Cómo desarrollar el olfato para catar vinos

El olfato puede entrenarse. La práctica y la memoria olfativa ayudan a reconocer cada vez mejor los aromas.

¿Alguna vez has participado en una cata y te has sentido fuera de lugar a la hora de identificar los aromas del vino? El catador pregunta si percibes “pera” o “manzana” y tú no tienes ni idea de la respuesta. “¡Si solo huele a vino!”, quieres gritar. O el catador indica que percibe un ligero olor a violeta y todo el mundo asiente en confirmación. Y tú asientes también porque, ¿qué otra cosa vas a hacer?

Hay gente que de forma natural tiene un olfato más desarrollado. Pero eso no significa que tú no puedas desarrollarlo más con la práctica. Así que no te desesperes si ahora mismo eres incapaz de identificar los aromas más sutiles en una cata. Con estos consejos podrás entrenar el olfato y mejorar poco a poco tu capacidad para reconocer los aromas del vino.

Trucos para desarrollar el sentido del olfato

1. Conoce las principales familias de aromas

Como todo ejercicio, tener unos conocimientos teóricos previos resulta útil para después aplicarlos durante la cata. Los aromas que encontramos en el vino pueden agruparse en diferentes familias:

  • Frutales: recuerdan a frutas como limón, naranja, manzana, frutos rojos o frutas maduras.

  • Florales: evocan flores como la violeta, el jazmín o la rosa.

  • Maderas y especias: determinados aromas pueden aparecer durante la crianza del vino en barrica. Dependiendo de la madera, el tostado y el tiempo de crianza podemos encontrar recuerdos de vainilla, especias, tostados o madera.

  • Vegetales: pueden recordar a hierbas, hojas o determinados vegetales.

Estas son solo algunas de las muchas familias aromáticas que podemos encontrar. Conocerlas ayuda, pero lo realmente importante es ir construyendo nuestra propia memoria olfativa.

2. No llenes demasiado la copa

Para catar un vino no es necesario llenar demasiado la copa. Servir una cantidad moderada deja suficiente espacio para poder mover el vino y favorece la concentración de los aromas en el interior de la copa.

Además, resulta mucho más cómodo observar y oler el vino cuando la copa no está demasiado llena.

3. Gira suavemente la copa

Sí, como en las películas. Pero hay una razón para hacerlo y no es darse aires de importancia.

Girar suavemente la copa aumenta el contacto del vino con el aire y favorece la liberación de compuestos aromáticos. Hazlo de forma controlada y vuelve a oler: probablemente percibirás aromas que inicialmente habían pasado inadvertidos.

4. Tómate tu tiempo

La fase olfativa es una parte fundamental de la cata. Antes de llevarte el vino a la boca, dedica unos momentos a olerlo y trata de identificar aquello que percibes sin obsesionarte con encontrar un aroma concreto.

Cuanto más practiques y más referencias acumules, más sencillo será reconocer determinadas familias aromáticas.

Si quieres profundizar en esta y otras etapas, puedes consultar nuestros contenidos para aprender a catar un vino a través de los sentidos.

5. Acerca bien la nariz a la copa

No seas tímido. Acerca la nariz a la abertura de la copa y prueba incluso diferentes posiciones.

No todos los compuestos aromáticos se perciben exactamente de la misma manera y dedicar unos segundos a explorar el vino ayuda a descubrir nuevos matices.

6. Haz descansos

Nuestro olfato se adapta a los estímulos cuando estamos expuestos a ellos durante un tiempo. Si llevas un rato intentando reconocer un aroma y dejas de percibirlo con claridad, descansa unos momentos antes de volver a oler el vino.

En una cata con varios vinos, hacer pequeñas pausas también ayuda a mantener la atención y evitar que unas sensaciones se mezclen con otras.

7. La clave está en la práctica

La práctica es probablemente la herramienta más importante para desarrollar el olfato. Y no hace falta tener siempre una copa de vino delante.

Presta atención a los aromas cotidianos: una fruta recién cortada, flores, hierbas aromáticas, especias, café, madera… Para reconocer un aroma en un vino primero necesitamos haberlo olido y conservar alguna referencia en nuestra memoria.

También puedes organizar pequeñas catas en casa y comparar vinos. Intenta describir primero lo que percibes sin consultar la etiqueta ni una ficha de cata y después contrasta tus impresiones.

Con el tiempo irás construyendo una memoria olfativa cada vez más amplia. El objetivo no es acertar una lista de aromas, sino desarrollar nuestra capacidad para prestar atención, reconocer sensaciones y disfrutar más de cada vino.

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