favorece una maduración completa del Tempranillo, dando lugar a vinos estructurados, equilibrados y de textura envolvente.

Viñedo de la
Cruz de Canto

Pago de los Almendros

Viñedo situado en uno de los enclaves más singulares de Curiel. Ladera de predominio calizo, entre 820 y 850 metros de altitud, rodeada de almendros, robles y vegetación natural. Aquí el Tempranillo se expresa con finura, equilibrio y una gran armonía.

Situada en Pesquera de Duero, entre 830 y 855 metros de altitud. Viñedo en ladera, con suelos arcillosos y presencia de margas, rodeado de viñas y cerezos. Su Tempranillo aporta frescura y viveza, dando lugar a vinos más dinámicos y expresivos.

Viña de Carrapiñel

Pago de los Silos

Ubicado en Pesquera de Duero, en una suave ladera arcillosa entre 810 y 820 metros de altitud. En este entorno, el Tempranillo ofrece un perfil más fresco y frutal, con una expresión equilibrada y amable.

Viñedo de Cabernet Sauvignon situado junto al río Duero, donde se genera un microclima que favorece su maduración. Suelos arcillosos con presencia de canto rodado en profundidad. Aquí se obtienen vinos con buena acidez, intensidad y gran capacidad de expresión. 

Pago de la Nava

Pago la Revilla

Viñedo de altura, sobrepasando los 900 metros. Pequeño valle de suelo predominantemente calizo orientado al este. Tempranillo, Garnacha y Albillo mayor conviven en este entorno privilegiado de Curiel de Duero donde cada variedad alcanza una equilibrada madurez. 

Viñedo de Tempranillo situado a los pies del Castillo de Curiel. Suelo de textura franco arcillosa con contenido medio de cal que nos permite obtener vinos de buena concentración aromática y con un delicioso tanino dulce. 

Pago Trascastillo

Pago Vallehermoso

Como su nombre indica, las 22 has. de este viñedo están situadas en un hermoso balcón sobre el río Duratón, a 900 metros de altitud. Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot y Albillo mayor conforman el mosaico de variedades. Suelo de poca profundidad, con base de roca madre caliza. Su orientación noreste y altitud ralentiza el ciclo madurativo, dándonos uvas equilibradas que aportan frescura en nuestros vinos.

Contamos con una nueva “viña vieja”: una hermosa parcela plantada a la vera de la bodega donde hemos recuperado la tradición de cultivar conjuntamente cepas de diferentes variedades de uva, adaptando la plantación a la topografía del terreno y reservando espacios para el desarrollo de otras especies vegetales. Esta técnica ancestral de agricultura regenerativa nos permite aprovechar al máximo la preciada agua de lluvia, mejorar la fertilidad del suelo y reducir su erosión, creando un espacio óptimo para las cepas y bello para el hombre.

Nueva Viña Vieja

Un proceso de respeto, tiempo y origen

Los vinos Comenge nacen de un terruño que se expresa en cada añada. Nuestra filosofía une viñedo, innovación e investigación para expresar de la forma más pura el carácter de nuestra viña.

Cuando D. Jaime Comenge puso en marcha la bodega en 1999, partió de una idea clara: respetar del carácter y la personalidad de la viña.

Nuestra viña

El cultivo de nuestro viñedo es ecológico certificado. Los rendimientos son bajos y mantenemos la cubierta vegetal, favoreciendo un entorno vivo. Así, el viñedo se convierte en un ecosistema diverso que aporta equilibrio a la cepa y cuida todo lo que la rodea. Porque el vino empieza aquí.

La vendimia

La vendimia se realiza a mano. Es el primer gesto de cuidado y selección. La uva se recoge en pequeñas cajas, preservando la integridad de cada racimo. La cercanía de las viñas a la bodega permite un traslado rápido, evitando exposiciones innecesarias y manteniendo intacta su calidad.

Recepción de la uva

Ya en bodega, la selección continúa. Primero se revisan los racimos y después cada grano, asegurando que solo las uvas en perfecto estado continúen el proceso. Es un trabajo minucioso, donde la experiencia y la atención marcan la diferencia. De aquí nace, en gran parte, la elegancia y equilibrio de nuestros vinos.

Fermentación

Cada parcela se vinifica por separado, respetando su identidad. La fermentación es un proceso vivo, en el que el mosto se transforma en vino. Para ello utilizamos diferentes especies de levaduras naturales, exclusivas de nuestro paisaje, seleccionadas en el viñedo. Investigación e innovación al más alto nivel puestos al servicio del vinos, expresando con fidelidad y precisión el carácter de cada terruño. Aquí, más que intervenir, acompañamos. Nada ajeno a nuestra uva interfiere en la fermentación.

La barrica de roble

La crianza en roble acompaña al vino sin imponerse. Buscamos que cada barrica aporte estructura, complejidad y equilibrio, respetando siempre la identidad de cada parcela y de cada añada. El tiempo no maquilla el vino: lo afina.

La crianza en botella

Tras su paso por barrica, el vino continúa su evolución en botella. Durante este tiempo, los aromas se integran y la estructura se afina, dando lugar a vinos más equilibrados y expresivos. Es un proceso silencioso, donde el tiempo termina de dar forma al vino.

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