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El vino en Sudáfrica

Aunque Sudáfrica es conocido como uno de las regiones del ‘Nuevo Mundo’ vinícola, lo cierto es que su historia se remonta a 1655. No resulta tan antigua como la del vino en Europa, pero las primeras plantaciones se llevaron a cabo por la empresa holandesa de las Indias Orientales y poco a poco fueron cogiendo mucho auge.

La historia de los vinos de Sudáfrica va estrechamente ligada a la historia moderna, a las colonias, a la guerra entre Francia y Reino Unido, a la guerra de los Boers y al Apartheid.

En el S. XVIII los vinos de la zona de Constancia llegaron a ser los más casi los más codiciados a nivel internacional y hoy en día es uno de los países que más vino comercializa en el mercado exterior, con especial presencia en el Reino Unido y en Estados Unidos.

El clima en Sudáfrica

En Sudáfrica se encuentran todo tipo de variedades internacionales o foráneas, desde Chardonnay y Pinot Noir, hasta Carbernet Sauvignon y Merlot para elaborar la clásica mezcla bordelesa. En general, tiene un clima cálido con escasez de agua, pero las corrientes oceánicas frías permiten el desarrollo de variedades blancas con una cierta acidez.

En 1973 es cuando se estableció la demarcación de las distintas regiones vinícolas – lo que para nosotros serían las denominaciones de origen- pero en general el viñedo está bastante concentrado en pocas áreas  donde la orografía juega un papel fundamental.

Zonas de Cultivo

Las áreas de cultivo se agrupan sobre todo en dos zonas, la costa y Breede River Valley. En la zona de la costa está ubicado el distrito de Constancia, donde es posible encontrar más de 250 Ha. de viñedo sobre ladera de granito.

Esta región es particularmente buena para las variedades blancas como Chardonnay y Sauvignon Blanc o la delicada tinta Pinot Noir. Pese al calor, las montañas mantienen fresco el viñedo que también capta la brisa marina.

El distrito de Paarls, al noreste de Ciudad del Cabo, alberga a los mejores productores del país, sobre todo una zona a la que llegaron los hugotones franceses (protestantes franceses durante las guerras de religión).  Aquí es común encontrar vinos elaborados con Chenin Blanc, Sauvignon, Chardonnay y Pinotage.

La Chenin Blanc se produce en grandes volúmenes en Sudáfrica y en unos años ha logrado una gran aceptación en todos los mercados. La uva Pinotage es, en realidad, una mezcla de dos cepas: La Pinot Noir y la Cinsault, que se caracteriza por sus aromas a fruta roja, vegetales, animales, moka y tabaco.

Stellenbosch, por último, donde se ubica el 15% del total de viñedo, presume de sus vinos de alta gama estilo Burdeos, elaborados con Cabernet Sauvignon y Merlot. Vinos de buena calidad a precios muy competitivos.

Ya en Breede River Valley es preciso mencionar el distrito de Worcester, que reúne el 20% del viñedo del país y donde se elaboran vinos a base de las variedades Riesling, Sauvignon Blanc, Colombard y Muscadelle. Asimismo, es una importante zona de producción de aguardientes.

En definitiva, en Sudáfrica se elaboran vinos de gama pero también grandes volúmenes con una atractiva relación calidad – precio cada vez más demandados.

Los estilos de los vinos de Oporto

Los vinos de Oporto se elaboran en la parte alta del río Duero, en las inmediaciones de su desembocadura. Su historia es antigua pero hasta el S. XVII no se hicieron famosos debido a las guerras entre Inglaterra y Francia.

Los Ingleses se quedaron sin vino y acudieron a su aliado, Portugal, para abastecerse. Los vinos de Oporto, además, por su elaboración, eran perfectos para el transporte durante largas travesías, por lo que se hicieron muy populares en Gran Bretaña.

En Portugal existen multitud de variedades de uva, sólo en el Douro más de 30, pero las más comunes para elaborar los vinos de Oporto son las tintas Touriga Nacional Franca, Tinta Roriz, Tinta Barroca, Tinta Amarela o Tinto Cão.

Elaboración de los vinos de Oporto

Los vinos de Oporto tienen un alto grado de alcohol debido a su proceso de elaboración. Primero, se lleva a cabo la fermentación con las pieles, como en cualquier otro tinto, durante un periodo corto de tiempo; con la particularidad de que lo que se busca es mucha extracción de color y taninos.

Cuando la fermentación aún no ha terminado, es decir, cuando las levaduras aún no han transformado todo el azúcar en alcohol, se añade alcohol vínico. Se trata de un espirituoso procedente de la uva que, cuando se añade al vino, mata las levaduras por la alta concentración de alcohol. De esta manera, el resultado es un vino dulce con mucha graduación. La clave está, después, en la crianza.

Vinos de Oporto de Estilo Ruby

Oporto Ruby: Es un vino económico elaborado con mezcla de añadas (por lo tanto, sin añada, no aparece en la etiqueta) que pasa menos de tres años de crianza en grandes barriles de roble.

Oporto Ruby Reserva: La base es un vino más complejo y el periodo de crianza es de hasta cinco años.

Oporto Ruby Bottled Vintage: Es similar al anterior pero la diferencia es que en este caso el vino es de una sola añada. A veces no se filtran, por lo que es posible que sea necesario decantarlos. En caso de no haber filtrado, en la etiqueta aparecerá la palabra ‘unfiltered’.

Vinos de Oporto Estilo Vintage

Estos vinos sólo se elaboran en los años excepcionales, proceden de las mejores viñas y tienen un gran potencial de guarda en botella. Debido, precisamente, a que el periodo de crianza reductiva en botella es largo, conviene decantarlo. En este caso sí que son de una sola añada, vinos complejos y especiados.

Vinos de Oporto Estilo Tawny

Oporto Tawny: Es un estilo de vino ligero al que, en ocasiones, incluso se le añade algo de vino blanco (también de Oporto) para rebajar el color.

Oporto Tawny Reserva: La palabra Tawny vienen del inglés y significa ámbar. Estos vinos de Oporto envejecen durante seis años como mínimo en grandes barriles de roble, por lo que se someten a un largo periodo de crianza oxidativa.

Oporto Tawny con Indicación de Edad: Son los más valorados dentro de esta categoría y en la etiqueta aparece indicado sin son Tawny de 10, 20, 30 o 40 años. Sin embargo, la cifra no significa que el vino tenga esa edad, sino que es un promedio, ya que también son vinos sin añada. Lo idóneo es consumir estos vinos cerca de la fecha en la que se han embotellado, que ha de ir indicado en la etiqueta, y poco frescos.

Oporto es, sin duda, una de las regiones vinícolas del mundo con más historia y donde se elaboran algunos de los vinos más complejos e interesantes.

El vino en Nueva Zelanda

Los vinos de Nueza Zelanda han experimentado un gran despegue en los últimos años, a pesar de no ser un país tradicionalmente productor y de que la superficie de viñedo alcanza apenas las 22.000 Ha. a lo largo de sus 1.600 km. de punta a punta.

Nueva Zelanda se divide en dos islas con características climáticas distintas. La Isla Norte es la más pequeña y en ella viven dos tercios de la población total del país, es la isla más cálida y tiene menos altitud. Aquí se encuentran seis regiones productoras de vinos, aunque la más conocida es Hawker’s Bay.

En la Isla Sur, ubicada próxima al polo, se pueden encontrar sistemas montañosos más elevados y tiene un clima más frío y lluvioso. En esta isla hay cinco regiones productoras de vino, aunque la más renombrada es Marlborough, donde se producen principalmente vinos blancos.

Hay que tener en cuenta que en Nueva Zelanda la influencia del mar representa un característica muy importante y afecta de forma determinante en el cultivo de la vid, no hay ningún viñedo alejado más de 120 Km. de la costa.

Sólo en Central Otago, en la Isla Sur, donde se producen vinos elaborados con la uva Pinot Noir, tiene un clima continental y menor influencia del mar.

Los vinos de la Isla Norte de Nueva Zelanda

La Isla Norte tiene un clima más cálido que la Isla Sur, y por lo tanto, se dan mejor las variedades tintas como Merlot y Carbernet Sauvignon; bien en mono-varietales o en vinos de mezcla.

Hay seis regiones productoras en la Isla Norte, aunque las más conocidas son Hawke’s Bay y Gisborne. Aunque en Hawke’s Bay sobre todo están plantadas las variedades bordelesas Cabernet Sauvignon y Merlot, es ésta última la que mejor se ha adaptado a la zona, ya que la Cabernet no siempre termina de madurar.  También se están poniendo de moda los vinos elaborados con uva Syrah.

Los vinos de la Isla Sur de Nueva Zelanda

En términos vinícolas, la Isla Sur es más importante que la Isla Norte, porque cuenta con una mayor extensión de viñedo y porque es donde se encuentra la mayor parte de Sauvignon Blanc. Esta uva blanca francesa ha hecho famosos los vinos neozelandeses en todo el mundo.

En la Isla Sur se ubica la región de producción de vinos más relevante de todo el país, Marlborough. Esta área vinícola situado al sureste de Nelson, ocupa el 60% de la superficie de viñedo de Nueva Zelanda.

Es particularmente adecuada para el cultivo de variedades blancas: Chardonnay, Sauvignon Blanc y algo de Riesling; aunque también se elaboran espumosos de etilo ligero con la variedad Pinot Noir.

El clima de Marlborough es, por una parte, parecido al que disfrutamos en la Denominación de Origen Ribera del Duero, días largos y soleados y noches frías. Esta gran amplitud térmica es muy adecuada para que las variedades blancas maduren durante el día y conserven su acidez durante la noche.

Los vinos de Nueva Zelanda han conquistado los gustos de los consumidores a nivel mundial, por su excelente relación entre calidad y precio. Los vinos blancos destacan por su gran intensidad aromática, acidez y elegancia. Los tintos, por su profundidad y madurez.

 

El vino en Argentina

La historia de viticultura en Argentina se remonta al S. XVI en la época de la colonización y los primeros viñedos fueron plantados en las zonas de Mendoza y San Juan.

Argentina siempre ha sido un país productor y consumidor de vinos, de hecho, existen más de 20.000 hectáreas de superficie de viñedo lo que representa un 2,7% del total mundial. El vino principalmente se exporta a Estados Unidos, pero cada vez es más sencillo encontrarlo en establecimientos especializados de Europa, sobre todo aquellos vinos elaborados con la uva Malbec.

Antes de detallar las variedades de uva y las zonas de producción argentinas, es importante remarcar que la viticultura está marcada en gran medida por la orografía. A grandes rasgos, se distinguen tres zonas en función de la climatología y las características de los suelos: Zona Noroeste, Centro-Oeste y Sur.

Variedades de uva en Argentina

Malbec: Es la uva más importante y con la que se elaboran vinos de alta calidad. Es una uva cuyo origen se ubica en Burdeos y fue introducida en Argentina en 1868.

Bonarda: No confundir con la Bonarda italiana. Es la segunda variedad más cultivada y sobre todo se da en La Rioja y Mendoza.

Cabernet Sauvignon: A veces se encuentra elaborada por si sola y en ocasiones también mezclada con Malbec. Principalmente se cultiva en la región de Mendoza.

Syrah: Variedad más minoritaria que sobre todo se emplea en vinos de mezcla. Sobre todo se cultiva en San Juan y en Mendoza (Valle de Uco)

Pinot Noir: También se da en Valle de Uco en Mendoza y en la Patagonia.

Torrontés: Es la variedad principal con la que se elaboran vinos blancos. 

Zonas de producción de vino en Argentina

Como se ha comentado anteriormente, el viñedo en la República de Argentina ocupa un gran territorio, con una gran diversidad de suelos, orientaciones, uvas, etc. Pero es posible dividirlo en tres áreas, la Noroeste, Centro-Oeste y Sur.

Sin embargo, la zona más importante y en la que se encuentra la mayor parte del viñedo, un 90%, es la zona Centro-Oeste. En esta región, a su vez se distinguen dos zonas con particularidades muy diferenciadas: Mendoza y San Juan.

Mendoza se experimentado un gran desarrollo en las últimas décadas. Al ser una zona muy seca, los viñedos están ubicados cerca y también se lleva a cabo perforaciones para irrigar con el agua subterránea.

En la zona de Mendoza la uva por excelencia es la Malbec, aunque también se elaboran blancos de calidad con Chardonnay.

La variedad Torrontés, por su parte, aunque es minoritaria comparada otras internacionales,  se ha puesto de moda entre el público estadounidense y británico. Es una uva blanca emparentada con el Albillo Mayor y la Malvasía Riojana o Alarije. Las cepas se ubican, sobre todo, en la región vinícola de Gayafate, al norte, en la provincia de Salta. Con la Torrontés se elaboran blancos secos de poco cuerpo y alta graduación alcohólica.

En Argentina también se elaboran tintos con variedades foráneas como la Cabernet Sauvignon, Merlot o Syrah, sobre todo en copuages. Aunque sin duda los vinos de Malbec son los más conocidos fuera del país, cada vez se elaboran vinos de medias crianzas con una gran calidad con dichos tipos de uvas.

La industria mundial del vino, marcada por el clima

El clima, y en especial el de este año, marca muchas de las pautas de la industria del vino. Las extrañas temperaturas otoñales que estamos pasando, las fuertes heladas primaverales, la sequía, los incendios y las inundaciones y, con todo ello, cosechas extremadamente tempranas y cosechas perdidas. Este año ha estado plagado de dificultades para muchos viticultores. Tendremos vino a pesar de todo, tendremos vino a pesar de las inclemencias de un tiempo que obliga a preguntarse por sus consecuencias en el sector.

Es evidente que la industria mundial del vino se ha visto afectada por las calamidades del tiempo y que esto repercutirá en el incremento del precio de los vinos de algunas de las más afamadas zonas productoras. Sin embargo, y como consecuencia de la situación general por la que pasa la industria vinícola de casi todo el mundo, España espera poder mantenerse líder en la exportación de este gran producto nacional.

Reducción en la cosecha de vino por el clima

A pesar de que la producción de este año será menor, España en su conjunto no tendrá que enfrentarse a un problema de desabastecimiento, aunque algunas de las zonas de mayor prestigio si que se han visto fuertemente afectadas en su reducción de cosecha, como es el caso de la Ribera del Duero. Dicen los expertos que si bien es cierto que la producción de este año es inferior a la media de la última década, podremos responder a la demanda gracias a las existencias de vino de las que ya disponen muchas bodegas.

España cuenta con una demanda interior menor a la de otros países productores como Italia o Francia, países que verán una caída en su producción del 21% y del 15% respectivamente. En nuestro país la reducción de cosecha ha sido desigual. Ribera del Duero ha sido la Denominación de Origen más castigada con una pérdida de dos terceras partes de la cosecha. En las Denominaciones de Origen del Bierzo y Rioja la reducción ha rozado el 50% y de cerca de un 30% en la D.O. Rueda, descensos provocados por las fuertes heladas sufridas a finales de abril. En el resto de las regiones españolas, la cosecha ha sido ligeramente inferior a la media debido a la falta de lluvia y a las temperaturas elevadas durante todo el ciclo vegetativo, lo que ha conducido a un menor tamaño y peso de las bayas en el momento de la cosecha.

En el conjunto de la Unión Europea, la producción de vino en esta cosecha ronda los 145 millones de hectolitros, frente a los casi 170 millones de hectolitros de la añada anterior. Esta situación ha provocando un fuerte incremento de los precios de uva -por encima del 100% en zonas como la Ribera del Duero-, y como consecuencia un incremento en los precios tanto del vino a granel como en mayor medida en los vinos embotellados, subida que en mucho de los casos no llegarán a compensar el aumento de los costes de producción.

Estados Unidos, bajo la amenaza de incendios que han afectado de forma importante a la región de California y con ella a su industria del vino, vive una pesadilla. Así, la cosecha de este año, menor a la de otros anteriores, mantiene preocupada y expectante a la industria del vino también en este país.

Chile también sufre una caída del 6,4% respecto a la ya corta cosecha del año 2016, de por sí un 20% menor que la de los años anteriores.

Estos días acabamos de conocer el informe sobre gases de efecto invernadero que la Organización Meteorológica Mundial ha publicado en Ginebra. El pasado año 2016 estas emisiones han sido las más altas en 800.000 años y alertan de las consecuencias irreversibles que esto podría tener para el planeta, ocasionando importantes desequilibrios en los actuales sistemas ecológicos y económicos.

La amenaza del cambio climático trasciende la industria del vino a la que dedicamos cada día nuestros esfuerzos; cambiará nuestro paisaje, nuestra agricultura, nuestra manera de alimentarnos, nuestros lugares de residencia, nuestras costumbres. Aunque mil veces repetido, debemos tomar conciencia de ello para empezar cuanto antes a recortar nuestra emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera de nuestro hermoso planeta azul.

 

La clasificación de los vinos alemanes

Imagen de VDP. Die Prädikatsweingüter

Imagen de VDP. Die Prädikatsweingüter

A través del blog de Bodegas Comenge hemos tenido la oportunidad de conocer cómo se clasifican los vinos en España y qué significa cada una de las indicaciones geográficas protegidas, tal y como contamos en este post.

Sin embargo, no en todos los países los vinos se clasifican de la misma forma, esto es, por áreas geográficas como también ocurre por ejemplo en Italia, sino en función de su elaboración.

Es curioso el caso de Alemania, un país con gran tradición vitivinícola donde los vinos se diferencian por su cantidad de azúcar residual. Es cierto que cada vez más las etiquetas de los vinos del país germano recogen información sobre las regiones vinícolas, tal y como explicamos en este post,  pero esa no es la forma clásica de calificar los vinos.

Para empezar, es necesario diferenciar los vinos alemanes en los que en su proceso de elaboración se realiza chaptalización (una práctica que consiste en añadir azúcar al mosto de uva mientras realiza la fermentación alcohólica, con la finalidad de aumentar su grado alcohólico, y de la que ya hablamos en este post) y aquellos en los que el azúcar se consigue de manera natural.

El término Prädikatswein hace referencia a aquellos vinos de mayor calidad, es decir, los que presentan azúcar residual de forma natural, procedente tan sólo de la uva. Esta tipología de vinos, además, suelen pertenecer a la asociación de productores o Verband Deutscher Prädikatsweingüter, un organismo que garantiza la calidad de los mismos.

Categorías según el azúcar residual

Los vinos Prädikatswein se subdividen en distintas categorías, según el azúcar residual y en función de algunas peculiaridades en su elaboración. El azúcar que contienen los vinos viene dado por el momento de recolección de las uvas, pero también por la labor de un hongo del que también hemos hablado con anterioridad, la Botrytis Cinerea (responsable de la podredumbre noble).

Kabinett: Hace referencia a los vinos más secos y, aunque levemente, la reglamentación varia en función de las distintas indicaciones geográficas. En este caso las uvas en teoría se recogen en su momento óptimo de maduración y el mosto fermenta en grandes cubas de madera usada. Siempre queda un poco de azúcar residual.

Spätlese: En este caso las uvas se recogen algo más tarde (aproximadamente una semana) de lo que se entiende como momento óptimo de maduración, es decir, se vendimian con más azúcar que si se fuese a elaborar un vino seco. Es lo que en España llamamos vendimia tardía. Son vinos con más acidez y, por lo tanto, con mayor capacidad para el envejecimiento en botella; también suelen presentar más cuerpo aunque menor graduación alcohólica.

Auslese: Las uvas destinadas para la elaboración de este tipo de vino suelen estar afectadas por la Botrytis Cinerea, aunque no es necesario que todas las uvas lo estén. Esto implica que se realice una selección de los racimos, que contendrán más contenido en azúcares que en la anterior categoría. La acidez también estará presente, normalmente son vinos muy equilibrados.

Beerenauslese (BA): El término designa a los vinos cuyas uvas está afectadas en su totalidad por la podredumbre noble. Para su obtención es necesario realizar una gran selección en el viñedo y en la bodega. Son vinos dulces debido a que el hongo de la Botrytis deseca las uvas.

Trockenbeerenauslese (TBA): La denominación se refiere a los vinos más dulces, aquellos que se elaboran con uva pasificada y suelen presentar una gran capacidad de guarda.

En los últimos tiempos el consumidor alemán ha comenzado a probar y a apreciar los vinos eminentemente secos o Trocken, elaborados también con variedades de uva tan apreciadas como su famosa Riesling.

 

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El consumo de vino en España… a la cola de Europa

botellas de vino

Somos uno de los países del mundo que más turistas recibe.  Somos también uno de los países más famosos del mundo por su gastronomía y, ni que decir tiene, que dentro de esta gastronomía, se encuentra nuestro vino, nuestras denominaciones de origen y con ellas, nuestras costumbres. Dicho esto, ¿somos uno de los países del mundo que más vino consume?  La respuesta es negativa.

España no está entre los principales consumidores de vino del mundo. Nos adelantan entre otros Hungría, Rumanía, Australia o Suecia y nuestra vecina Francia, se encuentra, por supuesto, entre los primeros países consumidores de vino del mundo, por detrás de El Vaticano, Andorra, Croacia y Eslovenia.

Entre las razones por las que España ocupa el puesto 21 de Europa y el 33 del mundo en el consumo de vino por cabeza, hay quien no duda en relacionar este hecho con la situación económica de los países que encabezan esta lista.

¿Quien consume más vino en el mundo?

Los principales consumidores de vino del mundo son, en su mayoría, países pequeños y boyantes. Andorra y Gibraltar, con un consumo de 46 y 28 litros por persona respectivamente, superan con creces los 21 de España. A la cabeza de la lista, El Vaticano con algo más de 54 litros al año por persona. No sorprende sin embargo, esta cantidad si tenemos en cuenta que hablamos de un país cuya población es, en su totalidad, adulta, por no mencionar que el vino ocupa un lugar protagonista en el desempeño de cada una de sus labores cotidianas.

Tampoco olvidan quienes estudian de cerca la evolución de la industria vitivinícola y con ella, el consumo de una de las principales señas de identidad de nuestra gastronomía, que buena parte de los principales consumidores de vino, son paraísos fiscales. En este sentido, añadir a los ya mencionados consumos per cápita anuales de Andorra y Gibraltar, el de Norfolk Island con 35 litros aproximadamente o el de Bermudas y el de las islas Caimán con algo más de 23 litros por persona y año. Pero como siempre ha de existir una excepción, diremos que Grecia, a pesar de haber disminuido el consumo de vino como consecuencia de su situación y tremenda crisis, sigue superando a España con cerca de 28 litros consumidos por persona y año.

En cuanto a América del Sur, son los países productores los que presentan cifras más altas en consumo de vino, si bien hay que señalar que es Argentina la que encabeza la lista de consumo de vino y Chile, como España, la que tampoco aparece ni siquiera, entre los 20 primeros.

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Un vino verde, un vino joven, un vino portugués

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Rojo, azul, blanco, rosado… y verde. Cualquiera diría que hablamos de los colores de una bandera. Pero no es así. Hablamos, como siempre, de vino. De todos estos colores, hoy nos ocupamos del último y lo hacemos porque vamos a dedicarle estas palabras a un vino portugués cuyo color nos llama poderosamente la atención, sobre todo, porque habrá quien no se haya planteado nunca que pueda existir un vino de semejante colorido.

Es nuestro país vecino, Portugal, el responsable de que hoy le dediquemos este artículo a un producto tan exclusivo y singular elaborado en sus tierras y campos. Esta bebida lusa, que se caracteriza por su dulzor y sabor afrutado, es originaria de la región portuguesa de Minho, al sur del río Duero, zona en la que sus agricultores se organizan en pequeños grupos de producción y otorgándole así un carácter singular a un vino que solo se encuentra en esta región de Portugal.

Es verde, es diferente, es elaborado en pequeñas cantidades y tiene su propia denominación de origen. Verde como el terreno en el que crecen sus viñas; verde como el campo que las rodea que crece bajo un clima lluvioso que permite el cultivo de esa uva joven con la que se elabora este vino; verde por la juventud de la materia prima empleada en su elaboración, unas uvas apenas maduras. Si bien los mas cotizados se elaboran fundamentalmente con la variedad Alvarinho,

Otras variedades como la Loureiro, Abesso, Arinto, Azal o Trajadura también pueden participar del vino final. La juventud de su uva no está reñida sin embargo, con su inmensa demanda en el extranjero. Todo lo contrario. Quizás el vino verde no sea demasiado conocido en España, precisamente, porque la mayoría de su producción se destina, entre otros al continente americano. Y es que este vino al que se ha incluido en la categoría de vinos espumosos, es refrescante, ideal para las temporadas estivales en las que el calor bien pide llevarse una bebida fresquita a la boca.

Cotizado, reconocido y querido en Portugal, es el vino preferido de muchos de los habitantes de nuestro país vecino. Destacan en su producción, el cuidado de sus vides, dispuestas de manera que puedan aprovechar las bondades del clima atlántico sin el que sería posible su producción; una producción que va en aumento como consecuencia de la creciente demanda internacional.

El carácter del vino verde portugués, se lo otorga en gran medida, el dióxido de carbono que en ocasiones se incorpora a las últimas etapas de su proceso de producción con el fin de que el olfato detecte fácilmente el aroma que desprende después de abrir la botella.

Ideal para acompañar platos ligeros, hay quien también lo sirve con marisco o pescado precisamente, para hacer más suave un menú pesado de abundantes calorías. En cualquier caso, nada como probarlo y, considerando nuestra cercanía con Portugal, nada como probarlo en el país que lo produce durante una visita a alguna de las múltiples rutas del vino de aquel país.

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Los vinos de hielo

Recientemente hemos hablado en el blog de Bodegas Comenge sobre los codiciados vinos de Tokay, en Hungría, que se elaboran gracias al ataque de la Botrytis Cinerea. En esta ocasión nos trasladamos a dos regiones del mundo que tienen una cosa en común en cuanto a la vitivinicultura se refiere: los vinos de hielo.

Los vinos de hielo se elaboran a partir de uvas heladas de forma natural, donde los azúcares se han concentrado y el agua restante está completamente cristalizada. Al igual que ocurrió con los Tokay, nacieron por casualidad, una añada de 1794 en la región de Baviera (Alemania) donde los viticultores se encontraron con una tremenda helada antes de que llegara la vendimia y decidieron vinificar con la uva congelada.

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Las primeras referencias oficiales al vino de hielo alemán aparecen en la Ley del Vino Alemán de 1971, pero categorizado dentro de otros vinos según su concentración de azúcar. Pero no fue hasta 1982 en Alemania (Eiswein) y 1983 en Canadá (Icewine) que fuesen reconocidos con una categoría propia

Las zonas clásicas de elaboración de vino de hilo se encuentran precisamente en Alemania, Austria y Canadá (en el Niágara), en unas áreas concretas bien definidas por la reglamentación. Pero también se hacen ‘vinos de hielo’ en otras zonas del mundo, incluidas España, aunque no pueden ser denominados como tal ya que el proceso de congelación de las uvas no se produce de manera natural, como exige la normativa.

El precio de los vinos de hielo naturales son , generalmente, bastante elevados, debido a las singularidades climáticas que deben coincidir y también al riesgo al que se expone el viticultor. Las uvas deben estar en perfecto estado (sin botrytis, oidio o el ataque de cualquier enfermedad o plaga) hasta final del año o incluso más. Las uvas con las que se elaboran estos vinos tradicionalmente son la Riesling y Gewürztraminer.

Para que se den las condiciones naturales óptimas para obtener vino de hielo, la temperatura de congelación debe oscilar los -7ºC / -8ºC durante varios días, sin superar los -13ºC. La vendimia se hace de forma manual, de madrugada, y la uva debe llegar intacta a la bodega. Una vez allí, se debe estrujar y prensar complemente congelada ya que, cuanto más suba la temperatura, el agua se descongelaría y se perdería la concentración de aromas y potencial.

Debido a las bajas temperaturas y a la alta concentración de azúcar, la fermentación alcohólica es muy lenta, puede llegar a durar hasta 3 meses.

nieve

Crioconcentración

Se trata del método artificial para hacer vino de hielo. La congelación se puede realizar en diversos momentos de la elaboración. En la uva, aunque es un método muy costoso; en el mosto, con nieve carbónica o hielo seco, es la forma más habitual; o en el propio vino, con un serpentín por donde circula el agua muy fría dentro del depósito donde se encuentra el vino.
Los vinos de hielo se caracterizan por su complejidad y un equilibrio perfecto entre el azúcar y la frescura, no son empalagosos. Con respecto a la parte gastronómica, habitualmente se ha recomendado su disfrute solos o de postre, pero también son un fantástico acompañamiento para quesos fuertes o foie.

Vino, Brexit y comercio europeo

¿Qué consecuencias puede tener para la industria del vino española la salida de Reino Unido de la Unión Europea?

Sin duda, desde el pasado 23 de junio, este hecho ha generado gran incertidumbre para múltiples sectores de actividad de muchos países. El del vino, es uno de ellos, y el Brexit viene siendo desde entonces, el principal motivo de inquietud de buena parte de nuestros productores. Las cifras hablan por sí solas y los casi 240 millones de euros que Reino Unido destinó el pasado año a la adquisición de nuestros vinos, nos habían convertido en el tercer proveedor de este país anglosajón.

barricas (6)Aunque de momento parece que no va a llegar la sangre al río, diferentes organismos como el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), han empezado ya a recordarnos que uno de los primeros efectos que el Brexit traerá consigo es la especulación de la Libra y con ella, su caída en Bolsa; acciones que incidirán directamente sobre las ventas del vino español en aquel país.

No se trata tanto de un efecto que impida y perjudique a corto plazo el comercio en sí, como de un más que seguro encarecimiento del vino en este mercado. A largo plazo, y una vez se haga efectivo el abandono de Reino Unido de la Unión Europea, las consecuencias empiezan a apuntar a una posible política fiscal basada en el establecimiento de nuevos aranceles a los vinos españoles, entre otras.

ZONA-ESPAÑA

El panorama dejado por la inminente noticia ha despertado cautelas, incertidumbres y la prisa por saber qué pasará y en qué se traducirá realmente la nueva situación de Europa. No deja de especularse con los posibles acuerdos bilaterales a los que tanto España como el resto de países de la UE, tendrán que llegar con Reino Unido; un país que, a pesar de haber abandonado su condición de miembro, seguirá gozando de gran importancia en el mercado español del vino.

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El pasado año, excepto Cantabria y Asturias, todas las comunidades autónomas exportaron vino a Reino Unido. De ellas, La Rioja y Cataluña fueron las que más vendieron en aquel país, mientras que Canarias, Madrid y Castilla – León, las que menos lo hicieron. Ante una situación como la descrita, a España y al resto de países europeos que venden sus vinos a Reino Unido, solo les queda esperar el momento de comprobar los regímenes aduaneros en los que se traducirá el Brexit. Será entonces, cuando unos y otros podrán descubrir el verdadero terreno en el que a partir de entonces tendrá que aprender a desenvolverse el comercio europeo del vino.